Juan Gabriel salva a Peña

PAULINO CÁRDENAS 

Cual si fuera una deliberada ‘cortina de humo’, la muerte y veneración de que ha sido objeto desde el domingo el Divo de Juárez, por lo pronto le servirá de distractor al presidente Enrique Peña Nieto quien de plano prefirió no hablarle de frente a los mexicanos en su mensaje a la nación como ya era costumbre cada 2 de septiembre, optando por cambiar el formato y esconderse tras una serie de entrevistas anodinas y sin credibilidad, que pasarán por internet a partir de este viernes por la noche.

Aunque cumplirá el protocolo de enviar mañana jueves 1 de septiembre su informe por escrito a la Cámara de Diputados a través del secretario de Gobernación, optó por cambiar de manera radical el formato del mensaje del día siguiente, que aunque será en Palacio Nacional a puerta cerrada, no habrá invitados especiales como empresarios, diplomáticos, académicos, representantes de la sociedad civil o jerarcas religiosos, ni prensa.

Se ha venido anunciando que en lugar del mensaje a la nación como era la tradición, habrá una serie de diálogos a modo con diversos grupos de personas, los cuales serán transmitidos a través de Internet por el Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales (Cepropie) a partir de las nueve de la noche de este viernes 2 de septiembre. Al día siguiente Peña viajará a China a la Cumbre del G20.

Se supone que antes o quizá el mismo viernes, Peña Nieto podría hacer nombramientos de nuevos funcionarios en su gabinete legal y ampliado. Aunque ha habido cautela sobre si lo hará o no, la expectativa se cifra en que lo habría de hacer con miras a ir ajustando con antelación el equipo que habrá de definir caminos para el PRI con miras al 2018.

El tsunami de duelo que desató la muerte súbita de Juan Gabriel ha motivado, además de un desbordamiento nunca antes visto por la muerte de un ídolo -acaso, guardadas las proporciones, equiparable al deceso de Pedro Infante-, ha suscitado una serie de especulaciones, desinformación y controversias. Hasta el momento no se sabe en dónde estás los restos de Juan Gabriel.

Se dice que el Divo de Juárez ya fue incinerado en Anaheim, California. Que la familia decidió que así fuera. Hasta ayer tendrían sus cenizas en custodia sin saber el destino que tendrá. Los están esperando en Parácuaro, Michoacán donde nació; también en Ciudad Juárez que fue cuna de su carrera; lo mismo están en espera ser recibido en el Palacio de Bellas Artes e incluso en la Plaza Garibaldi de la ciudad de México.

Es un incógnita por qué lugar escogerá su familia primero cuando acceda a dejar que el pueblo lo venere. En medio de todo eso hay una declaración de su representante de que había escrito una carta al presidente Peña Nieto de la que nadie sabe su contenido. Hay especulaciones pero nada está confirmado. En fin, que al mandatario federal -quien envió varios comentarios en su cuenta de Twitter sobre esa sentida pérdida-, le viene a caer como anillo al dedo el deceso del afamado cantautor.

La razón es que para de aquí al fin de semana los reflectores seguirán puestos en Juan Gabriel con el cúmulo de imágenes y anécdotas que han venido explotando Televisa y TV Azteca, incluso ésta última con los derechos de pasar la historia autorizada del Divo de Juárez, ‘Hasta que te conocí’, que sin duda le subirá el ‘raiting’ a la televisora del Ajusco.

El Divo de Juárez fue cantautor, actor y productor discográfico. Sus aportes a la música popular de América Latina lo convirtieron en 1971 en patrimonio cultural de mundo hispano.
 Alberto Aguilar Valadez, mejor conocido por su nombre artístico de Juan Gabriel, nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán pero acogió a Ciudad de Juárez, Chihuahua como su tierra sentimental.

Su familia era de origen humilde, y él era el menor de 10 hermanos, hijo del arriero Gabriel Aguilera Rodríguez y la campesina Victoria Valadez Rojas. La mamá y uno de sus hermanos lo maltrataron desde pequeño y más tarde de adolescente recibió duras golpizas para quitarle lo ‘amanerado’; por el ‘pecado’ de ser gay.

Estudió solo hasta el quinto año de primaria, pero allí conoció al señor Juan Contreras, quien fue su mentor y le enseñó música. De él provino parte de su nombre artístico, Juan, que combinó con el de Gabriel, nombre de su padre, de quien cuenta que se volvió loco y fue recluido en la Castañeda.

Aunque hay miles, sin duda millones de mexicanos de todas las edades que han sido sus fans de toda la vida, hay quienes no le conceden tanto mérito, que no asumen a Juan Gabriel como su ídolo y que nunca o vieron actuar ‘en vivo’.

Son los menos, y casi todos pertenecen al cerrado mundo intelectual donde no aceptan ni su calidad musical y critican que la letra de sus canciones tienen una sintaxis forzada, prosodia torturada y figuras que oscilan entre el lugar común y el absurdo como lo admite el director de TV UNAM, Nicolás Alvarado.

La atención que está puesta en él y en lo que vaya a decidir su familia con sus cenizas, le servirá de distractor a Peña Nieto este fin de semana para no recibir tantas críticas por haber cambiado el formato de su mensaje a la nación del viernes, por diálogos insulsos con gente escogida a modo.

De cualquier modo, no había nada nuevo que contar. Además, su viaje a China programado para el sábado, lo salva de exponerse a las multitudes, la mayoría agraviadas por el mal gobierno, los abusos de poder, la corrupción solapada y porque su gobierno se han despachado con la cuchara grande.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

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