Entre ‘su’ México y el México real

PAULINO CÁRDENAS

Enrique Peña Nieto anda presumiendo en el extranjero un México que no existe en la realidad. Acaso existe para los que forman parte de la elite del poder; la mafia del poder diría López Obrador. Eso ha quedado visto en cada gira que realiza el mandatario mexicano, quien va y habla de un país que en términos reales no se ajusta a lo que en realidad es y vive México, discursos protocolarios aparte.

Dicho en lenguaje sencillo, ha estado dando como verdad una mentira en cuanto a lo que dice que su gobierno ha hecho por México, como lo que le comentó a la reina Margarita II de Dinamarca, de que el nuestro “es un país moderno y en ascenso, que hoy está inmerso en un profundo proceso de transformación nacional”. Contrastado con la realidad, eso es una falacia.

Solo hay que ver en tantas y tantas comunidades y poblados de la República la pobreza, la miseria y el olvido que existe. Ahora, si de echar mentiras se trata, cualquiera lo puede hacer. Lo que apena a los mexicanos es que Peña hable de un país que no existe. Y además que lo afirme de manera tan asertiva a mandatarios, primeros ministros, reyes y reinas, aprovechándose de su ingenuidad e ignorancia acerca de lo que en realidad es México.

Y es natural; lo ven bajar de un avión de superlujo -que costó 3,000 millones de pesos, que ya quisiera tener Barack Obama cuyo costo correrá a cuenta de los mexicanos que pagan impuestos-, que de veras se la creen. Es como los que alquilan coches de lujo para aparentar lo que no son. Es parte de sus planes de negocio. Como te ven te tratan dice el dicho… Y se van con la finta mandatarios, primero ministros, reyes y reinas.

Los ven vestir con ropa y calzado de millonarios y, claro, caen en el garlito. Peña aprovecha la belleza y porte de su esposa, y todos de veras creen que así visten y calzan las mexicanas, sobre todo cuando él habla de una gestión gubernamental que nada tiene con ver con lo que verdaderamente existe en el país. Peña no va y dice: miren, les quiero hablar con la verdad:

En México existen abusos de poder, corrupción galopante, gangsterismo de cuello blanco de los propios miembros del poder, latrocinios de gobernantes, colusión de nuestras autoridades con las mafias criminales, tráfico de personas, el país es un paraíso del narcotráfico, los capos de la droga mandan en muchas entidades, y todo bajo el amparo de la impunidad.

Tampoco les dice que en materia económica y de seguridad su gobierno ha fracasado. Y menos les confiesa por qué entonces sostiene en el cargo a los dos funcionarios que no han dado una en sus respectivas responsabilidades como son Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong. De eso, ni una palabra. Al contrario, habla de esos temas como si México hubiese alcanzado el estatus de una nación del primer mundo.

Sin embargo, es lo que estila hacer; se refiere siempre a México como un país que está a la vanguardia de nadie sabe qué cosas, excepto a la vanguardia de inseguridad y con una economía estancada, pero eso sí, con una elite en el poder que tiene todos los privilegios como si México fuera un reinado, un principado o una nación del mundo árabe que goza de millones de sobra, por lo que no hay medida en gastos superfluos. El derroche de dinero provoca irritación y desencanto de los ciudadanos.

Hay tanto desmán en México por parte de la elite del poder, porque no existen leyes que acoten los abusos del poder. En el Congreso siguen atoradas las iniciativas anticorrupción porque así conviene a quienes forman parte de los tres poderes de la nación, que son los que parten, reparten y se quedan con la mejor parte del botín que para ellos significa llegar a ocupar un cargo de elección popular o por designación superior.

Por eso es que en su gira por Alemania, un grupo de manifestantes integrado por jóvenes indignados de varios países, le exigieron luchar contra la impunidad y al unísono le gritaron “asesino” a Peña Nieto. Y en Dinamarca, una activista sueca le salió al paso a la comitiva y le gritó al mandatario mexicano “dictador” y “corrupto”. La policía rápidamente se llevó a la sueca para que los invitados siguieran su recorrido. La mujer sería sancionada con una multa por alterar el orden.

La cadena de televisión TV 2 contactó a Jenny Wenhammer, activista de Femen en Suecia, después de que fue liberada; ella repudió que la familia real danesa ofreciera una gran bienvenida a Peña Nieto.

“Es un dictador profundamente corrupto que asesina a sus oponentes políticos”, afirmó la activista Jenny Wenhammer. “Queremos mostrar que lo que sucede en México no está bien. La falta de derechos humanos y asesinatos que están ocurriendo allí y el presidente no hace algo al respecto …”

En realidad, la austeridad ha valido para puro cebo. Los viajes faraónicos siguen, sin importarle a Peña Nieto que su gobierno falte a su palabra. Eso si, ya se empieza a anunciar que en el 2017 habrá otro ‘recortito’ al gasto público, lo que significará otro ‘apretón de cinturón’, pero para los mexicanos, porque para la elite del poder ‘no hay fijón’; podrán seguir gastando todo lo que quieran.

Ese es el verdadero México, y no el que el mandatario mexicano va y refiere a quienes no tienen la menor idea de lo que es y cómo se encuentra el México real. Ese valemadrismo a la mexicana es por el que sigue en picada la imagen pública de Peña Nieto, según una última encuesta. Pero ese es otro tema.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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