¿Traman un juego perverso?

Martes 31 enero, 2017

Paulino Cárdenas

¿Qué hay de cierto que Donald Trump le propuso en lo oscurito un plan a Peña Nieto consistente en que entre los dos podría haber un “jugoso” acuerdo, si el mandatario mexicano acepta? Se trata de un juego perverso.

La hipótesis la plantea el periodista Mark Singer, y la retoma para La Quinta Columna Mario Alberto Mejía que apareció el pasado lunes en la Web informativa 24 Horas.

Señala que, ante la baja popularidad del presidente mexicano -y su franco desgaste sufrido por temas como La Casa Blanca, Ayotzinapa y el gasolinazo- era importante ocupar los temas del muro en la frontera con México y la renegociación del TLC para que, con la polarización que surja, Peña Nieto termine ganando ante la opinión pública y quede como un héroe que enfrenta a Trump.

En el mediano plazo, éste cedería en sus pretensiones y el proyecto del muro iría a parar al bote de la basura, lo que le daría a Peña Nieto un punch impresionante que no sólo detendría su aparatosa caída sino que lo pondría en los cuernos de la luna.

(Hasta aquí el escenario tiene algo tangible: actores políticos de todos los partidos aplaudieron la negativa del presidente de México a sostener una reunión en condiciones tan adversas como las que estamos viendo. Hasta López Obrador ya dijo que el pueblo de México está con Peña. Hay, sí, una efervescencia nacionalista inédita e impensable).

¿Qué habría pedido Trump a cambio? Lo suyo, lo que le interesa, lo que es su tema desde hace muchos años: Negocios.

Muchos negocios. Y en tres rubros en particular: Petróleo, turismo y casinos.

Por extrañas cosas del destino, el campeón de los lujosos casinos de Atlantic City no puede abrir casinos en México. Hoy es su oportunidad de hacerlo.

En el tema turístico, nuestro personaje -un empresario hotelero desbocado- pediría manga ancha para construir de costa a costa hoteles lujosos y delirantes.

Y la inversión petrolera sería un tercer punto clave en esa agenda que suena a ficción pura.

En este sentido, y siempre con la tesis de mi amigo -gran predictor en varios temas-, Trump y Peña saldrían ganando, le señala Singer a Mejïa.

(Además el muro es absolutamente inviable al decir de expertos en el tema).

Trump es un apostador nato. Y nunca pierde.

Si el escenario se cumple, los dos terminarán ganando.

No.

Trump no está loco.

Tampoco es un estúpido.

(Por algo ha llegado hasta donde está).

Es sólo un hombre de negocios que quiere seguir haciendo dinero.

Esta historia tiene un cierre doblemente delirante:

En dos o tres semanas vendrá Trump a México para buscarle una solución razonada al conflicto.

Días después harán el anuncio que pondrá al presidente Peña en las nubes: en esas nubes a las que ya está llegando gracias a este affaire.

Hasta aquí la hipótesis que le cuenta el periodista Mark Singer al columnista Mario Alberto Mejía.

Uniendo los cabos sueltos del affair Trump-Peña Nieto, va quedando en claro lo que ambos vienen tramando en secreto.

Los dos presidentes hablaron por teléfono el viernes, después de que se cancelara la reunión que tenían programada para hoy en Washington. Durante esa llamada, acordaron que no trascendiera públicamente ningún detalle de lo hablado

La reunión programada para hoy en Washington fue cancelada por el mandatario norteamericano. Al parece quería “afinar” detalles sobre el tema del muro.

Aunque la agenda incluye los temas de comercio, migración y seguridad, el tema del muro fronterizo es el que se ha robado todos los reflectores a nivel mundial.

Se infiere que detrás de todo ese enredo, a final Trump, que es una estrella para hacer apuestas y ganar, se saldrá con la suya. Va a hacer creer a todos que Peña logró evitar que se construya el muro, que logró la renegociación del TLC y evitó la devolución masiva de migrantes mexicanos y quedará como un campeón.

¿A cambio de qué? ¿De un juego perverso?

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