El Ejército seguirá de policía

 PAULINO CÁRDENAS

El presidente Enrique Peña Nieto animó al Ejército a seguir haciéndole de policías persiguiendo delincuentes del crimen organizado y de los cárteles de la droga, al llamar a las fuerzas armadas a continuar desempeñando su labor con lealtad y con honor para reducir los índices de violencia y los delitos que más lastiman a la población.

Al hablar en la ceremonia de abanderamiento del 108 Batallón de Infantería e inauguración de sus instalaciones, indicó que frente a los actos que vulneran las libertades o que lesionan el Estado de derecho, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea son un firme respaldo institucional para asegurar el respeto a la ley y recuperar la paz y la tranquilidad.

Indicó que frente a los actos que vulneran las libertades o que lesionan el Estado de derecho, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea son un firme respaldo institucional para asegurar el respeto a la ley y recuperar la paz y la tranquilidad. Los instó a continuar con su misión de fortalecer el Estado de derecho y contribuir a lograr un México en paz.

“A nivel nacional la coordinación y colaboración interinstitucional ya han mostrado su eficacia reflejándose en importantes reducciones en la incidencia de los delitos más relevantes como son los homicidios, los secuestros o las extorsiones”, dijo el mandatario federal en esa ceremonia.

Si bien es cierto que el narcotráfico es un problema de seguridad nacional, también lo es que su combate no debe quedar solamente en manos de las fuerzas armadas.

En Estados Unidos, por ejemplo, en ese proceso participan diferentes actores gubernamentales y no gubernamentales ubicados en los niveles federal, estatal y local que tienen distintos intereses, los cuales repercuten en la formulación y ejecución de la política pública.

Esta heterogeneidad de puntos de vista se manifiesta al interior del Poder Ejecutivo, en el Congreso norteamericano y a través de su interacción institucional.

Por ejemplo, entre las agencias federales estadounidenses que tienen una participación relevante en las tareas de intercepción e investigación de narcóticos, se encuentran los siguientes:

En el caso del Poder Ejecutivo tiene injerencia el Departamento de Estado, en donde se concibe que el narcotráfico es un problema de política exterior; por lo tanto, se creó la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos que coordina el Programa Internacional de Control de Drogas.

Por otra parte, en el Departamento de Justicia recae la responsabilidad de controlar y coordinar el desarrollo de la política antidrogas.

Existen dos agencias creadas para apoyar los objetivos de esta política: la primera de ellas es la Agencia contra el Combate a las Drogas (DEA), cuya principal función consiste en aplicar las leyes y reglamentos sobre narcóticos y substancias controladas. Además, se encuentra la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) que se coordina con la DEA.

En tanto el Departamento del Tesoro, participa a través del Servicio de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos. Así mismo, el Departamento de Transporte tiene alguna injerencia a través de la Guardia Costera, cuya función es interceptar embarcaciones que transportan droga.

También el Departamento de Defensa participa en el combate al narcotráfico por medio de la armada, la marina y la fuerza aérea.

Y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, se encarga de diseñar programas de prevención y rehabilitación para el abuso de drogas, a través del Instituto Nacional Sobre Abuso de Drogas.

La pregunta es si el gobierno mexicano ha implementado toda esa cadena de instancias antidrogas y ese despliegue coordinado para hacer frente al combate a los cárteles de la droga y el trasiego de estupefacientes.

Se dirá que sí, pero al final de cuentas hay evidencias de que existe descoordinación y celos entre las instancias dedicadas a combatir a los cárteles y al crimen organizado.

Desde que el ex presidente panista Felipe Calderón ordenó sacar a las fuerzas armadas de sus cuarteles para dedicarse a hacerle de policías perseguidores de narcos, ha seguido Peña Nieto ese esquema que le resulta cómodo.

De ahí tantos elogios y prebendas otorgadas al sector castrense en la ceremonia de abanderamiento del 108 Batallón de Infantería e inauguración de sus instalaciones, donde presumió la construcción de más y más instalaciones militares y zonas regionales para la marina.

El mandatario federal recordó que en esta administración se han construido seis cuarteles de la Defensa Nacional y cinco más están en proceso de edificación. En tanto la Marina cuenta con 8 regiones navales y 14 zonas navales en todo el país.

La seguridad, subrayó Peña Nieto, es uno de los objetivos más importante a los que ha convocado el gobierno de la República para lograr un México de paz y tranquilidad. No obstante, la fuerza legítima del Estado debe ajustarse a los límites del respeto al derecho y a los derechos humanos, cosa que no sucede con el rigor que debiera.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

 

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