Temen a Trump los ignorantes

Viernes 20, 2017

Paulino Cárdenas

La llegada al poder de Donald Trump tiene aturdidos a millones de ciudadanos en muchas partes del orbe. Creen que con su arribo al mando del país más poderoso de Occidente, el mundo se va a acabar. Sin duda la nominación y el triunfo del multimillonario ha sido un acontecimiento histórico en la vida del Partido Republicano. El mapa del pánico y del miedo abarca Europa y el mismo Estados Unidos. Una razón es la ignorancia,

Otra es que Arabia espera que la elección y triunfo de Trump traiga estabilidad a Medio Oriente, marcado por los conflictos en Siria, Iraq y el Yemen. Los vínculos y planes entre Rusia y Estados Unidos deben incluir el factor de China, un actor clave para la estabilidad internacional. Opinan analistas internacionales que parece haber buena sintonía entre los líderes Donald Trump y Vladímir Putin.

Esto no significa que ambas naciones superen sus diferencias, pero se afirma que estas relaciones sin duda mejorarán una vez que Trump tome el poder hoy en Washington, D.C., por intereses mutuos de hegemonías. Pero no toda esa monserga de mentiras y suposiciones son verdad. Tal vez, al contrario, Trump sea un “Ángel caído” que vendrá a cambiar al mundo.

Cuenta una leyenda religiosa que Lucifer, el ángel más hermoso y sabio del Cielo, terminó convertido en el infierno bajo el nombre de Satanás. Para muchos Trump reencarnó en él y llegó al poder en Estados Unidos, debido a las artes y sortilegios que solo un ángel caído podría tener, cuando nadie creyó que le ganaría a Hillary Clinton.

Muchos ciudadanos han venido expresando de él un sinfín de suposiciones. Ha sido más que nada por ignorancia. En México se han comentado muchas cosas de él, -hay que decirlo- a lo pendejo. Mucha gente habla de Trump como si fuera gringa.

Creen que las reglas de juego en Estados Unidos para gobernar son como en México en donde manda un solo hombre, corrupto además por las cuatro cachas como Peña Nieto, y que en la Unión Americana el Congreso es como el de acá, acostumbrado a la obediencia, agachones y acostumbrados a decirle “sí señor presidente” a quien manda en Los Pinos a cambio de dinero y prebendas.

Allá es otra cosa. Ni Obama ha podido concretar planes que beneficiarían a ciertas mayorías, como el de los migrantes y la MedicaCare.

El Congreso norteamericano le dio jaque mate a esa propuesta del mandatario norteamericano saliente, quien se va con todo un bagaje de simpatía popular gracias a su carisma. Pero ni eso le sirvió. La Cámara de Representantes allá es fuerte y autónoma, no como acá que, tanto la Cámara de Diputados como la Cámara de Senadores, son mafias “alzadedos” que por dinero y prebendas hacen lo que el corrupto presidente Peña les ordena.

En síntesis, el sistema de gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en nada se parece al nuestro, que es lo que creen muchos mexicanos ignorantes. Allá ningún presidente hace lo que se le da la gana ni se manda solo como acá.

Ningún presidente norteamericano puede ir más allá de lo que las leyes, reglamentos y Códigos permiten en el vecino país del norte. Eso incluye a las Fuerzas Armadas norteamericanas. Entiéndase que Estados Unidos no es México.

El Estado Federado de los Estados Unidos está constituido bajo las teorías de separación de poderes, pesos y contrapesos. El Estado norteamericano es sostenido por los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, como e México. Solo que hay una gran diferencia.

Cada rama tiene una esfera de competencia propia y poderes que les permiten limitar las acciones de las otras dos ramas. La finalidad de este sistema es evitar la tiranía que ocurriría si una rama del poder público concentrara demasiado poder y dominara a las otras dos.

La finalidad de este sistema es evitar la tiranía que ocurriría si una rama del poder público concentrara demasiado poder y dominara a las otras dos. El Gobierno federal junto con los entes administrativos del estado federado son los únicos miembros de la rama Ejecutiva.

El Congreso y las asambleas son miembros de la rama Legislativa; y la Corte Suprema y demás tribunales son parte de la rama judicial. Y todos se manejan bajo estrictas reglas y Códigos que, si son violados, son castigados por el Poder Judicial.

En síntesis, que no cunda el pánico. En Estados Unidos ni Trump ni nadie puede hacer lo que en México hace Enrique Peña Nieto, quien se ha dedicado a saquear al erario, sin que el Congreso ni las Cámaras de Diputados y de Senadores hagan algo para evitarlo, simplemente porque están coludidos.

Allá, ciertamente, tienen un sin fin de problemas: quizá los más graves son la posesión indiscriminadas de armas y la drogadicción que ahoga a los norteamericanos. Pero hay instancias que, bien o mal, lo evitan.

Así pues, Trump no podrá ir más allá de lo que marcan las leyes norteamericanas y su sistema de gobierno. Eso es lo que les cuesta trabajo entender a muchos, millones, de ciudadanos en el mundo, incluidos a no pocos mexicanos.

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