Tal vez Hillary ni venga

PAULINO CÁRDENAS

Más valdría que la candidata demócrata Hillary Clinton no atendiese la invitación del presidente mexicano, porque no tendría empacho en decirle a los mexicanos y a su mandatario, lo que éste no quiso decirle a Donald Trump como correspondía con todas sus letras en su visita al país; en lugar de eso dijo que “los mexicanos merecen respeto”, no obstante que esa invitación resultó ser una ofensa contra el pueblo por parte de quien se la ha pasado denostando al país con su odio antimexicano y racista.

¿Sí estará bien de la cabeza Peña Nieto con esa torpe invitación?  Los mexicanos asumen que no.

De por sí la aspirante a la presidencia a la Casa Blanca ha venido criticando al gobierno mexicano por tantas violaciones que ha habido contra los derechos humanos y por no atender las recomendaciones de organismos internacionales, además de no poder contener la desatada criminalidad que ha ido creciendo desde que ella era secretaria de Estado en la primera parte de la administración Obama.

Incluso ha dicho que, de llegar a la presidencia de EU, haría todo lo que esté de su parte para que esa situación de México se corrija y que lo mismo haría con tanta manga ancha que tienen los cárteles de la droga ya que el trasiego de estupefacientes a territorio estadounidense, ha dado lugar al alto consumo de drogas que se adquieren con facilidad en las calles.

En una entrevista concedida a la cadena Univisión en abril pasado, la entonces precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos se dijo preocupada por la situación de los derechos humanos en México, por lo que pidió al gobierno de Enrique Peña Nieto tomar medidas para impedir que las fuerzas del orden mexicanas cometan actos de tortura.

“Sí estoy preocupada por los derechos humanos, por cuál es la manera más efectiva de hacer frente a las ilegalidades, a los asesinatos, a las pandillas de narcotraficantes, y no creo que violar los derechos humanos de la gente sea la mejor manera para que el país (México) esté en posición de derrotar a los cárteles”, dijo la ex secretaria de Estado.

“No quiero que México ignore las leyes internacionales”, dijo Clinton en entrevista el sábado con el periodista León Krauze. Recordó que existen tratados que establecen ‘líneas rojas’ sobre abusos cometidos por algunos Estados, que México suscribió en la convención de Naciones Unidas de 1984 contra la “Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes” y que ratificó en 1986.

La aspirante a la Casa Blanca declaró lo anterior al referirse al caso de tortura cometido por militares mexicanos en un interrogatorio a una mujer de 22 años y supuesta integrante del grupo delictivo La Familia Michoacana en Guerrero.

El caso salió a la luz a raíz de un video que circuló en redes sociales el que se ve cómo dos militares y un policía federal le tiran del cabello, le apuntan un rifle de asalto a su cabeza y la asfixian repetidas ocasiones con una bolsa de plástico.

“Fui a México cinco veces como secretaria de Estado y valoro mucho esta relación, por tanto quiero, como amiga de México, que el gobierno de México fije un estándar alto y haga frente a cualquier tipo de práctica abusiva, porque eso manda una clara señal a los mexicanos sobre que serán protegidos contra los cárteles y los traficantes de droga y asesinos, pero de forma que no se les pondrá en peligro”, declaró Clinton a Univisión.

Fue hace cinco meses esa declaración, cuando la aspirante presidencial se dijo “optimista” sobre el futuro de México y se mostró esperanzada de que el país pueda dejar atrás rápidamente comportamientos de “corrupción e impunidad” que “debilitan el futuro de los mexicanos”. Pero nada ha cambiado.

Y durante la visita de Donald Trump, no tuvo las agallas para reclamarle de frente lo imbécil que ha sido con sus afirmaciones antimexicanas y racistas. Peña señaló que hubo afirmaciones del candidato republicano que “lamentablemente habían lastimado y afectado a los mexicanos en la percepción que él (Donald Trump) viene haciendo de su candidatura y de la cual soy plenamente respetuoso”.

No ”habían”. “Han lastimado a los mexicanos. Añadió que “el pueblo de México se había sentido agraviado por comentarios que se habían formulado, pero yo estaba seguro que su interés genuino es por construir una relación que nos lleve a darle a nuestras sociedades condiciones de mayor bienestar”. No se “había” sentido agraviado; se siente agraviado.

Y en un acto de sometimiento, consideró que hay grandes oportunidades para ambos países “si decidimos aprovecharlas juntos como verdaderos amigos, buenos vecinos y aliados estratégicos, siempre a partir de una relación basada en el respeto mutuo”.

“Aunque no estemos de acuerdo en todo, confío en que juntos podremos encontrar mayor prosperidad y seguridad sin perder de vista que la libertad y la independencia son base indispensable de todo lo que valoramos”, expresó Peña.

El hecho es que si llega a venir Hillary Clinton, ella sí le va a decir a los mexicanos lo que su empequeñecido mandatario no se atrevió a decirle a Trump. La candidata demócrata sí los trae bien puestos. Quizá le vaya peor a Peña con ella por ser tan claridosa -si viene,- que con la bestia antimexicana y racista que sin duda en las pocas horas que estuvo en México impuso récord Guinness de mentadas de madre.

paulinocardenas.wordpress.com

@Paulinocomenta

 

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