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Michoacán, a punto del estallido

PAULINO CÁRDENAS

Por la situación de inseguridad y el acoso de los cárteles en Michoacán podría darse un levantamiento armado en ese estado, aventuró el líder de autodefensas de La Ruana, Hipólito Mora. Cree que el apoyo que tiene del gobierno federal y estatal su rival, Luis Antonio Torres alias “El Americano”, podría provocar matanzas. Por lo pronto esas rivalidades ya cobraron otra vida ayer, la de Aurelio Gómez Barocio, ‘La Coquena’, un personaje afín a Torres.

La gente ya esta harta de tanto crimen y abusos contra la población. Todo esa descomposición podría motivar un alzamiento popular armado como lo está advirtiendo el líder de La Ruana y fundador de los grupos civiles de autodefensa que se han ido multiplicando por la ineficacia e ineficiencia de las fuerzas policiales del orden y las fuerzas armadas, por colusión con los cárteles que operan en la región.

De nada sirvió que el presidente Peña Nieto haya enviado a Michoacán a un comisionado plenipotenciario por un año, si las cosas en ese estado están tan convulsionadas como antes de que llegara Alfredo Castillo Cervantes dizque a velar por la seguridad e impulsar el desarrollo en ese estado, ya que ninguna de las dos misiones se cumplieron.

“Se le ha instruido no escatimar esfuerzo alguno a fin de recuperar la confianza de los michoacanos, a fin de entregarles resultados concretos”, dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, cuando dio a conocer el nombramiento el 16 de enero de 2014.

El comisionado tendría dentro de sus facultades promover la coordinación de las autoridades locales y municipales en el estado  de Michoacán con las autoridades federales, en los ámbitos político, social, económicos y de seguridad pública”, dijo el titular de la Segob.

Se supone que Castillo Cervantes iba por los criminales, por quienes transgreden la ley en esa entidad; tendría la tarea de garantizar la coordinación entre autoridades y con base en resultados se iría recuperando la confianza de la población. Nada de eso sucedió.

Al contrario. Salió por peteneras de Michoacán después del desastre que armó coludiéndose con las mafias asesinas y que hoy han vuelto a asolar a esa región del país. Por lo pronto se han recrudecido los odios entre el grupo de Luis Antonio Torres, “El Americano”, y el que encabeza Hipólito Mora.

El líder de La Ruana afirmó tener pruebas de que Luis Antonio Torres tiene apoyo de algunos funcionarios del gobierno, “creo que de los dos (estatal y federal)”, dijo en entrevista con Grupo Imagen Multimedia. Y aventuró que vislumbra un peligro latente de levantamiento armado en todo el estado.

Pero esa rivalidad no es el único factor. Están los ataques de Cártel Jalisco Nueva Generación, al que el gobierno acusa de protagonizar la masacre en el rancho El Sol, en donde hubo 42 muertos pese a que familiares de las víctima dicen que fueron alrededor de sesenta.

Ese ataque fue el 22 de mayo pasado. El masivo asesinato fue en Tanhuato, Michoacán, en un área limítrofe con Jalisco. Fue, según plantearon las autoridades federales, un enfrentamiento entre federales y un supuesto “grupo armado”.

El tiroteo se dio en el marco de la llamada “Operación Jalisco” luego de que, según la versión oficial, los propios pobladores de la zona denunciaron extorsiones, invasiones de predios, secuestros y asesinatos presuntamente realizados por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), describió la reportera Sanjuana Martínez.

Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), explicó entonces que el enfrentamiento se prolongó por tres horas, pues los presuntos delincuentes comenzaron a atacar “con intensidad” e incluso se pidió apoyo tanto terrestre como aéreo.

Sin embargo, cuando las familias de los muertos, la mayoría originarios de Ocotlán, Jalisco, comenzaron a recoger los cuerpos en el Semefo de Morelia, dieron cuenta de que los cadáveres presentaban huellas de tortura: estaban mutilados, destrozados, calcinados e incluso algunos tenían el tiro de gracia, dicen.

Algunos de ellos ni siquiera sabían portar armas, eran hijos y esposos de familias pobres que fueron a ese rancho a trabajar, según testimonios de sus familiares. Las madres y padres, hermanas y hermanos, que vieron las primeras fotografías de los muertos en redes sociales, corroboraron en los cuerpos de sus familiares muertos una violencia extrema.

Aseguran, responde no a un enfrentamiento, como dijeron las autoridades, sino a una masacre. Sin embargo, ninguna autoridad, ni siquiera la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ha hecho caso a sus reclamos por esclarecer el hecho y “limpiar” el nombre de los muchachos.

Desde hace tiempo ha habido en ese estado mucho derramamiento de sangre. Pero en los últimos seis meses se ha enconado la violencia, ha habido al menos tres masacres de civiles en las que los familiares de las víctimas culpa a la Policía Federal, al Ejército Mexicano y Fuerza Rural en Michoacán de ser los autores con el pretexto de que van por delincuentes.

¿De que sirvió enviar al comisionado Castillo Cervantes a Michoacán? ¿De qué ha servido el supuesto despliegue de acciones federales en coordinación con el gobierno de ese estado? ¿Y tanto dinero del erario en medio? El hecho es que ese ensayo no sirvió para combatir a la delincuencia, al crimen organizado ni a los cárteles en esa entidad. Y puede haber un levantamiento armado en esa entidad federativa.

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Podría haber mas ataques armados

PAULINO CÁRDENAS

Las opiniones parecen estar divididas. Hay quienes opinan que los ataques registrados en Jalisco el pasado 1 de mayo son eventos ‘aislados’ que no deben ser motivo de preocupación, en tanto otros opinan que esa incursión bélica del Cártel Jalisco podría repetirse en más entidades del país, ya que el factor sorpresa fue con lo que se logró derribar el helicóptero militar que ya cobró una víctima más, la novena, que enlutó a otra familia más del cuerpo de élite que viajaba a bordo. Al Departamento de Estado y al de Seguridad Interna del vecino país del norte les preocupó esa incursión bélica coordinada con táctica militar tipo guerrilla urbana.

Ese ataque hizo recordar las advertencias que hace no mucho tiempo hacía Janet Napolitano cuando estaba al frente de la Seguridad Interna norteamericana, quien en varias ocasiones advirtió, incluso ante el Congreso de su país, de las sospechas cifradas en datos de inteligencia y contrainteligencia, que cárteles de la droga mexicanos podría estar en connivencia con células de Al Qaeda para, desde México, atacar instalaciones estratégicas de la Unión Americana, como venganza por la muerte del creador de esa organización criminal islámica, Osama Bin Laden.

El actual titular de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, ex abogado del Pentágono, aunque ha sido cauteloso en ese tema, dicen haberlo visto preocupado por los hechos sucedidos en Guadalajara el mismo día en que iniciaba el programa anticrimen ‘Operación Jalisco’ anunciado por el gobierno federal para ir tras el cabecilla principal del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho y sus secuaces, que tienen dominado el corredor Jalisco-Colima-Guanajuato-Michoacán y varios puertos del Pacífico y del Golfo de México.

Se dice que hubo la orden de reforzar la vigilancia militar a instalaciones estratégicas de Pemex y de la CFE, como medidas de precaución. La influencia del Cártel Jalisco llega a Aguascalientes y hasta el Distrito Federal, además de tener paso franco en los puertos de Manzanillo (Colima), Lázaro Cárdenas (Michoacán) y varios puertos del estado de Veracruz por donde envían droga y reciben anfetaminas para elaborar ‘cristal’ que es muy cotizada en EU y Canadá. Aún así, la marihuana sigue siendo la más popular y barata.

El hecho es que cuando el Jefe supremo de las Fuerzas Armadas estaba listo a presumir la capacidad del gobierno para someter al cártel más peligroso de los que operan en México, alguien lo hizo quedar mal, ya que hubo quien le pasó información anticipada de los planes y rutas que seguirían los efectivos militares que darían comienzo el programa anticrimen ‘Operación Jalisco’, lo que tomó por sorpresa a los comandos de élite que habían sido destacados para esa misión. Tan hubo traición, que El Mencho tuvo tiempo de elaborar un plan de ataque bélico contra el Ejército mexicano.

Se dice que el líder del Cartel Jalisco destacó a más de 250 elementos, quienes se apostaron en lugares estratégicos donde comenzaron a incendiar camiones para obstruir el paso por caminos federales y de libre tránsito, así como prenderle fuego a bancos y gasolineras, además de desplazar por aire a varios helicópteros que tenían la misión de ubicar a El Mencho y sus principales cabecillas con el fin de detenerlos, a lo cual no les dieron tiempo los sicarios al servicio del CJNG, integrado en gran parte por ex militares desertores.

Los mexicanos no saben bien a bien si fue error táctico, traición por pasarle información confidencial de inteligencia al llamado ‘cártel del sexenio’, o simplemente porque los capos cuentan, como lo dijo hace no mucho el mandatario mexicano, mejor armamento que con las que cuentan los gobiernos federal, y estatales, ya no se diga los municipales. El caso es que a Peña Nieto lo hicieron quedar mal. ¿Alguien pagará las consecuencias? Por lo pronto, ordenó reforzar con más efectivos militares el corredor en donde manda el Cártel Jalisco y otras entidades más.

Los problemas para el jefe del Ejecutivo federal no cesan. Con ese capítulo del histórico derribo del helicóptero militar por parte de un cártel de la droga, la imagen de su gobierno vuelve a sufrir un serio revés. Si hacia dentro existe la creencia de que hay debilidad gubernamental ante el crimen, hacia fuera habrá que esperar la serie de críticas que de hecho ya comenzaron, en contra de su administración y porque sigue habiendo la necedad de no hacer cambios en su gabinete, pese a la demostrada incapacidad de varios de sus principales miembros.

Tendrá que seguir ‘aguantando vara’ por su indecisión. Lo malo es que no está exento de que haya más ataques armados contra las Fuerzas Armadas, lo que resulta una afrenta cuyo costo, de cara a la nación, podría resultar fatal para su administración. De por sí, con casos como el de Michoacán, Guerrero y ahora Jalisco -por solo mencionar tres ejemplos-, ha quedado demostrado que ha habido más complacencia que resultados. Lo de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa ha sido un estigma que lo perseguirá toda su vida.

Lo otro es: ¿Qué pasaría si en efecto esos barruntos de que en México podría venir una insurgencia armada, como la que pareció iniciare el pasado 1 de mayo? Se dirá que es una exageración, pero los hechos hablan de que esa fue la percepción generalizada. Solo hay que ver el armamento que utilizó el Cártel Jalisco. Por otro lado la indignación popular sigue no solo por los hechos de los 43 estudiantes desaparecidos, sino también por la matanza de Tlatlaya por parte del Ejército.

Otra es por la complacencia de su gobierno con el ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero y el clan familiar que resultó una ficha, y por cúmulo de promesas incumplidas que a los mexicanos los tienen hartos. La incapacidad que se ha visto en México por parte del gobierno federal, es descomunal. ¿Habrá preocupación en las alturas por todo eso o les vale? Solo que si hubiera otro ataque armado contra el Ejército o la Marina, sería el acabose para el gobierno federal priísta.

 

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Lo que teme el Gobierno federal

PAULINO CÁRDENAS

El Gobierno federal teme que antes de las elecciones de junio próximo pudieran registrarse hechos similares a los que sucedieron el pasado viernes en el corredor Jalisco-Colima-Guanjuato-Michoacán por parte del cártel Jalisco Nueva Generación que puso en evidencia la capacidad del Ejército mexicano. En Los Pinos hay más preocupación de lo que se piensa. Hay la sospecha de que ‘alguien’ dio pormenores anticipados a la gente del líder de ese cártel, Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho, sobre el Operativo Jalisco y la ruta que seguirían para supuestamente dar con él, por lo que hubo tiempo de preparar la ofensiva criminal contra el Ejército, disponer los bloqueos en puntos estratégicos y llevar a cabo un plan de ataque estilo guerrilla urbana.

En Washington ya hubo, se dice, al menos una consulta sobre los acontecimientos del pasado viernes en donde, entre otros eventos, se registró el derribo de un helicóptero militar disparado desde un lanzacohetes ruso que solo se usa en las guerras del Medio Oriente, en la Franja de Gaza o en Afganistán. En la reunión a puerta cerrada a la que convocó el mismo viernes el jefe supremo de las Fuerzas Armadas del país, Enrique Peña Nieto, a todos los responsables de Seguridad Nacional, se dice que hubo rostros compungidos, silencios prolongados y nerviosismo. El grupo delincuencial tiene su fuerza financiera en el robo de hidrocarburos y opera en los principales puertos de México.

La preocupación en los altos mandos no es para menos. De cara a la nación, el llamado ‘cártel del sexenio’, puso en evidencia no solo al Ejército mexicano sino al propio gobierno federal priísta que fue sorprendido por los ataques tipo guerrilla del cártel Jalisco Nueva Generación, el cual desplegó, se dice, más de 250 hombres para atacar a las fuerzas castrenses. Dicho cártel está integrado en su gran mayoría por militares que han desertado y que saben del manejo de armas sofisticadas como el lanzacohetes ruso RPG que no cualquiera sabe operar. El helicóptero era un Cougar-Mat1009 que habitualmente se usa para transportar personal militar o personas heridas en combate.

La agresión ocurrió sobre la ruta Casimiro Castillo-Villa Purificación, en el estado de Jalisco. A bordo de la aeronave se trasladaban 18 elementos: cinco de tripulación, 11 pasajeros militares y dos agentes de la policía federal. Hubo seis militares fallecidos, así como diez soldados y dos policías lesionados, quienes fueron trasladados al Hospital Militar Regional de Guadalajara, Jalisco. Se había dicho que tres elementos restantes estaban desaparecidos, pero luego se supo que estaban calcinados.

El cártel Jalisco Nueva Generación trabaja junto con la organización criminal Los Cuinis. El líder de este cártel es Abigael González Valencia, alias El Cuini, cuñado de El Mencho. Ambos personajes traficaban droga desde los noventa. El CJNG fue un grupo que surgió cuando mataron a Nacho Coronel quien era el que trabajaba para el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán la amplia zona que ahora domina la organización que comanda Oseguera Cervantes.

El pasado 19 de abril, la PGR reconoció por primera vez que el cártel se había convertido en el “más peligroso” del país, con presencia en Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y la capital del país. ¿Por qué se dice que es el ‘cartel del sexenio’? Porque como sucedió con el cártel de Sinaloa con los ex presidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, era la organización ‘consentida’ de ambos sexenios. El CJNG lo es, se dice, del régimen peñanietista. Junto con Los Cuinis, se encargan de transportar múltiples toneladas de cocaína desde Colombia y otros países de América del Sur hacia México, de donde son trasladadas a Estados Unidos y otras naciones.

En Estados Unidos estuvo preso casi tres años El Mencho. Fue acusado de conspiración y tráfico de drogas. Se declaró culpable, pago una fuerte fianza y quedó libre. En México volvió a sus andanzas y fue cuando fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación con la ayuda del Chapo Guzmán. Esa organización y Los Cuinis han llevado a cabo “numerosos actos de violencia, incluyendo asesinatos, asaltos, secuestros y tortura”, dicen las autoridades estadounidenses. Para realizar esas actividades portan armas de grueso calibre. Los sicarios son ex militares en su gran mayoría.

Señalan documentos de EU que ambos grupos han cometido actos de violencia contra servidores públicos que se niegan a trabajar con ellos. A los dos cárteles se les imputan asesinatos de alcaldes y hasta del homicidio del ex secretario de Turismo de Jalisco, Jesús Gallego Álvarez. Oseguera Cervantes y su cuñado González Valencia, conocido en Estados Unidos como El Jefe o El Cachetes, se han dedicado a la manufactura, importación y distribución de cocaína, marihuana y metanfetaminas en Estados Unidos además de actividades similares en México, Guatemala, Ecuador, Australia y Colombia.

Resulta obvio que en el vecino país del norte El Mencho y su cuñado el líder de Los Cuinis tienen muy buenas relaciones a muchos niveles incluidos los más altos supuestamente dedicados a combatir el narcotráfico, sobre todo después de Oseguera Cervantes fue dejado en libertad por segunda vez por una corte de California. Había sido aprehendido. Sucedió dos veces, en 1994 y en 1996, pero obtuvo su libertad después de pagar fuertes fianzas. Lo que le apura a las autoridades mexicanas son esas buenas relaciones que tienen ambos delincuentes en EU.

Pero sobre todo porque resulta evidente que en México El Mencho y su cuñado también cuentan con cómplices que están en las filas militares y de inteligencia gubernamental, quienes, se afirma, les pasan anticipadamente detalles de los planes que se tienen para supuestamente ir por él. Incluso en los hechos del pasado viernes, se había dicho al principio que habían capturado a El Mencho, pero que ‘había logrado escapar’.

Lo cierto es que hay temor de que capítulos como los del pasado viernes en Jalisco y en menor medida en Colima, Guanajuato y Michoacán, se repitan en esas entidades o en Nayarit, Guerrero, Morelos o la capital del país, donde tienen influencia y cómplices. También tienen dominados por la fuerzas de las armas los puertos de Lázaro Cárdenas, (Michoacán), Manzanillo (Colima) y varios ubicados en el estado de Veracruz.

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Temor a que haya más narcoataques

PAULINO CÁRDENAS

Diversos analistas coinciden en señalar que podría haber más narcoataques que afectarían las elecciones intermedias que se celebrarán en junio próximo. Se estima que eventos como los que se registraron el pasado viernes en Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán, en donde hubo ataques armados por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación en los que fue derribado un helicóptero militar con un saldo de seis soldados muertos, tres desaparecidos y dos heridos, además de narcobloqueos e incendios de gasolineras, sucursales bancarias, transportes y establecimientos comerciales, podrían repetirse de aquí a la celebración de los comicios del 7 de junio.

Además de lo sucedido el viernes, el fuego del narco con armas de alto calibre no cesa en Guerrero, Oaxaca, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Baja California, Sinaloa, Veracruz, Morelos, Hidalgo y estado de México, entre otras entidades federativas, en donde distintos grupos criminales tienen sometidos a comunidades y poblados enteros. Eso a causa de las colusiones que tienen las organizaciones criminales con autoridades que deberían combatirlos. Un caso donde se sospecha esa colusión es en Colima con el gobernador priísta Mario Anguiano Moreno.

La osadía bélica del narco se está dando no solo en las comunidades y poblados alejados de las cabeceras municipales, sino en las propias capitales estatales, como fue el caso de Guadalajara con lo taques armados del pasado viernes, donde hubo bloqueos y ataques armados contra miembros del Ejército. Por primera vez en la historia de los combates contra el narco por parte de las Fuerzas Armadas, fue derribado un helicóptero militar con un lanzacohetes RPG de los que se utilizan en la guerra del Medio Oriente.

El pasado viernes entraría en acción el ‘Operativo Jalisco’ en este estado y el de Colima, el cual comenzó desde muy temprana hora. Los sicarios, al verse ubicados, abrieron fuego contra elementos militares que los buscaban por tierra y por aire. Uno de los helicópteros fue alcanzado, en el que viajaban 11 soldados de élite, dos policías federales y cinco miembros de la tripulación. El ataque al helicóptero dejó un total de seis soldados muertos, dos elementos lesionados y otros más heridos. Los integrantes del grupo delincuencial iniciaron acciones contra los elementos federales, con la finalidad de frenarlos. Fuentes oficiales calculan que ese cártel dispuso de unos 250 hombres para sembrar el terror.

Otra versión señala que el origen de los hechos fue un operativo para capturar al líder de esa organización criminal, Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho, en el municipio de Tonaya. De acuerdo con informes de diversas corporaciones policiacas y de la XV Zona Militar, elementos de la Policía Federal se enfrentaron a tiros con sicarios de delincuente para evitar la detención de éste. Se dice que logró escapar. Sin embargo, nadie pudo confirmar esa versión. El hecho causó impacto no solo en Jalisco sino en todo el país. Las reacciones en la prensa internacional no se hicieron esperar. Ese era el propósito del cártel en cuestión. Ese episodio bélico fue ganado por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

También trascendió la especie de que esos ataques pudieron ser parte de un montaje bien orquestado que buscó ser un distractor para que la atención se centre en esos ataques armados y no en los asuntos que ha venido cargando sobre sus espaldas el presidente Enrique Peña Nieto y su staff principal, incluida su esposa Angélica Rivera, que lo han tenido contra la pared con asuntos que ha sido motivo de críticas internas y externas. A los ataques se les quiso dar un toque de realismo pero se les habría pasado la mano, dicen.

Una pista de que pudo ser una mascarada fue que el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, el jueves ordenó a su gabinete no moverse de la capital. Unas horas antes de los narcobloqueos registrados el viernes en Jalisco, el mandatario estatal “acuarteló” a su gabinete y a los titulares de organismos públicos descentralizados. ¿Sabía que el llamado ‘cartel del sexenio’ atacaría con armas de alto calibre y lanzacoehetes RPG o fue mera sospecha?

De acuerdo con el diario Reforma, se envió una circular por correo electrónico emitida por el encargado de la Jefatura del Gabinete del Gobierno estatal, Enrique Dau Flores, en la que Sandoval instruyó a sus colaboradores a permanecer en Guadalajara desde el viernes hasta el día de ayer, señalaba una nota del semanario Proceso. Hay fotografías en las que se observan dos tipos de lanzacohetes, nueve proyectiles, un fusil de asalto y decenas de casquillos percutidos.

También se aprecian uniformes tipo militar con la leyenda “Fuerza Especial del Alto Mando CJNG (Cártel de Jalisco Nueva Generación)” con cinco estrellas, según dio a conocer Reforma. Esa enseñanza militar es de Los Zetas, mientras que recurre al control territorial de su grupo “madre”: el Cártel de Sinaloa, del que habría surgido. Señala que incluso se habrían disparado por lo menos seis proyectiles de un lanzacohetes RPG para derribar el helicóptero Cougar Mat. 1009. Eso fue algo sin precedente y por supuesto muy preocupante.

Trascendió que los criminales también intentaron derribar otra aeronave del Ejército Mexicano con otros dos obuses, sin embargo fallaron en su objetivo. El caso es que esos hechos fueron una demostración de que los cárteles, como lo reconoció hace unas semanas el presidente Peña Nieto, están mejor armados que las fuerzas del orden, pero más aún, cuentan con un mejor sistema de inteligencia que las que tienen la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

El hecho es que, para las próximas elecciones intermedias, el factor de los ataques con violencia por parte de las organizaciones criminales podrían darle al traste a los planes del INE y las demás instancias que se aprestan a vigilar los comicios de junio. Hay mucho desinterés por ir a votar, por las raterías de quienes llegan a ocupar cargos de elección popular, que no gobiernan pero sí les encanta hacer negocios privados con recursos públicos. Pero lo que más preocupa en Los Pinos es que pudiera haber más narcoataques. Por lo pronto, los ojos de Washington y de Seguridad Interna de Estados Unidos están puestos en México. Eso vuelve a poner en el ojo del huracán a Peña Nieto.

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¿Reto al Estado mexicano o montaje?

PAULINO CÁRDENAS

La ola de violencia que se vivió el pasado viernes en los estados de Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán, se cree que fue como respuesta al anuncio que acababan de hacer en la víspera las autoridades federales, de que se implantaría el programa anticrimen “Operación Jalisco” a partir del 1 de mayo. Otra versión es que esos ataques fueron como respuesta por la supuesta detención de Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, en el municipio de Tonaya, quien presumiblemente logró escapar y nadie sabe dónde está.

Una descabellada hipótesis habla de que esos ataques que se realizaron con precisión militar como en una guerra de guerrillas -que de hecho fueron actos terroristas-, pudieron ser parte de un montaje bien orquestado que busca ser un distractor para que la atención se centre en esos ataques armados y no en los asuntos que ha venido cargando sobre sus espaldas el presidente Enrique Peña Nieto y su staff principal, incluida su esposa Angélica Rivera, que lo han tenido contra la pared con asuntos que ha sido motivo de críticas internas y externas.

Un dejo de sospecha es que en la víspera de los acontecimientos, el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, ordenó a su gabinete no moverse de la capital. Unas horas antes de los narcobloqueos registrados este viernes en Jalisco, el gobernador del estado, “acuarteló” a su gabinete y a los titulares de organismos públicos descentralizados. ¿Sabía anticipadamente que el llamado ‘cartel del sexenio’ podría atacar al iniciar la ‘Operación Jalisco’?

De acuerdo con el diario Reforma, se envió una circular por correo electrónico emitida por el encargado de la Jefatura del Gabinete del Gobierno estatal, Enrique Dau Flores, en la que Sandoval instruyó a sus colaboradores a permanecer en Guadalajara desde el viernes hasta el próximo martes, señala una nota del semanario Proceso. Según el funcionario, se trataba de una comunicación con carácter de “urgente”.

La copia del correo se envió al secretario particular del gobernador de Jalisco, Netzahualcóyotl Ornelas, aunque en la circular Dau no explica el motivo por el que se pedía a los funcionarios estatales no salir de la ciudad. “Por mi conducto, el señor Gobernador del Estado les solicita no ausentarse de la Ciudad de Guadalajara en los próximos días, particularmente viernes 1, sábado 2, domingo 3, lunes 4 y martes 5 de mayo”, indica la circular enviada a funcionarios a las 18:19 horas del jueves 30 de abril.

Alguien cuestionará que ¿cómo pudo ser un montaje si hubo un helicóptero derribado presuntamente a causa de un disparo de un lanza-cohete, tres militares muertos, tres mas desaparecidos y otros doce heridos? Sin embargo ¿de qué otro modo se le puede dar credibilidad al montaje si no es con realismo?

Si no fue un montaje como asegura esa teoría de la conspiración -muchas de las cuales tienen un fondo de verdad-, entonces sí habría que preocuparse porque estaría tratándose de una abierta amenaza al Estado mexicano. Lo primero que habría que reconocer es que el cártel que coordinó los ataques lo hizo de una manera muy organizada, con tácticas de guerrilla urbana y con actos rayanos en terrorismo, cuyo propósito era llamar la atención de la población, no solo de Jalisco, sino de todo el país.

El gobierno federal había anunciado que a partir del 1 de mayo entraría en vigor el programa de seguridad llamado ‘Operación Jalisco’ que abarcaría la búsqueda de células criminales que actúan en ese corredor geográfico, en el que participarían de manera conjunta la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

El plan del gobierno federal es desplegar una ofensiva por parte del Ejército en Jalisco y Colima, para desarticular al grupo criminal conocido como Cártel Jalisco Nueva Generación que actúa en la región que abarca los estados de Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán, y cuya influencia llega a Veracruz, Nayarit y Aguascalientes.

La estrategia que inició durante las primeras horas del viernes tiene como objetivo el “acotamiento operativo; la afectación logística y financiera, así como la neutralización de blancos prioritarios” del Cártel Jalisco Nueva Generación, detalló Monte Alejandro Rubido, comisionado Nacional de Seguridad en conferencia de prensa.

Los primeros reportes indican que los ataques vendrían del mencionado cártel liderado por Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho,   organización criminal que durante las últimas semanas ha encabezado las principales acciones de violencia en contra de fuerzas del Estado mexicano en Jalisco. La ola de ataques ha puesto en jaque a la entidad y en alerta a las fuerzas de seguridad en este estado, a la Policía Federal y sobre todo a las Fuerzas Armadas.

Por su parte el presidente Peña Nieto advirtió que el grupo delincuencial responsable de los hechos de violencia en Jalisco será desarticulado, como ocurre con las demás organizaciones del crimen organizado. En su cuenta de Twitter, el mandatario indicó que los jaliscienses seguirán contando con el respaldo absoluto del Gobierno de la República para recuperar la tranquilidad en su vida cotidiana.

El caso es que, si no fue un montaje con tintes realistas, entonces fue una amenaza al Estado mexicano que debe preocupar en serio al gobierno federal y a todos los mandos de seguridad nacional, quienes desde el viernes están acuartelados por órdenes de su jefe. No descartan que los ataques sigan como ya sucedió ayer en Puerto Vallarta, Jalisco.

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