¿Qué hacer con López Obrador?

PAULINO CÁRDENAS 

La pregunta que siguen haciéndose en el PRI-Gobierno es: ¿qué hacemos con López Obrador? Porque una encuesta del diario Reforma publicada este domingo vuelve a posicionar al tabasqueño a la cabeza de la contienda rumbo a las elecciones presidenciales de 2018. Y eso no deja dormir en paz a quienes están cada vez preocupados por el avance sostenido de quien aspira llegar a Los Pinos, ‘ahora sí’, en su intento número tres.

Señala la encuesta que a dos años de los comicios, el PRI lidera las preferencias, pero ninguno de sus candidatos supera el tercer lugar. Sin embargo, apunta que el dirigente nacional de Morena “ocupa el escenario electoral como un candidato viable y dominante para las próximas elecciones presidenciales”. ¿Cómo explicar eso? ¿De manera que AMLO ganaría la Presidencia aunque el PRI lleve la preferencia por partido? A ver como define ese misterio el electorado.

Como sea, en teoría el tabasqueño lleva las de ganar, porque según la encuesta del Reforma, el segundo lugar lo ocupa la panista Margarita Zavala quien le haría el favor a su marido Felipe Calderón de regresar a Los Pinos y por ese simple hecho no ganaría. El tercer lugar, según la referida encuesta, lo ocupa Miguel Ángel Osorio Chong, titular de Gobernación, cosa que ni él se la cree.

Es más, hay rumores de que el funcionario podría dejar el gabinete después de lo que publicó el Departamento de Estado norteamericano en su último informe sobre la inseguridad en México. Pero ese es otro tema. Si las cosas siguen como van, no hay duda que Andrés Manuel López Obrador teóricamente ganaría en el 2018 y sacaría al PRI de Los Pinos. Su ventaja sigue creciendo.

Esa hazaña histórica la logró Vicente Fox Quesada en el año 2000, por lo mismo que pudiera ganar López Obrador: por el hartazgo de los mexicanos de un PRI-Gobierno que solo llega a hacer negocios cuando logra el poder y no cumple sus promesas de campaña gobernando solo de saliva. Ese hartazgo motivó una votación también histórica a favor del panista con botas, cuando dos años antes de ese triunfo nadie creía que perdería el PRI.

Con esos dos contendientes que dice la encuesta que le siguen a AMLO en segundo y tercer lugar en las preferencias, el dos veces candidato a la presidencia, entonces por el PRD, el tabasqueño tendría las de ganar fácilmente. No son contrincantes de cuidado. De ahí la preocupación del priísmo en el gobierno, a dos años de distancia de la elección presidencial.

Lo que se preguntan los integrantes de la que el mismo López Obrador ha dado en llamar la mafia del poder -quienes por cierto siguen en busca de un ‘candidato’ fuerte e independiente que evite el triunfo del tabasqueño en 2018 lo que es un reconocimiento tácito de que el PRI no tiene un candidato que garantice el triunfo y menos con el desastroso papel que ha hecho en más de tres años el gobierno peñanietista-, es: ¿qué hacer para impedirlo?

Dicen los más audaces que harían ‘lo que sea necesario’ para impedir que López Obrador llegara a Los Pinos, por varias razones. Una de ellas, quizá la principal, es que temen que cumpla su palabra de echar marcha a tras las reformas de Peña Nieto, empezando por la energética que tiene a Pemex a punto de desaparecer del mapa, además de la venta del suntuoso avión presidencial, y lo peor, que de veras promueva acción penal contra los delincuentes de cuello blanco.

El antecedente de quienes comparten la hipótesis de que harían ‘lo que sea necesario’, ponen el ejemplo el caso de Luis Donaldo Colosio, quien, siendo candidato del PRI, lo eliminaron para quitarlo del camino, después de aquel memorable discurso que hizo vibrar a los mexicanos que el sonorense dio en el Monumento a la Revolución aquel 6 de marzo de 1994. “ Yo veo a un México con hambre y con sed de justicia”. El discurso completo atemorizó a la elite del poder priísta.

Lo que dijo el sonorense dejó sin aliento a Carlos Salinas de Gortari y a su consiglieri de cabecera, José Córdova Montoya; el candidato priísta no sabía que estaba firmando su sentencia de muerte. Unos días más tarde, el 23 de marzo de aquel 1994 en un barrio de Tijuana, Baja California conocido como Lomas Taurina,  fue ejecutado durante un mítin multitudinario, como todos lo saben.

Lo que no todos saben es que Salinas y Colosio estaban distanciados desde tiempo atrás; de hecho desde el llamado ‘destape’. Manuel Camacho era el punto de las desavenencias entre ambos que fueron en aumento día a día. Es historia ya recopilada por varios autores. Tampoco muchos saben que Colosio estuvo varias veces a punto de renunciar a la candidatura.

Hay sospechas, pero en sí nadie sabe quiénes fueron los autores intelectuales que quitaron del camino a Colosio, ultimándolo. ¿Ese mismo método podría ser utilizado contra López Obrador? Parecería exagerado. Pero, como en las películas, por conservar el poder, hay gente capaz de todo. La historia en ese sentido en México tiene referentes, sobre todo en épocas electorales. No solo es el caso de Colosio. Los crímenes de aspirantes a alcaldes y gobernadores dan fe de ello.

Pero volviendo a cosas menos catastróficas, el caso es que cada vez que sale una encuesta en la que López Obrador sigue encabezando las preferencias para la elección presidencial de 2018, como en el futbol americano hay team back en Los Pinos y en PRI, para ver qué jugada deben aplicar siguiendo con el marcador en contra. Lo que el tabasqueño sabe es que ya tiene tiempo que comenzó en su contra -oootra vez porque así fue con Calderón y con Peña Nieto-, una guerra estratégica sucia para tratar de quitarlo del camino.

Es obvio que para el PRI-Gobierno, AMLO es el único enemigo a vencer para 2018. Ojalá el objetivo de la nomenklatura priísta no quiera ir tan lejos y solo sea debilitar la fuerza y aceptación que ha ido ganando el tabasqueño en las preferencias electorales -y que parece no tener marcha atrás sino al contrario-, y no el exterminio total. Pero de que hay mentes criminales, las hay.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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