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El fantasma de los 43 en NY

PAULINO CÁRDENAS

El presidente Enrique Peña Nieto sabía que en su visita a Nueva York con motivo de su participación en la sede de la Organización de Naciones Unidas, podría haber protestas en su contra, y las hubo. Un grupo de manifestantes, a las afueras del hotel donde se hospedaba, llamó “asesino” al mandatario, todo esto como parte de la Acción Global por Ayotzinapa a un año de la desaparición de los 43 normalistas que no se ha esclarecido.

Mientras la guardia del presidente maniobraba para evitar cualquier roce con los manifestantes, los activistas gritaban vivas a Ayotzinapa y pedían su renuncia por su presunta responsabilidad en la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa, Guerrero. Cada día van haciéndose más constantes las manifestaciones de repudio en contra del jefe del Ejecutivo federal mexicano, por encabezar un gobierno que prefiere esquivar los problemas que enfrentarlos.

Esa protesta de activistas que improvisó una protesta en las afueras del hotel donde se hospedaba en la Gran Manzana, ya se la esperaba el mandatario mexicano, de lo cual le había advertido sus asesores que sucedería casi por obvias razones. Dicha protesta estuvo a cargo de un grupo de migrantes mexicanos, en apoyo a un pequeño grupo de madres de los 43 normalistas desaparecidos que viajaron ayudados con recursos de amigos a Nueva York para ver al Papa y pedirle su intercesión ante el gobierno mexicano para saber dónde quedaron sus hijos.

Incluso se ha escrito el por qué el papa Francisco decidió no venir a México como trascendió que tenía planeado hacerlo cuando viajara de Cuba a Estados Unidos en su gira episcopal en este mes de septiembre, haciendo escala en Ciudad Juárez. Se afirma que el Papa le habría mandado decir a Peña que en su visita a territorio mexicano querría oficiar una misa en memoria de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala, a lo que hubo una negativa del mandatario mexicano, por lo que Francisco prefirió no realizar esa breve visita a nuestro país.

Como sea, aprovechando la visita episcopal del máximo representante de la Iglesia católica a Estados Unidos, cinco madres de los estudiantes tratarían de tener una audiencia con el Pontífice, para lo cual habían hecho la gestión pertinente desde antes de que viajara a nuestro continente. El caso es que no solo tratarían de ver la Papa sino también intentarían ser recibidas y escuchadas por senadores y representantes del Congreso de este país.

Planeaban irse de Filadelfia a la Ciudad de Nueva York el pasado domingo 27 para hacerse presentes en Manhattan y manifestarse ante el edificio de las Naciones Unidas, donde ayer lunes 28 Peña Nieto hablaría ante la Asamblea General del organismo multilateral. Ellas son Hilda Legideño Vargas, madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño; Blanca Luz Nava Vélez, madre de Jorge Álvarez Nava; Hilda Hernández Rivera, mamá de César Manuel González Hernández; Luz Mariah Telumbre Casarrubias, progenitora de Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, y Angélica González González, madre de José Ángel Navarrete González.

El fantasma, pues, de Ayotzinapa, persigue a Peña Nieto. La razón es que los familiares de los normalistas desaparecidos sienten que traicionó su confianza con una investigación simulada dando por buena la ‘verdad histórica’ que manejó el ex procurador Jesús Murillo Karam, en la que nadie cree, la cual desentrañó el grupo interdisciplinario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Los hombres del presidente saben que la lucha emprendida por los padres de los 43 continuará hasta que aparezca la verdad de los hechos y se haga justicia contra quienes ordenaron y ejecutaron la desaparición masiva forzada de los estudiantes de la escuela rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Las voces que se han unido a ese reclamo en México y en el extranjero, va sonando cada vez más fuerte reclamando justicia.

Esos hechos, junto con otros donde ha habido derramamiento de sangre y en las que han estado involucradas las fuerzas del orden, civiles y militares, no dejarán en paz a Peña Nieto donde quiera que se pare. Mientras el mandatario federal no se decida a castigar a quienes resulten responsables del caso Ayotzinapa, los dolidos padres de los estudiantes lo seguirán inculpando, por omiso.

Esa es una de las razones por las que el jefe del Ejecutivo federal ha caído en las preferencias que realizan las empresas encuestadoras, aún las que reciben pago por favorecer y maquillar cifras. Tan está convencido de que ha perdido credibilidad y confianza incluso entre los que votaron por él, que un grupo de ‘notables’ ya andan en busca de la fórmula para evitar que en 2018, quien más ventaja lleva hasta ahora en las preferencias, el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, ahora sí, gane la presidencia de la República.

Porque ni el PRI con su contlapache el Verde, ni con las alianzas que pudieran hacer la izquierda o el PAN, ninguno podrá alcanzar la victoria en los comicios para elegir al sucesor de Peña Nieto. Por ello es que ya andan en busca de que haya un candidato ‘independiente’ pero apoyado por la mafia del poder como le llama el tabasqueño a quienes han vivido al amparo de los cargos públicos que, en lugar de gobernar, llegan a hacer negocios a costillas del erario.

De eso es de lo que ya está harta la gente, millones de mexicanos a los que ha decepcionado el sistema de partidos que solo ven para su santo, con candidatos venales que roban y medran con el poder y ni quien los moleste, porque están amparados por la Santa Impunidad que prevalece en el país, que es uno de los grandes males que padecen los mexicanos.

Lo que le acaba de suceder al ex presidente guatemalteco Otto Pérez Molina ha puesto a pensar seriamente a los hombres del presidente en México y al propio mandatario. Por eso temen que llegue López Obrador al poder federal. Por eso esa campaña oficial de miedo que han emprendido contra el tabasqueño de manera tan anticipada.

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Hubo rechazo mutuo de propuestas

PAULINO CÁRDENAS 

Juntos en el Museo Tecnológico, pero no revueltos a la hora de hablar con los medios. Cada cual dando su versión de la reunión que duró más de cuatro horas. Una vez que terminó el encuentro, los padres de los 43 normalistas desaparecidos ofrecieron una conferencia de prensa en el Zócalo capitalino, mientras que el gobierno federal hizo lo propio en el Club Naval.

Lo dicho por los voceros de los familiares de los normalistas denotó la decepción que tuvieron en ese segundo encuentro con el presidente Peña Nieto quien no se atrevió, dijeron, a hablarles con la verdad, dejando intocado el argumento de la ‘verdad histórica’ como muchos mexicanos también lo suponían.

Antes de que comenzara la reunión de manera formal, le habían hecho entrega al mandatario de un pliego de peticiones con ochos propuestas que al final, dijeron, Peña no se comprometió a cumplir. Señalaron también que los seis puntos que les propuso el jefe del Ejecutivo, no los aceptarán porque no son sustanciales y son compromisos ya acordados.

También, indicaron en conferencia de prensa, no aceptarán un tercer peritaje ni una fiscalía especial como les ofreció el presidente de la Republica. Manifestaron que el caso de los desaparecidos amerita una investigación específica. Por eso pedimos una instancia que se avoque a la búsqueda y otra a fincar responsabilidades a los funcionarios.

Para el gobierno federal se cumplió con las expectativas y que las cosas marcharán de común acuerdo con los dolidos padres y madres de los 43 desaparecidos; les ofreció la creación de una unidad en la PGR para continuar las investigaciones, que no aceptaron.

Se dijo también que el caso no está cerrado, que no habrá carpetazo y que se incorporarán las investigaciones conclusiones del Grupo de Expertos de la CIDH. El gobierno federal está del lado de los padres de las víctimas del caso Ayotzinapa, comentó como acto de consolación.

En fin, lugares comunes que el gobierno estima que con eso, los familiares quedaron convencidos aunque eso dista mucho de ser realidad. Mas de lo mismo diría el clásico. Pero la indignación quedó incólume. Está más allá de más promesas.

Hay otros pendientes del gobierno federal y los gobiernos estatales como el de Guerrero, contra los alumnos de la escuela rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa y otras escuelas rurales que para los gobiernos en turno han sido considerada como nido de guerrilleros.

Se quejaron de que el jefe del Ejecutivo no se atrevió a reconocer abiertamente que las investigaciones realizadas por el Grupo de Expertos de la Comisión Internacional de Derechos Humanos hayan echado abajo los argumentos del ex procurador Jesús Murillo Karam.

Nuevamente el jefe del Ejecutivo se fue por la tangente y a como pudo esquivó las reiteradas acusaciones sobre las mentiras que a su juicio argumentó el ex funcionario de la PGR para justificar el caso de las desapariciones e insistir en que fueron incinerados y sus cenizas echados a un río.

Otra vez nos dieron atole con el dedo, comentaron amigos de los familiares de los 43 después del largo encuentro con Peña Nieto celebrado en el Museo Tecnológico de la capital del país. Y con esa decepción, la desesperanza de encontrar a sus hijos con vida aumentó. Esperaban más. Pero no hubo mas.

El jefe del Ejecutivo les indicó que su gobierno estudiará el pliego de peticiones y exigencias que le formularon, en virtud de que los acuerdos de la primera reunión fueron cumplidos a medias. Creen que al final será la misma le vuelven a dar largas al caso y ahí se la llevarán apostándole a que con el tiempo se olvide el asunto como ha sucedido con muchos otros casos.

Con eso se irá el sábado el presidente Peña Nieto a Nueva York. Allá intervendrá en la Asamblea General de la ONU. También sostendrá un encuentro con el secretario general de ese organismo, Ban Ki-Moon; participará en dos Cumbres de Jefes de Estado: la de Adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable y Sobre Mantenimiento de la Paz en una reunión con los presidentes de Perú, Chile y Colombia.

Se va justo en la fecha que se cumple un año de la desaparición masiva forzada de los normalistas y día en que paradójicamente se celebrará por primera vez en México el Día Nacional Contra la Desaparición Forzada aprobada hace unos días en la Cámara de Diputados, y que hoy por hoy resulta una burla más del gobierno federal para quienes sufren en carne propia los rescoldos de esos criminales hechos.

Si desde antes de la segunda reunión del presidente con los familiares de los 43, ya habían comenzado los disturbios en varias partes del país, en los siguientes días se espera que esos actos pasarán de la protesta al vandalismo, como repudio a la falta de sensibilidad y decisión del jefe del Ejecutivo.

Quizá habría reflexionado bien lo que le habría dicho el ex procurador de que, si desistía de la versión de la ‘verdad histórica, ‘si caigo yo, caes tú’ que, según versiones, habrá comentado el ex funcionario a algunos de sus allegados.

Habrá que ver con los días, las semanas y los meses si tiene razón la representante para las Américas de Amnistía Internacional (AI), Ericka Guevara Rosas, quien aseveró que si el gobierno mexicano no se corregía el rumbo de la investigación de los desaparecidos, el presidente Peña Nieto sería visto en el mundo como “facilitador de estos horrores”.

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Podría darle Peña vuelco al caso

 PAULINO CÁRDENAS

 Hay expectación por ver si el presidente Enrique Peña Nieto pudiera darle un vuelco de 180 grados al caso Ayotzinapa, reencauzando las investigaciones y reconociendo que no hubo tal ‘verdad histórica’ y por tanto se da borrón y cuenta nueva a las investigaciones en las que a partir de ahora podrían participar de manera prominente los expertos independientes que pusieron en evidencia los argumentos del ex procurador Jesús Murillo Karam a quien se atribuye haberle dicho al jefe del Ejecutivo, “si caigo yo, caes tú”, al informarle que en unos días -quizá hoy cuando se reúna con los familiares de los 43- se avocaría a desmentir su “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas en Iguala.

El mandatario federal se habría molestado después de haber sido informado paso a paso por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la ‘verdad histórica’ con la que el ex titular de la PGR quiso dar por terminado el caso, porque ya estaba cansado de tantas presiones. De hecho lo dijo en la última conferencia de prensa: “Ya estoy cansado”. También le habrían explicado al jefe del Ejecutivo federal las omisiones, pifias y mentiras en torno a las investigaciones llevadas a cabo por órdenes del ex procurador.

Entre ellas que se habría obligado a presuntos delincuentes a autoinculparse de haber participado en la incineración de los estudiantes en Cocula y haber dicho que sus cenizas fueron echadas al río San Juan. Este argumento lo echó abajo el Grupo Interdisciplinario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo que habría causado un choque fuerte entre el primer mandatario y el ex procurador. Según una versión publicada el pasado lunes 21 por la agencia Apro bajo la firma de Álvaro Delgado, Murillo Karam le habría confiado a allegados tras el derrumbe de su “verdad histórica” sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa, haberle dicho a Peña: “si caigo yo, caes tú”.

Otro round que pudo haberse echado el jefe supremo de las Fuerzas Armadas habría sido con el titular de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, quien se ha opuesto rotundamente a que los investigadores independientes de la CIDH entrevisten y visiten el 27 Batallón de Infantería ubicado en el cuartel de Iguala, epicentro en donde se dio la desaparición forzada de los 43 jóvenes normalistas. Quizá hoy Peña Nieto pudiera anunciar que les será permitido, con las salvedades del caso, el acceso a los investigadores del Grupo Interdisciplinario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pudiera ser.

El caso Ayotzinapa es emblemático de lo que acontece con las desapariciones forzadas en México, han dicho diversos organismos no gubernamentales internacionales. Parecería que en México, “quienes están en el poder se enfocan en cubrir las huellas” de las desapariciones, señaló la representante para las Américas de Amnistía Internacional (AI), Ericka Guevara Rosas, advirtiendo que si no se corrige el rumbo de la investigación sobre las agresiones contra estudiantes de la Escuela Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’, el presidente Enrique Peña Nieto será visto en el mundo como “facilitador de estos horrores”.

Una nota de Apro firmada por Gloria Leticia Díaz, señala que a unas horas de que el mandatario mexicano se reúna con los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, el 26 y 27 de septiembre de 2014, Guevara Rosas cuestionó “la inquebrantable determinación del gobierno mexicano de convencer al mundo de que los estudiantes fueron asesinados por una banda de narcotraficantes y sus restos quemados en un basurero”. Esa situación, dijo, es un reflejo de que en México “quienes están en el poder se enfocan en cubrir las huellas” de las desapariciones.

En vísperas del primer aniversario de los hechos ocurridos en Iguala y por los cuales hay 111 personas detenidas, entre ellas el ex alcalde José Luis Abarca, la representante de Amnistía Internacional difundió un comunicado para destacar que “el manejo negligente” de los responsables de la investigación por la desaparición forzada de los estudiantes “expone un escandaloso encubrimiento orquestado en los niveles más altos de gobierno”.

Al considerar que la tragedia de Iguala “es uno de los peores escándalos de derechos humanos en la historia reciente de México”, Guevara Rosas emplazó a Peña Nieto a tomar acciones determinantes para corregir el rumbo de la investigación, toda vez que la “verdad histórica” sólo representa “una distracción de cualquier otra valiosa línea de investigación”.

En estos hechos, abundó, los responsables de la investigación dentro de Procuraduría General de la República (PGR) “deberían explorar el rol de los militares y agencias responsables de hacer cumplir la ley en la tragedia, después de que no tomaron acción a pesar de ser conscientes de lo abusos contra los estudiantes mientras se estaban llevando a cabo”. El caso Ayotzinapa es muestra lo que sucede en México con las desapariciones forzadas, ni duda cabe.

Hoy, cuando el presidente Peña Nieto se reúna con los familiares directos de las víctimas del caso Ayotzinapa, el mandatario federal tiene la oportunidad de reivindicarse ante la nación y mitigar un poco la serie de deudas que tiene con los mexicanos. Esta será la segunda reunión entre el jefe del Ejecutivo y los familiares de las víctimas desde que desaparecieron. El 29 de octubre del año pasado, padres de los normalistas y el presidente Peña Nieto se reunieron por primera ocasión en Los Pinos.

Esta vez la reunión se realizará en el Museo Tecnológico de la capital mexicana, que estará fuertemente resguardada. Está programada para las 13:00 horas y será a puerta cerrada. Ojos y oídos en México y muchas naciones del mundo estarán pendientes de ese encuentro. Y el sábado próximo será el primer aniversario de esos hechos. Ese día fue decretado por la Cámara de Diputados, Día Nacional de la Desaparición Forzada. O sea, no se indaga pero se celebra. Ese es México.

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Peña Nieto ante el caso Ayotzinapa

PAULINO CÁRDENAS

Mucho depende de lo que diga mañana el presidente Enrique Peña Nieto a los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos, se sabrá si logra salir medianamente librado o de plano se le enrede más el caso bajo los reflectores de medios nacionales e internacionales, expectantes de ese segundo encuentro, en el que se estima que estará el grupo de Expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la procuradora Arely Gómez entre otros personajes.

Al parecer la reunión tendría lugar en la residencia oficial de Los Pinos poco después del medio día, aunque de hecho hasta anoche no se había definido el lugar del encuentro. Había corrido la versión de que el mandatario se arriesgaría a ir a la sede de la escuela normal rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa, Guerrero, con todo lo que ello implicaría para su seguridad e integridad física. No se sabe si a última hora se decidió por el ‘no’. La sola idea habría puesto muy nerviosos a los altos mandos del Estado Mayor y de las Fuerzas Armadas.

Según trascendió, se seguían viendo los pros y los contras de donde se celebraría la reunión. Si se hace en la residencia oficial, querrá decir que se desistió de ir a Ayotzinapa, Guerrero, no obstante que al parecer el mandatario quería dar la sorpresa y correr el riesgo de ir a esa casa de estudios que obviamente estaría superblindada la plaza por elementos del Estado Mayor, del Ejército y la Armada, además de la policía federal. Otras opciones para llevar a cabo ese evento eran el Alcázar del Castillo de Chapultepec y Palacio Nacional.

Si se confirma que sería en Los Pinos se habría dejado de lado la riesgosa idea de que Peña Nieto fuera a Ayotzinapa, por el ambiente tan caldeado que hay de repudio al gobierno federal y a la figura presidencial por parte de grupos que apoyan a los familiares de las víctimas, en donde estarían necesariamente los jóvenes que estudian en esa escuela a la -como otras 15 en el país- le tiene ojeriza el gobierno federal, de siempre, porque esos planteles rurales han sido señalados como escuela de guerrilleros. En la escuela normal de Ayotzinapa estudió Lucio Cabañas.

Además de la pesada carga del caso Ayotzinapa que no ha podido ser resuelto, el mandatario tiene encima los casos de otras violaciones a los derechos humanos como los que se han dado contra grupos que han sido víctimas de marginación, violencia y abusos de poder, como en la comunidad indígena de San Francisco Xochicuautla, así como las víctimas de las masacres de Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán y Tanhuato, entre otros hechos de sangre en los que incluso han estado involucrados fuerzas policiacas y miembros del Ejército.

Por lo pronto los cinco representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que investigaron los aspectos más relevantes del caso Ayotzinapa, en un informe acabaron echando abajo lo que muchos llaman ‘mentira histórica’ del gobierno que estuvo a cargo del ex procurador Jesús Murillo Karam, con argumentos que a muy pocos mexicanos convenció y menos a los familiares de los 43 jóvenes desaparecidos. A Peña Nieto lo acompañará el fantasma de los turistas mexicanos muertos en Egipto.

En este otro episodio, el gobierno mexicano envió a la titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Claudia Ruiz Massieu, a Egipto, para entablar contacto con su homólogo allá y tratar de aclarar la muerte de ocho turistas mexicanos y otros más que resultaron heridos en un inesperado ataque aéreo, en el que también había turistas egipcios, al ser confundidos con terroristas por estar supuestamente en zona restringida, en donde según el gobierno de aquel país, merodean grupos extremistas que están sentenciados al exterminio.

El caso es que el gobierno de Peña Nieto le exige al de Egipto que aclare las circunstancias de ese ataque mortal contra el grupo de turistas mexicanos, en tanto el gobierno egipcio se ha guardado de no acceder a esa petición formal del gobierno mexicano. Al respecto se han desatado una serie de comentarios en el sentido de que parece una contradicción de que si bien se está en pleno derecho de exigir la aclaración de esas muertes, lo mismo debía ser con tantas muertes que ha habido en México en este sexenio.

El gobierno de México está indignado por sus ciudadanos muertos en Egipto, pero ignora los muertos en casa, coinciden en señalar analistas de influyentes medios extranjeros. Es cierto que a pesar de estas contradicciones y el descrédito de las conclusiones de la investigación oficial, la Procuraduría General de la República sigue insistiendo en la veracidad de la misma.

Mañana jueves será, pues, una prueba de fuego para el mandatario mexicano, quien deberá definir si apela al discurso realista y sincero o sigue insistiendo en la retórica esquiva que promete, dice, pero no cumple, es decir, en la ‘verdad histórica’ que vox populi le llama ‘mentira histórica’.

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” será el grito de rabia, de dolor, de indignación y de impotencia que acompañará mañana a los padres y madres de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos y que nadie sabe dónde están, aunque ha trascendido que el Ejército sí sabe en donde se encuentran o cuál habría sido el destino final de los normalistas.

A ese dolor y a esa indignación se han unido millones de mexicanos y ciudadanos de muchas latitudes del mundo. ¿Peña Nieto logrará salir bien librado? Solo faltan unas horas para saberlo. El encuentro se estima que será a puerta cerrada, como fue la anterior, el 29 de octubre del año pasado, en el salón Manuel Ávila Camacho de Los Pinos. Ojalá no salga con que ‘ya es hora de superar esa pérdida y a otra cosa mariposa’.

Familiares y amigos de los normalistas desaparecidos habrían iniciado un ayuno ayer en el Zócalo por la tarde, el cual concluiría el viernes poco después del medio día. Mientras tanto comenzaron algunos disturbios en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, y protestas en varias entidades del país, en apoyo de los familiares que se reunirán mañana con Peña Nieto. El primer año de esa desaparición masiva forzada se cumple el próximo sábado.

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Investigación simulada de los 43

PAULINO CÁRDENAS

Dentro y fuera del país se da por hecho que para salir del paso el gobierno federal ha realizado una investigación simulada del caso Ayotzinapa que a nadie ha convencido, mucho menos a los familiares de las víctimas. ¿Verdad histórica o mentira histórica? De hecho el Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, lamentó el desinterés del gobierno mexicano para cumplir con las recomendaciones que emitió desde 2011.

A principios de este año, ese Grupo de Trabajo recabó información del gobierno mexicano y de organizaciones de la sociedad civil sobre el cumplimiento de las recomendaciones que emitió durante su visita al país hace cuatro años. Con base en ese intercambio con el gobierno de Enrique Peña Nieto, concluyó en un extenso informe que el Grupo manifestaba su pesar por los pocos avances en la implementación de sus recomendaciones.

No obstante que valoró que el gobierno mexicano reconociera “la gravedad” del delito de desaparición forzada y “los importantes retos” que enfrenta en la materia, constató que en realidad “no ha habido un reconocimiento a la dimensión del problema”, ya que “las autoridades aún utilizan una terminología elusiva para referirse a las desapariciones forzadas”, “suelen evadir sus responsabilidades” o “minimizan los hechos calificándolos como aislados”.

De hecho esa misma estrategia ha sido la misma en el caso de la desaparición masiva forzada de los 43 jóvenes de la escuela rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa, Guerrero. Han venido utilizando una terminología elusiva. El ex procurador Jesús Murillo Karam dijo que se trataba de la mayor investigación de la historia. Se basó en ‘testimonios’ de supuestos autores de la pira humana y de quienes habrían ordenado la desaparición forzada de los normalistas.

Fueron incinerados, y sus cenizas echadas a un río, según uno de lo sicarios, El Gil. Y punto. Para el ex funcionario esa fue ley. Pero al comenzar a revisar el caso algunos organismos independientes internacionales, sus argumentos echaron abajo el teorema oficial con el que se quiso dar por cerrado el incómodo tema que le hizo perder credibilidad y confianza al gobierno de Enrique Peña Nieto.

Naturalmente, salieron a defender la ‘verdad histórica’. Pero quedaron en evidencia las torpezas de las indagatorias, su desaseo y sus omisiones. Una de las primeras críticas fue doméstica. La Comisión Nacional de Derechos Humanos declaró que la PGR nunca elaboró las fichas de identificación de los 43 desaparecidos. ¿A quiénes iban a buscar si no sabían de quiénes se trataba? Empezaron a indagar prácticamente a ciegas; no tenían datos ni se habían ocupado de recabarlos.

De hecho los primeros indicios de cómo habrían sido los hechos, fueron por testimonios recabados por reporteros que hablaron con familiares, amigos, estudiantes normalistas que conocían a los desaparecidos, con todo lo cual se fue armando el rompecabezas. Así se supo que los normalistas habían tomado unos autobuses para ir a Iguala a boicotear la celebración de la directora del DIF, María de los Ángeles Pineda Villa y que en dicha fiesta aprovecharía para lanzarse como sucesora de su marido, el alcalde José Luis Abarca, les fue impedido el paso hacia ese municipio.

Era el viernes 26 de septiembre de 2014. Por órdenes del alcalde la policía de Iguala y de Cocula los persiguieron, los atacaron, balearon un autobús donde iba a bordo un equipo de futbol, hirieron a varios de sus ocupantes y tres estudiantes murieron en ese ataque. Luego persiguieron a los cinco autobuses en los que iba otro grupo de estudiantes; se habla de que eran 57 en total. A como pudieron se escabullaron 14 de ellos y los demás, 43, fueron atrapados, subidos a patrullas y camionetas de la policía, y más tarde desaparecidos.

El resto de la historia ha sido referida en diferentes medios a lo largo de casi un año de esos acontecimientos, en torno a los cuales hay varias hipótesis. Una de ellas la dio el General Brigadier en retiro del Ejército Mexicano, Francisco Gallardo Rodríguez, quien afirmó que el ataque a los 43 normalistas de Atyozinapa la noche del 26 de septiembre de 2014, fue una maniobra militar encaminada a proseguir con la “política” represora del actual régimen.

En una reunión auspiciada por el Colegio de México denominada “A un año de los hechos de Iguala”, el militar señaló: “El Ejército mexicano sabe perfectamente dónde están los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa” y reveló que el Ejército “sí dispone de cárceles clandestinas, aunque lo niegue, y que por lo tanto hay altas posibilidades de que los estudiantes estén vivos”.

Pero el gobierno no ha autorizado que los grupos ajenos al gobierno que vienen investigando el caso Ayotzinapa, entren a las instalaciones del cuartel del 27 Batallón militar de Iguala, ubicado en el epicentro de la desaparición multitudinaria de los 43 normalistas, que tendrían que ser 42, porque uno de ellos, Julio César Mondragón, apareció esa madrugada arrojado en una calle de Iguala, muerto, golpeado, desollado.

Nadie sabe qué argumentará Peña Nieto de toda esa investigación simulada, este jueves, cuando se reúna con los padres y madres de los normalistas víctimas del caso Ayotzinapa. ¿Dará por buena la ‘verdad histórica’? O habrá más historias oficiales que contarle a los familiares, que ya están hartos de oír versiones y promesas incumplidas. Los ojos de México y de muchas naciones estarán pendientes de lo que diga el mandatario federal.

Y millones en el mundo estarán a la expectativa de lo que suceda el próximo sábado y domingo, cuando se cumpla un año de esos vergonzantes acontecimientos que siguen teniendo atrapado al gobierno peñanietista y sobre todo que el caso Ayotzinapa mantiene en entredicho a los aparatos de justicia y de seguridad del régimen priísta. Se temen disturbios. De hecho en Chilpancingo, Guerrero, ya comenzaron.

 

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Solo el gobierno cree sus historias

PAULINO CÁRDENAS

El gobierno federal ha dado a conocer la supuesta identificación de uno de los estudiantes desaparecidos en Iguala, interpretando a su modo el parte de los científicos de la Universidad de Innsbruck, así como la detención de El Gil, jefe de sicarios de Guerreros Unidos, una de las piezas clave que participaron en la desaparición de los 43 normalistas el 26 de septiembre del año pasado, lo cual provoca la desconfianza de los mexicanos.

Ello porque ambas informaciones se dan a conocer a pocas horas de la reunión que sostendrá el presidente Enrique Peña Nieto con padres y madres de los estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa este jueves y a unos días que se cumpla un año de esa desaparición masiva forzada. Apoyándose en la maquinaria mediática que el gobierno tiene bien aceitadita, trata de hacer creer esas dos historias. Y sin duda esta semana habrá más informaciones en su afán de insistir en su ‘verdad histórica’.

Para los familiares de los normalistas desparecidos, la interpretación que la PGR le dio al parte de los investigadores de la Universidad de Innsbruck, en Austria, respecto del adn que le fue tomado a la madre de Jhosivani Guerrero de la Cruz uno los estudiantes desaparecidos, a ellos les parece que la argumentación que le da la procuradora Arely Gómez, es una interpretación a modo al dar por hecho que sí las pruebas sí corresponden al joven de 21 años.

Señalan que los científicos, en su reporte, indican que la prueba de los análisis mitocondrial de una de las muestras óseas practicado por los científicos en aquella nación, arrojó “evidencia moderada” con las muestras obtenidas de la madre. Nunca dijeron categóricamente que sí correspondían a Jhosivani. También están molestos porque una vez que tuvieron conocimiento del parte científico, de inmediato el gobierno federal lo dio a conocer a los medios que dieron por buena la interpretación de la PGR.

Los familiares de Jhosivani reclamaron de inmediato en una carta dirigida a la titular de la PGR, de que se pretende hacer creer a la sociedad que los restos encontrados sí corresponden a los del normalista. Le reprocharon también el haber dado a conocer primero a los medios de comunicación los resultados de la investigación antes de hablar con ellos. El acuerdo había sido que primero se le informaría a los familiares y luego a los medios.

También se quejaron de la supuesta aprehensión sin violencia alguna, de Gildardo López Astudillo, alias El Gil o El Cabo Gil. Al respecto manifestaron: “Se nos hace mucha coincidencia que cuando supuestamente encuentran los restos de otro normalista detienen a la supuesta pieza clave del caso Ayotzinapa”. Es otra información del gobierno federal que se presta a sospecha por las circunstancias en que se dieron según las autoridades que lo aprehendieron, dicen, en Taxco, Guerrero.

Lo mismo con la detención de Gildardo López Astudillo, alias El Gil o El Cabo Gil, sin que haya habido resistencia de parte del sicario con fama de sanguinario matavidas. Pareció mas bien un montaje de una entrega pactada de antemano, como las que hacía en el sexenio pasado Genaro García Luna, titular de la secretaría de Seguridad Pública federal, con la anuencia de su jefe Felipe Calderón.

El Gil o El Cabo Gil es uno de los personajes clave en el caso. Cuando justo estaba en su apogeo la supuesta investigación de la desaparición masiva forzada de los jóvenes normalistas en Iguala la noche del 26 de septiembre pasado, el sicario le habría avisado el 26 de septiembre a su superior en armas, Sidronio Casarrubias, considerado el líder máximo del cártel Guerreros Unidos, del conflicto suscitado en Iguala, con la llegada de normalistas en varios autobuses.

Los estudiantes habían tomado varios camiones para ir a Iguala y boicotear una celebración de la entonces directora del DIF de ese municipio, María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde de ese municipio, José Luis Abarca. Se dice que ahí se anunciaría el ‘destape’ de la esposa como candidata a la alcaldía y sucesora del marido. Se presume que ambos pertenecían al cártel Guerreros Unidos vinculado al de los Beltrán Leyva. Hoy ambos están en la cárcel.

Señalan las crónicas de entonces, que al enterarse Abarca de las intenciones de los normalistas, dio la orden a las policías de Iguala y de Cocula que fueran tras ellos y les impidieran llegar a Iguala. Sidronio le habría dicho a su lugarteniente El Gil que cumplieran la orden dada por Abarca. Fue cuando las policías de ambos municipios persiguieron y atacaron a los estudiantes y al final se los llevaron en varios vehículos de esas corporaciones.

Según las investigaciones de la PGR, El Gil, jefe de sicarios de Guerreros Unidos, fue quien informó, a través de un mensaje vía celular, a Sidronio Casarrubias el conflicto suscitado en Iguala el 26 de septiembre, con la llegada de normalistas en varios autobuses.

“El mensaje es muy claro. En el mensaje le dice: ‘Nos atacaron Los Rojos, nos estamos defendiendo’. Y en el mensaje del día siguiente le dice: ‘Los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar’. Es textual el mensaje”, dijo el entonces procurador general Jesús Murillo Karam.

Lo que llama la atención es que esa detención de El Gil en un lujoso fraccionamiento de Taxco, fue prácticamente silencioso, sin disparo alguno, sin violencia, y en el más completo sigilo. Como fue la supuesta captura del Chapo Guzmán en Mazatlán el año pasado.

Todo mundo cree que esa detención fue pactada de antemano porque se da a conocer en vísperas de la reunión de Peña Nieto con los familiares de los desaparecidos y a unos días de que se cumpla un año de esa desaparición masiva forzada, junto con el reporte de la Universidad de Innsbruck.

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Las cuatro hipótesis de los 43

PAULINO CÁRDENAS

A casi un año de sucedidos los abominables hechos de Iguala, se han venido manejando al menos cuatro hipótesis sobre lo que pudo haber sucedido. Una -que es la versión oficial-, que habrían sido incinerados y las cenizas echadas al río Cocula; otra, que fueron llevados a un lugar desconocido que pudo ser al sureste del país donde podrían estar realizando trabajos forzados; una más, que fueron muertos, y enterrados en diversas fosas clandestinas de las que hay muchas en el país, y una cuarta hipótesis, de que están vivos en una de las cárceles clandestinas que tiene el Ejército ex profeso para esos casos.

Esta última versión la sostiene el General Brigadier en retiro del Ejército Mexicano, Francisco Gallardo Rodríguez, quien afirmó que el ataque a los 43 normalistas de Atyozinapa la noche del 26 de septiembre de 2014, fue una maniobra militar encaminada a proseguir con la “política” represora del actual régimen usurpador. Reveló que el Ejército sí dispone de cárceles clandestinas, aunque lo niegue, y que por lo tanto hay altas posibilidades de que los estudiantes estén vivos. El ex militar participó en una reunión auspiciada por el Colegio de México denominada “A un año de los hechos de Iguala”.

Acompañado del doctor Lorenzo Meyer y familiares de Julio César Mondragón, normalista torturado, desollado y asesinado en aquellos hechos brutales. Gallardo aseguró que “hay cárceles clandestinas que el Ejército dice que no hay”, y que ha habido casos de personas encarceladas hasta por 30 años. De ahí, sostuvo que él ve la posibilidad de que los normalistas estén vivos. El general retirado confirmó que los hechos en Ayotzinapa configuran plenamente un crimen de Estado.

Ello, aseguró, porque Peña Nieto tuvo conocimiento en tiempo real de todo lo que estaba sucediendo, la policía de Guerrero está militarizada e incluso opera con un cuerpo de espionaje para “prevenir” rebeliones en esa tierra brava de nuestro país. “El Ejército mexicano sabe perfectamente dónde están los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa”, agregó citado por el portal digital Sinembargo que dio cobertura a la conferencia. En ese sentido, el ex militar reiteró que en Guerrero hay cárceles y crematorios clandestinos del Ejército y que hay que seguir con la búsqueda en todos los rincones del Estado.

Recordó casos de personas “desaparecidas” que estuvieron encarceladas hasta por 20 o 30 años, por lo que él ve una posibilidad de que los normalistas estén vivos. Para ello puso en contexto documentos de inteligencia del Pentágono, que él mismo revisó, en los que se consigna que “la amenaza más grande que detectamos son los movimientos sociales”, por lo que la represión es una orden que viene “de muy arriba”.

El ex general Gallardo instó a los familiares de los normalistas a no quitar el dedo del renglón, seguir luchando y presionar a través de las instancias internacionales, pues “sí yo no tengo pruebas de que mi hijo está muerto, para mí está vivo”. A casi un año de ese brutal crimen de Estado, los familiares de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos de manera forzada, siguen clamando justicia al gobierno de Peña Nieto. Bajo la consigna de “!Vivos se los llevaron, vivos los queremos”!, se han venido realizando infinidad de protestasen todo el país e incluso en al menos 16 otras naciones.

A su paso van exigiendo justicia y castigo para efectivos del Ejército, la Policía Federal y elementos de seguridad estatal que habrían participado en la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, lo que tiene bajo presión al jefe del Ejecutivo federal y al gabinete de Seguridad que ha tenido una serie de desatinos, lo mismo que las investigaciones que ha realizado la PGR sobre el caso, cuya ‘verdad histórica’ fue echada abajo por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

El domingo antepasado, los familiares de los normalistas desaparecidos pidieron que se enjuicie al ex procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, al ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, y a los militares y policías involucrados en la desaparición forzada de los normalistas entre la noche del 26 de septiembre del año pasado y la madrugada del 27. Lo mismo solicitó el senador perredista Alejandro Encinas integrante de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional quien advirtió que las autoridades pudieron haber incurrido en complicidad criminal o, por lo menos, obstrucción de la justicia.

Señaló el legislador que “la investigación es contundente, lo que revela es que mintieron, todos mintieron, todos tenían información de lo que ocurrió y mintieron, tanto la autoridad local, como la estatal, la federal y los militares”. Y añadió: “La mentira es un delito, porque es obstaculizar la impartición de la justicia, es ser cómplice de la delincuencia organizada. A Murillo Karam, al ex gobernador Aguirre y al General del 27 Batallón militar se les deben fincar responsabilidades, por acción u omisión, por dolo o por ignorancia” señala una nota de Claudia Guerrero para la agencia Reforma.

Entrevistada por separado, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Angélica de la Peña, exigió a la PGR reabrir la investigación por completo, para empezar de cero y colocar como hipótesis central del caso la posibilidad de que los normalistas pueden estar con vida. “Se les tiene que buscar vivos, porque ya no se puede comprobar que hayan sido quemados en el basurero de Cocula, como se dijo. La ruta de investigación se debe reabrir, pero se les debe buscar vivos”, expresó.

Al día siguiente de que los familiares de los normalistas manifestaran sus demandas, el presidente Enrique Peña Nieto expresó “su total disposición” de reunirse con los padres de los estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa. El mandatario afirmó que su gobierno no cejaría en trabajar para conocer la verdad de lo que sucedió en Iguala, Guerrero, y dijo que había ordenado convenir con la CIDH la ampliación del mandato del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) con el fin de que concluyan sus labores sobre el caso.

Trascendió que la reunión entre Peña Nieto y los familiares de los estudiantes que sufrieron desaparición forzada será el próximo 24 de septiembre, dos días antes de que se cumpla un año de esos lamentables hechos, que el 26 volverán a cimbrar al país.

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