Gato encerrado tras el ‘perdón’

PAULINO CÁRDENAS

Nadie cree que el perdón presidencial por el asunto de la ‘Casa Blanca’ sea sincero. Más bien es parte de una estrategia donde hay gato encerrado; parece que encierra miedo, temor a que pudiera venir algo peor, no obstante que en el Sistema Nacional Anticorrupción que sería aprobado en septiembre y que sufrió modificaciones para que acabe siendo un sistema ‘light’ -y que sin duda permitirá más corruptelas-, queda a salvo el fuero presidencial.

La Constitución mantiene que el Ejecutivo federal sólo podrá ser juzgado por traición a la patria y delitos del orden común. Aunque, como bien lo ha dicho de manera reiterada el padre Alejandro Solalinde, director del Alberge Hermanos en el Camino, Peña Nieto debe solicitar licencia por incapacidad gubernamental o simplemente debería emprendérsele un juicio político por tantas violaciones a los derechos humanos por parte de su gobierno y abusos de poder.

Si el cohecho, abuso de autoridad y el tráfico de influencias, entre otros, no son considerados como delitos graves” ¿Por qué entonces el reiterado ‘perdón’ que volvió a pedir a los mexicanos por el asunto de la ‘Casa Blanca’? ¿Cree que es suficiente para congraciarse con tantos millones de mexicanos ofendidos, indignados y hartos de tanta corrupción gubernamental? Ha sido práctica de su gobierno mejor pedir perdón que pedir permiso. Es la segunda vez que lo hace con ese tema.

Pero no es una fórmula que a estas alturas de su gobierno le vaya a funcionar y él lo sabe de antemano. ¿De qué se trata entonces? ¿Qué hay detrás de esa estrategia que parece asomar un rostro maquiavélico? Lo que muchos piensan es que se han estado recopilando testimonios que pondrían en un predicamento al gobierno de Peña Nieto respecto a negocios que se han dado en la sombra con emporios como OHL y Grupo Higa, entre otros proveedores importantes del gobierno federal.

Se afirma que detrás de esos grandes negocios ha habido poca transparencia y mucha manga ancha, y algunos arreglos malhabidos que han salido a la luz a través de llamadas telefónicas que han sido captadas por escuchas anónimas, pero que dan fe de que hay muchas cosas que se han manejado en lo oscurito y con la anuencia de los más altos mandos de decisión del gobierno federal con arreglos torcidos.

Incluso se teme que podría haber muchas otras conversaciones que aún no salen a la luz y que pondrían en evidencia muchos más arreglos turbios. Algunos están vinculados con la construcción de caminos, dobles pisos, contratos vinculados con la reforma energética, específicamente con los emporios petroleros extranjeros y con la producción de energía eléctrica a través de empresas españolas y de otras naciones.

Peña Nieto ofrece disculpas por la ‘Casa Blanca’ pero el trasfondo es otro. Si bien parece haber arrepentimiento de lo que habría sido considerado como un turbio negocio con la adquisición de esa casa de La Lomas de Chapultepec de la pareja presidencial y de la residencia de descanso del titular de Hacienda, Luis Videgaray, ubicada en Malinalco, estado de México, no es lo peor que ha ofendido a los mexicanos.

Indignó más la tomadura de pelo que le infligió Peña a los mexicanos con la faramalla de la ‘exoneración’ que hizo un subordinado de tercera llamado Virgilio Andrade. Pero ni eso. Los agravios son otros, mucho peores, contra el pueblo de México, que se han acumulado en poco más de la mitad de su sexenio.

Peña Nieto ofreció una disculpa por la compra de la llamada ‘Casa Blanca’. “En carne propia sentí la irritación de los mexicanos, la entiendo perfectamente. Por eso, con toda humildad, les pido perdón. Les reitero mi sincera y profunda disculpa por el agravio y la indignación que les causé”.

“Y en esto reconozco que cometí un error. No obstante que me conduje conforme a ley, este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno”.

Agregó que para recuperar la confianza ciudadana, “todos tenemos que ser autocríticos, tenemos que vernos en el espejo, empezando por el propio Presidente de la República”. No. Para que recupere la confianza de los mexicanos Peña tendría que pedir perdón por muchas otras cosas.

Lo de la desaparición forzada de los 43 normalistas en Iguala, por la masacre de Tlatlaya, por la otra masacre de Tanhuato, y por la de Apatzingán y por el crimen de Estado contra hombres, mujeres y niños en Nochixtlán, por mencionar algunos de los más abominables abusos de su gobierno.

Y por la persecución de odio contra la disidencia magisterial y por el desbarajuste de la economía que sigue estancada y por los anuncios de mas recortes al gasto público que ha ido dejando sin empleo a mucha gente, por la fracasada lucha contra los cárteles de la droga y la violencia armada y por la vida de reyes que se da la elite del poder que él encabeza. Entre otros muchos agravios.

El asunto, pues, no es tan simple como pedir ‘perdón’ y a otra cosa mariposa. Es igual que aquello que le dijo a los padres de los estudiantes desaparecidos de que ya era hora de superarlo. Así de indolente. Por eso ese ‘perdón’ de la ‘Casa Blanca’ es nimio. Hay algo que esconde que pudiera ser un plan de reacción desesperada, maquiavélica, inédita.

Parece que detrás hay un gran temor de que algunos grupos estén recopilando testimonios y pruebas de todo lo que se ha estado fraguando a lo largo del sexenio por abusos de poder, corrupción maquinada bajo el amparo de la Santa Impunidad y que esa información vaya a parar a tribunales internacionales. ¿Habrá más mano dura? ¿Se ahondará la violencia? ¿Se militarizará más el país? Habrá que ver.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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