Trump pone a temblar al mundo

Martes 24 enero, 2017

Paulino Cárdenas

Con varias frases que manifestó en su toma de posesión, Donald Trump ha definido lo que será el cambio de paradigmas en Estados Unidos.

“Hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra o de una partido a otro” dijo al hacer su juramento como nuevo presidente de la Unión Americana.

“Estamos transfiriendo el poder de Washington, D.C., y devolviéndoselo al pueblo, bajo dos reglas sencillas: comprar productos estadounidenses y contratar a ciudadanos estadounidenses” en todas las actividades productivas.

Dejó en claro que no habrá discriminación contra los norteamericanos sean del color que sean; “por nuestro cuerpo corre el mismo color de sangre”.

Lo que prometió, lo cumplió:

Un minuto después de su llegada al poder comenzó a romper con el stablishment que estaba en manos de propios y extraños, dejando a un lado los intereses de los norteamericanos, en especial los de la clase media cuyo status se deterioró de manera dramática.

Y el primer acto oficial fue la firma del decreto para echar para atrás el ObamaCare o Ley de Salud; también decretó el cese de embajadores y la cancelación de el idioma español en la “Web” de la Casa Blanca que ahora solo se llamará The White House.

Estas decisiones de Trump no han gustado para nada a quienes vivían desde hace décadas cobijados y apoltronados cómodamente en el confort del estilo de vida norteamericano o colgado de sus privilegios e influyendo en las decisiones importantes del sistema. Fue un golpe demoledor para muchos personajes que marcaban pautas en decisiones torales en la Unión Americana.

Unos dudaban que comenzaría su periodo con el mazo en la mano, pero se equivocaron. El multimillonario viene con todo. Y no le importa lo que digan sus críticos. Quiere hacer de Estados Unidos otro país. Y pese a que lo acusan de novatés e inexperiencia, no hay que olvidar que hace más el que quiere, que el que puede.

Y él quiere. ”A su manera”. Como la primer pieza musical con la que bailó con su esposa Melania como parte de los festejos de toma de posesión en la recepción que tuvo con los nuevos miembros de su gabinete, lo cual llevaba un evidente mensaje al mundo.

En cuanto al TLC, el controvertido mandatario ya había dicho que, o las cosas se acordarían bajo los intereses norteamericanos, o no habría TLC. En este sentido, las perspectivas para México están empañadas por la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, la cual, sumada a las condiciones financieras más restrictivas, sin duda afectará la actividad económica de nuestro país. Por ello Trump ni suda ni se acalora.

También firmó otra segunda orden ejecutiva mediante la cual puso fin a la participación estadounidense en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que es un tratado de libre comercio multilateral que fue negociado en secreto por cinco años, y finalmente firmado por los gobiernos de los países negociadores en febrero de 2015.

En fin, que día con día, Trump le va dando sorpresas al mundo. Sus detractores dicen que va camino al aislacionismo como nación, lo cual afectará sus planes de que Estados Unidos sea solo para los norteamericanos. Sin embargo, para el republicano ese es precisamente el propósito: cerrarle las puertas para efectos de trabajo y producción, a toda persona que no sea norteamericana.

Se dice también que Trump busca con sus estrategas la forma de darle un giro a un acuerdo que había suscrito Obama con los republicanos, de bajar los impuestos a los ingresos medios y altos. Se estima que el planteamiento fiscal de Trump generaría una mayor inversión y, con ello, empleo y crecimiento.

Dicen que eso provocaría aumento en la inflación, elevación del crédito y un mayor déficit fiscal. No obstante, a diferencia de países en crecimiento, Estados Unidos no tendría ese problema. Con mantener sus tasas de crecimiento entre 2 y 3 por ciento le bastaría.

Como sea, a Trump no le interesan los comentarios negativos a sus propuestas y planes. Él va derecho y no se quita. Un caso es el de los subsidios a corporaciones militares de otras naciones que durante décadas -de hecho desde que terminó la Segunda Guerra Mundial-, le ha otorgado Estados Unidos a sus aliados militares.

Al respecto dijo que ha ordenado suspender esos subsidios y otorgárselos a sus Fuerzas Militares, a su Fuerza Aérea, Seguridad e Industria Militar. Ellos son los que habrán de defender la soberanía de Estados Unidos y combatirán el tráfico de drogas y de armas que van y vienen a otros países, como México.

Por lo pronto Enrique Peña Nieto será recibido en visita oficial el próximo martes 31 a su homólogo estadounidense Donald Trump en The White House (antes Casa Blanca). Sin duda va a recibir órdenes de lo que tiene que hacer con respecto al “nuevo” EU.

Y quizá Peña también aprenderá su primera lección de cómo es que deben aplicarse las leyes para bien de los ciudadanos y no usarlas para intereses personales mezquinos.

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