Peña, factor de derrota priísta

PAULINO CÁRDENAS 

Ahora sí que para el PRI “se puso cabrona la cosa”. Nadie apuesta a que ese partido gane la elección presidencial de 2018. Varios observadores coinciden en que el presidente Enrique Peña Nieto fue factor principal de las derrotas que sufrió su partido este domingo, derrotas consideradas históricas como las de Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua y Quintana Roo. Y Manlio Fabio Beltrones podría renunciar a la dirigencia de su partido, el Revolucionario Institucional.

La pésima imagen que ha acumulado el mandatario frente a los mexicanos por sus necedades de no cambiar a sus dos alfiles que tienen a México sumido en la incertidumbre -Luis Videgaray en Hacienda y Miguel Ángel Osorio Chong en Seguridad-, unas reformas que no se ven, la muerte por inanición de Pemex, los negocios de OHL, la Casa Blanca y el caso Ayotzinapa fueron, entre otros, los motivos de que el ‘mal humor’ social se reflejara en las urnas.

Otro factor que también contó a la hora de las votaciones fue la cerrazón de su gobierno al diálogo con el magisterio disidente que rechaza la reforma educativa que dicen que no es educativa sino laboral, y en lugar de abrirse a la discusión de las demandas de la disidencia, el gobierno federal ha preferido la ley del garrote.

Otra es que el Ejército y la Marina han actuado por encima de la ley e incluso ostentan un poder mayor que la de su jefe supremo. Un día sí y otro también actúan en la más completa impunidad violando derechos humanos sin que nadie diga nada. El supuesto jefe supremo de las Fuerzas Armadas les soslaya todo.

Los abusos de autoridad y las prácticas de corrupción que se han dado en los gobiernos federal, estatales y municipales en donde manda el PRI se ha convertido en botín para hacer negocios al amparo del cargo. Muestras de ello hay muchas, lo que tiene “hasta la madre” a los ciudadanos que ven cómo la impunidad campea protegiendo a los gangsters de cuello blanco.

La jornada del domingo fue una muestra de que la ciudadanía es una fuerza real cuando se une con un propósito. Ese propósito era deshacerse de los depredadores que han proliferado en las filas del partido en el gobierno que una vez ganado con el voto de la sociedad, se olvidan de esta y se dedican a cometer pillería y media.

Lo de esta jornada fue un ¡Ya basta! definitivo aunque no completo todavía. Pero mucho se avanzó con la muestra que los votantes dieron en entidades como Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Quintana Roo y Durango. El tricolor se tendrá que conformar con Hidalgo, Zacatecas, Sinaloa, Tlaxcala y Oaxaca, según parecían indicar las tendencias ayer.

Pero sin duda el creciente deterioro de la imagen presidencial de cara a la nación, por tan malas cuentas que le ha dado a la ciudanía y las necedades de no querer cambiar a los dos funcionarios que tienen en un dilema al país, como son Videgaray y Osorio Chong, repercutió también en el ámbito internacional.

Como sea, del hartazgo social se ha pasado al repudio de todo lo que huela a PRI en las entidades en donde perdió el partido en el gobierno en la jornada electoral del domingo. Esas derrotas han motivado que en la dirigencia del partido tricolor y en Los Pinos hayan sonado las alarmas ya que es evidente que la gente, los ciudadanos de a pie, hablaron como raza dolida en las urnas.

Esa tendencia de repudio sin duda seguirá, porque el presidente Enrique Peña Nieto, como se lo escribió The Economist hace año y medio, no entiende que no entiende muchas cosas que están claras y a la vista de todos, sugiriendo que su capacidad no le da para ver el entorno más allá de su miopía política.

Eso obedece, dicen los antipeñistas, a que lo tiene secuestrado un puñado de gentes a los que les ha dado poder de facto para decidir sobre cuestiones que él debía encarar, encabezar y resolver. Ese sometimiento es lo que le ha hecho perder imagen pública. Por eso anda tan mal su gobierno.

Esas derrotas del PRI del domingo son señales claras de que Peña Nieto es un mandatario débil que se ha dejado llevar por intereses de un grupito que solo piensa en sus negocios y que tienen olvidado a México y sus mexicanos. Será difícil que Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones se levanten pronto de la lona.

El esquema que el dirigente del PRI tenía para sí cambió radicalmente. Era público y notorio que después de las elecciones, si ganaba las nueve gubernaturas que auguraban ganar la tarde-noche del domingo, sus bonos subirían como espuma y le habría pedido a sus cuates de los medios que dijeran que sí quiere llegar a Los Pinos.

Pero los cálculos fallaron, pese a que Peña Nieto le dio carta blanca para manejar las cosas a su leal saber y entender. Por ello en una entrevista para televisión habló -antes de saber de las derrotas- como un ganador que debe ser generoso en la derrota del opositor. Los comentaristas barberos le reconocieron que habló como ‘el gran político que es’. Sin embargo, la realidad lo alcanzó y lo rebasó  a las pocas horas.

Cuando fueron confirmándose las derrotas de su partido, Manlio Fabio Beltrones admitió que el PRI “tiene que asumir el mensaje que le está enviando el electorado” y puso en duda su permanencia en la dirigencia de ese instituto político.

En una entrevista con Radio Fórmula señaló que tras el resultado obtenido en la jornada electoral del domingo pasado, hasta el momento no hay una decisión sobre si continuará al frente de su partido o no. Dijo que por ahora están en el análisis del proceso electoral.

Pero admitió que tiene que platicar con los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y sobre las condiciones ante el Consejo Político Nacional y luego “tomar la decisión más conveniente”, sugiriendo la posibilidad de que renuncie a la dirigencia del PRI ante las derrotas del domingo, cuatro de ellas históricas: Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua y Quintana Roo.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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