Habrá ayuda militar yanqui

Martes 7 de febrero, 2017

Paulino Cárdenas

Si bien a Donald Trump le apura el flujo indiscriminado de migrantes ilegales de diversos países que ingresan por la frontera sur de México y cruzan nuestro país para llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, más le preocupa el tráfico de estupefacientes que pasan los cárteles mexicanos por esa frontera para recorrer territorio nacional y ser distribuido en veintenas de ciudades de la Unión Americana.

El último día de enero pasado, ese tema fue abordado por funcionarios de Seguridad Nacional de Estados Unidos con sus homólogos de la Defensa mexicana en Tapachula, Chiapas. Lo que llamó la atención es que los funcionarios estadounidenses eran del más alto rango militar de la Unión Americana.

En esa reunión estuvieron Lori Robinson, jefa del Comando Norte de Estados Unidos, Kurt Tidd, líder del Comando Sur, y la Embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson. También estuvo en esa sesión Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores de México, afirmó la periodista Dolia Estévez.

Resulta obvio que fue una manera de presionar a México por parte de Trump para que Peña Nieto se comprometa a asegurar su frontera sur y mantener a raya tanto a la delincuencia organizada como a los migrantes centroamericanos que tratan de ingresar sin documentos a Estados Unidos.

Sin duda lo hará, dócil como anda Peña con Trump, sobre todo después de que el presidente norteamericano expresó en entrevista con la cadena Fox, previa al Super Bowl, que México tiene, sin duda, problemas para controlar las drogas y a los cárteles del narcotráfico.

Esa es una crítica indirecta a la ineficaz tarea del Ejército que comanda el general Salvador Cienfuegos, cuyas tropas, desde el sexenio de Felipe Calderón, fueron habilitadas como policías que debían combatir a los cárteles de la droga, cuando su papel es otro muy diferente, pero Peña se sintió cómodo y siguió el ejemplo.

Todo ese juego de presiones al gobierno mexicano por parte de la nueva administración norteamericana no debería sorprender a nadie porque es parte de los planes que venía anunciando Trump desde su campaña al empeñarse en la transformación de un “nuevo” Norteamérica solo para los norteamericanos.

Por más que las encuestas que han realizado diversos medios estadounidenses, que reflejan una desaprobación generalizada del 60 por ciento de los estadounidenses a sus intenciones de construir un muro en la frontera con México, a Donald Trump eso no le preocupa. A través de su cuenta de Twitter escribió:

“Cualquier encuesta negativa son noticias falsas, como la CNN, ABC, NBC (…) Lo sentimos, la gente quiere seguridad en la frontera y depuración extrema”.

La encuesta de CNN señala que “Trump es el único presidente que ostenta una calificación neta negativa en el inicio de un gobierno” y el porcentaje de desaprobación que tiene es el más alto para un presidente estadounidense desde que se realizan este tipo de estudios, señala la agencia Apro.

Añade que según la medición, un 44% de los estadounidenses apoya su manejo de la presidencia, lo que significan siete puntos porcentuales por debajo de su récord más bajo previo de 51%.

Por temas, un 60% considera la edificación del muro con México como una “mala idea”. Sólo un 38% favorece la idea en la actualidad; en septiembre pasado 41 % apoyaba el proyecto y en 2015 el 52% lo consideraba buena idea.

La encuesta también mide la opinión de los estadounidenses sobre el manejo de la administración Trump en materia de migración, el 56 % reprueba el trabajo del mandatario en ese ámbito; el 55% rechaza sus decisiones sobre asuntos exteriores y 53 % las relacionadas con el terrorismo.

En el caso de la política de salud, los estadounidenses están divididos, según la encuesta ya que el 50% apoya al magnate en su decisión de desmantelar la Ley de Salud Asequible conocida como ObamaCare y el 42% aprueba la política sanitaria de la Casa Blanca.

La mejor evaluación del magnate, según la encuesta, es su desempeño económico, con un nivel de aprobación del 49% frente a una desaprobación del 43 por ciento y en seguridad nacional el 49% aprecia sus políticas y un 46 por ciento las rechaza.

Pero lo que comento en la charla con el presentador Bill O’Reilly, el mandatario estadounidense dijo: “Ellos (gobierno federal) tienen problemas en controlar aspectos de su país, no hay duda de eso. Y yo diría que las drogas y los cárteles de la droga son el número uno”.

Y Añadió: “Tenemos que hacer algo sobre los cárteles. Sí hable con él (Peña) de esto. Yo quiero ayudarle con esto. Él es un muy buen hombre. Tenemos una muy buena relación como probablemente sabes”. Es ahí en donde está el meollo de sus presiones a Peña.

Se infiere que ‘a como dé lugar’ quiere ‘convencer a su homólogo mexicano a que acepte ayuda militar estadounidense para controlar el flujo de drogas que pasan por México y van a parar a muchas urbes norteamericanas en donde son distribuidas por toda una organización que manejan los cárteles mexicanos.

Y es muy probable que se de esa ayuda en los hechos, ya que la aprobación sería por parte del Senado, y El Senado está controlado por quien manda en Los Pinos, Luis Videgaray.

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Trump ahora es “El Guason”

Viernes 3 febrero, 2017

 Paulino Cárdenas

A raíz de que el presidente norteamericano Donald Trump declaró que había solo una broma lo que le habría dicho en tono amenazante a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, que su país no necesitaba de los mexicanos, y que si sus fuerzas armadas son incapaces de combatir el narcotráfico, “quizá” tendría que enviar tropas estadunidenses para asumir esa tarea, ahora le dicen Trump “El Guasón” el acérrimo enemigo de Batman.

 Después de los dimes y diretes que originó la llamada telefónica que hicieron en lo oscurito el presidente norteamericano y su homologo mexicano Enrique Peña Nieto, de donde surgieron declaraciones y aclaraciones que se volvieron trendingtopic en las redes sociales, el enredo acabó en un escándalo mediático protagonizado por la reportera Dolia Estéves y la oficina de prensa del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray,

 Se trata de la famosa conversación que en secreto sostuvieron telefónicamente ambos mandatarios y que tuvo dos interpretaciones. Una de la periodista Dolia Estévez, otra de una aclaración de Luis Videgaray tratando de enmendarle la plana.

En este caso es un hecho que Dolia, una reportera que por años ha cubierto asuntos sobresalientes de la Casa Blanca, tuvo una mayor credibilidad en lo que dijo a Carmen Aristegui sobre esa conversación, que lo que pretendió aclarar Videgaray a través de su oficina de prensa sobre ese diálogo entre Trump y Peña que se ha mantenido en secreto.

La reportera le comentó a Carmen Aristegui que en la conversación telefónica que sostuvieron el pasado 27 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le habría dicho en tono amenazante a Peña Nieto, que su país no necesitaba de los mexicanos, y que si sus fuerzas armadas son incapaces de combatir el narcotráfico, “quizá” tendría que enviar tropas estadounidenses para asumir esa tarea.

Cuando la mecha empezó a encenderse a través de las redes sociales y algunos medios, Trump salió a decir que “todo era una broma”. Al respecto, un comentario de la agencia AP señaló que Trump le habría dicho a Peña respecto al avance del narcotráfico: “No están haciendo lo suficiente para detenerlos. Creo que su ejército está asustado. El nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo”. Luego trascendió que todo había sido una broma.

De acuerdo con la versión de la periodista, “fue una conversación muy ofensiva donde Trump humilló a Peña Nieto”.

“Trump le dijo a Peña Nieto que no necesita a México ni a los mexicanos, en tono amenazante, e incluso se quejó del mal papel que está haciendo el Ejército en el combate al narcotráfico”, apuntó.

“Le sugirió que si son incapaces de combatirlo (al narco) ‘quizá’ tenga que enviar tropas para que asuman esta tarea”, mencionó la periodista.

Además, dijo que Trump amagó a Peña con forzar a México a pagar el muro fronterizo, imponiendo un arancel del 10% a las exportaciones mexicanas y del 35% a las que “más le duelan”.

De acuerdo a los datos aportados por la periodista, Trump sentenció: “no necesito a los mexicanos, no necesito a México, vamos a construir el muro y ustedes van a pagar les guste o no”.

Recordó que poco después de la llamada, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, declaró ante la prensa que si México se negaba a pagar por el muro, su país podía imponer el arancel de 35%.

El presidente estadounidense también “dijo que no quería ir a México en agosto pasado”, cuando estuvo en Los Pinos, pero que lo convenció uno de sus asesores más influyentes.

“Yo realmente ni quería ir a México en agosto pasado”, fue otro de los dichos de Trump al mexicano.

Ante esta insólita embestida de Trump, dijo Estéves, la respuesta distó de ser firme y digna, “Peña Nieto balbuceó”.

Dolia afirmó que durante la llamada telefónica Peña estuvo acompañado del canciller Luis Videgaray y Carlos Sada, subsecretario para América del Norte. Junto con Trump estuvo el “yerno famoso” Jared Kushner con quien Videgaray pactó la visita de Trump a México, así como el estratega Steven Bannon, considerado el poder detrás del trono.

Aunque hubo comunicados de prensa en Los Pinos y la Casa Blanca, “ninguno reveló de qué se habló”.

Lo que se presentó como una conversación armoniosa, “no fue así”. “Nos están engañando en decir ‘todo va muy bien’, ‘conversamos muy amistosamente’… aquí no quieren negociar, quieren confrontar a México”, sostuvo Estéves.

Contrario a lo que informó el comunicado de Presidencia, la periodista precisó que la conversación en realidad no duró una hora, “sino que se prolongó por una hora porque se comunicaron a través de un intérprete”.

Como sea, habría que analizar en detalle lo que Dolia Estéves reveló, independientemente de lo que Donald Trump “El Guasón”, haya dicho de que tan solo fue una broma.

 

 

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¿Traman un juego perverso?

Martes 31 enero, 2017

Paulino Cárdenas

¿Qué hay de cierto que Donald Trump le propuso en lo oscurito un plan a Peña Nieto consistente en que entre los dos podría haber un “jugoso” acuerdo, si el mandatario mexicano acepta? Se trata de un juego perverso.

La hipótesis la plantea el periodista Mark Singer, y la retoma para La Quinta Columna Mario Alberto Mejía que apareció el pasado lunes en la Web informativa 24 Horas.

Señala que, ante la baja popularidad del presidente mexicano -y su franco desgaste sufrido por temas como La Casa Blanca, Ayotzinapa y el gasolinazo- era importante ocupar los temas del muro en la frontera con México y la renegociación del TLC para que, con la polarización que surja, Peña Nieto termine ganando ante la opinión pública y quede como un héroe que enfrenta a Trump.

En el mediano plazo, éste cedería en sus pretensiones y el proyecto del muro iría a parar al bote de la basura, lo que le daría a Peña Nieto un punch impresionante que no sólo detendría su aparatosa caída sino que lo pondría en los cuernos de la luna.

(Hasta aquí el escenario tiene algo tangible: actores políticos de todos los partidos aplaudieron la negativa del presidente de México a sostener una reunión en condiciones tan adversas como las que estamos viendo. Hasta López Obrador ya dijo que el pueblo de México está con Peña. Hay, sí, una efervescencia nacionalista inédita e impensable).

¿Qué habría pedido Trump a cambio? Lo suyo, lo que le interesa, lo que es su tema desde hace muchos años: Negocios.

Muchos negocios. Y en tres rubros en particular: Petróleo, turismo y casinos.

Por extrañas cosas del destino, el campeón de los lujosos casinos de Atlantic City no puede abrir casinos en México. Hoy es su oportunidad de hacerlo.

En el tema turístico, nuestro personaje -un empresario hotelero desbocado- pediría manga ancha para construir de costa a costa hoteles lujosos y delirantes.

Y la inversión petrolera sería un tercer punto clave en esa agenda que suena a ficción pura.

En este sentido, y siempre con la tesis de mi amigo -gran predictor en varios temas-, Trump y Peña saldrían ganando, le señala Singer a Mejïa.

(Además el muro es absolutamente inviable al decir de expertos en el tema).

Trump es un apostador nato. Y nunca pierde.

Si el escenario se cumple, los dos terminarán ganando.

No.

Trump no está loco.

Tampoco es un estúpido.

(Por algo ha llegado hasta donde está).

Es sólo un hombre de negocios que quiere seguir haciendo dinero.

Esta historia tiene un cierre doblemente delirante:

En dos o tres semanas vendrá Trump a México para buscarle una solución razonada al conflicto.

Días después harán el anuncio que pondrá al presidente Peña en las nubes: en esas nubes a las que ya está llegando gracias a este affaire.

Hasta aquí la hipótesis que le cuenta el periodista Mark Singer al columnista Mario Alberto Mejía.

Uniendo los cabos sueltos del affair Trump-Peña Nieto, va quedando en claro lo que ambos vienen tramando en secreto.

Los dos presidentes hablaron por teléfono el viernes, después de que se cancelara la reunión que tenían programada para hoy en Washington. Durante esa llamada, acordaron que no trascendiera públicamente ningún detalle de lo hablado

La reunión programada para hoy en Washington fue cancelada por el mandatario norteamericano. Al parece quería “afinar” detalles sobre el tema del muro.

Aunque la agenda incluye los temas de comercio, migración y seguridad, el tema del muro fronterizo es el que se ha robado todos los reflectores a nivel mundial.

Se infiere que detrás de todo ese enredo, a final Trump, que es una estrella para hacer apuestas y ganar, se saldrá con la suya. Va a hacer creer a todos que Peña logró evitar que se construya el muro, que logró la renegociación del TLC y evitó la devolución masiva de migrantes mexicanos y quedará como un campeón.

¿A cambio de qué? ¿De un juego perverso?

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Trump cumple sus promesas

Sábado 28 enero, 2017

 Paulino Cárdenas

El presidente norteamericano Donald Trump va cumpliendo sus promesas de campaña. En vísperas de la visita del Peña Nieto a Washington, sin decir agua, va ordenó autorizar la construcción de un muro fronterizo que, dijo, pagaría México, que tiene un adeudo acumulado por décadas con EU de más 60 mil millones de dólares, con lo cual dice el mandatario de aquel país, que si México paga la construcción del muro -que costaría alrededor de unos 10 mil millones de dólares-, bajaría parte de esa deuda.

Otra idea que trae es que para fondear el costo de la construcción del muro, se prepara una Ley Fiscal que permita establecer un impuesto del 20 por ciento a todos los productos importados desde México. El objetivo de ese arancel es el de costear la construcción del polémico muro en la frontera entre ambos países. Trump quiere que dicha medida sea parte de una reforma tributaria que el Congreso de Estados Unidos está considerando.

Por ese motivo, el despistado presidente mexicano tomo la tardía decisión de suspender su viaje a Washington a donde había sido ‘invitado’ por Trump el martes próximo. Ahora, con su acostumbrada pachorra para tomar decisiones, pide ‘unidad’ de los mexicanos para dar la batalla a las afrentas de su homólogo norteamericano que, tiro por viaje, chamaquea al despistado mexiquense.

Además de anunciar lo del muro fronterizo, en su primera visita al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), anunció que ya solicitó un aumento en las deportaciones y un golpe económico a las llamadas “ciudades santuario”, que se han distinguido por darle cobijo a gente indocumentada.

Las autoridades migratorias de aquel país calculan que existen alrededor de 200 de esas “ciudades santuario”, pero las que más destacan son San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle, Houston, Phoenix, Austin, Dallas, Washington D.C., Detroit, Salt Lake City, Minneapolis, Baltimore, Portland (ambas Maine y Oregon), Denver, New York City, Chicago y todo el estado de New Jersey.

Dijo que eso es parte del programa de Seguridad Fronteriza que había anunciado que reforzaría. Ello incluye la contratación de 5,000 agentes fronterizos y más centros de detención; un incremento en las deportaciones, y el restablecimiento del polémico programa “Comunidades Seguras”.

Es la segunda vez que Trump amenaza eliminar fondos federales para las “ciudades santuario”, que sistemáticamente se han negado a entregar indocumentados a los agentes de Inmigración. Esas órdenes enumeran una serie de pasos dirigidos a reforzar la seguridad en todo el mapa nacional estadounidense.

Según un informe de diciembre pasado del “Immigrant Legal Resource Center” (ILRC), la mayoría de los once millones de inmigrantes indocumentados se concentra en 168 condados en el país. De éstos, 69 condados se niegan a retener en las cárceles a indocumentados para ser entregados después a los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE); el resto de los condados sí colabora.

Desde junio de 2015, cuando lanzó su candidatura, sorprendió la bandera que Trump tomó contra México, que desató la ira de la comunidad inmigrante al describir a los mexicanos en particular como “violadores”, “criminales” y narcotraficantes.

Pese a ello, Luis Videgaray, aún siendo secretario de Hacienda, gestionó la visita de Trump a México. Aunque eso le costó el cargo, el influyente funcionario volvió por sus fueros y el hoy secretario de Relaciones Exteriores es el candidato de Peña Nieto para sucederlo en Los Pinos. Videgaray ya andaba camino a Washington para afinar la agenda de Peña para su reunión del martes con Trump, cuando éste dio por cancelada esa visita, si México se negaba a pagar el muro, como fue.

Pocos creían que el republicano ganaría las elecciones del 20 de enero. Sin embargo, se hizo realidad su triunfo frente a la demócrata Hillary Clinton, quien había sido acusada de manipular información clasificada desde la computadora de su oficina y que comprometía a su adversario político.

EL FBI le abrió una investigación a la esposa del ex presidente Bill Clinton y, aunque a Hillary no la acusaron ni le atribuyeron cargos, al titular de la Oficina Federal de Investigaciones James Comey, Donald Trumplo ratificó como director del FBI, pese al clamor de quienes demandaban su relevo.

Como sea, el caso es que entre mañas y artimañas, Trump supo llegar al poder. Acá y en muchos países del mundo, se tiran de los pelos. No quieren entender que, como lo dijo desde su campaña, si llegaba al poder cambiarían radicalmente las cosas para Estados Unidos. Él solo está cumpliendo lo que advirtió. El hecho es que el nuevo presidente norteamericano anda en lo suyo.

Y así andará durante mucho tiempo. Sigue subiendo de tono la campaña de odio contra el magnate inmobiliario en todo el mundo. Ese odio proviene de que, de un tajo, les quitó privilegios y cambió el vetusto espectro del estabishment norteamericano. Guardadas las proporciones, Trump ha hecho que se repita la historia que sucedió en Cuba cuando Fidel Castro Ruz derrocó a Fulgencio Batista.

Habrá contra Trump, hostigamientos, amenazas; lo tildarán, como lo han venido haciendo hasta ahora, de “loco” y hasta de terrorista. Por ello, para el nuevo presidente norteamericano, esa serie de eventos pueden acabar siendo una amenaza real contra la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos. Y hasta pudiera sufrir un atentado contra su vida.

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Trump cumple sus promesas

Viernes 27 enero, 2017

 Paulino Cárdenas

El presidente norteamericano Donald Trump va cumpliendo sus promesas de campaña. En vísperas de la visita del Peña Nieto a Washington, sin decir agua, va ordenó autorizar la construcción de un muro fronterizo que, dijo, pagaría México, que tiene un adeudo acumulado por décadas con EU de más 60 mil millones de dólares, con lo cual dice el mandatario de aquel país, que si México paga la construcción del muro -que costaría alrededor de unos 10 mil millones de dólares-, bajaría parte de esa deuda.

Otra idea que trae es que para fondear el costo de la construcción del muro, se prepara una Ley Fiscal que permita establecer un impuesto del 20 por ciento a todos los productos importados desde México. El objetivo de ese arancel es el de costear la construcción del polémico muro en la frontera entre ambos países. Trump quiere que dicha medida sea parte de una reforma tributaria que el Congreso de Estados Unidos está considerando.

Por ese motivo, el despistado presidente mexicano tomo la tardía decisión de suspender su viaje a Washington a donde había sido ‘invitado’ por Trump el martes próximo. Ahora, con su acostumbrada pachorra para tomar decisiones, pide ‘unidad’ de los mexicanos para dar la batalla a las afrentas de su homólogo norteamericano que, tiro por viaje, chamaquea al despistado mexiquense.

Además de anunciar lo del muro fronterizo, en su primera visita al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), anunció que ya solicitó un aumento en las deportaciones y un golpe económico a las llamadas “ciudades santuario”, que se han distinguido por darle cobijo a gente indocumentada.

Las autoridades migratorias de aquel país calculan que existen alrededor de 200 de esas “ciudades santuario”, pero las que más destacan son San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle, Houston, Phoenix, Austin, Dallas, Washington D.C., Detroit, Salt Lake City, Minneapolis, Baltimore, Portland (ambas Maine y Oregon), Denver, New York City, Chicago y todo el estado de New Jersey.

Dijo que eso es parte del programa de Seguridad Fronteriza que había anunciado que reforzaría. Ello incluye la contratación de 5,000 agentes fronterizos y más centros de detención; un incremento en las deportaciones, y el restablecimiento del polémico programa “Comunidades Seguras”.

Es la segunda vez que Trump amenaza eliminar fondos federales para las “ciudades santuario”, que sistemáticamente se han negado a entregar indocumentados a los agentes de Inmigración. Esas órdenes enumeran una serie de pasos dirigidos a reforzar la seguridad en todo el mapa nacional estadounidense.

Según un informe de diciembre pasado del “Immigrant Legal Resource Center” (ILRC), la mayoría de los once millones de inmigrantes indocumentados se concentra en 168 condados en el país. De éstos, 69 condados se niegan a retener en las cárceles a indocumentados para ser entregados después a los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE); el resto de los condados sí colabora.

Desde junio de 2015, cuando lanzó su candidatura, sorprendió la bandera que Trump tomó contra México, que desató la ira de la comunidad inmigrante al describir a los mexicanos en particular como “violadores”, “criminales” y narcotraficantes.

Pese a ello, Luis Videgaray, aún siendo secretario de Hacienda, gestionó la visita de Trump a México. Aunque eso le costó el cargo, el influyente funcionario volvió por sus fueros y el hoy secretario de Relaciones Exteriores es el candidato de Peña Nieto para sucederlo en Los Pinos. Videgaray ya andaba camino a Washington para afinar la agenda de Peña para su reunión del martes con Trump, cuando éste dio por cancelada esa visita, si México se negaba a pagar el muro, como fue.

Pocos creían que el republicano ganaría las elecciones del 20 de enero. Sin embargo, se hizo realidad su triunfo frente a la demócrata Hillary Clinton, quien había sido acusada de manipular información clasificada desde la computadora de su oficina y que comprometía a su adversario político.

EL FBI le abrió una investigación a la esposa del ex presidente Bill Clinton y, aunque a Hillary no la acusaron ni le atribuyeron cargos, al titular de la Oficina Federal de Investigaciones James Comey, Donald Trumplo ratificó como director del FBI, pese al clamor de quienes demandaban su relevo.

Como sea, el caso es que entre mañas y artimañas, Trump supo llegar al poder. Acá y en muchos países del mundo, se tiran de los pelos. No quieren entender que, como lo dijo desde su campaña, si llegaba al poder cambiarían radicalmente las cosas para Estados Unidos. Él solo está cumpliendo lo que advirtió. El hecho es que el nuevo presidente norteamericano anda en lo suyo.

Y así andará durante mucho tiempo. Sigue subiendo de tono la campaña de odio contra el magnate inmobiliario en todo el mundo. Ese odio proviene de que, de un tajo, les quitó privilegios y cambió el vetusto espectro del estabishment norteamericano. Guardadas las proporciones, Trump ha hecho que se repita la historia que sucedió en Cuba cuando Fidel Castro Ruz derrocó a Fulgencio Batista.

Habrá contra Trump, hostigamientos, amenazas; lo tildarán, como lo han venido haciendo hasta ahora, de “loco” y hasta de terrorista. Por ello, para el nuevo presidente norteamericano, esa serie de eventos pueden acabar siendo una amenaza real contra la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos. Y hasta pudiera sufrir un atentado contra su vida.

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Trump cumple sus promesas

Viernes 27 enero, 2017

 Paulino Cárdenas

El presidente norteamericano Donald Trump va cumpliendo sus promesas de campaña. En vísperas de la visita del Peña Nieto a Washington, sin decir agua, va ordenó autorizar la construcción de un muro fronterizo que, dijo, pagaría México, que tiene un adeudo acumulado por décadas con EU de más 60 mil millones de dólares, con lo cual dice el mandatario de aquel país, que si México paga la construcción del muro -que costaría alrededor de unos 10 mil millones de dólares-, bajaría parte de esa deuda.

Otra idea que trae es que para fondear el costo de la construcción del muro, se prepara una Ley Fiscal que permita establecer un impuesto del 20 por ciento a todos los productos importados desde México. El objetivo de ese arancel es el de costear la construcción del polémico muro en la frontera entre ambos países. Trump quiere que dicha medida sea parte de una reforma tributaria que el Congreso de Estados Unidos está considerando.

Por ese motivo, el despistado presidente mexicano tomo la tardía decisión de suspender su viaje a Washington a donde había sido ‘invitado’ por Trump el martes próximo. Ahora, con su acostumbrada pachorra para tomar decisiones, pide ‘unidad’ de los mexicanos para dar la batalla a las afrentas de su homólogo norteamericano que, tiro por viaje, chamaquea al despistado mexiquense.

Además de anunciar lo del muro fronterizo, en su primera visita al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), anunció que ya solicitó un aumento en las deportaciones y un golpe económico a las llamadas “ciudades santuario”, que se han distinguido por darle cobijo a gente indocumentada.

Las autoridades migratorias de aquel país calculan que existen alrededor de 200 de esas “ciudades santuario”, pero las que más destacan son San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle, Houston, Phoenix, Austin, Dallas, Washington D.C., Detroit, Salt Lake City, Minneapolis, Baltimore, Portland (ambas Maine y Oregon), Denver, New York City, Chicago y todo el estado de New Jersey.

Dijo que eso es parte del programa de Seguridad Fronteriza que había anunciado que reforzaría. Ello incluye la contratación de 5,000 agentes fronterizos y más centros de detención; un incremento en las deportaciones, y el restablecimiento del polémico programa “Comunidades Seguras”.

Es la segunda vez que Trump amenaza eliminar fondos federales para las “ciudades santuario”, que sistemáticamente se han negado a entregar indocumentados a los agentes de Inmigración. Esas órdenes enumeran una serie de pasos dirigidos a reforzar la seguridad en todo el mapa nacional estadounidense.

Según un informe de diciembre pasado del “Immigrant Legal Resource Center” (ILRC), la mayoría de los once millones de inmigrantes indocumentados se concentra en 168 condados en el país. De éstos, 69 condados se niegan a retener en las cárceles a indocumentados para ser entregados después a los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE); el resto de los condados sí colabora.

Desde junio de 2015, cuando lanzó su candidatura, sorprendió la bandera que Trump tomó contra México, que desató la ira de la comunidad inmigrante al describir a los mexicanos en particular como “violadores”, “criminales” y narcotraficantes.

Pese a ello, Luis Videgaray, aún siendo secretario de Hacienda, gestionó la visita de Trump a México. Aunque eso le costó el cargo, el influyente funcionario volvió por sus fueros y el hoy secretario de Relaciones Exteriores es el candidato de Peña Nieto para sucederlo en Los Pinos. Videgaray ya andaba camino a Washington para afinar la agenda de Peña para su reunión del martes con Trump, cuando éste dio por cancelada esa visita, si México se negaba a pagar el muro, como fue.

Pocos creían que el republicano ganaría las elecciones del 20 de enero. Sin embargo, se hizo realidad su triunfo frente a la demócrata Hillary Clinton, quien había sido acusada de manipular información clasificada desde la computadora de su oficina y que comprometía a su adversario político.

EL FBI le abrió una investigación a la esposa del ex presidente Bill Clinton y, aunque a Hillary no la acusaron ni le atribuyeron cargos, al titular de la Oficina Federal de Investigaciones James Comey, Donald Trumplo ratificó como director del FBI, pese al clamor de quienes demandaban su relevo.

Como sea, el caso es que entre mañas y artimañas, Trump supo llegar al poder. Acá y en muchos países del mundo, se tiran de los pelos. No quieren entender que, como lo dijo desde su campaña, si llegaba al poder cambiarían radicalmente las cosas para Estados Unidos. Él solo está cumpliendo lo que advirtió. El hecho es que el nuevo presidente norteamericano anda en lo suyo.

Y así andará durante mucho tiempo. Sigue subiendo de tono la campaña de odio contra el magnate inmobiliario en todo el mundo. Ese odio proviene de que, de un tajo, les quitó privilegios y cambió el vetusto espectro del estabishment norteamericano. Guardadas las proporciones, Trump ha hecho que se repita la historia que sucedió en Cuba cuando Fidel Castro Ruz derrocó a Fulgencio Batista.

Habrá contra Trump, hostigamientos, amenazas; lo tildarán, como lo han venido haciendo hasta ahora, de “loco” y hasta de terrorista. Por ello, para el nuevo presidente norteamericano, esa serie de eventos pueden acabar siendo una amenaza real contra la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos. Y hasta pudiera sufrir un atentado contra su vida.

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Trumpcumple sus promesas

Viernes 27 enero, 2017

 Paulino Cárdenas

El presidente norteamericano Donald Trump va cumpliendo sus promesas de campaña. En vísperas de la visita del Peña Nieto a Washington, sin decir agua, va ordenó autorizar la construcción de un muro fronterizo que, dijo, pagaría México, que tiene un adeudo acumulado por décadas con EU de más 60 mil millones de dólares, con lo cual dice el mandatario de aquel país, que si México paga la construcción del muro -que costaría alrededor de unos 10 mil millones de dólares-, bajaría parte de esa deuda.

Otra idea que trae es que para fondear el costo de la construcción del muro, se prepara una Ley Fiscal que permita establecer un impuesto del 20 por ciento a todos los productos importados desde México. El objetivo de ese arancel es el de costear la construcción del polémico muro en la frontera entre ambos países. Trump quiere que dicha medida sea parte de una reforma tributaria que el Congreso de Estados Unidos está considerando.

Por ese motivo, el despistado presidente mexicano tomo la tardía decisión de suspender su viaje a Washington a donde había sido ‘invitado’ por Trump el martes próximo. Ahora, con su acostumbrada pachorra para tomar decisiones, pide ‘unidad’ de los mexicanos para dar la batalla a las afrentas de su homólogo norteamericano que, tiro por viaje, chamaquea al despistado mexiquense.

Además de anunciar lo del muro fronterizo, en su primera visita al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), anunció que ya solicitó un aumento en las deportaciones y un golpe económico a las llamadas “ciudades santuario”, que se han distinguido por darle cobijo a gente indocumentada.

Las autoridades migratorias de aquel país calculan que existen alrededor de 200 de esas “ciudades santuario”, pero las que más destacan son San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle, Houston, Phoenix, Austin, Dallas, Washington D.C., Detroit, Salt Lake City, Minneapolis, Baltimore, Portland (ambas Maine y Oregon), Denver, New York City, Chicago y todo el estado de New Jersey.

Dijo que eso es parte del programa de Seguridad Fronteriza que había anunciado que reforzaría. Ello incluye la contratación de 5,000 agentes fronterizos y más centros de detención; un incremento en las deportaciones, y el restablecimiento del polémico programa “Comunidades Seguras”.

Es la segunda vez que Trump amenaza eliminar fondos federales para las “ciudades santuario”, que sistemáticamente se han negado a entregar indocumentados a los agentes de Inmigración. Esas órdenes enumeran una serie de pasos dirigidos a reforzar la seguridad en todo el mapa nacional estadounidense.

Según un informe de diciembre pasado del “Immigrant Legal Resource Center” (ILRC), la mayoría de los once millones de inmigrantes indocumentados se concentra en 168 condados en el país. De éstos, 69 condados se niegan a retener en las cárceles a indocumentados para ser entregados después a los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE); el resto de los condados sí colabora.

Desde junio de 2015, cuando lanzó su candidatura, sorprendió la bandera que Trump tomó contra México, que desató la ira de la comunidad inmigrante al describir a los mexicanos en particular como “violadores”, “criminales” y narcotraficantes.

Pese a ello, Luis Videgaray, aún siendo secretario de Hacienda, gestionó la visita de Trump a México. Aunque eso le costó el cargo, el influyente funcionario volvió por sus fueros y el hoy secretario de Relaciones Exteriores es el candidato de Peña Nieto para sucederlo en Los Pinos. Videgaray ya andaba camino a Washington para afinar la agenda de Peña para su reunión del martes con Trump, cuando éste dio por cancelada esa visita, si México se negaba a pagar el muro, como fue.

Pocos creían que el republicano ganaría las elecciones del 20 de enero. Sin embargo, se hizo realidad su triunfo frente a la demócrata Hillary Clinton, quien había sido acusada de manipular información clasificada desde la computadora de su oficina y que comprometía a su adversario político.

EL FBI le abrió una investigación a la esposa del ex presidente Bill Clinton y, aunque a Hillary no la acusaron ni le atribuyeron cargos, al titular de la Oficina Federal de Investigaciones James Comey, Donald Trumplo ratificó como director del FBI, pese al clamor de quienes demandaban su relevo.

Como sea, el caso es que entre mañas y artimañas, Trump supo llegar al poder. Acá y en muchos países del mundo, se tiran de los pelos. No quieren entender que, como lo dijo desde su campaña, si llegaba al poder cambiarían radicalmente las cosas para Estados Unidos. Él solo está cumpliendo lo que advirtió. El hecho es que el nuevo presidente norteamericano anda en lo suyo.

Y así andará durante mucho tiempo. Sigue subiendo de tono la campaña de odio contra el magnate inmobiliario en todo el mundo. Ese odio proviene de que, de un tajo, les quitó privilegios y cambió el vetusto espectro del estabishment norteamericano. Guardadas las proporciones, Trump ha hecho que se repita la historia que sucedió en Cuba cuando Fidel Castro Ruz derrocó a Fulgencio Batista.

Habrá contra Trump, hostigamientos, amenazas; lo tildarán, como lo han venido haciendo hasta ahora, de “loco” y hasta de terrorista. Por ello, para el nuevo presidente norteamericano, esa serie de eventos pueden acabar siendo una amenaza real contra la seguridad nacional de una superpotencia como Estados Unidos. Y hasta pudiera sufrir un atentado contra su vida.

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