Políticos y medios venales

PAULINO CÁRDENAS

En las diversas entrevistas que le han hecho a Miguel Ángel Yunes Linares, candidato de la coalición PAN-PRD para la gubernatura de dos años por Veracruz, le han venido haciendo las mismas preguntas, como si tratar de un guión preestablecido. Son tendenciosas y propiciadas por la mafia del poder o para quedar bien con ella.

Era -y sigue siendo- el caso de Andrés Manuel López Obrador cuando aspiró por dos ocasiones ser presidente de la República y ahora que va por la tercera, también. La mafia del poder en turno le sigue queriendo poner piedras en el camino para hacerle creer a la gente que aún es un ‘peligro para México’. Ahora a Yunes Linares quieren hacer lo mismo, con base a supuestos.

En Puebla sucede lo mismo; hay una campaña contra un gobierno ciertamente corrupto y dominante, pero se le critica -en este caso por parte del dirigente del PRI nacional, Manlio Fabio Beltrones-, como si fuera el gobierno poblano, en manos de Rafael Moreno Valle, distinto a los depredadores gobiernos priístas que hay en 19 entidades del país.

En realidad esa estrategia forma parte de la guerra sucia emprendida por la cúpula del gobierno federal y su partido, que tiene de su lado a textoservidores amanuenses a quienes les da ordenes de realizar, cada quien a su estilo, entrevistas, artículos y comentarios alarmistas, con la idea espantar a los virtuales votantes de las elecciones que habrá el domingo 5 de junio.

De esa manera, por un lado trata de desalentar que la gente vaya a votar, y por otro lado le afila los dientes al ‘voto duro’ que no es otra cosa que las transas que el PRI-Gobierno hace para ‘convencer’ a los votantes a que lo hagan, a cambio de prebendas como la entrega de despensas, de televisores, de materiales para construcción, así como promesas que después no cumplen.

En no pocos casos les piden sus credenciales de elector a cambio, como ‘garantía’ de que su voto será para el partido depredador y su partido amanuense, el verde. También están echadas a andar las prácticas de los hackeadores que periódicamente contrata el PRI-Gobierno para obtener información de los adversarios y voltearles la tortilla a la hora más conveniente sacándola a relucir públicamente filtrándola a los medios.

Pero no solo en el ámbito electoral se aplica el PRI-Gobierno a atacar a quienes considera un estorbo o una piedra en el zapato. Están los casos de las reformas ‘estructurales’ que de poco han servido, pero que contaron con el favor de los medios amanuenses a su servicio para hacer creer que iban a ser la panacea para sacar al buey de la barranca en el país.

Luego fue el caso de la explosión en la torre de Pemex que los medios publicaron lo que el gobierno decía, sin mayores cuestionamientos. Más adelante fue el caso de la ‘fuga’ del Chapo Guzmán y cuando fue su recaptura, temas en los que se escribió lo que el gobierno quiso que se escribiera.

Lo mismo sucedió con el asunto de la actriz Kate del Castillo en el que los medios venales se le fueron encima por ordenes del gobierno, todo porque la protagonista de la Reina del Sur logró llegar antes que las autoridades del gobierno a la guarida en donde se escondía el dirigente del cártel de Sinaloa, haciéndolo quedar en ridículo ante la opinión pública mundial.

Más recientemente sucedió con el caso de los integrantes del grupo de GIEI que hizo añicos la “verdad histórica” de Tomás Zerón de Lucio que le vendió a Jesús Murillo Karam y éste a Enrique Peña Nieto. Por ello, la orden a los medios fue denostar ‘con todo’ a los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH, al tiempo que anunciaba el despido del país de los investigadores. Toda esa historia es parte de la guerra sucia que acostumbra el gobierno.

Todo ellos a través de los medios amanuenses a su servicio, sin importar las repercusiones que ello tenga contra el peñanietismo ni el impacto negativo para México como consecuencia de ese valemadrismo oficial que demuestra, una vez más, la falta de voluntad política para resolver los asuntos que debería resolver o propiciar que se resuelvan, como el caso Ayotzinapa.

Ese caso incluye, bajo el mismo trato mediático, la negativa tajante de que el grupo del GIEI pudiese hablar con mandos y efectivos del 27 Batallón de Infantería de Iguala para recopilar más información con miras a esclarecer los detalles de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa que va camino a quedar impune, como muchos otros de este y otros sexenios.

Por si algo le faltara a esta administración, en el Legislativo se han venido aprobando varias leyes que llevan la mira de endurecer las actividades de ‘seguridad’ ante el reciente descubrimiento del mandatario federal priísta de que existe el ‘mal humor social’. Ello ha motivado que se legislen leyes secundarias,, una estatal y reformas constitucionales, encaminadas a que el gobierno se proteja de las protestas, reclamos y hartazgo de los mexicanos.

Entre ellas están la de criminalizar las protestas, el “estado de excepción”, la legalización de cateos e intercepciones militares y la ‘ley Atenco’, que igual que la ‘ley bala’ en Puebla, se le da virtual permiso para matar a los agentes del gobierno en caso necesario. En todo ello han colaborado los medios venales. Y ni se diga en los casos de los enemigos electorales. Eso es democracia a la mexicana.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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