Reconoce Peña hartazgo social

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Peña Nieto por fin reconoció que en el país prevalece “un mal humor social”. Sin duda ya experimentó en carne propia la pérdida de aceptación social que las encuestas le demuestran cada mes y que sigue a la baja. A eso se suman las protestas y el repudio que se ha hecho patentes cada vez con más frecuencia dentro y fuera del país. En teoría, lo que se podría esperar, si ya aceptó como una realidad el malestar social, es que tuviera un cambio de actitud y diera un golpe de timón.

Durante la inauguración del Tianguis Turístico en Guadalajara comentó que leyendo algunas notas, columnas y comentarios ‘de aquí y de allá’, encontró que “no hay buen humor, el ánimo está caído, hay un mal ambiente, un mal humor social”. De hecho lo que percibió es un México indignado con su gobierno.

No obstante dijo que a su parecer, “hay muchas razones y muchos argumentos para decir que México está avanzando, que México está creciendo en distintos ámbitos, en distintos espacios, y uno de ellos es el sector turístico”. Evitó hablar de los rubros en que el país está estancado e incluso en los que ha ido para atrás por erráticas políticas de su gobierno.

En el evento inaugural “Viajemos todos por México”, el presidente señaló que ese programa tiene la intención de promover el turismo nacional. El objetivo es que más mexicanos conozcan el país y se sientan orgullosos de México. Pero mucha gente no viaja por razones de inseguridad, asunto que tampoco lo dijo ni detalló los estados en donde los riesgos son mayores. El otro factor es el económico.

En cuanto a inseguridad, nada menos en Acapulco, donde nació el Tianguis Turístico, la noche del domingo hubo al menos dos ataques armados de manera paralela contra un hotel donde se hospedan agentes federales y otro en las oficinas de la Policía Federal (PF), lo que desató una ola de balaceras en distintos puntos del puerto de Acapulco que provocaron pánico y terror entre la ciudadanía.

Las balaceras se prolongaron por más de dos horas sobre la Costera Miguel Alemán, la principal vía turística del puerto, en donde decenas de personas quedaron atrapadas en centros comerciales, tiendas y restaurantes. La Policía Federal a través de su cuenta oficial de Twitter quiso minimizar el hecho al informar a las 23:10 horas: “En #Acapulco se reporta un incidente que deja como saldo un presunto delincuente abatido. Situación controlada y sin peligro para ciudadanía”.

Más tarde, informes oficiales indicaron que cerca de las 21:53 horas, se reportó un ataque armado contra el hotel Playa Suites, ubicado en el fraccionamiento Las Playas en la zona tradicional del puerto donde precisamente se hospedaban miembros de la Policía Federal. En otros destinos turísticos la seguridad es relativa. En unas más que en otras pero todas tienen una narcohistoria que contar, hechos de violencia y sangre que han padecido o que siguen padeciendo los lugareños.

Si es por abecedario el recuento comenzarían por Aguascalientes y terminaría en Zacatecas. De una u otra manera, todos son destinos turísticos que el gobierno federal busca promover para que la gente los visite, tienen problemas de inseguridad.

Y si no, que le pregunten a los veracruzanos o a los guerrerenses, a los michoacanos o a los mismos jaliscienses ; el otro factor es la mermada economía doméstica que no da para esos lujos de andar viajando con toda la familia, que es un tema del que tampoco habló Peña Nieto en Guadalajara.

Balaceras, ejecuciones, secuestros, desapariciones forzadas, son algunos de los eventos más frecuentes que se dan en algunos de nuestros destinos turísticos, no solo de playa sino también los que están tierra adentro, que son dignos de ser visitados por su belleza, por sus culturas antiguas que tienen, por su folklor, sus fiestas de tradiciones y por su variada comida que hay en cada rincón del país.

Sin embargo, hay muchos mexicanos que ni siquiera conocen una playa menos las de Cancún o Los Cabos, porque resulta prohibitivo hacer un viaje a esos lugares. Michoacán o Guerrero, Oaxaca o Zacatecas, por ejemplo, se han quedado sin el número de visitas que antes tenían, por la inseguridad y por el factor económico.

Lo más notable de la ceremonia inaugural del Tianguis Turístico en Guadalajara, fue el reconocimiento de Peña Nieto de que ve un México de mal humor, con el ánimo caído, con un mal ambiente; en síntesis, que por fin el jefe del Ejecutivo federal percibe “un mal humor social” de los mexicanos. En teoría es un buen principio.

Ya se percató que es real la pérdida de una relación positiva que tenía con un buen número de mexicanos que votaron por él y que le daban su aprobación como mandatario, pero cuyos niveles de aprobación ha ido velozmente a la baja, según recientes encuestas.

Ya habría percibido que los mexicanos, incluidos los que le dieron su voto, han ido perdiendo la confianza en que las cosas en México vayan a mejorar con las reformas. Hay indignación en muchos sectores por la forma en que ha hecho caso omiso en asuntos que la sociedad le demanda y a la que le ha puesto oídos sordos. El haber despedido al GIEI para tratar de darle carpetazo al caso Ayotzinapa es un ejemplo.

Otras dos razones es insistir en seguir sosteniendo a los titulares de Hacienda y de Gobernación, sin hacer los cambios en esas dos instancias, no obstante que son las principales causas por las que el país está como está. ¿Por qué el mandatario federal insiste en sostener esa situación que afecta de manera directa al país? Pocos lo saben.

El hecho es que la economía sigue estancada y la inseguridad cada vez está peor. ¿Servirá de algo que Peña Nieto haya descubierto por fin el hartazgo social?

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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