Guerra de odio contra la CNTE

PAULINO CÁRDENAS

Cada día va quedando más claro que la discriminación y el odio son dos factores que animan la guerra de exterminio emprendida por el gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE. Ya no es tanto el hecho de que el magisterio disidente esté en rebeldía contra la reforma educativa. El asunto va mucho más allá: hay órdenes de aniquilarlos.

Si no es así, todo parece indicar que así es. En Oaxaca se  confirmó la muerte de seis civiles y 94 heridos, entre ellos 55 policías, así como 21 detenidos a causa de disparos con arma de fuego por parte de uniformados. En esa refriega participaron las Policía Federal y estatal y el Ejército, según testimonios de los pobladores del lugar.

Lo que resulta evidente es que hay una infame cruzada represiva contra los disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que no aceptan la reforma educativa porque consideran que es una reforma laboral para conculcarles derechos.

Alegan los maestros que eso es lo que debería dirimirse en la mesa de diálogo y no con el garrote en la mano como lo está haciendo el gobierno peñanietista. Y menos con balas.

Lo que cada vez aflora más en esa guerra de odio del gobierno contra la disidencia magisterial es la orden que tienen policías, soldados y marinos no solo de reprimir y detener y encarcelar a dirigentes y ex dirigentes, sino incluso, disparar como sucedió en Nochixtlán.

Otra orden que tiene la Policía federal y la capitalina en la Ciudad de México, es cercar a los maestros para impedir que marchen hacia lugares como el zócalo, dejándolos sin comida, ni agua que beber ni donde hacer sus necesidades fisiológicas como sucedió a mediados de semana cuando pretendían dirigirse al zócalo capitalino.

Bajo el título ‘Qué Corazón tan duro, qué mente tan perversa’, en el blog Navegaciones su autor Pedro Miguel, en su colaboración para La Jornada del pasado 16 de junio, hizo un breve pero desgarrador apunte que describe lo que está siendo capaz el gobierno de Enrique Peña Nieto, Aurelio Nuño y Miguel Ángel Osorio Chong, contra los maestros disidentes a quienes no solo se les maltrata sino se les discrimina e incluso se les quiere exterminar:

“Esta tarde visité el campamento de la CNTE en la Ciudadela. Platiqué con maestras que llegaron de Chiapas en la madrugada y que, junto con el resto de su contingente, permanecieron virtualmente secuestradas por las policías federal y capitalina durante ocho horas. Sin agua. Sin comida. Sin baños. A esta hora están durmiendo en el suelo, lejos de sus hogares, en casas de campaña precarias, después de viajar un día entero y tras permanecer ilegalmente privadas de su libertad.

“Qué corazón tan duro y qué mente tan perversa se necesita para afirmar, desde la comodidad de un despacho ministerial, a bordo de una camioneta blindada o en un restaurante de lujo (todo ello pagado con dinero del pueblo) que esas mujeres, maestras rurales o urbanas, están “defendiendo prebendas y privilegios”. Cuánto cinismo se requiere para que un huésped frecuente de la Casa Blanca de Peña Nieto -un individuo que gana en un mes lo que un maestro en dos años- acuse de corrupto al movimiento magisterial”.

Ese breve apunte describe la evidente campaña de odio cargada de flagrantes violaciones a los derechos civiles por parte del gobierno federal priísta, contra los maestros que luchan por lo que consideran justo luchar y que en el peor de los casos están en su derecho hacerlo. La necedad de Enrique Peña Nieto y de su ejecutor en materia de represión, Aurelio “Puño” Mayer, con la complacencia del secretario de Gobernación, Osorio Chong, está llevando las cosas demasiado lejos.

No hay duda que a Peña Nieto lo están llevando sus ‘asesores’ a convertir su gobierno en un gobierno dictatorial, dispuesto incluso a matar si es necesario, como ya se dio en Oaxaca. Pero también esos ‘asesores’ quieren exterminar a los maestros incluso por inanición, cercándolos y aislándolos, como lo apuntó en su blog Navegaciones Pedro Miguel en su colaboración para La Jornada.

Peña Nieto, “Puño” Mayer y Osorio Chong están parados en un polvorín. Ya les habrán informado que al movimiento de la CNTE se le han estado uniendo otros sectores agraviados por el gobierno, incluso grupos guerrilleros que se han empezado a manifestar a favor del magisterio disidente y apoyar y sumarse a la rebelión magisterial. Cuidado con eso.

Lo que resulta evidente es que al mandatario federal priísta sus ‘asesores’ lo están llevando a un callejón sin salida; a una camino sin regreso. Y cuando quiera reaccionar por las fuertes presiones que comenzará a recibir de dentro y fuera del país, podría ser demasiado tarde. Hay que leer la historia.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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