La falsedad como método

PAULINO CÁRDENAS 

La falsedad es la verdad del Diablo. Y a eso ha apelado en lo general el gobierno federal en lo que va del sexenio. El caso más reciente es el anuncio de los aumentos en el precio de las gasolinas y del servicio de energía eléctrica pese a la promesa no cumplida de que no habría aumentos. A lo largo del sexenio la falsedad ha sido el método para gobernar.

En ese caso están las reformas ‘estructurales’ empujadas para su aprobación en el Congreso por aquel Pacto por México de triste memoria. Solo han servido para beneficiar a la elite política, a sus cómplices empresariales y a empresas extranjeras. La reforma energética es el más claro ejemplo de ello. Pero el gobierno está trabado con otra de ellas: la reforma educativa.

Cree el gobierno que por el hecho de haber sido aprobada por el Legislativo, sin consensos ni opiniones, debe ser acatada por todo el sector magisterial en su conjunto. Parece no saber que toda ley es perfectible, modificable o que simplemente se puede derogar, como hizo el propio gobierno con la energética y sus leyes normativas para que quedaran a modo y gusto de la mafia del poder, gracias a la complicidad legislativa.

La falsedad lleva al engaño y el engaño a la mentira. Y es la mentira, repetida mil veces, que se quiere hacer pasar como verdad. Musoliniano el método. Así ha venido actuando el actual régimen federal priísta a lo largo de tres años y medio que lleva aplicando ese método. Los ejemplos sobran. Pero la mentira nunca se logra; tarde o temprano cae por su propio peso.

El ejemplo es la reforma educativa y el conflicto de la CNTE con el gobierno federal al que esa organización ha puesto en jaque. El gobierno ha perdido la brújula en ese tema. Ahora es con la dirigencia del SNTE con la que Enrique Peña Nieto quiere darle ‘picones’ a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Simulando una reunión sacada de la manga el pasado fin de semana, dizque para ‘estudiar’ una serie de peticiones laborales y prestaciones de ese sindicato de maestros -que es contrario a la CNTE-, se abrió una mesa de ‘diálogo’ entre representantes de la Secretaría de Educación Pública y la dirigencia de ese gremio magisterial subordinada al gobierno federal.

Fue otro de los montajes que gusta hacer el gobierno peñanietista, como los hacía Genaro García Luna cuando quería ‘apantallar’ de que la guerra contra el narco iba en serio y no era cierto. Con esa reunión del SNTE, la SEP se las quiere dar de muy democrática y dialogadora con el gremio magisterial que está en manos del ‘traidorcete’ de Elba Esther Gordillo, Juan Díaz de la Torre.

El presidente Enrique Peña Nieto le quiere jugar las contras a la CNTE con el SNTE que está en manos de quien traicionó a  la maestra Gordillo; en 2005 cuando el Partido Nueva Alianza obtuvo su registro, Díaz de la Torre fue designado secretario general de la organización fundada por la maestra, hasta que fue sustituido por Jorge Kahwagi.

En la red de complicidades que siempre ha habido entre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, en este sexenio Díaz de la Torres se prestó a sustituir a la maestra y empezó a ser testaferro ideal del gobierno de Peña Nieto obedeciendo órdenes del amo después de que fue encarcelada su jefa. Ni siquiera ha querido comparecer a careos ordenados por la PGR. Tiene inmunidad.

Paralelamente el gobierno dice estar ‘reponiendo’ una mesa de ’diálogo’ -otra- con la CNTE, a través de Miguel Ángel Osorio Chong, para celebrar una reunión programada supuestamente para hoy, que no sería otra cosa que más de lo mismo. Con el SNTE es probable que el gobierno ceda en alguna de sus demandas y peticiones. Con la CNTE, cero. Es el juego de la faramalla oficial.

El problema de la reforma educativa es de origen. Para empezar las sesiones del Senado no fueron en su sede. Se sesionó en instalaciones de Banamex; diríase que en ‘lo oscurito’. En 5 minutos, la Comisión de Educación aprobó tres leyes. No hubo discusión. Los que estén a favor y los que estén en contra que alcen la mano, fue el arcaico método de un asunto tan trascendente.

Nunca hubo consensos con los expertos, con los sabios del tema. Fueron ignorados los maestros, y es obvio que por eso esa ley no iba a cumplir con la generalidad de la misma. De antemano se sabía que en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero iba a ser imposible su aplicación.

Hoy todos los que están bajo el influjo del gobierno federal señalan que ‘la ley tiene que aplicarse’. Pero esa ley que votaron el PRI, el PAN y el Partido Verde, no atiende el tema de la calidad educativa. Porque -lo han señalado los expertos- para que esa reforma tenga calidad educativa se requieren al menos cinco elementos:

1.- La profesionalización real del magisterio. 2.- La alimentación suficiente y sana y nutritiva para los educandos. Y en México tenemos más de 10 millones de nuestros infantes que hacen solo una comida al día. 3.- Se requiere el equipamiento adecuado de las escuelas. Y hay escuelas que tienen equipamiento desde hace 30, 40 y 50 años desfasadas de lo que es la realidad del siglo 21.

4.- El mejoramiento de la infraestructura educativa. La OCDE señala en su más reciente informe que México tiene más del 50% de infraestructura educativa no apta para el proceso enseñanza-aprendizaje. 5.- La gratuidad de la enseñanza educativa como lo demanda el Artículo Tercero constitucional.

¿Cómo es que se afirma entonces que la ley “debe acatarse” si es deficiente, con lagunas y omisiones graves? Tarde o temprano habrá que sentarse a revisar con expertos en la materia, esa reforma educativa mocha, imperfecta. Pero si es con el SNTE será de ‘mentiritas’. Sería otra puesta en escena falsa. El gobierno apelaría otra vez a la falsedad, que es la verdad del Diablo.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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