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Mireles preso, ‘La Tuta’ libre

PAULINO CÁRDENAS 

Las incongruencias en Michoacán siguen a todo lo que da: el médico José Manuel Mireles, quien perseguía templarios, está preso, y el dirigente de los Caballeros Templarios, Servando Gómez alias ‘La Tuta’ que debe miles de vidas y sometió a decenas y decenas de comunidades michoacanas durante años, sigue libre. El mundo al revés. Pero ese es México. Quizá lo que más molestó al comisionado Alfredo Castillo habría sido lo que dijo el médico, de que ‘La Tuta’ estaba tan bien parado con el gobierno federal, que hasta le prestaban helicópteros oficiales para trasladarse a donde él quisiera y que ‘eso lo saben todos en Michoacán’. Cierto o no, eso sacó de quicio a Castillo; y Mireles está preso porque le estorbaba. Dijo el activista que no negociará con el gobierno su salida de la cárcel.

De haber sido uno de sus más valiosos aliados, el líder de las autodefensas más destacado de todos en esa entidad, acabó siendo una amenaza para el funcionario, por las fuertes declaraciones que venía haciendo, por no haber aceptado ser parte de las fuerzas rurales que fue una maniobra para cooptar a grupos civiles armados que le estaban resultando ya un dolor de cabeza al enviado presidencial, y sobre todo y por no doblegarse ante el enviado presidencial por no estar de acuerdo en su estrategia, si es que la hay, para supuestamente aminorar la violencia y llevar la paz a ese estado. Por esas incongruencias muchos mexicanos comienzan a creer que el gobierno está coludido con los criminales y coopta a quienes se tienen que armar para defender a sus familias del crimen organizado y los cárteles de la droga.

Todo ello desesperó y sacó de quicio al comisionado, por lo que decidió ir contra Mireles y meterlo a la cárcel a como diera lugar donde acabó humillado y sobajado; la razón es que ‘retó al gobierno’. La verdad es que le estorbaba. Al menos esas son las versiones que se manejan en el caso de Michoacán que es donde ha estado puesta la atención de quienes ven que el gobierno no ha podido con el paquete -igual que no pudo el gobierno de Felipe Calderón- de disminuir la jettatura del crimen organizado en esa entidad federativa, aunque en los discursos se diga otra cosa. El líder de las autodefensas de Tepalcatepec acabó siendo el chivo expiatorio de esa ineficaz e ineficiente política anticrimen, convirtiéndose en preso político, como afirman sus seguidores a quienes ha indignado la forma en que fue aprehendido.

Molestó a Castillo que Mireles le dijera en varios tonos y en diferentes momentos que las cosas las estaba haciendo peor que mal. Las sospechas del activista comenzaron desde que sufrió el accidente aéreo donde salvó la vida milagrosamente. Siempre creyó que había sido obra del gobierno. Recordó que luego del accidente que fue traído de emergencia a un hospital del DF en donde estuvo custodiado, pero se le prohibió hablar con los medios. Otra medida fue la repentina orden que dio para que desaparecieran las autodefensas y sus integrantes que tomó el comisionado y que sorprendió mucho a sus dirigencias de autodefensas, fue la repentina decisión para que depusieran las armas de uso exclusivo del Ejército o las registraran, invitándolos después a formar parte de las fuerzas rurales.

Se preguntaban los grupos civiles armados: ¿Por qué ese cambio de actitud tan repentino después que habían venido colaborando de buena fe con el gobierno federal en la lucha contra el principal cártel que agobia a ese estado? Si bien al gobierno federal se le había ocurrido la creación de las autodefensas michoacanas, ahora quiere que los miembros de  las autodefensas pasen a formar parte de las fuerzas rurales michoacanas. Las órdenes provienen del comisionado Castillo Cervantes. Eso ha sido parte del fandango que se trae desde que llegó a Michoacán; ensaya una ocurrencia tras otra -suyas o sugeridas- y si las cosas no le salen simplemente echa marcha atrás.

Así ha estado Michoacán desde que llegó el enviado presidencial a ese estado: ensayando tácticas bajo un esquema de ‘prueba y error’. No hay una estrategia definida, si es que la hay. Una muestra es que la búsqueda, aprehensión o en su caso abatimiento del líder de los Caballeros Templarios, Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’, ha quedado en el limbo. En lugar de atrapar al dirigente templario, lo cual se presumió que sería la ‘cereza del pastel’ en el caso Michoacán, se prefirió ir tras Mireles; antes la víctima había sido Hipólito Mora dirigente de las autodefensas de La Ruana que un mes después de haber sido detenido con artimañas y acusado por chismes de sus enemigos, quedó libre.

Los seguidores del médico aseguran que el dirigente de los Templarios mas le sirve vivo que muerto a Castillo Cervantes. Al parecer por ello ya no es prioridad dar con él. Se dice que es quien tiene en la palma de su mano los hilos del poder que hasta hace poco tenía y que para algunos sigue teniendo. Sigue libre porque según una versión, el capo pudo haber aceptado un pacto con el gobierno para darle información de quienes han ‘trabajado’ con él en el ámbito político, legislativo y judicial, lo que equivaldría a una suerte de ser testigo protegido sin anunciar su detención; otra versión habla de que ‘La Tuta’ optó por refugiarse en China en donde tiene amigos mafiosos.

Como sea, el caso es que las cosas en Michoacán desde hace tiempo se desbordaron y muchas comunidades quedaron a expensas de los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado, porque las autoridades, municipales, estatales y federales no asumieron en el momento oportuno su responsabilidad correspondiente. Hoy parece haber prisa de querer poner fin a ese desbordamiento y a ese rebase, por lo que la desesperación ha hecho presa del comisionado plenipotenciario. Pero para colmo, la encuestadora Parametría señaló que 7 de cada 10 mexicanos simpatizan con las autodefensas. Por lo pronto Castillo quitó a Mireles de en medio porque lo sacó de quicio, y porque le estorbaba; es la creencia generalizada. ‘La Tuta’, por su parte sigue libre y de pronto se volvió invisible. ¿Ahora qué sigue?

 

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Mireles teme por su vida

PAULINO CÁRDENAS

Aunque dice que teme por su vida, el médico José Manuel Mireles Valverde afirma que en todo caso prefiere morir luchando por ver libre a Michoacán de los cárteles de la droga para que impere la paz y la tranquilidad en ese estado. Afirma que hay evidencias de que existe un complot para desaparecerlo del mapa. El presidente del Consejo de las Autodefensas de Tepalcatepec, dijo que hay pruebas de esas intenciones: primero lo tildan de loco después del accidente aéreo que tuvo en enero, luego lo ‘cesan’ como líder y vocero de las autodefensas, y ahora lo quieren inculpar de cinco homicidios sobre los que, afirma, nada tuvo que ver. Explicó a los medios que el pasado viernes, el comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral del estado, Alfredo Castillo, dio a conocer que había señalamientos en su contra por los cinco decesos, basado en un dicho de Alberto Gutiérrez, alias “El Comandante 5”, quien se ha proclamado peñanietista de corazón.

No obstante que el propio comisionado declaró que se necesita tener la fortaleza de un expediente para poder sustentar una acusación, el médico señaló: Si algo me sucede, ya saben ustedes quién fue el que me eliminó. El hecho es que al activista de Tepalcatepec esa situación en su contra de parte del gobierno federal, le favorece para su propósito de sumar seguidores a su Movimiento Nacional de Autodefensas que acaba de anunciar. Y si lo matan, con más razón porque lo convertirían en mártir de ese movimiento. Eso empieza a preocupar en Los Pinos. Por lo pronto cree que hay un complot en su contra para eliminarlo. Sostiene que al gobierno federal le incomoda que gentes como él les diga sus verdades. El solo hecho de haberlo relacionado con cinco crímenes, el daño está hecho, comentó el médico. Al respecto declaró que “no tengo por qué defenderme” de algo que no cometió.

Los multihomicidios sucedieron en una comunidad del municipio de Lázaro Cárdenas. Sobre dicho tema, Mireles explicó en entrevista radiofónica que él escuchó una alerta por radio sobre un presunto ataque a autodefensas en Caleta, por lo cual se trasladó al lugar. Dijo que al llegar a Playa Azul no vio ni a templarios ni a comunitarios, pero que observó que había cuerpos en una camioneta. También señaló que un Ministerio Público le pidió ayuda para bajar un cuerpo que permanecía en una loma. Aseveró que el Ministerio Público levantó el torso de la víctima y le pidió a él que sostuviera la cabeza para que pudieran tomar las fotografías para el expediente.

“Me dice el Ministerio Público: doctor, ayúdeme a enderezar el cuerpo del señor porque la forense tiene que tomarle unas fotos para la identificación del cadáver. El Ministerio Público le sostiene la espalda y yo la cabeza. Yo no sé cómo defenderme de eso”, aseguró. Familiares de las víctimas presentaron denuncias sobre esos hechos en la 43 Zona Militar, con sede en Apatzingán. Dijo que su forma de ser y de decir las cosas con claridad y sin tapujos, incomoda al gobierno federal. Aseguró que el presidente Peña Nieto podría resolver fácilmente el problema en Michoacán, “primeramente, no mandando cabrones que se alíen con los criminales”. Afirmó que “ahora estamos peor que antes”.

Afirmó que “en Michoacán la guerra no ha empezado; va a empezar ahora que se va el dizque comisionado Alfredo Castillo Cervantes”. ¿Sabe algo acerca de que el comisionado podría dejar Michoacán? Por lo pronto viene declarando que el comisionado enviado por Peña Nieto lo quiere eliminar y es él quien pregona que quedó loco después del accidente que tuvo en la avioneta en que viajaba el pasado mes de enero y que se estrelló, salvando la vida de milagro. Incluso cree que ese accidente fue obra de Gobernación, porque acababa de tener un altercado con el titular del Cisen. Me dijo lo que tenía que hacer y lo mandé a la fregada, declaró.

Ahora me inventan haber participado en cinco homicidios cometidos en la zona costera. Al respecto el doctor señaló contundente: “Hay cinco muertos porque la gente de Castillo se pone a bloquearnos la costa para que no nos ganen la delantera para entrar a Lázaro Cárdenas. ¿Por qué? ¿Hay muchos millones para Castillo en Lázaro Cárdenas, para Pitufo, para Los Viagras y para El Cinco?”, refiriéndose a quien fuera su lugarteniente, a una célula del narco y al ahora asistente de Estanislao Beltrán, dirigente de autodefensas aliado con el comisionado, a quien acusó de andar pregonando que quedó loco después del accidente de la avioneta en la que viajaba y que milagrosamente salvó la vida en enero pasado. Ahora resulta que participé en cinco homicidios y dicen que quedé mal de la cabeza.

“Yo estoy loco, ¿no? Nosotros estamos trabajando por el bien de Michoacán. Ellos no. Si Castillo nos está agrediendo a nosotros, es que el cabrón también es templario. Si no nos deja entrar a Morelia, Zamora, Lázaro Cárdenas, es porque también es parte de los criminales y porque tiene algún compromiso con el crimen organizado”, señaló en entrevista con Sanjuana Martínez para La Jornada. Señaló que Los Viagras, El Cinco y Papá Pitufo “son los cabrones que andan ahorita con Castillo”. Afirmó que en un tiempo el Pitufo y Los Viagras fueron del cártel de La Familia Michoacana; en otro tiempo de La Tuta; “incluso tengo informes que José Alvarado, El Burro, el jefe tapadito de todos ellos, era el que le llevaba el dinero de La Tuta a Chucho Reyna. Todos son de Buenavista”.

José Manuel Mireles, fundador de uno de los primeros grupos de autodefensa de Michoacán, con sede en Tepalcatepec, uno de los primeros pueblos que se levantaron en armas contra los cárteles de la droga el 24 de febrero del año pasado, había anunciado que a partir del pasado domingo 11 de mayo convocaría a todas las comunidades del país que han estado agobiadas por el narco, a formar parte del Movimiento Nacional de Autodefensas. Declaró que ese movimiento se expandirá a todo el país: “Van a ver a Monterrey, a Oaxaca, a Veracruz con autodefensas; el Distrito Federal con autodefensas”, aseguró.

Advirtió que seguirá combatiendo porque asegura tener el control de 70 por ciento del territorio michoacano “levantado en armas”, área que aumenta, asegura, porque cada día se le unen más comunitarios. “La gente sabe que este grupo de Pitufo, Los Viagras, El Cinco y El Burro Alvarado, son el nuevo cártel H3; son puros ex templarios, ex La Familia y algunos ex cártel de Jalisco. Los perdonaron y ahora resulta que son los coordinadores generales de todo el movimiento. ¡Ni madres!” exclama molesto rechazando el hecho. Y añade que seguirá con su lucha, no solo en Michoacán si no en todo el país, a través del Movimiento Nacional de Autodefensas.

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¿Y después de ‘La Tuta’?

PAULINO CÁRDENAS

Monte Alejandro Rubido García, Comisionado de Seguridad Nacional, aseguró que las fuerzas federales tienen “cercado” a Servando Gómez alias “La Tuta”, y que en cualquier momento podrá ser atrapado, lo que culminaría un primer propósito en el combate al narcotráfico en Michoacán. Lo anterior lo habría dicho en la reunión que el funcionario sostuvo la semana anterior a puerta cerrada con legisladores integrantes de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara baja. Pero, ¿y después de ‘La Tuta’, qué? Porque esos cárteles son como la Hiedra de Lerna de la mitología griega: un monstruo de mil cabezas.

Como se sabe, Gómez Martínez asumió el control de La Familia Michoacana con Enrique ‘Kike’ Plancarte, luego de que Nazario Moreno, ‘El Chayo’, fue considerado muerto en 2010. De acuerdo con la PGR, en enero de 2011 Jesús Méndez Vargas, ‘El Chango Méndez’, quiso tener el control de La Familia; tuvo desacuerdos con ‘Kike’ y ‘La Tuta’, lo que provocó la ruptura entre ellos. Se creo así el cártel de los Caballeros Templarios que comandaba ‘El Chayo’, pero a su muerte ‘verdadera’, asumió el mando Servando Gómez. A los pocos días de que cayó Nazario, Plancarte murió en un enfrentamiento.

Se dice que varios grupos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal en coordinación con corporaciones locales, tienen cercado en Michoacán a Servando Gómez Martínez, alias ‘La Tuta’, por lo que está próximo a ser capturado. Se supo que fuerzas del orden implementaron un cerco en forma “de herradura” para evitar que el líder de los Caballeros Templarios salga o entre por los estados de México y Jalisco. Sin embargo, hay versiones de que el principal capo templario pudo haber huido a Guerrero, o que incluso haya cruzado la frontera del sur del país para internarse en alguna nación en la que tiene contactos esa organización criminal como Guatemala.

En días pasados, Jiquilpan fue escenario de una serie de hechos violentos, entre ellos quema de vehículos y balaceras, luego de que presuntamente grupos de autodefensa ubicaran a ‘La Tuta’, en esa demarcación. Fuentes de la Comisión Nacional de Seguridad confirmaron la detención de seis presuntos sicarios, quienes dijeron trabajar para el capo. Se informó que para detener al líder templario se tiene desplegado un operativo en 26 de los 113 municipios michoacanos, con el cual han comenzado a neutralizar a los principales cabecillas de ese grupo criminal. Es lo que se dice.

Alrededor de un centenar de autodefensas armados a bordo de una veintena de camionetas ha estado peinando los municipios de Jiquilpan, Sahuayo, Villamar, Venustiano Carranza, entre otros colindantes con Jalisco, en busca de Servando Gómez. Uno de los líderes que se ha puesto al servicio del gobierno federal es a quien llaman ‘Papá Pitufo’, Estanislao Beltrán. Junto con el doctor José Manuel Mireles Valverde , son quienes han ido convenciendo a los suyos de ayudar al gobierno en su misión de desactivar a los Templarios.

Hasta hace no mucho, éste ultimo decía que los militares llegaban a los pueblos y no enfrentaban a los narcotraficantes a pesar de que los lugareños les decían en en dónde estaban las guaridas de los criminales. Hoy parece que es otro el sentir del líder de las autodefensas de Tepalcatepec. En los últimos días ha habido reuniones encabezadas por el comisionado plenipotenciario, Alfredo Castillo Cervantes, quien con un grupo de alrededor de veinte dirigentes que pertenecen al Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán, acordaron la limpieza conjunta total del estado y se libere a los guardias civiles detenidos que se calculan en alrededor de cien, a cambio de disolver a los grupos civiles armados, con fecha límite del 10 de mayo. Esa operación dio comienzo este lunes con el siguiente calendario:

Coalcomán, Parácuaro y San Juan Nuevo Parangararicutiro, 28 de abril; Chinicuila, Múgica y Uruapan, 29 de abril; Coahuayana, Apatzingán y Ziracuaretiro, 30 de abril; Aquila, Huacana y Taretan, 1 de mayo; Tepalcatepec, Tumbiscatío y Gabriel Zamora, 2 de mayo; Buenavista, Arteaga y Nuevo Urecho, 5 de mayo; Aguililla, Lázaro Cárdenas y Ario de Rosales, 6 de mayo; Los Reyes y Turicato, 7 de mayo; Peribán y Churumuco, 8 de mayo, y Tancítaro y Huetamo, 9 de mayo. Quiere decir, que según los cálculos del gobierno federal, el objetivo se logrará en cada municipio michoacano enlistado en ese proceso en las fechas previstas. Al menos Alfredo Castillo cree que así sucederá.

Ese estado de la República -como Tamaulipas y Coahuila entre otros- tiene más de doce años de estar bajo la bota, primero del cártel de la Familia y ahora de los Templarios, por las colusiones que lograron hacer sus dirigentes con funcionario del gobierno local, legisladores, con grupos empresariales y con policías corruptos. Toda una red de colusiones que muchos michoacanos creen que no se acabará en por lo menos dos años.

Incluso a algunos integrantes de las autodefensas tenían la idea de que, más que un acuerdo, era un ultimátum del gobierno federal de que habrán de desaparecer esos grupos de civiles que portan armas para defenderse de los Templarios. Tuvo que ser el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien saliera al quite y afirmar que no era un ultimátum ni mucho menos; que había sido un acuerdo con las dirigencias del Consejo General de Autodefensas y Comunitarios de Michoacán. Por ahora todos los esfuerzos están concentrados en eliminar a ‘La Tuta’, pero el gobierno sabe que ese tipo de estructuras no acaban solo quitando al líder principal.

El propio vocero de ese Consejo, Mireles Valverde, dijo que el proceso de limpieza de templarios implicaría entrar conjuntamente con las fuerzas federales a ciudades como Morelia, Zamora, Uruapan y Lázaro Cárdenas, así como detener a todos los miembros de ese cártel que faltan; “no sólo a los líderes, sino también a los mandos medios”. Dijo que el propósito es que “los miembros de cualquier cártel que se trate, no vuelvan a invadir nuestra vida, nuestra propiedad ni a nuestra familia” . Dijo que él y los demás dirigentes de las autodefensas esperan que el gobierno cumpla lo prometido, de limpiar las plazas dominadas por los Templarios con la ayuda de las Fuerzas Armadas, la Policía Federal y las fuerzas estatales del orden. En tanto el gobernador Fausto Vallejo, sigue siendo figura decorativa.

 

 

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Castillo recicla ‘alianzas’

PAULINO CÁRDENAS

Oootra vez, el comisionado plenipotenciario para Michoacán, Alfredo Castillo, retoma la idea de hacer alianzas con los grupos de autodefensa de ese estado y les vuelve a proponer lo mismo que hace unos meses: que registren y entreguen sus armas y se sumen a las tareas de vigilancia como policías comunitarios bajo las órdenes de las fuerzas militares del gobierno federal. Había trascendido que hubo acuerdos aberrantes como el de liberar a Hipólito Mora, dirigente del grupo de autodefensas de La Ruana, acusado de haber sido el autor intelectual del crimen de dos supuestos autodefensas de otro grupo, y a quien se le achacan diversos delitos como secuestro, extorsión y despojo entre otras chuladas. Mora fue detenido de manera por demás arbitraria y ahora ‘se acuerda’ su liberación. Lo mismo habría de suceder con el caso de Enrique Hernández Salcedo, preso por el presunto homicidio del edil de Tanhuato y quien fue detenido también de manera arbitraria como fue el caso de Hipólito, sin tener elementos para ello; hasta donde se sabe ambos fueron aprehendidos con información basada en chismes.

Quien había comentado que esos casos eran parte del acuerdo tomado con el comisionado, fue el doctor José Manuel Mireles Valverde, quien se ha autonombrado vocero único de los grupos de autodefensa y que de hecho se ostenta como líder del Consejo de Autodefensas de Michoacán (CAM). Eso fue desmentido ayer por la Comisión que encabeza Castillo. En un comunicado se precisó que es falso que exista algún acuerdo en beneficio de personas, miembros o líderes de autodefensas que enfrentan procesos por delitos graves, además de la portación de armas. Se dijo que los únicos acuerdos reconocidos por las partes son los anunciados el 14 de abril.Castillo expresó que lo acordado fue público y aceptado en votación unánime y democrática por lo que “aquellos puntos fuera de los enlistados, señalados por voceros o representantes de los mismos grupos, carecen de validez”. Aclaró que los compromisos que se hicieron públicos el pasado lunes y acordados con los líderes de grupos ciudadanos de veinte municipios, son los únicos reconocidos por todas las partes.

Lo anterior, dice el comunicado, ante versiones de que se habría negociado la libertad de Hipólito Mora, acusado de homicidio, y de otros procesados por delitos graves como parte del acuerdos para el desarme de las llamadas autodefensas y la institucionalización de las mismas.Se explicó que al día siguiente de que se realizó la votación, la Comisión empezó el cumplimiento del apartado de “Soluciones legales” mediante el cual el gobierno federal se compromete a “realizar las gestiones para lograr el traslado de todos los procesados integrantes de grupos de autodefensas, y que hayan sido detenidos por la portación de un arma, al Penal de Apatzingán”. Los individuos pertenecientes a grupos de autodefensas que están siendo procesados por otros delitos graves, además de la propia portación de arma, “seguirán su proceso penal conforme a derecho”. Tal es el caso, se precisó, de los señores Hipólito Mora Chávez y Enrique Hernández Salcedo, así como las personas que delinquieron con playeras y camionetas marcadas con leyenda de “Autodefensas” que pretendían despojar de caballos y bienes en un rancho el pasado 12 de marzo en el municipio de Álvaro Obregón.

Todo ello con tal de que las autodefensas dejen de andar armados y sueltos por las comunidades que defienden desde hace tiempo, a causa de que los gobiernos de Michoacán y el Federal dejaron al garete por mucho tiempo a miles de pobladores michoacanos que han estado bajo el yugo del cártel de los Templarios y de otros grupos criminales que se han dedicado a violar de manera flagrante los derechos de gente humilde que vive de su trabajo, así como comerciantes, agricultores y ganaderos que han sido obligados a pagarle cuotas por diversos conceptos a esas bandas que ambos gobiernos, de hecho, le han sacado la vuelta para no enfrentarlos directamente. Las declaraciones del comisionado Castillo del lunes y las aclaraciones que ha tenido que hacer apenas unas horas después para desmentir lo dicho por el doctor Mireles Valverde, de que los acuerdos no incluyen liberar a Hipólito Mora ni a Enrique Hernández Salcedo, es síntoma de que ese ensayo que el gobierno federal pretende repetir, de tratar de convencer a esos grupos civiles a que registren sus armas o y las de uso exclusivo del Ejército las entreguen, podría volver a quedar en el intento nuevamente.

Habrá que recordar que esta viene a ser la tercera vez que se intenta. Incluso esta vez el comisionado estableció el próximo 10 de mayo como fecha máxima para que las autodefensas de Michoacán queden desarmadas. ¡Vaya fecha que se escogió! Hay quienes dudan que eso vaya a suceder porque los integrantes de esos grupos civiles armados siguen sosteniendo que hasta que el gobierno federal no les garantice que tendrán paz en las comunidades en las que el cártel de los Caballeros Templarios han sentado sus lares, no dejarían las armas. Y no las dejarían porque ni el gobierno estatal ni el federal han demostrado voluntad política ni capacidad ni eficacia, para garantizarle a los michoacanos que el cártel dominante los deje de someter, sobre todo en las comunidades más apartadas del estado.

El nuevo llamado de Alfredo Castillo Cervantes a dizque ser amigo de las autodefensas, derivó porque al anunciarse hace unos días un ‘ultimátum’ de que o se desarmaban o el Ejército y la Marina lo harían, a lo que varios de ellos se opusieron porque, dijeron en voz de Mireles Valverde, quedarían nuevamente a expensas de los criminales a los que ni el gobierno estatal ni el federal, han querido someter. Dijeron que ‘preferían morir’ antes de entregar las armas. Eso preocupó en la oficina principal del antiguo Palacio de Covián, de donde salió la orden de volver a intentar hacer alianzas con los grupos civiles armados de Michoacán. Lo que sucede es que es un esquema que vuelve a reciclarse por tercera vez. A principios de este año, la orden había sido la de que el Ejército y la Armada desarmarían a las autodefensas porque andar cargando con armas a la vista ‘es inconstitucional’.

Luego de que hubo tres muertos durante la primera noche de ese intento, entre militares y autodefensas, Gobernación decidió ir por la suave y le ordenó a Castillo que anunciara que mejor sería que esos grupos civiles armados se sumaran a las tareas de las Fuerzas Armadas para ir, dizque, tras los principales cabecillas de los Templarios e invitando a los grupos civiles a integrarse a la policía estatal; algunos accedieron, otro no. Fue cuando comenzó la cacería de algunos dirigentes incómodos por parte del gobierno federal. Hubo hechos como el de la avioneta en la que viajaba Mireles Valverde y otros acompañantes, que cayó en un paraje. El líder de las autodefensas de Tepalcatepec quedó malherido, al igual que dos personas más que lo acompañaban y una cuarta resultó muerta. El accidente fue alrededor de las 20:30 horas del sábado 4 de enero pasado, en el poblado del Cháuz, donde la aeronave en la que iba el Mireles cayó repentinamente.

El problema de Michoacán es bastante más complejo que andar diciendo hoy que sí y mañana que siempre no, como La Chimoltrufia, con respecto a esos grupos civiles armados que solo han intentado defenderse por propia mano, en virtud de que el gobierno de Fausto Vallejo no da una, y el gobierno federal reaccionó demasiado tarde para ir en auxilio de los michoacanos sometidos por los Templarios. Con los raros acuerdos del comisionado y los malos entendidos de quien se ostenta como vocero único de las autodefensas michoacanas, las cosas en Michoacán no van a mejorar sino al contrario. Por cierto, ¿en dónde anda ‘La Tuta’? Unos suponen que está en su estado natal, Guerrero, aunque oficialmente se maneja como nacido en Arteaga, Michoacán; otros dicen que está refugiado en un país al sur de México en donde los Caballeros han tendido sus tentáculos. Otros más señalan que ‘ya está acorralado’ y que ‘pronto caerá’. ¿Será?

 

 

 

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Turbio ambiente en Michoacán

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal tiene otro problema en Michoacán. Se trata de la orden que dio, nuevamente, de desarmar, ahora sí, a los grupos de autodefensa. Al principio del año esa había sido la intención, pero un enfrentamiento la primera noche de esa operación que dejó tres muertos, motivó que esa orden quedara sin efecto. Ahora nuevamente se busca desarmar a las autodefensas, lo que le da la razón a la panista Luisa María Calderón de que a esas guardias civiles armadas -armadas por necesidad de supervivencia-, el gobierno las agarró de ‘sabuesos’ para saber en dónde se ocultaban los criminales del cártel que por años dominó decenas de municipios e incluso obtener detalles de cómo operaban. Cuando ya no les sirvieron, los desecharon. Ahora van contra ellos. Esa ‘estrategia’ de prueba y error demuestra que el gobierno federal sigue dando tumbos para combatir la violencia y la inseguridad en Michoacán. La máxima hazaña fue haber matado al ‘Chayo’ Nazario Moreno. Pero eso no ha amainado las cosas. Y paralelo a ello hay temor entre varios alcaldes por lo que le sucedió a Jesús Reyna. Muchos voltean a ver también a Fausto Vallejo.

La percepción, hacia dentro y hacia fuera del país, de lo que ha sucedido en ese estado, es que no hay gobernabilidad, ni aún con el refuerzo que el presidente Enrique Peña Nieto ordenó ponerle al gobernador Fausto Vallejo, un Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo integral en la persona de Alfredo Castillo Cervantes, ex procurador del estado de México, ex subprocurador en la PGR y ex titular de la Profeco. Es quien le dice a Vallejo lo que tiene que hacer y lo que no. Incluso le ordenó que nombrara a algunos de sus colaboradores en su gabinete. Por esos tumbos que ha venido dando el gobierno federal sin que se vean resultados concretos, es que las autodefensas, además de oponerse al desarme ordenado por el gobierno federal, quieren que Peña Nieto quite de comisionado a Castillo Cervantes. Si no lo remueven, las autodefensas lo tendrán en la mira. Lo traerán finto. Preguntarán si no le van a hacer nada por haberse reunido aquel 5 de febrero con ‘El Abuelo’, Juan José Farías.

Su designación como comisionado fue parte del apuro y preocupación del jefe del Ejecutivo federal, de querer solucionar cuanto antes los problemas de inseguridad y violencia en esa entidad, ya que esos dos flagelos, junto con las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad que ha venido cometiendo el cártel templario -y otros según empieza a trascender-, tiene preocupado a Enrique Peña Nieto y con toda razón, ya que son hechos que dañan la imagen no solo de Michoacán sino de México, ahora que su gobierno está en vísperas de abrirle las puertas a los emporios petroleros para que vengan a explorar, explotar y comercializar los hidrocarburos de nuestro país, una vez aprobadas las leyes complementarias de la reforma energética.

Para colmo del gobernador priísta, el pasado viernes recibió una llamada del procurador General de la República, Jesús Murillo Karam en Palacio de Gobierno, para decirle que quería hablar con Jesús Reyna, al tiempo que dos agentes se apersonaron en sus las oficinas del mandatario michoacano, quienes luego de colgar el teléfono rojo condujeron a la ciudad de México al secretario de gobierno, para ser ‘presentado’ en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Fue detenido, pues. Fue hasta el pasado lunes cuando el titular de la PGR dijo que una de las causas por las que había sido aprehendido Reyna fue porque se había reunido con Servando Gómez, alias ‘La Tuta’, dirigente del cártel de los Caballeros Templarios. Esa relación de Reyna con dirigentes templarios venía siendo denunciada desde hacía tiempo, pero nadie la atendió.

Incluso se habla de que el ex secretario de gobierno se habría reunido también con Nazario Moreno, alias ‘El Chayo’, desde que quiso ser gobernador por el PRI en 2007. Vallejo declaró que lo había ‘sorprendido’ esa detención. Aunque el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que en contra del gobernador no había investigación alguna, se cree que al final sí tendrá que ser llamado a declarar, ya que no es creíble que no supiera en los pasos que andaba su segundo de abordo. Incluso el titular de la Segob dijo que el ex funcionario se había resistido a colaborar con el gobierno federal en su lucha contra la criminalidad organizada, cuando fue gobernador interino durante los seis meses que estuvo ausente Fausto Vallejo, se supone que por un trasplante de hígado que le hicieron en un hospital de Estados Unidos.

El caso es que en Michoacán, lejos de amainar la tempestad en la que ha estado envuelta esa entidad desde hace años, las cosas tienden a tensarse. Más ahora que las Fuerzas Armadas destacadas en ese estado tienen la orden de desarmar a los grupos de autodefensa. Al respecto, el doctor José Manuel Mireles, quien ahora se presenta vocero único de las autodefensas michoacanas, declaró en una entrevista para Radio Fórmula: “No nos vamos a desarmar, que quede bien claro; nosotros vamos deponer las armas cuando el gobierno federal y el del estado haya terminado el trabajo de limpiar el estado de Michoacán de criminales”. Dijo que no acaba de anunciar el gobierno federal lo del desarme, cuando empezaron a rondar por varias comunidades michoacanas grupos de hombres encapuchados y armados, que eran, dijo, no solo del cártel de los Templarios, sino de Los Zetas y del cártel del Golfo. Señaló que “no es posible que el mismo Gobierno nos quiera desarmar para darles acceso a los otros cárteles”. Y ayer remató: ¿Ahora hay que cuidarse, pero del gobierno federal”.

Reveló también que algunos miembros de las autodefensas están pidiéndole al gobierno federal la destitución de Alfredo Castillo como comisionado. Afirmó que la existencia de esos grupos criminales, comprueba que no se han cumplido totalmente los compromisos de las autoridades mexicanas para reducir la inseguridad en la región, y que hasta entonces no depondrán las armas. Reiteró que algunos miembros de las autodefensas están pidiéndole al gobierno federal la destitución del comisionado. Queda claro pues, que la violencia e inseguridad en Michoacán está lejos de comenzar a revertirse. Las cosas en esa entidad siguen enturbiándose más. Y lo peor es que pueden empeorar. ¿Qué va a pasar si las autodefensas se resisten a ser desarmadas? ¿Comenzaría una guerra entre civiles armados y tropas militares, mientras los cárteles se despachan con la cuchara grande?

 

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Narcoviolencia y megapetroleras

PAULINO CÁRDENAS

La violencia y los crímenes que siguen sucediendo en el país vinculados a los cárteles de la droga y a las mafias del crimen organizado, es una seria preocupación para la administración peñanietista con respecto a los emporios petroleros extranjeros que están por asentarse en México o que ya han empezado a hacerlo. De ahí que después de no hacer caso durante más de un año de lo que venía sucediendo en Michoacán desde el sexenio de Felipe Calderón, el presidente Peña Nieto optó por ordenarle al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, entrarle al toro por los cuernos y asistir a un gobierno que no daba una, porque el mandatario Fausto Vallejo había sido rebasado por los problemas cada vez más intrincados, derivados del avance del cártel de los Templarios y otros grupos delictivos que tenían y siguen teniendo sometidas a muchas comunidades michoacanas, lo que estaba por poner peligrosamente en riesgo la gobernabilidad en ese estado.

Y para efectos de lo que viene en materia petrolera, la imagen negativa de Michoacán estaba siendo una apuesta demasiado riesgosa, ya que la imagen de lo que venía sucediendo de años atrás en la entidad, le había dado la vuelta al mundo varias veces. Cierto que no solo Michoacán padece ese problema de dominio de los cárteles de la droga. Siguen vivos casos similares en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Veracruz, Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes, Estado de México, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Quintana Roo. También el Distrito Federal tiene lo suyo, pese a que se insiste en que la capital del país está ‘limpia’ de ese azote. Sin embargo, Michoacán ha sido de lo más notable en materia de violencia, abusos y sangre derramada de gente inocente por parte de los cárteles de los templarios y otros grupos delictivos.

Por ello Peña Nieto quitó a su amigo Alfredo Castillo de la Profeco y lo mandó de comisionado plenipotenciario a esa entidad federativa, quien a decir verdad ha hecho lo que ha podido frente a la enorme complejidad del problema delictivo, social y económico que vive esa entidad, que como en otras, culpa en gran parte es de sus gobernantes que se han visto rebasados por la furia de los grupos delictivos que han impuesto su ley en muchas comunidades y municipios michoacanos sin que las fuerzas gubernamentales armadas los haya podido detener. En el caso michoacano, por esos factores de ineficiencia, ineficacia y valemadrismo gubernamental, es que fueron surgiendo los grupos de autodefensa en ese estado, los cuales han proliferado de un año a la fecha.

Ante ese panorama, Castillo Cervantes ha tenido que actuar a como dios le ha dado a entender, a veces de manera extraña por decir lo menos, como fue el  caso de haberse reunido con Juan José Farías alias ‘El Abuelo’ quien tiene antecedentes criminales, o haber detenido a Hipólito Mora sin más pruebas que los dichos de sus enemigos, pese a ser uno de los dirigentes más visibles de las autodefensas de La Ruana que se había sumado de buena fe a los propósitos del gobierno federal. La reunión que tuvo Castillo el pasado 5 de febrero con ‘El Abuelo’ desató una serie de críticas contra él, y cuando se le preguntó al funcionario por qué se había reunido a solas con el ex templario en una bodega de un paraje de Tepalcatepec, dijo que no sabía de quién se trataba, cosa que nadie le creyó.

El comisionado se había reunido ese día con ganaderos y dirigentes de autodefensas. Pero con Farías pareció una reunión ‘en lo oscurito’ como para buscar un pacto de no agresión con grupos delincuenciales, usándolo como intermediario. La reunión con Juan José Farías fue una casualidad, no fue una reunión ‘en lo oscurito’, afirmó. Lo que ha estado sucediendo en Michoacán con el comisionado plenipotenciario a algunos les parece de locos. Empezando porque en lugar de ir tras las cabezas principales de los templarios y otros cárteles, el gobierno federal dio la orden de ir contra los que se tienen que defenderse por sí mismos por las omisión y colusión del gobierno estatal con las mafias y porque el actual gobierno federal se hizo como que la virgen le hablaba durante más de un año, lo cual no tiene lógica.

En realidad lo que obligó a actuar al gobierno de Peña Nieto fue la presión derivada de la reforma energética, que implica la inminente llegada de las grandes empresas petroleras que vendrán a extraer hidrocarburos bajo nuevas reglas de juego que ya les  permite la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La actuación de Castillo Cervantes ha estado preñada de actitudes que no corresponden a una gente con su supuesta experiencia de ex procurador. Se ha dejado llevar más por los chismes y diretes de la gente, que por los hechos. Caso concreto es el de Hipólito Mora, a quien le endilgaron la complicidad en dos crímenes y le encaramaron 35 acusaciones proveniente de gente de muy dudosa honorabilidad.

En una reciente entrevista para la radio señaló que había rumores de que los ‘iniciados’ templarios, realizaban sacrificios humanos, cuyo corazón se tenían que comer, obligados por ‘El Chayo’, como prueba de lealtad a esa agrupación. Dijo que un criminal recién detenido, Manuel Plancarte Gaspar -sobrino de  Enrique ‘Kike’ Plancarte, uno de los principales líderes de los templarios-, había confesado esa condición de antropofagia para los iniciados templarios que les imponía ‘el más loco’, mientras Plancarte Gaspar y otros, se encargaba de secuestrar niños y extraerles sus órganos para ser vendidos. Es decir que a Castillo Cervantes lo convencen más los dichos de gente de dudosa reputación, que los hechos. Toda esa prisa es por el apuro que hay de las megapetroleras que vienen.

Si el presidente Peña Nieto quisiera resolver de manera integral el gran problema global de la criminalidad en México que heredó de la ineficaz guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón -que dejó un saldo de más 80 mil muertos aunque algunos hablan que pudieron ser de más de 150 mil-, entonces tendría que enviar un comisionado a cada una de las 24 entidades señaladas por la PGR en el mapa de la criminalidad que hay en el país para someter a los nuevos 80 cárteles surgidos durante el sexenio pasado, incluido el Distrito Federal. De manera que México se convertiría, metafóricamente hablando, en una Nación de Castillos, con todo y los bemoles del comisionado. Ojalá esa fuera la solución.

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Para autodefensas hubo traición

PAULINO CÁRDENAS 

Aunque hay dirigentes de grupos comunitarios que estuvieron de acuerdo con la detención de Hipólito Mora por estar supuestamente vinculado a dos crímenes, integrantes de otros grupos que participan activamente como guardias armados de autodefensa en Michoacán, consideran esa detención como una traición, ya que el principal líder de las autodefensas de La Ruana ha sido de los que más ha colaborado con el gobierno federal para dar con los principales cabecillas de los templarios. Critican que nuevamente se repita la estrategia de ordenar el desarme de las autodefensas de esos grupos que venían colaborando con el comisionado Alfredo Castillo Cervantes para dar con los principales capos, en lugar de ir contra otros grupos cuyos dirigentes tienen fama de haber sido templarios y tienen antecedentes criminales. Otra versión señala que a Hipólito lo detuvieron para evitar que lo ejecutaran ya que tenía varias amenazas  de muerte.

A quien deberían desarmar, dijeron integrantes de autodefensa molestos, es al que maneja otros grupos mas violentos y que quiere convertirse en el líder absoluto de las autodefensas de esa comunidad, como es a quien apodan ‘Simón el americano’, que a últimas fechas tuvo fuertes discrepancias con el hoy líder comunitario detenido. También hay reclamos de que el gobierno federal no está reconociendo la contribución de las autodefensas, pese a que han colaborado en la identificación de domicilios de templarios para lograr su captura. Incluso acusan que los federales no van a los lugares que los comunitarios les han dicho que se esconden los cabecillas de ese cártel, por temor a caer en violaciones a los derechos humanos. Señalan que con tantas problemas cruzados, el comisionado parece estar hecho bolas. Y para acabarla, con la detención de Mora Chávez lo tildan de traidor.

Primero desconcertó aquella orden de Gobernación dada a medidos de enero, de que fueran desarmados los grupos que integraron guardias civiles que habían surgido para defenderse de los ataques, vejaciones, violaciones, despojos, secuestros y abusos del cártel de Los Caballeros Templarios, los cuales comenzaron a multiplicarse. Invocando el Estado de derecho y la Constitución, ordenaron ir a diversas comunidades michoacanas para quitarles las armas a las autodefensas y ser entregadas al Ejército. Pero el plan se vio manchado la primera noche de esa operación militar tras una confrontación entre soldados y civiles que según testigos estaban desarmados. Hubo el reporte de al menos dos fallecidos en esa refriega.

Por ello el gobierno optó mejor por aliarse con ellos incluso ofreciéndoles a los integrantes de esos grupos civiles que se sumaran a las filas policiacas destacadas en la entidad. La pregunta era, ¿por qué la orden de desarmar a quienes se defendían de los criminales y no se daba la orden de ir contra los cárteles de la droga y del crimen organizado que tenían sometida a gran parte de la población en varios municipios de aquella entidad, entre ellos los Templarios y antes la Familia Michoacana? Nadie se lo ha explicado. Ahora, nuevamente el gobierno federal aplica la misma estrategia, con la diferencia de que se ordenó la detención de Hipólito Mora Chávez, líder nato de los grupos de autodefensa de La Ruana, además de ordenar el desarme de su gente, en lugar de hacerlo contra ‘Simón el Americano’, de quien poco se sabía públicamente, pero cuyo negro historial lo había ocultado el gobierno federal, ya no se diga el gobierno estatal.

Le endilgan estar vinculado con el crimen de dos personas que, se dice, pertenecían a la banda de ‘El Americano’ y cuyos cadáveres aparecieron calcinados en una camioneta el pasado sábado. Ellos eran, Rafael Sánchez Moreno alias ‘El Pollo’ y José Luis Torres Castañeda, alias ‘El Nino’. Se dice que siempre andaban juntos y que tenían muchos enemigos porque, uno de ellos, ‘El Pollo’, habría pertenecido a los Templarios y luego se volvió autodefensa en la Ruana, que comanda a quien apodan ‘Simón el americano’.   Según ha trascendido, este personaje, además de haber pertenecido a los Templarios e identificado a últimas fechas como parte del cártel jalisciense Nueva Generación, fue aliado de Hipólito Mora dizque para combatir a los Caballeros. Pero pronto se dio cuenta de las intenciones de El Americano, que son las de llegar a comandar a todos los grupos de La Ruana y aún de todos los grupos comunitarios armados que hay en Michoacán.

Por ello la detención de Hipólito desconcertó a quienes lo conocen, ya que lo consideran una gente proba, incorruptible y casado con sus ideas de ver a su comunidad sin el agobio de los criminales. Sin embargo, el comisionado plenipotenciario, Alfredo Castillo, afirmó que la detención de Hipólito, el martes 11, se dio por su “probable responsabilidad en grado de participación”, en el asesinato de las dos personas que fueron encontradas torturadas, con tiro de gracia y calcinadas, el pasado sábado 8 de marzo. Castillo Cervantes declaró que había elementos que indicaban la probable participación de Hipólito Mora en los dos crímenes sucedidos el pasado sábado 8 de marzo, por lo que, sin más, fue detenido y llevado a declarar se supone que a los separos de la Procuraduría estatal.

¿Es posible detener a alguien de la que se sospecha ‘su probable’ participación en dos crímenes? Sin haber pruebas contundentes, solo sospechas, se dio la orden de detenerlo. ¿Luego entonces? ¿Por meras sospechas detienen a un sujeto que además ha colaborado mejor que otros en los afanes del gobierno de acotar al principal cártel que operan en la entidad? El comisionado afirma de que a los asesinos materiales que eran de su grupo, ‘los dejó escapar’; luego dijo que ‘se dieron a la fuga. ¿Cómo saben que los que escaparon son los asesinos? ¿Por dichos también solamente?¿Hay pruebas? ¿El debido proceso fue respetado en el caso de Hipólito?

Muchos de los que forman parte de los grupos de autodefensa, empiezan a creer que el comisionado confía más en gente con antecedentes criminales, que en la que de manera bien intencionada quiere sumarse a la tarea de combatir y erradicar a los templarios de Michoacán. Ese podría empezar a ser el estigma que seguirá a Castillo Cervantes como comisionado para la seguridad y el desarrollo integral en el Estado de Michoacán. Con el otro ingrediente que muchos que forman parte de los grupos comunitarios de autodefensa, empiezan a desconfiar de él. Más que una percepción parece ser la realidad. Ojalá que la versión de que Hipólito fue detenido para salvarlo de un atentado, sea la buena.

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