¿Regresa Calderón a Los Pinos?

PAULINO CÁRDENAS

Excepto una facción trasnochada del partido blanquiazul, nadie quiere ver de regreso a Los Pinos al ex presidente Felipe Calderón, quien sería el poder tras el trono si de veras su esposa llegara a ganar en 2018, lo cual es muy improbable. Su esposo es un lastre para sus propósitos.

Maquiavélico y tenebroso, fue quien encabezó un gobierno militarista y genocida junto con Genaro García Luna, cuyo experimento de ‘guerra’ contra el narco dejó un saldo de más de 150 mil muertos y la aventura le costó al erario miles de millones de pesos. ¿A dónde fue a parar tanto dinero? ¿Y los 205 millones de dólares que le decomisaron en 2007 a Zhenli Ye Gon?

La más reciente encuesta de Reforma publicada este fin de semana coloca a la candidata del PAN Margarita Zavala Gómez del Campo arriba en las preferencias rebasando a Andrés Manuel López Obrador y dejando en tercer lugar al Miguel Ángel Osorio Chong.

La encuesta publicada el domingo señala que, en la medición por candidato, Zavala aparece con 26 por ciento de apoyo; López Obrador con 24, y Miguel Ángel Osorio Chong, con 14.

Lo curioso es que incluyen al titular de Gobernación en la carrera presidencial, cuando todo mundo sabe que el ‘caballo negro’ de Peña Nieto es Luis Videgaray. Hace más sentido porque la esposa de Videgaray, Virginia Gómez del Campo y Margarita Zavala Gómez del Campo son primas hermanas.

Por lo pronto, el dirigente nacional de Morena criticó en su cuenta de Twitter: “La encuesta cuchareada del Reforma me hizo recordar al periódico de don Porfirio, El Imparcial, que siempre estaba en contra de los opositores”. Por su parte Martí Batres, dirigente de Morena en la Ciudad de México, expresó: “Identidad ideológica mata objetividad periodística”.

La dirigencia del PAN condenó la actitud, que calificó de autoritaria, del tabasqueño. Fernando Doval consideró que los resultados de la encuesta muestran que los ciudadanos no apuestan a la corrupción del PRI ni a proyectos populistas y radicales como el de Morena.

Lo que no dijo es que los mexicanos tampoco apuestan a que regrese el PAN a Los Pinos, ya que resulta obvio que el ex mandatario Felipe Calderón querría volver a tomar el mando del país y regresar a sus locuras.

Una de ellas fue declararle la ‘guerra’ a los cárteles del narco frente a los cuales al final tuvo que sucumbir. La otra en paralelo fue haber sacado a los militares de sus cuarteles y ponerlos a perseguir delincuentes con un saldo fenomenal de muertes.

A López Obrador lo quieren sacar de la jugada, por ahora en las encuestas; es obvio que la guerra en su contra vuelve a formalizarse y se radicalizará conforme se acerquen las fechas de la sucesión presidencial. Sucedió en 2006 y en 2012. En 2018 sería la tercera vez.

El periodistas y escritor Álvaro Delgado señala en su libro El Amasiato, cómo en el 2006, en una reunión que define el concepto de “acuerdo cupular y en lo oscurito”, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto “pactaron el apoyo” del PRI mexiquense al panista en las elecciones presidenciales que estaban por venir.

A cambio vendría el respaldo del michoacano al entonces gobernador del Estado de México para los comicios de 2012. El objetivo: frenar en las dos ocasiones a Andrés Manuel López Obrador en su aspiración de ganar la presidencia.

Detalla todo lo relacionado con esa alianza, que “abrió la puerta a una guerra y a una nueva era de corrupción y opacidad”. El libro relata que el encuentro se dio a las diez de la noche, en la suite del hotel Nikko, en Polanco, sede del cónclave secreto.

Faltaban pocas semanas para la elección presidencial de 2006. Peña Nieto, gobernador del Estado de México, iba con Luis Videgaray y Jesús Murillo Karam. Acompañaban a Calderón Juan Camilo Mouriño, coordinador operativo de su campaña, y Ulises Ramírez, alcalde con licencia de Tlalnepantla, artífice de la reunión y del pacto que esa noche se cerró.

“El miedo a la victoria de Andrés Manuel López Obrador”, el candidato de la izquierda, los convocaba. El resultado del pacto fue que el 2 de julio de 2006, día de la elección, el PRI del Estado de México “operaría” para transferirle 200 mil votos priistas a Calderón, candidato del PAN.

El autor del libro se dio la tarea de buscar a Ulises Ramírez (artífice de la reunión, ex senador y actual diputado federal panista que antes militó en el PRI) para profundizar la información. Sorprendido, obsesivo por saber el origen de la infidencia, confirmó la veracidad plena del pacto que, subrayó, habían honrado las partes.

“Ahí se definió la Presidencia de la República”, se ufanó Ulises Ramírez cuando narró este episodio histórico, reservado desde entonces a ese pequeño grupo de políticos, a quienes Peña y Calderón ordenaron mantener en secreto para siempre. Pero no hay secretos para siempre.

Por otro lado, hace unas semanas, Margarita Zavala, al criticar a Andrés Manuel López Obrador cometió una pifia. Señaló que en el PAN “nos preocupamos por votos de calidad; Obrador tiene empuje entre gente pobre y sin estudios, y nosotros no representamos eso”; se habría hecho el harakiri político. Ella, que quiere emular a Hillary, si eso fue lo que dijo en Monterrey, se le parece más a Donald Trump…

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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