Peña Nieto en una encrucijada

PAULINO CÁRDENAS 

Al titular de Hacienda, Luis Videgaray, ya le apodan el ‘Uno por Ciento’, por eso que dijo Enrique Peña Nieto en una entrevista radiofónica, de que un candidato con una aprobación de 1 por ciento “podría ganar la Presidencia”.

La designación que hizo Videgaray de Enrique Ochoa Reza, un tecnócrata que está totalmente desvinculado de las mafias que hay en el PRI, le da la opción al titular de Hacienda de promoverse libremente como abanderado de ese partido para el 2018.

Al menos esa es la creencia generalizada, empezando por el principal huésped del antiguo Palacio de Covián, Miguel Ángel Osorio Chong, y funcionarios de primer nivel y personal operativo que lo rodean. Otro que estará a la expectativa es Manlio Fabio Beltrones que ya regresó de vacaciones.

La decisión tan anticipada de Peña Nieto obedece a su temor de que al término de su mandato el mundo se le venga encima y varios expedientes con su nombre vayan a parar a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Podrían surgir delatores.

Hay asuntos muy ‘gordos’ como Higa, como OHL, como los dineros destinados para ‘combatir’ al crimen organizado o como la carta blanca que tienen las Fuerzas Armadas bajo su supuesto mando que parecen tener permiso para matar y a las que también se les ha inyectado millones y millones del erario federal. Además ya reciben órdenes del Comando Norte de EU.

Y las reformas ‘estructurales’ cada vez sirven para menos, excepto para ayudar a los cuates de la mafia del poder.

El mandatario federal, pese al intenso ritmo que lleva para cubrir asuntos de agenda a nivel nacional e internacional, con todo eso, en sus ratos íntimos debe sentirse más solo que una ostión en el fondo del mar.

Peña sabe que ha sido el presidente de México más cuestionado desde que el PRI es PRI. Y él sabe por qué. Está consciente de que su pérdida de popularidad se debe a múltiples factores. Esa realidad la resumió con aquella frase del ‘mal humor social’.

La debacle de su partido el pasado 5 de junio fue prueba fehaciente. Presagia peores derrotas, una de ellas en el estado de México, su tierra natal, el año próximo, que muchos desde ahora dan por hecho. Sabe que si el PRI pierde el EdoMex de hecho su partido perderá en 2018.

Quizá otro hito de preocupación fue desde que nombró a esa cosa llamada Virgilio Andrade para que lo exonerara a él y al hoy su presunto candidato, Luis Videgaray, por haber caído ambos en conflicto de interés.

La razón fueron los asuntos de sus casas promovidas por Juan Armando Hinojosa Cantú del grupo Higa, asunto que ventiló Carmen Aristegui y que por ello en Los Pinos le echaron caballería y la corrieron de su programa.

Y está la larga lista de matanzas que han realizado las fuerzas armadas se supone que con la venia suya, a lo largo del sexenio, que han hecho que el bulto que carga sea más pesado. Los casos de Ayotzinapa, Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán, son algunos ejemplos.

Pero hay muchos más hechos como la desastrosa política económica bajo el mando del ‘Uno por Ciento’ quien se ha convertido en el agorero de los recortes presupuestales. Lo fácil ha sido echarle culpas al precio del petróleo y a factores exógenos. Y lo que viene será peor.

Caprichudo como pocos, Peña no ha hecho caso de los exhortos que le han venido haciendo organismos internacionales por la flagrante violación de los derechos humanos en su sexenio.

Incluso el titular de la Consejería Jurídica de la Presidencia, Humberto Castillejos Cervantes, que tiene fama de tenebroso, ya comenzó a gestionar ‘blindajes’ dentro y fuera del país para proteger a Peña Nieto.

El consejero jurídico de la Presidencia comenzó a promover en instancias federales y en tribunales internacionales, con artimañas legaloides, protección anticipada contra probables acusaciones contra Peña por saqueo a la Nación.

¿Qué hacer ante todo eso? He ahí el dilema. ¿Quién podría proteger a Peña Nieto cuando salga? El Plan A se llama Luis Videgaray.

Pero si en el camino de aquí al 2018 descarrilan el tren los grupos agraviados por el destape anticipado, como el de Manlio Fabio Beltrones, el de Miguel Ángel Osorio Chong, et al, ¿habría un Plan B?

La hipótesis es que, desde Los Pinos, se estaría comenzando a trabajar un Plan B, por si falla el A. Ese Plan B se llama Margarita Zavala Martín del Campo, esposa del ex presidente Felipe Calderón, para que llegue a Los Pinos.

Margarita protegería a Peña con la ayuda de su nefasto marido. En el libro “El Amasiato” del periodista Álvaro Delgado anda la clave. Una de tantas razones es porque ella es prima política de Luis Videgaray. La esposa del titular de Hacienda es Virginia Martín del Campo. La otra, dicen las malas lenguas, es que Calderón estaría feliz de regresar a Los Vinos.

Pero en medio de todo eso está Andrés Manuel López Obrador. Y los tiempos y el hartazgo de los mexicanos ahora son otros. El panorama político, pues, se irá convulsionado más. Y el réquiem del PRI del 2018 se da por hecho. A un año y medio de ello, Peña ha quedado atrapado en medio de una encrucijada.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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