Manlio Fabio, primera renuncia

PAULINO CÁRDENAS

El pasado jueves 16 de junio en este espacio apuntábamos que en unos días vendrían renuncias motivadas por las derrotas del partido tricolor en las pasadas elecciones del 5 de junio cuando no pudo ganar en siete de doce gubernaturas que estaban en juego, cuando el PRI-Gobierno creyó que obtendrían el triunfo en 8 o 10 de ellas. La primera cabeza que rodó ayer fue la del dirigente del tricolor, Manlio Fabio Beltrones.

El anuncio fue dado a conocer por el mismo sonorense durante la sesión de la Comisión Política Permanente del PRI, ante la presencia de consejeros que fueron citados para realizar una evaluación sobre las causas de la derrota. Señaló que la decisión la tomaba, en congruencia con el compromiso de servicio y disciplina que asumió cuando llegó al cargo. Ocupará su lugar la prima del presidente Peña Nieto, Carolina Monroy del Mazo.

“Los priistas estamos obligados a hacer una seria reflexión sobre lo que ocurrió en la elección del 5 de junio”, dijo el ex dirigente priísta. Rechazó las críticas de que con otros candidatos los resultados habrían sido diferentes. Según Beltrones, el PRI fue el partido con más votos obtenidos en la contienda.

“Mi vocación es la política y seguiré en ella”, dijo, “no obstante toca hoy hacer una pausa necesaria”. Pidió el sonorense que la situación por la que atraviesa el PRI se discuta en la próxima Asamblea Nacional de ese partido.

Según el priísta, en los 7 estados en los que no ganó, su partido tuvo un tropiezo electoral, pero no una derrota política. Nunca mencionó que la causa de esas derrotas fueron por los malos gobiernos, la corrupción y el abuso del poder de los que dejarán el cargo.

“Hemos sido testigos del extravío de corrientes políticas. Vemos una extrema conservadora contra las preferencias sexuales, observamos sucesos misóginos, homofóbicos y actitudes francamente fascistas”, criticó. Aprovechó para lanzarse contra la izquierda extrema que, dijo, se radicaliza y pretende que las reformas se discutan en las calles.

Bajo el título “Rodarían cabezas por derrotas”, señalábamos el pasado jueves que todo indicaba que el presidente Peña Nieto habría decidido cesar y aceptarle su renuncia a algunos de sus principales colaboradores que le mintieron sobre los resultados de la jornada electoral del pasado domingo 5 de junio. Y escribimos: La barredora parece que también alcanzará al PRI.

Comentábamos que no era la primera vez que el jefe del Ejecutivo resultaba engañado por sus propios colaboradores, pero esta vez  la tomadura de pelo que le tejieron sus más cercanos hizo explotar al mandatario federal priísta.

Hubo al menos dos versiones periodísticas que coincidían en que quisieron endulzarle el ánimo al jefe del Ejecutivo desde la víspera del domingo electoral. Se habla de que el jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán, le allegó a Peña información sobre los pronósticos recopilados por la Secretaría de Gobernación y por las estructuras locales del PRI al mando de Manlio Fabio Beltrones, de las 12 entidades en donde habría elecciones de gobernador.

En términos generales el pronóstico era halagüeño. La Segob preveía triunfos en ocho entidades si no es que en diez. En el caso Veracruz estimaban el peor pronóstico que terminaría con empate ‘técnico’, pero que podría dirimirse exigiendo el conteo voto por voto. Había dudas también para Tamaulipas y Puebla. Los demás estados -le aseguraron sus gentes- los ganaría el PRI de calle. Pero al caer la noche del domingo electoral ya era insostenible el engaño de que había sido objeto el mandatario.

Coinciden varios comentarios en señalar que Peña Nieto en esta ocasión sí tronó. Tan se enojó al final de la jornada electoral, que en esta semana habría tomado la decisión de mandar a su casa a gente ya que, según trascendió, lejos de ayudar a su partido, movieron las cosas a favor del PAN. Alguien le habría contado la verdad. Otro le habría confirmado la versión. Actuaron jugándole las contras a su jefe. Varios secretarios habrían participado en la maniobra.

Al menos dos crónicas coincidían en ello. Que todo pareció un complot contra el jefe del Ejecutivo a lo largo del día de los comicios en donde el PRI tuvo una estrepitosa caída en siete entidades federativas. Dos versiones -una de José Ureña en su columna Teléfono Rojo y otra de Carlos Loret de Mola en su espacio Historias de Reportero- coincidieron en señalar que el domingo 5 de junio fueron llamados varios colaboradores de Peña Nieto a reunirse con él en Los Pinos para estar atentos del proceso de la jornada electoral.

Señalaron, palabras más palabras menos, que a lo largo de la jornada lo estuvieron engañando con datos falsos que se los daban como buenos, checados y cruzados. Eran Mentiras. En ese juego de engaños a su jefe participaron Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Francisco Guzmán, Luis Miranda, Felipe Solís Acero, Alejandra Lagunes en ausencia, y se mencionaron también los nombres de José Antonio Meade y Rosario Robles.

Se daba por hecho que Peña renunciaría a varios de sus ‘colaboradores’ por tan flagrante engaño, a quien le estuvieron pasando datos que al final los Prep locales fueron desmintiendo. Fue cuando al final dicen, se puso furioso. Por ello se suponía que las renuncias en su gabinete no se harían esperar.

Pero ya estaba encima la presentación del nuevo Sistema Nacional de Justicia Penal Acusatorio que se llevaría a cabo en la explanada del Altar a la Patria, en Chapultepec, el viernes por la noche. Eso habría detenido la decisión de volar  cabezas. Luego vino el problema del tiroteo en la comunidad de Nochixltán, Oaxaca a lo largo del domingo en donde hubo un saldo de al menos seis civiles muertos y 94 heridos, entre ellos 55 policías, así como 21 detenidos. ¿Eso detuvo por ahora la decisión de Peña de volar cabezas?

¿Cuál será el camino que tomará Manlio Fabio?

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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