Los Duarte tendrán que huir

PAULINO CÁRDENAS

Javier Duarte y su alma gemela de fechorías, César Duarte, hasta ahora gobernadores de Veracruz y Chihuahua respectivamente, tendrán que huir de México lo antes posible, si no quieren verse pronto enredados en juicios penales.

Lo mismo le podría suceder al mandatario de Quintana Roo, Roberto Borge, además de otros gobernantes como el de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, y de Durango, Jorge Herrera Calderas, entre otros presuntos malhechores priístas.

Todos ellos desde ahora están bajo la mira y el escrutinio de los virtuales nuevos mandatarios que ganaron para gobernar esas entidades los cuales tomarán posesión del cargo hacia finales del año.

Obligarán a los que se van a que rindan cuentas claras antes de dejar el cargo. Pugnarán incluso ante tribunales que regresen lo que se han robado y le han saqueado al erario federal y local.

Solicitarán al ministerio publico local y a las autoridades de procuración de justicia federal y locales, que llamen a cuentas a los gobernantes presuntos malhechores del PRI y a quienes estén coludidos con ellos.

Prácticamente en todos los casos esas redes de colusión abarcan a funcionarios bajo el mando de los aún mandatarios y hasta sus propias familias, quienes también estarán obligados a rendir cuentas ante la justicia.

Lo mismo que está haciendo la fiscalía anticorrupción en Nuevo León contra Rodrigo Medina y su padre, que están siendo acusados de abuso de poder y enriquecimiento ilícito con dinero del erario federal y local, podría suceder en los estados mencionados.

Otro caso que acaba de darse a conocer es contra Mario Anguiano Moreno, ex gobernador de Colima, a quien acusa la Auditoría Superior del Estado de manejos ilícitos y robadero de recursos federales y locales, como han sido las enseñanzas de la escuela priísta.

Prácticamente lo acusan del mismo modus operandi con el que actúan los gobernantes malhechores del partido en el gobierno: distraer caudales públicos de los objetos a los que están destinados por la ley y presentar información falsa al Congreso local.

Asímismo los gobernadores pirístas, bajo el mismo esquema delincuencial, elaboran documentos falsos para simular pagos, operaciones de lavado de dinero con recursos públicos, compra de inmuebles con dinero salido de las arcas públicas, apertura de negocios personales con dinero del erario, etc, etc, etc.

Cualquier de los casos de abusos de poder que se han venido dando donde gobiernan los priístas, el esquema de operación es el mismo para hacer negocios en lugar de gobernar. Es pues la escuela del robo que ha impuesto el ‘nuevo’ PRI que acaba de recibir su primer revés en las urnas el pasado domingo, precisamente por todo eso y por cinismo en que lo hacen y por la impunidad de que gozan.

Por eso es que en el Congreso no ‘transita’ la ley anticorrupción. Porque a nadie de la elite del poder le conviene que se apruebe una ley dura que los pueda meter a la cárcel. Si se llega a aprobar será una ley blandengue que no perjudique los negocios que hacen los que integran las cúpulas del poder incrustados en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Por ello es que las cosas en México no cambiarán mientras esté el poder político en manos del PRI y el Gobierno tenga en un puño al Congreso para que aprueben dócilmente y en silencio solo lo que les conviene a cambio, obvio, de favores y prebendas. Es lo que Andrés Manuel López Obrador llama atinadamente la mafia del poder.

Solo que en algunos estados de la República, en siete de los doce que estuvieron en juego para elecciones de gobernador el domingo, no serán dominados por el PRI. Veracruz, entre ellos, vendrá el vaso más emblemático ya que su Congreso local estará dominado por legisladores panistas, perredistas y morenistas.

De ahí que al gobernador Javier Duarte de Ochoa más le vale huir aunque sea a Barcelona con su padrino político Fidel Herrera, antes de que Miguel Ángel Yunes Linares promueva su enjuiciamiento y vaya a la cárcel. Un caso parecido podría sucederle al otro Duarte, César, el de Chihuahua, que hasta creó su propio banco con recursos del erario federal y local.

Y en Tamaulipas y Durango y Quintana Roo, por mencionar unos cuantos, podrá repetirse la misma historia que ha promovido El Bronco en Nuevo León contra el malhechor priísta Rodrigo Medina y su padre.

Al tamaulipeco Egidio Torre Cantú, al igual que al duranguense Jorge Herrera Calderas, y al quintanarroense Roberto Borge, podrían estarle preparando también su ‘camita’ quienes los sucederán, para hacerles acusaciones y emprenderles sendos juicio penales, una vez que tomen las riendas del poder.

En fin, que como se ve, el PRI ha formado toda una escuela del saqueo que parece tener su manual de operación secreto, restringido solo para los que al parecer juran con sangre la ley del silencio u omertá.

Omertá es el código de honor siciliano que prohíbe informar a nadie fuera de la secta criminal sobre los delitos que cometen sus integrantes, por los que tienen que aportar un ‘diezmo’ para tener derecho a ser defendidos y quedar impunes.

Si no es así en el PRI, mucho se parece el esquema.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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