Habrá ayuda militar yanqui

Martes 7 de febrero, 2017

Paulino Cárdenas

Si bien a Donald Trump le apura el flujo indiscriminado de migrantes ilegales de diversos países que ingresan por la frontera sur de México y cruzan nuestro país para llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, más le preocupa el tráfico de estupefacientes que pasan los cárteles mexicanos por esa frontera para recorrer territorio nacional y ser distribuido en veintenas de ciudades de la Unión Americana.

El último día de enero pasado, ese tema fue abordado por funcionarios de Seguridad Nacional de Estados Unidos con sus homólogos de la Defensa mexicana en Tapachula, Chiapas. Lo que llamó la atención es que los funcionarios estadounidenses eran del más alto rango militar de la Unión Americana.

En esa reunión estuvieron Lori Robinson, jefa del Comando Norte de Estados Unidos, Kurt Tidd, líder del Comando Sur, y la Embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson. También estuvo en esa sesión Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores de México, afirmó la periodista Dolia Estévez.

Resulta obvio que fue una manera de presionar a México por parte de Trump para que Peña Nieto se comprometa a asegurar su frontera sur y mantener a raya tanto a la delincuencia organizada como a los migrantes centroamericanos que tratan de ingresar sin documentos a Estados Unidos.

Sin duda lo hará, dócil como anda Peña con Trump, sobre todo después de que el presidente norteamericano expresó en entrevista con la cadena Fox, previa al Super Bowl, que México tiene, sin duda, problemas para controlar las drogas y a los cárteles del narcotráfico.

Esa es una crítica indirecta a la ineficaz tarea del Ejército que comanda el general Salvador Cienfuegos, cuyas tropas, desde el sexenio de Felipe Calderón, fueron habilitadas como policías que debían combatir a los cárteles de la droga, cuando su papel es otro muy diferente, pero Peña se sintió cómodo y siguió el ejemplo.

Todo ese juego de presiones al gobierno mexicano por parte de la nueva administración norteamericana no debería sorprender a nadie porque es parte de los planes que venía anunciando Trump desde su campaña al empeñarse en la transformación de un “nuevo” Norteamérica solo para los norteamericanos.

Por más que las encuestas que han realizado diversos medios estadounidenses, que reflejan una desaprobación generalizada del 60 por ciento de los estadounidenses a sus intenciones de construir un muro en la frontera con México, a Donald Trump eso no le preocupa. A través de su cuenta de Twitter escribió:

“Cualquier encuesta negativa son noticias falsas, como la CNN, ABC, NBC (…) Lo sentimos, la gente quiere seguridad en la frontera y depuración extrema”.

La encuesta de CNN señala que “Trump es el único presidente que ostenta una calificación neta negativa en el inicio de un gobierno” y el porcentaje de desaprobación que tiene es el más alto para un presidente estadounidense desde que se realizan este tipo de estudios, señala la agencia Apro.

Añade que según la medición, un 44% de los estadounidenses apoya su manejo de la presidencia, lo que significan siete puntos porcentuales por debajo de su récord más bajo previo de 51%.

Por temas, un 60% considera la edificación del muro con México como una “mala idea”. Sólo un 38% favorece la idea en la actualidad; en septiembre pasado 41 % apoyaba el proyecto y en 2015 el 52% lo consideraba buena idea.

La encuesta también mide la opinión de los estadounidenses sobre el manejo de la administración Trump en materia de migración, el 56 % reprueba el trabajo del mandatario en ese ámbito; el 55% rechaza sus decisiones sobre asuntos exteriores y 53 % las relacionadas con el terrorismo.

En el caso de la política de salud, los estadounidenses están divididos, según la encuesta ya que el 50% apoya al magnate en su decisión de desmantelar la Ley de Salud Asequible conocida como ObamaCare y el 42% aprueba la política sanitaria de la Casa Blanca.

La mejor evaluación del magnate, según la encuesta, es su desempeño económico, con un nivel de aprobación del 49% frente a una desaprobación del 43 por ciento y en seguridad nacional el 49% aprecia sus políticas y un 46 por ciento las rechaza.

Pero lo que comento en la charla con el presentador Bill O’Reilly, el mandatario estadounidense dijo: “Ellos (gobierno federal) tienen problemas en controlar aspectos de su país, no hay duda de eso. Y yo diría que las drogas y los cárteles de la droga son el número uno”.

Y Añadió: “Tenemos que hacer algo sobre los cárteles. Sí hable con él (Peña) de esto. Yo quiero ayudarle con esto. Él es un muy buen hombre. Tenemos una muy buena relación como probablemente sabes”. Es ahí en donde está el meollo de sus presiones a Peña.

Se infiere que ‘a como dé lugar’ quiere ‘convencer a su homólogo mexicano a que acepte ayuda militar estadounidense para controlar el flujo de drogas que pasan por México y van a parar a muchas urbes norteamericanas en donde son distribuidas por toda una organización que manejan los cárteles mexicanos.

Y es muy probable que se de esa ayuda en los hechos, ya que la aprobación sería por parte del Senado, y El Senado está controlado por quien manda en Los Pinos, Luis Videgaray.

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