Sectores, mal con el gobierno

PAULINO CÁRDENAS

Desde los campesinos hasta los empresarios andan mal y de malas con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Agraviados en diferentes formas, pero agraviados. Los campesinos exigen reivindicar el derecho de la tierra y los recursos naturales, además de exigir más presupuesto destinado al campo.

Su inconformidad es porque el presupuesto está enfocado solo a un grupo selecto de productores capitalizados, y advirtieron que elevarán sus protestas a nivel nacional si es el gobierno federal insiste en recortar el presupuesto a los programas sociales dirigidos al sector.

Y en contraste los empresarios de Oaxaca exigen que los tres niveles de gobierno hagan su trabajo y generen las condiciones para que “no se tolere un paro más y afectaciones a las vías de comunicación, a los puertos y aeropuertos”, refiriéndose a la Sección 22 del SNTE.

Anunciaron el primer paro empresarial “Por un Oaxaca en Paz” del sector productivo de ese estado, al cual se están sumando alrededor de 40 cámaras y asociaciones empresariales, incluyendo el transporte urbano.

Pero lo peor está por venir por los recortes al gasto del gobierno que ha motivado despidos de personal en algunas dependencias, sobre todo para aquellas que, a criterio del mandamás de Hacienda, Luis Videgaray, hay que ‘castigar’ presupuestalmente, como en las que influye su contrincante Miguel Ángel Osorio Chong, titular de Gobernación.

Con el poder que tiene de poder cancelar presupuestos a las dependencias que le da la gana, eso ha hecho Videgaray con las secretarías en las que Osorio Chong ha tenido injerencia directa como Comunicaciones y Transportes, Agricultura, Salud y Sedatu. Eso habla de la rivalidad que se traen el alfil A y el alfil B de Peña Nieto. Pemex no escapa a esa rasurada de personal.

Los problemas que ha venido arrastrando el jefe del Ejecutivo federal no lo arredran. Desde siempre le ha sacado la vuelta a los asuntos que más lo atosigan como el caso de los 43 normalistas desparecidos de manera forzada en Iguala, que aunque hay lamebotas que dicen que de eso no es culpable Peña Nieto, sí tiene la obligación de apurar las indagatorias y dar con la verdad del caso, no con vaciladas como la ‘verdad histórica’ que inventó Jesús Murillo Karam.

Y así están otros asuntos a los que le ha sacado vuelta como al fusilamiento de presuntos delincuentes en Tlatlaya por parte de un comando del Ejército o las matanzas, también a cargo de los militares, como las sucedidas en Tanhuato, en Apatzingán, y en Nochixtlán entre otras, donde ha sido evidente que son crímenes de Estado o al menos han sido con la supuesta anuencia del jefe del Estado.

Familiares y amigos de las víctimas de esos crímenes de lesa humanidad siguen clamando justicia, pero es lo que en México no hay para las clases marginadas o deudos que no cuentan con recursos para pagar abogados. Al no hacerlo la PGR, esos crímenes han querido ser dilucidados por organizaciones no gubernamentales, pero ha fracasado.

Y han fracasado porque de ‘arriba’ viene la orden de ponerles piedras en el camino, como sucedió con el grupo de expertos del GIEI, a quienes ya no se les permitió seguir con sus investigaciones porque se estaban acercando a la verdad. Al menos pusieron en evidencia y echaron abajo la famosa ‘verdad histórica’ de Murlllo Karam.

Resulta obvio que no hay voluntad política para resolver ese tipo de problemas que tanto molestan a Peña Nieto; ni siquiera a reaccionado a las solicitudes de organismos internacionales como la ONU, para atender tantos casos de violaciones a los derechos humanos de parte de agentes del gobierno, llámense militares, policías federales, estatales o municipales.

Y en cuanto a la inseguridad que prevalece en todo el país, con muertes violentas por todos lados, con secuestros a la alza, extorsiones, decapitaciones que la lucha entre cárteles y mafias criminales han convertido en “zonas de guerra” a muchas partes de México, las autoridades han quedado totalmente rebasadas por inoperancia, por temor o por colusiones con el crimen.

Esas “zonas de guerra” han sido evacuadas por familias enteras que han preferido dejar sus lugares de origen e irse a probar suerte a otros lados en donde no haya tanta violencia criminal. Los desplazados son miles en lo que va del ‘sexenio de la incapacidad’. Nadie se explica por qué Peña Nieto no hace nada para resolver esos problemas que sufren tantos mexicanos.

Y todavía lo que le espera a ver. Ya soma en el estado de México un problema que no tardará en estallar en grande peor que el   de San Andrés Atenco cuando salieron sus gentes con machete en mano a defender su derecho de la tierra siendo gobernador de la entidad Enrique Peña Nieto.

Se trata de un despojo de tierras a la descarada autorizado por el mandatario mexicano para regalarles 2 millones de metros cuadrados de terrenos federales al brazo ejecutor del PRI, la organización Antorcha Campesina, para la construcción de un parque industrial, aledaños a lo que será el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. ¿En aras de qué ese abuso y ese privilegio? Tiene tintes electoreros.

Es una nueva historia de corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto que está en curso señala Álvaro Delgado en la edición de Proceso en circulación, que da cuenta de ese gigantesco despojo que se pretende hacer realidad en tierras contiguas al futuro aeropuerto. El asunto tronará feo porque ya hay quejas de los afectados.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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