Los enemigos de Peña

Viernes 10 de febrero 2017

 Paulino Cárdenas

Enrique Peña Nieto, por su estilo personal de gobernar, más apegado a las ocurrencias y a las ideas de su alter ego, Luis Videgaray, a quien ha tenido de guía político, financiero y de programas sociales durante los cuatro años que lleva al frente del gobierno, empieza a cosechar lo que sembró, un gobierno que dentro y fuera del territorio nacional está calificado como un Estado fallido, entendido este en su más simple definición: un Estado con carencia de gobernabilidad.

Al menos el presidente norteamericano Donald Trump en esa creencia vive y sobre esa creencia es que basó su campaña contra México con la que dio al clavo lanzando aquellas primeras frases ofensivas con las que hizo estremecer no solo a os mexicanos sino al mundo entero de habla hispana.

 Cuando Donald Trump lanzó su carrera por la presidencia de Estados Unidos, el controvertido magnate neoyorquino lo hizo calificando a los mexicanos indocumentados de “violadores y criminales”. Luego de esas ofensas a México y sus ciudadanos por parte del entonces candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos como si fuese jefe de Estado, lo que resultó una afrenta para los mexicanos menos para él.

Desde entonces empezó a quedar clara la sumisión de Peña con Trump que más adelante se convirtió en subordinación.

“Cuando México envía su gente, no envía a los mejores”, manifestó en junio de 2015 declaró Trump al anunciar su intención de pelear por la nominación presidencial de Partido Republicano. “Están enviando gente que tiene muchos problemas, nos están enviando sus problemas, traen drogas, son violadores”, dijo.

En aquel momento eran pocos los que daban opciones al magnate neoyorquino, que aquel día también lanzó una de las propuestas que todavía levanta ampollas: la construcción de un muro en la frontera para evitar la entrada de indocumentados, el cual, además, debería pagar México. “

México va a pagar porque no nos están haciendo ningún favor. Podrían parar todo este comercio ilegal si quisieran inmediatamente. “México va a pagar por ese muro”, sostuvo luego. Peña lo negó, pero Trump ya hasta le dijo que será aplicando un impuesto de 30 por ciento a las importaciones de productos mexicanos, como una de tantas medidas.

En fin, que uno de los enemigos de tiempo completo que tiene Peña, aunque venga declarando que hay buenas intenciones de trabajar juntos y en armonía, es el gobierno norteamericano, cuyas declaraciones optimistas sean solo para taparle el ojo al macho. Pero Peña sabe que tiene más enemigos reales y potenciales.

Por mentirle tanto a los mexicanos se ha ganado su antipatía, su repudio generalizado, y ha crecido el clamor para de renuncie con ofensivos epítetos que reflejan total repudio a su gobierno.

Tiene en su haber la matanza de Acteal desde que fue gobernador del estado de México, más los crímenes de Estado de Ayotzinapa, de Tanhuato, de Apatzingán y de Nochixtlán entre otros, que han quedado impunes. Por todas historias documentadas por trabajos de investigación periodística, como el de la Casa Blanca de LasLomas y todas las historias de negocios turbios con proveedores del gobierno federal y estatales y municipales, han hecho del régimen peñista un ejemplo de gobierno corrupto.

La gran mayoría de los mexicanos están convertidos de hecho en el enemigo principal del mandatario más débil y desorientado que ha tenido México en su historia reciente. Un régimen cuya desmedida ambición de esquilmar los fondos el erario y cobijando con el sagrado manto de la impunidad a los que han sido sus cómplices de pillerías, han hecho cisco al PRI, otrora el partido invencible por décadas donde también Peña ha resultado el enemigo de miles de priístas, luego de la designación de Enrique Ochoa Reza.

Por ello, Alfonso Romo Garza coordinador del Proyecto de Nación de Andrés Manuel López Obrador, afirma que “una avalancha de gente quiere sumarse al proyecto del tabasqueño” que propone como aspirante a la Presidencia de la República en 2018. De un tiempo para acá AMLO dejó de ser “un peligro para México”. Ahora ese mote se lo aplican millones de mexicanos a Peña Nieto, incluido parte del influyente sector empresarial.

No solo los dueños del dinero de nuestro país, sino del “nuevo” Estados Unidos, lo empiezan a ver desde ahora como el sucesor para ocupar la silla en Los Pinos. Y al parecer con Donald Trump ha habido guiños y se sospecha de que ya ha habido acercamientos entre sus gentes.

López Obrador, desde que lanzó los fundamentos de su República Amorosa a principios de diciembre del 2011, en La Jornada, le dio un giro de 180 grados a su discurso político, con dejos de mensajes fraternos, invitando a todo mexicano a ser fraterno, a sumar su buena voluntad por un México diferente, amigable, comprensivo, donde prive la comprensión, la paz y la buena voluntad.

Su discurso comenzó a ser otro. Él mismo cambió el tono, el fraseo, la vestimenta, hasta el “look”, Ahora aparece bien trajeado con ropa se marca, bien peinadito. Dejó atrás los tiempos del desgarbo, de la facha, hoy es otro. Y para efectos de percepción ante la opinión pública parece que ha sido un resultado positivo.

En cambio el caso de Peña Nieto ha ido en sentido contrario, aunque siempre bien vestidito cuidándole sus maquillistas hasta el último detalle de su menuda figurita para sus apariciones en público, lo que dice, sus discursos, cada vez son menos creíbles. De haber sido López Obrador su peor crítico con aquello de que encabezaba la “mafia del poder”, hoy hasta le da consejos para gobernar mejor. Ya muchos lo ven como el “bueno” para el 2018. Hasta quienes lo criticaban.

¿Tendrá razón Alfonso Romo, coordinador del Proyecto de Nación 2018-2024 de Andrés Manuel López Obrador?

Anuncios

Comentarios desactivados en Los enemigos de Peña

Archivado bajo 1

Los comentarios están cerrados.