Duarte sabe lo que le espera

PAULINO CÁRDENAS 

El presidente Enrique Peña Nieto se mostró muy serio, cortante y frío con quien en teoría debió ser su anfitrión por protocolo en su gira por Veracruz ayer, el gobernador de esa entidad, Javier Duarte de Ochoa, a quien mantuvo a distancia en la visita que realizó a ese estado donde perdió el PRI en las pasadas elecciones la jettatura que mantuvo durante 90 años en esa entidad. Duarte entendió sin la menor duda el mensaje.

Y, pese a que todavía hace poco declaró que no se iría del país “porque no debo ni temo nada”, se da por hecho que podría escapar del país. También adelantaba que era posible que no estuviera en el cambio de mando estatal cuando lo asuma el panista Miguel Ángel Yunes Linares, que ganó con la alianza PAN-PRD los comicios en junio pasado. A lo largo de su campaña dijo que propiciaría que metieran a la cárcel a Duarte.

En la ceremonia celebrada en la Heroica Escuela Naval de Antón Lizardo, en el municipio de Alvarado, el mandatario veracruzano fue relegado al último rincón del presídium oficial. El resto de los secretarios veracruzanos padecieron igual suerte; fueron relegados, igual que su jefe, al final del presídium o de plano enviados a las gradas destinadas para familiares de los cadetes graduados, razón principal de la visita presidencial.

Lo único que esperan los veracruzanos además de verlo en la cárcel por tantas fechorías cometidas durante su gestión, es que Peña Nieto no lo vaya a nombrar cónsul o algo parecido después de que la Auditoría Superior de la Federación le tiene un legajo enorme de omisiones en los gastos y recursos federales y estatales que no están debidamente acreditados, por lo que se da por hecho que con sus cómplices estatales y familiares, hizo uso indebido de los mismos.

Lo anterior porque también la historia muy similar del antecesor de Duarte de Ochoa, Fidel Herrera Beltrán, en cuyo sexenio estatal campeó el crimen organizado, Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación, se convirtieron en los verdaderos amos del estado. De hecho dejó de heredero a Duarte de Ochoa, quien había sido su secretario de Finanzas, se supone que para ‘limpiar’ los resabios de los abusos cometidos al amparo del cargo, de diciembre de 2004 a noviembre de 2010.

Desde el 19 de octubre de 2015 Herrera es Cónsul de México en Barcelona, España. Miguel Ángel Yunes Linares también habló de meter a la cárcel al predecesor de Duarte, una vez que asuma el mando gubernamental que será por solo dos años. Fidel goza de inmunidad diplomática y sería hasta que pierda esa condición cuando proceda alguna acusación formal en tribunales. Los veracruzanos no quieren, para nada, que el manto sagrado de la impunidad proteja a Duarte de Ochoa.

Su historial delictivo es impresionante. Ha sabido integrar una extensa red de complicidades en las que está la esposa, su madre, sus hermanos, sus sobrinos y un ‘socio’, que son los mismos que aparecen en las mansiones de Woodlands, reveló Yunes Linares.

Detentan 20 empresas de las cuales por lo menos cinco de ellas son acreedoras del gobierno de Veracruz pretendiendo cobrar más de 71 millones de pesos a través de los fideicomisos creados por Javier Duarte para beneficiar a la mafia duartista. Pero también hay empresas “fantasmas” que “desaparecieron” 650 millones de pesos del erario de Veracruz.

La reciente renuncia del falso general de cero estrellas -como lo refiere el analista y periodista Mussio Cárdenas- Arturo Bermúdez Zurita, quien es investigado por enriquecimiento ilícito, abre otra veta de investigación ya que se le atribuye haber adquirido, junto con su esposa, cinco residencias en Texas -las mansiones de Woodlands-, que se afirma que en realidad son 11 viviendas de lujo. Se da por hecho que el “general” y su esposa, son prestanombres de Duarte de Ochoa.

Esas once residencias son aparte de las 62 viviendas de lujo en las que ha invertido en Texas el mandatario veracruzano, con dinero del erario federal, estatal y créditos bancarios, cuya cifra ponderada suman unos 427 millones de pesos. Yunes Linares ya le levantó acusaciones en la PGR a Duarte. Pero está además la incontrolable violencia que se ha venido lo largo de su administración. Su gobierno parece estar coludido con el crimen organizado.

De ahí que en su sexenio hayan sumado 19 periodistas asesinados, levantados primero y varios de ellos torturados y mutilados después. Hasta quienes buscaron huir de Veracruz por haber sido amenazados por el duartismo, los alcanzó la fatalidad, como a Rubén Espinosa el fotoperiodista de Proceso, y Nadia Vera, activista y antropóloga quien también huyó del estado.

Ambos fueron torturados y asesinados en la colonia Narvarte de la capital junto con sus amigas Mile, Yesenia y Alejandra. En la larga lista de asesinatos está Regina Martínez, también corresponsal de Proceso, ultimada en su hogar, el 28 de abril de 2012.

Otro que se halla bajo amenaza del duartismo es el corresponsal de Proceso, Noé Zavaleta. El director del diario El Buen Tono, José Abella lo ha venido insultado en su cuenta de Twitter por haber mencionado en su libro “El Infierno de Javier Duarte Crónicas de un gobierno fatídico”, que el diario de su propiedad -“con jugosos tratos publicitarios con el gobierno del priista Javier Duarte”-, había sido atacado por una célula de Los Zetas en noviembre de 2011.

Eso provocó la ira de Abella, pero no por la referencia al ataque a su diario, sino porque Abella interpretó que Zavaleta hablaba de que su empresa periodística gozaba de “millonarios contratos publicitarios”. El corresponsal de Proceso ya levantó una denuncia por amenazas, con alcance a más gente allegada a Duarte.

Ahora, bien, con la frialdad que lo trató Peña Nieto en su gira a Veracruz, el gobernador de la entidad sabe lo que le espera.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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