Ayuda alemana anticrimen

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno de Alemania ofreció a México ‘‘cooperación concreta’’ en el esclarecimiento de la desaparición de 43 estudiantes normalistas en 2014, a través de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional.

El mismo ofrecimiento fue para cooperar en la capacitación de los cuerpos policiacos mexicanos para consolidarse como fuerzas independientes del orden ‘‘evitando que tengan vínculos con el crimen organizado’’.

El primer día de su visita el presidente alemán, Joachim Gauck, también ofreció ayuda al gobierno de México para combatir de manera integral a los cárteles de la droga y las bandas criminales que operan en nuestro país.

Es un hecho que el gobierno peñanietista anda en busca de ayuda para el combate a los cárteles y a las mafias del crimen organizado, más allá de la tradicional ‘ayuda’ que le ha ofrecido EU, pero con condiciones.

Una de ellas es tener injerencia norteamericana en operaciones anticrimen y manga ancha como se tenía el sexenio del panista Felipe Calderón a través de Genaro García Luna que era el que repartía el queso en ese ámbito, incluido el tráfico de armas.

Sería bueno que al darle término al plazo del GIEI en las investigaciones que venía haciendo en el caso de los 43 que hicieron quedar mal y dejaron en evidencia a la ‘verdad histórica’ del ex procurador Jesús Murillo Karam, Peña Nieto acepta la propuesta del gobierno alemán.

Hay dudas de que el mandatario mexicano acepte esa colaboración, ya que lo que quiere su gobierno es darle ‘mate’ al tema. Esto fue evidente con el anuncio que hizo hace unos días el titular de Gobernación, de que las tareas del GIEI llegaría hasta finales de abril.

Incluso la presencia en Washington del subsecretario Roberto Campa Cifrián, en donde quedó tácitamente firme tal decisión, durante una conferencia de prensa al término de una reunión con los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para hablar sobre el tema.

Pero en dicha reunión no se habló de ampliar la prórroga de colaboración al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH dependiente de la OEA, ni de dar la investigación de manera oficial como concluida.

“No fue tema” dijo Campa, quien también señaló que el caso Atotzinapa no se ha dado por cancelado. “No damos por sentado absolutamente nada… esos temas no fueron discutidos con la CIDH”, insistió Campa Cifrián.

Si va en serio de que al caso Ayotzinapa no le darán ‘carpetazo’, en teoría sería buena esa ayuda que ofrecen el presidente alemán, Joachim Gauck, y la canciller alemana Angela Mearkel.

Solo que ese ofrecimiento lo vendrán a decidir quienes no han podido resolverlo y lo más probable es que se nieguen y convenzan a Peña Nieto de que ‘no sería conveniente’ porque ¿qué tal si los resultados coinciden con los del GIEI, con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), y con las investigaciones de la Universidad de Innsbruck en Austria?

El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) James Cavallaro, indicó que el gobierno mexicano que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto no quiere reconocer que la situación de los derechos humanos que enfrenta hoy México es extremadamente grave. “Se trata de una crisis”, declaró en entrevista con Carmen Aristegui.

Pero es una crisis que el gobierno ha preferido que se la trague la tierra. No ha querido entrarle de frente al caso por la sencilla razón de que al investigar, el propio gobierno se toparía con gente que trabaja para el gobierno y que está coludida hasta las cachas con el crimen organizado. Y no quiere que se hagan ‘olas’.

De ahí que el ofrecimiento del gobierno alemán a México sobre una ‘‘cooperación concreta’’ en el esclarecimiento de la desaparición de 43 estudiantes normalistas en 2014, así como apoyar al país en la reforma a sus cuerpos de policía para elevar su capacitación y consolidar fuerzas del orden independientes, ‘‘evitando que tengan vínculos con el crimen organizado’’, se ve como una quimera.

Lo que llama la atención es que en esa visita, Peña Nieto dijo haber compartido con la canciller Angela Merkel ‘‘los grandes retos en materia de seguridad’’ que enfrenta México y que el propio presidente alemán, Joachim Gauck, le ofreció a su gobierno toda la ayuda necesaria para combatir a los cárteles de la droga y las bandas criminales que operan en nuestro país.

Algo podría salir de bueno en esa visita, en donde el mandatario mexicano fue puesto en evidencia por el grupo de jóvenes reporteros alemanes del diario Süddeutsche Zeitung y compartida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con más de cien medios asociados en el mundo.

En esa investigación global que implicó 11.5 millones de archivos internos de Mossack Fonseca, salió a relucir el nombre del contratista consentido de Peña Nieto, el dueño del Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa Cantú, a quien le achacan haber metido en un fideicomiso guardado en uno de los paraísos fiscales, más de 100 millones de dólares que, dicen las malas lenguas, solo le prestó el nombre al verdadero dueño de ese dinero.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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