Correrá más sangre en México

PAULINO CÁRDENAS 

Si se hace realidad la amenaza del presidente Enrique Peña Nieto de que su gobierno “no tendrá reparo alguno en aplicar el uso de la fuerza” cuando la vía del diálogo se haya agotado con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), puede activarse una chispa que encendería la mecha y haría correr más sangre en México de la que ha corrido en el sexenio.

Ello provocaría una reacción en cadena sin precedente en diversas entidades del país, comenzando por Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, además de la Ciudad de México. Después de la masacre en Nochixtlán, Oaxaca, que dejó un saldo de ocho muertos y decenas de heridos, surgió una dura advertencia al gobierno en diferentes comunidades del sureste del país:

“Si tocan a un maestro o a un civil, los pueblos se van a levantar”.

Se da por hecho que con la amenaza presidencial volvería a repetirse la orden a policías federales y estatales y a militares y marinos, de tirar a matar a quien se oponga a la reforma educativa y despotrique contra el régimen de Peña Nieto, como sucedió el pasado 19 de junio contra familias que apoyaban el movimiento magisterial en Nochixtlán.

Las pláticas de la CNTE en Gobernación no avanzan. En el marco de la mesa de diálogo que se reanudó el martes en la Secretaría de Gobernación, la disidencia magisterial sigue exigiendo la abrogación de la reforma educativa, la libertad a los presos políticos, justicia para los heridos y caídos en Nochixtlán, así como la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Por su parte el gobierno federal, en voz del secretario de Gobernación, dice que la reforma no se tocará en ninguno de sus términos y quedará como fue enviada por Peña Nieto al Congreso y aprobada por este. La vía del diálogo está por cerrarlo el propio gobierno. Los demás temas serían tratados como parte del diálogo político, no magisterial.

Las diferentes dirigencias de la CNTE han dicho que radicalizarán más su postura de rechazo a la reforma educativa. De hecho todas las secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación continúan realizando bloqueos carreteros y a tiendas departamentales, sí como tomas de oficinas gubernamentales.

Si lo que quiere el gobierno de Peña Nieto es exterminar el movimiento por la vía armada y no por la vía política abierta y sin cortapisas, mal le irá al gobierno de cara a la Nación, más que a la disidencia magisterial, cuyo movimiento tiene cada vez mas adherentes, no solo por el tema de la reforma educativa que rechaza la CNTE, sino por otros muchos agravios.

El alevoso crimen de Estado de Nochixtlán, Oaxaca, puso en alerta a muchas comunidades del sureste del país y no solo en esa región sino en el centro y en el norte del territorio nacional, ya que a los mexicanos les está quedando claro que este gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto está dispuesto ‘a todo’ para no perder el control de mando, el cual no sabe que no sabe que ya lo perdió.

Hubo la advertencia de varias comunidades de que “si tocan a un maestro o a un civil, los pueblos se van a levantar”. Es la voz que ha vuelto a correr en las entidades en donde está radicada la disidencia magisterial, después de la amenaza de Peña Nieto de que su gobierno “no tendrá reparo alguno en aplicar el uso de la fuerza” cuando la vía del diálogo se haya agotado con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Se señala en los poblados que indignó la matanza en la comunidad de Nochixtlán, que esa masacre fue una dura prueba de que el gobierno que encabeza Peña Nieto es capaz de todo para aplastar el movimiento de la disidencia magisterial, y que si intenta volver a agredir de esa manera infame a gente inocente, se las verá con muchos pueblos levantados.

Esa masacre contra hombres, mujeres, jóvenes y niños de esa pequeña comunidad que dice el gobierno federal que fue ‘por un error’, no es la única en la que aparecen las armas del gobierno contra gente inocente. Está la desaparición de los 43 normalistas en Iguala que, según señala un trabajo de investigación periodística encabezado por Francisco Cruz para El Universal, fue obra de los militares.

Están también los casos de las ejecuciones de 22 presuntos inocentes en Tlatlaya por parte de un comando militar, y las matanzas de Tanhuato, Apatzingán, entre otros hechos orquestados por el Ejército, obviamente con la anuencia del jefe ‘supremo’ de las fueras armadas, Enrique Peña Nieto.

En cuanto al acoso y la masacre que sufrió gente inocente que apoyaba a la disidencia magisterial en Nochixtlán, dos grupos guerrilleros ya advirtieron que saldrían en apoyo de ese movimiento, el EPR y el EZLN. De esta manera, habría que imaginarse el nivel de un conflicto armado que resultaría mucho peor que el levantamiento del Ejército Zapatista aquel 1 de enero de 1994 en Chiapas.

Las advertencias tanto del gobierno como de los pueblos agraviados por las masacres del Estado están puestas en la mesa de las hostilidades.

Si el gobierno de Peña Nieto ya tiene preparada una ruta de represión contra el movimiento magisterial, se da por hecho que las cosas en México puedan comenzar a ponerse mucho más graves de lo que están.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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