En el umbral de un estallido

PAULINO CÁRDENAS

México parece estar en el umbral de un estallido social. Varios son los eventos de rebeldía que se ha desatado en distintos puntos de la República Mexicana, que son una muestra del hartazgo de muchos mexicanos ante la incapacidad del gobierno federal, estatales y municipales de contener la espiral de violencia que priva en muchos estados cuyos mandos policiacos, militares y marinos están coludidos con los lideres del crimen organizado y los capos de los cárteles de la droga.

En Hidalgo, Tamaulipas, campesinos del grupo Columna Armada “General Pedro José Méndez”, bloquearon durante varios horas los accesos a esa localidad, para exigir la liberación de uno de sus líderes, quien fue detenido luego de un operativo de la Marina y la Policía Federal. Ese grupo se organizó para defenderse a grupos criminales que azuzan a la población, sin que las autoridades hagan nada por evitarlo.

En Chiapas hay un malestar muy subido de ánimo por parte de gente de todos los sectores que exigen la renuncia del gobernador Manuel Velasco y del propio presidente Enrique Peña Nieto. El pasado 7 de diciembre miles de personas marcharon en el municipio de San Cristóbal de las Casas para manifestarse en contra de las reformas estructurales emprendidas por Peña Nieto gritando consignas como “es urgente un nuevo constituyente” y “urgente, tumbar al presidente”.

Y este fin de semana volvieron las manifestaciones de protesta contra el gobernador Velasco, contra Aurelio Nuño y contra Peña, en vísperas del anunciado paro de la disidencia magisterial que se llevaría a cabo ayer; participaron familias enteras, trabajadores, docentes, estudiantes y conglomerados del sector salud y del transporte público.

Y ayer domingo los maestros de la CNTE comenzaron el anunciado paro magisterial, sin importarles que el titular de la SEP los haya amenazado con dar de baja a quienes falten cuatro días a sus labores. El repudio a la reforma educativa va en serio por parte de ellos. Son miles de maestros que realizan un paro indefinido por ello en Chiapas. Lo mismo sucedió en la ciudad de México, en Oaxaca y otras entidades.

En Michoacán, hace unas semanas, en la región de Tierra Caliente, hizo su aparición el grupo civil armado denominado “Insurgencia por el Rescate Institucional y Social”, IRIS, cuya misión, según han dicho en diversos videos, es limpiar esa entidad de “lacras, narcotraficantes y secuestradores”, y advirtieron que también irían por funcionarios coludidos con esas mafias del crimen organizado y los cárteles de la droga que han venido operando en ese estado.

En uno de sus mensajes subidos a YouTube señalan -con el rostro cubierto, con armas en la mano y con un fondo selvático- que durante muchos años soportaron “el yugo de los Templarios y estas plazas están igual o peor. No somos narcos, nos organizamos y cada día somos más”, refirieron. “Si la autoridad no cumple nosotros iremos contra las lacras, narcotraficantes, secuestradores y gobierno corrupto que los protege”, advirtieron los encapuchados.

En la región de los altos de Orizaba, Veracruz, a principios de enero pasado, surgió un grupo armado bajo el nombre de “Ejército Revolucionario del Pueblo en Armas”. En varios de sus mensajes afirman que están hartos de tanta pobreza, marginación, discriminación y de que los ricos les restrieguen el dinero en su cara.

“Hoy alzamos la voz y se escuche nuestro grito de rebelión; hoy que la traición nos embarga muy a pesar nuestro; hoy que los sueños nos quieren robar, y se arma el coraje; hoy que los golpes son más duros, duelen y sangran”. En otro mensaje señalan: “Hoy donde sólo nos queda el camino de la rebelión” y firma: “Ejército Revolucionario del Pueblo en Armas”.

Hasta apenas el pasado mes de abril, en Guadalajara, el presidente Peña Nieto se dio cuenta que en el país prevalece “un mal humor social”. Sin duda fue a causa de haber experimentado la pérdida de aceptación social que las encuestas le demuestran cada mes y que sigue a la baja. Pero a eso hay que sumarle las protestas y el repudio que se ha hecho patentes cada vez con más frecuencia dentro y fuera del país.

De hecho lo que percibió el mandatario federal es un México indignado con su gobierno. Esa inconformidad la han estado manifestando lo mismo los padres de los 43 normalistas desaparecidos, que los pobladores de Atenco, lo mismo que los de Guerrero, que los de Morelos, que los de Michoacán, o los de Oaxaca, los de Chiapas, Puebla o Veracruz o Chihuahua donde sus gobernantes deberían estar en la cárcel.

También hay mucho malestar entre los mismos habitantes del DF que están hartos de tanta imbecilidad de Miguel Ángel Mancera y del mismo Peña con respecto al aire envenenado que respiran los que viven o trabajan en la ciudad capital, cuyo problema de contaminación es más de corrupción que de otra cosa, al no querer meter al aro a camioneros, taxistas y transportistas porque son carnita electorera.

Las manifestaciones y protestas se ha comenzado a manifestar en distintos puntos de la República. El malestar está presente prácticamente  en todos los sectores de la población. El hartazgo social está, pues, en su punto. Y un estallido pudiera generalizarse en menos de lo que el gobierno supone. Es obvio que ya empieza a haber muestras de ello.

Sin duda por eso recientemente se aprobaron leyes que autorizan a agentes del gobierno, policías, militares y marinos, a usar sus armas ‘en caso necesario’ durante los disturbios, que sin la menor duda se irán generalizando día a día en todo el país. Por cierto, surgió un grupo de jóvenes en la capital del país que se denomina Brigada Marabunta cuya misión es ayudar a los manifestantes que son agredidos por la bestialidad policiaca  y militar, lo cual merece un comentario aparte.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

Anuncios

Comentarios desactivados en En el umbral de un estallido

Archivado bajo En el umbral de un estallido

Los comentarios están cerrados.