Peña, en campaña populista

PAULINO CÁRDENAS

Sin importarle que está en plena vigencia un proceso electoral que culminará el próximo 5 de junio, el presidente Enrique Peña Nieto emprendió una campaña populista a favor de su partido. Ejemplo de ello es el anuncio que acaba de hacer de que su gobierno garantizará el acceso a los servicios de salud que presta el Seguro Popular, con una meta de más de ocho millones de beneficiarios de los programas Prospera y 65 y Más, para septiembre de este año.

Señaló que “muchos adultos mayores desconocen que tienen derecho a inscribirse al Seguro Popular”, por lo que en un despliegue de esfuerzos de su gobierno, dijo que la meta es adherir a este beneficio a 3 millones y medio de personas en esta etapa de su vida, y que están inscritos en el Programa 65 y Más. El mandatario priísta llamó a los que no lo están, a inscribirse a ese programa, en tanto su gobierno, en coordinación con los gobiernos de los estados, “vamos a ir a buscarlos para que se inscriban”.

En esa misma tesitura de oportunismo político para favorecer a su partido, fue que hace unos días anunció que había enviado al Congreso una iniciativa que otorga el derecho a casarse a las parejas del mismo sexo, en un intento de congraciarse con las comunidades de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero del país, a las cuales no les había hecho caso a sus demandas de igualdad de derechos.

Sin embargo, de cara a la próximas elecciones de junio, Peña Nieto anunció una reforma para ‘modificar’ la Constitución y el Código Civil nacional para que se reconozcan los matrimonios igualitarios. La iniciativa de Peña incluye adopción en parejas gay. En 2010 siendo gobernador del estado de México, Peña Nieto no estaba de acuerdo con ello. En una entrevista con Joaquín López Dóriga lo dijo.

Ahora opina distinto en busca de simpatías para su partido. Con la mencionada reforma “quedaría implícito el matrimonio igualitario en nuestra Constitución” y se evitaría la diferencia entre estados existente hoy día, afirmó. Junto a este decreto, presentó una segunda iniciativa para que en el Código Civil federal se asegure el matrimonio entre personas del mismo sexo y se utilice un lenguaje que no sea discriminatorio.

En el marco de esta propuesta, también se contempla que los cónsules, en calidad de jueces del registro civil, puedan expedir actas de nacimiento con una nueva identidad de género. También pidió a la Cancillería que en la emisión de pasaportes no se pongan trabas a las actas de nacimiento que presentan cambio de sexo.

Con ese tipo de decisiones electoreras del Jefe del Ejecutivo federal y las transas que sabe hacer con maestría el PRI, es que pretenden ganar en los doce estados en donde habrá cambio de gobernador y en las entidades en donde habrá relevo de alcaldes en 10 días, el domingo 5 de junio. Sin embargo, hay dos estados en los que difícilmente podría ganar: Veracruz y Tamaulipas.

Se habla de la posibilidad de que en esos dos estados harán lo posible por desestabilizar el proceso a base de violencia provocada de manera deliberada, para que el INE decrete que no hay garantías para celebrar elecciones. De hecho en Veracruz podrían agravarse en los próximos diez días la violencia, los hechos de sangre, los encuentros a tiros, las masacres como la del bar ‘Madame’ de Xalapa y el hallazgo de cadáveres desmembrados.

En esa entidad, por nada del mundo quiere el PRI que gane el candidato de la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, porque en la dirigencia de ese partido, y en Los Pinos, saben que llegará con la espada desenvainada y lo primero que hará es investigar las cínicas raterías del gobernador Javier Duarte de Ochoa junto con la serie de cómplices que tiene en su gobierno y en su familia. Y podría ir más allá.

Y en el caso de Tamaulipas, después de la pifia de Manlio Fabio Beltrones de haberse ido con la finta de que tres alcaldes del PRI tenían vínculos con el narco -los de Hidalgo, Villagrán y Mainero-, e incluso haber presentado como prueba una foto truqueada, fue suficiente para que el candidato Baltazar Hinojosa Ochoa de la coalición PRI, PVEM y PANAL se haya debilitado.

Otro tirador es Francisco García Cabeza de Vaca, candidato del PAN a la gubernatura, pero también un candidato cuestionado por ‘riqueza inexplicable’ -¿o explicable?- lo que le resta posibilidades de triunfo. En lo que respecta al PRD, se quedó solo y está temeroso de recibir pocos votos el 5 de junio, ya que Tamaulipas es un estado donde el perredismo no tiene presencia ni estructura partidista.

Lo malo del PRI es que ha tenido en ese estado gobernadores corruptos y ladrones. Ahí están de ejemplo Eugenio Hernández Flores y Tomás Yarrington Ruvalcaba; son los casos más serios. Pero Manuel Cavazos Lerma no canta mal las rancheras. Venía siendo investigado en EU por presuntas relaciones con el crimen organizado pero, como suele suceder del lado mexicano, nadie sabía de esa investigación.

Y al gobernador Egidio Torre Cantú los tamaulipecos lo acusan de corrupto y ladrón y de haber conspirado contra su propio hermano, Rodolfo Torre Cantú acribillado en 2012 siendo candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas.

Actualmente el PRI tiene en su poder seis de las doce entidades en donde habrá relevo de gobierno estatal. Aspira a conservarlos e incluso a ganar de todas, todas. Eso dependerá de los votantes que ya están hartos de priísmo corrupto; sin embargo ese partido buscará seguir ganando, para lo cual pondrá en juego todas las trampas y mañas que conoce y sabe operar, como la campaña populista que emprendió Peña Nieto a favor del PRI, en pleno proceso electoral.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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