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Michoacán, a punto del estallido

PAULINO CÁRDENAS

Por la situación de inseguridad y el acoso de los cárteles en Michoacán podría darse un levantamiento armado en ese estado, aventuró el líder de autodefensas de La Ruana, Hipólito Mora. Cree que el apoyo que tiene del gobierno federal y estatal su rival, Luis Antonio Torres alias “El Americano”, podría provocar matanzas. Por lo pronto esas rivalidades ya cobraron otra vida ayer, la de Aurelio Gómez Barocio, ‘La Coquena’, un personaje afín a Torres.

La gente ya esta harta de tanto crimen y abusos contra la población. Todo esa descomposición podría motivar un alzamiento popular armado como lo está advirtiendo el líder de La Ruana y fundador de los grupos civiles de autodefensa que se han ido multiplicando por la ineficacia e ineficiencia de las fuerzas policiales del orden y las fuerzas armadas, por colusión con los cárteles que operan en la región.

De nada sirvió que el presidente Peña Nieto haya enviado a Michoacán a un comisionado plenipotenciario por un año, si las cosas en ese estado están tan convulsionadas como antes de que llegara Alfredo Castillo Cervantes dizque a velar por la seguridad e impulsar el desarrollo en ese estado, ya que ninguna de las dos misiones se cumplieron.

“Se le ha instruido no escatimar esfuerzo alguno a fin de recuperar la confianza de los michoacanos, a fin de entregarles resultados concretos”, dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, cuando dio a conocer el nombramiento el 16 de enero de 2014.

El comisionado tendría dentro de sus facultades promover la coordinación de las autoridades locales y municipales en el estado  de Michoacán con las autoridades federales, en los ámbitos político, social, económicos y de seguridad pública”, dijo el titular de la Segob.

Se supone que Castillo Cervantes iba por los criminales, por quienes transgreden la ley en esa entidad; tendría la tarea de garantizar la coordinación entre autoridades y con base en resultados se iría recuperando la confianza de la población. Nada de eso sucedió.

Al contrario. Salió por peteneras de Michoacán después del desastre que armó coludiéndose con las mafias asesinas y que hoy han vuelto a asolar a esa región del país. Por lo pronto se han recrudecido los odios entre el grupo de Luis Antonio Torres, “El Americano”, y el que encabeza Hipólito Mora.

El líder de La Ruana afirmó tener pruebas de que Luis Antonio Torres tiene apoyo de algunos funcionarios del gobierno, “creo que de los dos (estatal y federal)”, dijo en entrevista con Grupo Imagen Multimedia. Y aventuró que vislumbra un peligro latente de levantamiento armado en todo el estado.

Pero esa rivalidad no es el único factor. Están los ataques de Cártel Jalisco Nueva Generación, al que el gobierno acusa de protagonizar la masacre en el rancho El Sol, en donde hubo 42 muertos pese a que familiares de las víctima dicen que fueron alrededor de sesenta.

Ese ataque fue el 22 de mayo pasado. El masivo asesinato fue en Tanhuato, Michoacán, en un área limítrofe con Jalisco. Fue, según plantearon las autoridades federales, un enfrentamiento entre federales y un supuesto “grupo armado”.

El tiroteo se dio en el marco de la llamada “Operación Jalisco” luego de que, según la versión oficial, los propios pobladores de la zona denunciaron extorsiones, invasiones de predios, secuestros y asesinatos presuntamente realizados por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), describió la reportera Sanjuana Martínez.

Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), explicó entonces que el enfrentamiento se prolongó por tres horas, pues los presuntos delincuentes comenzaron a atacar “con intensidad” e incluso se pidió apoyo tanto terrestre como aéreo.

Sin embargo, cuando las familias de los muertos, la mayoría originarios de Ocotlán, Jalisco, comenzaron a recoger los cuerpos en el Semefo de Morelia, dieron cuenta de que los cadáveres presentaban huellas de tortura: estaban mutilados, destrozados, calcinados e incluso algunos tenían el tiro de gracia, dicen.

Algunos de ellos ni siquiera sabían portar armas, eran hijos y esposos de familias pobres que fueron a ese rancho a trabajar, según testimonios de sus familiares. Las madres y padres, hermanas y hermanos, que vieron las primeras fotografías de los muertos en redes sociales, corroboraron en los cuerpos de sus familiares muertos una violencia extrema.

Aseguran, responde no a un enfrentamiento, como dijeron las autoridades, sino a una masacre. Sin embargo, ninguna autoridad, ni siquiera la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ha hecho caso a sus reclamos por esclarecer el hecho y “limpiar” el nombre de los muchachos.

Desde hace tiempo ha habido en ese estado mucho derramamiento de sangre. Pero en los últimos seis meses se ha enconado la violencia, ha habido al menos tres masacres de civiles en las que los familiares de las víctimas culpa a la Policía Federal, al Ejército Mexicano y Fuerza Rural en Michoacán de ser los autores con el pretexto de que van por delincuentes.

¿De que sirvió enviar al comisionado Castillo Cervantes a Michoacán? ¿De qué ha servido el supuesto despliegue de acciones federales en coordinación con el gobierno de ese estado? ¿Y tanto dinero del erario en medio? El hecho es que ese ensayo no sirvió para combatir a la delincuencia, al crimen organizado ni a los cárteles en esa entidad. Y puede haber un levantamiento armado en esa entidad federativa.

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¿Aguantará Castillo la presión?

PAULINO CÁRDENAS

Las apuestas comenzaron a correr: unos afirman que Alfredo Castillo Cervantes, Comisionado para la Paz y Seguridad y el Desarrollo Integral para Michoacán, no aguantará la presión que se le viene encima después de la balacera y muerte, el martes pasado, de once miembros de los grupos de autodefensa antagónicos -uno encabezado por Hipólito Mora y otro por Antonio Torres alias ‘El americano’-, habiendo sido una de las víctimas Manuel Mora, hijo del fundador de las autodefensas de La Ruana; otros señalan que si el presidente Peña Nieto, jefe y amigo del comisionado plenipotenciario, insiste en sostener al ex procurador federal del Consumidor y ex subprocurador de la PGR en tierras michoacanas, correría peligro su vida y sería oootro escándalo más para el mandatario federal si llegaran a ultimar a su enviado, aún como anda rodeado de guaruras.

Hipólito Mora, además de estar muy sentido por la muerte de su hijo Manuel caído junto con otras diez gentes en la balacera que hubo entre fuerzas rurales e integrantes de la delincuencia organizada en Buenavista Tomatlán hace tres días en el rancho Las Palmeras, la cual duró más de dos horas, culpó sin ambages a Alfredo Castillo de ese crimen porque en varias ocasiones le había pedido al comisionado que interviniera y no sacara a la Gendarmería ni a la Policía Federal de la zona, ya que se quedarían solos y a expensas de narcos disfrazados de autodefensas que los podrían emboscar y matar. ‘Castillo nos dejó morir solos’, acusó el fundador de las autodefensas en Michoacán. Además, agregó, “nos tienen rodeados muchísima gente del Americano”.

Insistió en las entrevistas: “Culpo a Alfredo Castillo, el sabía de todo, muchas veces le supliqué que nos apoyara, que nos liberara de esa gente y no hizo caso y aquí están las consecuencias”. Y añadió en tono grave: “Se le concedió a Alfredo Castillo lo que quería, que nos acabaran al grupo de nosotros”. La rabia, pues, es contra el comisionado enviado por Peña Nieto a Michoacán. Los ataques estuvieron dirigidos contra policías rurales quienes son liderados por Hipólito Mora y tuvieron lugar en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, conocida como La Ruana. En el municipio ubicado en la Tierra Caliente de Michoacán se desplegó un operativo policial por tierra y aire para tratar de contener la escaramuza.

“El Americano” forma parte del grupo élite de la nueva corporación policiaca que integró el comisionado Castillo, el cual tiene entre sus objetivos la búsqueda y localización de Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’. Sin embargo, hay al menos un video en donde aparece con el dirigente de los Caballeros Templarios, además de que tiene en su haber la acusación por secuestro en su ficha delincuencial. Aún así, el comisionado plenipotenciario lo cobijó para hacerlo parte de la policía rural, lo que le fue cuestionado por Hipólito Mora, con quien Antonio Torres tiene una rivalidad por razones sentimentales de una mujer, que supuestamente ya estaba superada. El caso es que su hijo Manuel Mora, que andaba en la bola de las autodefensas, acabó muerto el martes pasado.

Aquella orden que había dado Alfredo Castillo de que habría cárcel para aquellos autodefensas que portaran armas, solo fue aplicada contra el doctor José Manuel Mireles Valverde, jefe de las autodefensas de Tepalcatepec, quien sigue en la cárcel por no obedecer la orden. Eso le había sido criticado por Hipólito Mora quien en su momento dijo que había sido un error de Mireles no hacer caso de deponer las armas de uso exclusivo del Ejército. Sin embargo, Mora cayó en lo mismo, para defenderse del acoso de presuntos comandos al servicio de la delincuencia organizada que siguen azuzando a muchas familias en Michoacán. ¿Por qué?

En entrevista en el espacio radiofónico y televisivo de José Cárdenas, el fundador de las autodefensas de La Ruana externó su temor de que la gente de ‘El americano’ los mate a él y a sus compañeros, como ya lo había hecho con su hijo Manuel. “Estamos rodeados por gente de ‘El americano’ que protege Alfredo Castillo’. Después de acusar a los políticos a quienes sólo les interesa robar y hacerse ricos con el dinero de los mexicanos, Hipólito Mora clamó: “Señores diputados, llámenlo a cuentas”. El problema es que puede haber una reacción inesperada y a quien maten sea a Castillo Cervantes. Eso no lo puede descartar nadie. El comisionado está en medio de esa danza de venganzas, violencia y muertes.

Por el conflicto armado que ha vivido Michoacán, el presidente Peña Nieto ordenó, tardíamente, crear una Comisión por la Seguridad y el Desarrollo Integral del estado. A Alfredo Castillo Cervantes, ex Procurador general del gobierno mexiquense, ex subprocurador General de la República y ex procurador Federal del Consumidor, lo nombró comisionado. La designación fue por la necesidad de llenar el vacío de autoridad en esa entidad. El flamante funcionario sería una suerte de gobernante de facto, en tanto el priísta Fausto Vallejo que era un gobernador de membrete, fue desplazado en el mando del estado hasta que renunció.

En aquellos días el doctor José Manuel Mireles Valverde, jefe de las autodefensas de Tepalcatepec, hizo una declaración muy preocupante a la revista colombiana Semana. Dijo que ‘el movimiento comunitario haría una revolución a escala nacional’. “Viene la revolución para México. Estamos bien dispuestos a hacer un movimiento insurgente nacional en contra de todo lo que está pasando”. En un artículo titulado ‘Autodefensas a la mexicana’, la revista resumía que “desde hace meses, grupos paramilitares se están tomando el país. El gobierno está en vilo y esta nueva violencia no puede sino empeorar el desangre actual”.

Y abundó la revista Semana: “Las autodefensas tienen un terreno abonado para crecer y, desde ya, algunos jefes piensan en consolidar un movimiento nacional. Y esa es sin duda la puerta a más masacres, secuestros y más extorsiones”. Lo malo, decía, que como quedó claro en Colombia, “la violencia solo crea más violencia”. Habrá que ver lo que sucede de ahora en adelante en Michoacán, en donde ni duda cabe de que la violencia ha vuelto a retornar. La escaramuza en La Ruana fue una prueba. Habrá que ver si Alfredo Castillo aguanta la presión. Seguramente seguirá tratando de taparle el ojo al macho a base de verborrea, aunque se dice que sus días en Michoacán están contados.

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Castillo recicla ‘alianzas’

PAULINO CÁRDENAS

Oootra vez, el comisionado plenipotenciario para Michoacán, Alfredo Castillo, retoma la idea de hacer alianzas con los grupos de autodefensa de ese estado y les vuelve a proponer lo mismo que hace unos meses: que registren y entreguen sus armas y se sumen a las tareas de vigilancia como policías comunitarios bajo las órdenes de las fuerzas militares del gobierno federal. Había trascendido que hubo acuerdos aberrantes como el de liberar a Hipólito Mora, dirigente del grupo de autodefensas de La Ruana, acusado de haber sido el autor intelectual del crimen de dos supuestos autodefensas de otro grupo, y a quien se le achacan diversos delitos como secuestro, extorsión y despojo entre otras chuladas. Mora fue detenido de manera por demás arbitraria y ahora ‘se acuerda’ su liberación. Lo mismo habría de suceder con el caso de Enrique Hernández Salcedo, preso por el presunto homicidio del edil de Tanhuato y quien fue detenido también de manera arbitraria como fue el caso de Hipólito, sin tener elementos para ello; hasta donde se sabe ambos fueron aprehendidos con información basada en chismes.

Quien había comentado que esos casos eran parte del acuerdo tomado con el comisionado, fue el doctor José Manuel Mireles Valverde, quien se ha autonombrado vocero único de los grupos de autodefensa y que de hecho se ostenta como líder del Consejo de Autodefensas de Michoacán (CAM). Eso fue desmentido ayer por la Comisión que encabeza Castillo. En un comunicado se precisó que es falso que exista algún acuerdo en beneficio de personas, miembros o líderes de autodefensas que enfrentan procesos por delitos graves, además de la portación de armas. Se dijo que los únicos acuerdos reconocidos por las partes son los anunciados el 14 de abril.Castillo expresó que lo acordado fue público y aceptado en votación unánime y democrática por lo que “aquellos puntos fuera de los enlistados, señalados por voceros o representantes de los mismos grupos, carecen de validez”. Aclaró que los compromisos que se hicieron públicos el pasado lunes y acordados con los líderes de grupos ciudadanos de veinte municipios, son los únicos reconocidos por todas las partes.

Lo anterior, dice el comunicado, ante versiones de que se habría negociado la libertad de Hipólito Mora, acusado de homicidio, y de otros procesados por delitos graves como parte del acuerdos para el desarme de las llamadas autodefensas y la institucionalización de las mismas.Se explicó que al día siguiente de que se realizó la votación, la Comisión empezó el cumplimiento del apartado de “Soluciones legales” mediante el cual el gobierno federal se compromete a “realizar las gestiones para lograr el traslado de todos los procesados integrantes de grupos de autodefensas, y que hayan sido detenidos por la portación de un arma, al Penal de Apatzingán”. Los individuos pertenecientes a grupos de autodefensas que están siendo procesados por otros delitos graves, además de la propia portación de arma, “seguirán su proceso penal conforme a derecho”. Tal es el caso, se precisó, de los señores Hipólito Mora Chávez y Enrique Hernández Salcedo, así como las personas que delinquieron con playeras y camionetas marcadas con leyenda de “Autodefensas” que pretendían despojar de caballos y bienes en un rancho el pasado 12 de marzo en el municipio de Álvaro Obregón.

Todo ello con tal de que las autodefensas dejen de andar armados y sueltos por las comunidades que defienden desde hace tiempo, a causa de que los gobiernos de Michoacán y el Federal dejaron al garete por mucho tiempo a miles de pobladores michoacanos que han estado bajo el yugo del cártel de los Templarios y de otros grupos criminales que se han dedicado a violar de manera flagrante los derechos de gente humilde que vive de su trabajo, así como comerciantes, agricultores y ganaderos que han sido obligados a pagarle cuotas por diversos conceptos a esas bandas que ambos gobiernos, de hecho, le han sacado la vuelta para no enfrentarlos directamente. Las declaraciones del comisionado Castillo del lunes y las aclaraciones que ha tenido que hacer apenas unas horas después para desmentir lo dicho por el doctor Mireles Valverde, de que los acuerdos no incluyen liberar a Hipólito Mora ni a Enrique Hernández Salcedo, es síntoma de que ese ensayo que el gobierno federal pretende repetir, de tratar de convencer a esos grupos civiles a que registren sus armas o y las de uso exclusivo del Ejército las entreguen, podría volver a quedar en el intento nuevamente.

Habrá que recordar que esta viene a ser la tercera vez que se intenta. Incluso esta vez el comisionado estableció el próximo 10 de mayo como fecha máxima para que las autodefensas de Michoacán queden desarmadas. ¡Vaya fecha que se escogió! Hay quienes dudan que eso vaya a suceder porque los integrantes de esos grupos civiles armados siguen sosteniendo que hasta que el gobierno federal no les garantice que tendrán paz en las comunidades en las que el cártel de los Caballeros Templarios han sentado sus lares, no dejarían las armas. Y no las dejarían porque ni el gobierno estatal ni el federal han demostrado voluntad política ni capacidad ni eficacia, para garantizarle a los michoacanos que el cártel dominante los deje de someter, sobre todo en las comunidades más apartadas del estado.

El nuevo llamado de Alfredo Castillo Cervantes a dizque ser amigo de las autodefensas, derivó porque al anunciarse hace unos días un ‘ultimátum’ de que o se desarmaban o el Ejército y la Marina lo harían, a lo que varios de ellos se opusieron porque, dijeron en voz de Mireles Valverde, quedarían nuevamente a expensas de los criminales a los que ni el gobierno estatal ni el federal, han querido someter. Dijeron que ‘preferían morir’ antes de entregar las armas. Eso preocupó en la oficina principal del antiguo Palacio de Covián, de donde salió la orden de volver a intentar hacer alianzas con los grupos civiles armados de Michoacán. Lo que sucede es que es un esquema que vuelve a reciclarse por tercera vez. A principios de este año, la orden había sido la de que el Ejército y la Armada desarmarían a las autodefensas porque andar cargando con armas a la vista ‘es inconstitucional’.

Luego de que hubo tres muertos durante la primera noche de ese intento, entre militares y autodefensas, Gobernación decidió ir por la suave y le ordenó a Castillo que anunciara que mejor sería que esos grupos civiles armados se sumaran a las tareas de las Fuerzas Armadas para ir, dizque, tras los principales cabecillas de los Templarios e invitando a los grupos civiles a integrarse a la policía estatal; algunos accedieron, otro no. Fue cuando comenzó la cacería de algunos dirigentes incómodos por parte del gobierno federal. Hubo hechos como el de la avioneta en la que viajaba Mireles Valverde y otros acompañantes, que cayó en un paraje. El líder de las autodefensas de Tepalcatepec quedó malherido, al igual que dos personas más que lo acompañaban y una cuarta resultó muerta. El accidente fue alrededor de las 20:30 horas del sábado 4 de enero pasado, en el poblado del Cháuz, donde la aeronave en la que iba el Mireles cayó repentinamente.

El problema de Michoacán es bastante más complejo que andar diciendo hoy que sí y mañana que siempre no, como La Chimoltrufia, con respecto a esos grupos civiles armados que solo han intentado defenderse por propia mano, en virtud de que el gobierno de Fausto Vallejo no da una, y el gobierno federal reaccionó demasiado tarde para ir en auxilio de los michoacanos sometidos por los Templarios. Con los raros acuerdos del comisionado y los malos entendidos de quien se ostenta como vocero único de las autodefensas michoacanas, las cosas en Michoacán no van a mejorar sino al contrario. Por cierto, ¿en dónde anda ‘La Tuta’? Unos suponen que está en su estado natal, Guerrero, aunque oficialmente se maneja como nacido en Arteaga, Michoacán; otros dicen que está refugiado en un país al sur de México en donde los Caballeros han tendido sus tentáculos. Otros más señalan que ‘ya está acorralado’ y que ‘pronto caerá’. ¿Será?

 

 

 

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Narcoviolencia y megapetroleras

PAULINO CÁRDENAS

La violencia y los crímenes que siguen sucediendo en el país vinculados a los cárteles de la droga y a las mafias del crimen organizado, es una seria preocupación para la administración peñanietista con respecto a los emporios petroleros extranjeros que están por asentarse en México o que ya han empezado a hacerlo. De ahí que después de no hacer caso durante más de un año de lo que venía sucediendo en Michoacán desde el sexenio de Felipe Calderón, el presidente Peña Nieto optó por ordenarle al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, entrarle al toro por los cuernos y asistir a un gobierno que no daba una, porque el mandatario Fausto Vallejo había sido rebasado por los problemas cada vez más intrincados, derivados del avance del cártel de los Templarios y otros grupos delictivos que tenían y siguen teniendo sometidas a muchas comunidades michoacanas, lo que estaba por poner peligrosamente en riesgo la gobernabilidad en ese estado.

Y para efectos de lo que viene en materia petrolera, la imagen negativa de Michoacán estaba siendo una apuesta demasiado riesgosa, ya que la imagen de lo que venía sucediendo de años atrás en la entidad, le había dado la vuelta al mundo varias veces. Cierto que no solo Michoacán padece ese problema de dominio de los cárteles de la droga. Siguen vivos casos similares en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Veracruz, Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes, Estado de México, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Quintana Roo. También el Distrito Federal tiene lo suyo, pese a que se insiste en que la capital del país está ‘limpia’ de ese azote. Sin embargo, Michoacán ha sido de lo más notable en materia de violencia, abusos y sangre derramada de gente inocente por parte de los cárteles de los templarios y otros grupos delictivos.

Por ello Peña Nieto quitó a su amigo Alfredo Castillo de la Profeco y lo mandó de comisionado plenipotenciario a esa entidad federativa, quien a decir verdad ha hecho lo que ha podido frente a la enorme complejidad del problema delictivo, social y económico que vive esa entidad, que como en otras, culpa en gran parte es de sus gobernantes que se han visto rebasados por la furia de los grupos delictivos que han impuesto su ley en muchas comunidades y municipios michoacanos sin que las fuerzas gubernamentales armadas los haya podido detener. En el caso michoacano, por esos factores de ineficiencia, ineficacia y valemadrismo gubernamental, es que fueron surgiendo los grupos de autodefensa en ese estado, los cuales han proliferado de un año a la fecha.

Ante ese panorama, Castillo Cervantes ha tenido que actuar a como dios le ha dado a entender, a veces de manera extraña por decir lo menos, como fue el  caso de haberse reunido con Juan José Farías alias ‘El Abuelo’ quien tiene antecedentes criminales, o haber detenido a Hipólito Mora sin más pruebas que los dichos de sus enemigos, pese a ser uno de los dirigentes más visibles de las autodefensas de La Ruana que se había sumado de buena fe a los propósitos del gobierno federal. La reunión que tuvo Castillo el pasado 5 de febrero con ‘El Abuelo’ desató una serie de críticas contra él, y cuando se le preguntó al funcionario por qué se había reunido a solas con el ex templario en una bodega de un paraje de Tepalcatepec, dijo que no sabía de quién se trataba, cosa que nadie le creyó.

El comisionado se había reunido ese día con ganaderos y dirigentes de autodefensas. Pero con Farías pareció una reunión ‘en lo oscurito’ como para buscar un pacto de no agresión con grupos delincuenciales, usándolo como intermediario. La reunión con Juan José Farías fue una casualidad, no fue una reunión ‘en lo oscurito’, afirmó. Lo que ha estado sucediendo en Michoacán con el comisionado plenipotenciario a algunos les parece de locos. Empezando porque en lugar de ir tras las cabezas principales de los templarios y otros cárteles, el gobierno federal dio la orden de ir contra los que se tienen que defenderse por sí mismos por las omisión y colusión del gobierno estatal con las mafias y porque el actual gobierno federal se hizo como que la virgen le hablaba durante más de un año, lo cual no tiene lógica.

En realidad lo que obligó a actuar al gobierno de Peña Nieto fue la presión derivada de la reforma energética, que implica la inminente llegada de las grandes empresas petroleras que vendrán a extraer hidrocarburos bajo nuevas reglas de juego que ya les  permite la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La actuación de Castillo Cervantes ha estado preñada de actitudes que no corresponden a una gente con su supuesta experiencia de ex procurador. Se ha dejado llevar más por los chismes y diretes de la gente, que por los hechos. Caso concreto es el de Hipólito Mora, a quien le endilgaron la complicidad en dos crímenes y le encaramaron 35 acusaciones proveniente de gente de muy dudosa honorabilidad.

En una reciente entrevista para la radio señaló que había rumores de que los ‘iniciados’ templarios, realizaban sacrificios humanos, cuyo corazón se tenían que comer, obligados por ‘El Chayo’, como prueba de lealtad a esa agrupación. Dijo que un criminal recién detenido, Manuel Plancarte Gaspar -sobrino de  Enrique ‘Kike’ Plancarte, uno de los principales líderes de los templarios-, había confesado esa condición de antropofagia para los iniciados templarios que les imponía ‘el más loco’, mientras Plancarte Gaspar y otros, se encargaba de secuestrar niños y extraerles sus órganos para ser vendidos. Es decir que a Castillo Cervantes lo convencen más los dichos de gente de dudosa reputación, que los hechos. Toda esa prisa es por el apuro que hay de las megapetroleras que vienen.

Si el presidente Peña Nieto quisiera resolver de manera integral el gran problema global de la criminalidad en México que heredó de la ineficaz guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón -que dejó un saldo de más 80 mil muertos aunque algunos hablan que pudieron ser de más de 150 mil-, entonces tendría que enviar un comisionado a cada una de las 24 entidades señaladas por la PGR en el mapa de la criminalidad que hay en el país para someter a los nuevos 80 cárteles surgidos durante el sexenio pasado, incluido el Distrito Federal. De manera que México se convertiría, metafóricamente hablando, en una Nación de Castillos, con todo y los bemoles del comisionado. Ojalá esa fuera la solución.

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Para autodefensas hubo traición

PAULINO CÁRDENAS 

Aunque hay dirigentes de grupos comunitarios que estuvieron de acuerdo con la detención de Hipólito Mora por estar supuestamente vinculado a dos crímenes, integrantes de otros grupos que participan activamente como guardias armados de autodefensa en Michoacán, consideran esa detención como una traición, ya que el principal líder de las autodefensas de La Ruana ha sido de los que más ha colaborado con el gobierno federal para dar con los principales cabecillas de los templarios. Critican que nuevamente se repita la estrategia de ordenar el desarme de las autodefensas de esos grupos que venían colaborando con el comisionado Alfredo Castillo Cervantes para dar con los principales capos, en lugar de ir contra otros grupos cuyos dirigentes tienen fama de haber sido templarios y tienen antecedentes criminales. Otra versión señala que a Hipólito lo detuvieron para evitar que lo ejecutaran ya que tenía varias amenazas  de muerte.

A quien deberían desarmar, dijeron integrantes de autodefensa molestos, es al que maneja otros grupos mas violentos y que quiere convertirse en el líder absoluto de las autodefensas de esa comunidad, como es a quien apodan ‘Simón el americano’, que a últimas fechas tuvo fuertes discrepancias con el hoy líder comunitario detenido. También hay reclamos de que el gobierno federal no está reconociendo la contribución de las autodefensas, pese a que han colaborado en la identificación de domicilios de templarios para lograr su captura. Incluso acusan que los federales no van a los lugares que los comunitarios les han dicho que se esconden los cabecillas de ese cártel, por temor a caer en violaciones a los derechos humanos. Señalan que con tantas problemas cruzados, el comisionado parece estar hecho bolas. Y para acabarla, con la detención de Mora Chávez lo tildan de traidor.

Primero desconcertó aquella orden de Gobernación dada a medidos de enero, de que fueran desarmados los grupos que integraron guardias civiles que habían surgido para defenderse de los ataques, vejaciones, violaciones, despojos, secuestros y abusos del cártel de Los Caballeros Templarios, los cuales comenzaron a multiplicarse. Invocando el Estado de derecho y la Constitución, ordenaron ir a diversas comunidades michoacanas para quitarles las armas a las autodefensas y ser entregadas al Ejército. Pero el plan se vio manchado la primera noche de esa operación militar tras una confrontación entre soldados y civiles que según testigos estaban desarmados. Hubo el reporte de al menos dos fallecidos en esa refriega.

Por ello el gobierno optó mejor por aliarse con ellos incluso ofreciéndoles a los integrantes de esos grupos civiles que se sumaran a las filas policiacas destacadas en la entidad. La pregunta era, ¿por qué la orden de desarmar a quienes se defendían de los criminales y no se daba la orden de ir contra los cárteles de la droga y del crimen organizado que tenían sometida a gran parte de la población en varios municipios de aquella entidad, entre ellos los Templarios y antes la Familia Michoacana? Nadie se lo ha explicado. Ahora, nuevamente el gobierno federal aplica la misma estrategia, con la diferencia de que se ordenó la detención de Hipólito Mora Chávez, líder nato de los grupos de autodefensa de La Ruana, además de ordenar el desarme de su gente, en lugar de hacerlo contra ‘Simón el Americano’, de quien poco se sabía públicamente, pero cuyo negro historial lo había ocultado el gobierno federal, ya no se diga el gobierno estatal.

Le endilgan estar vinculado con el crimen de dos personas que, se dice, pertenecían a la banda de ‘El Americano’ y cuyos cadáveres aparecieron calcinados en una camioneta el pasado sábado. Ellos eran, Rafael Sánchez Moreno alias ‘El Pollo’ y José Luis Torres Castañeda, alias ‘El Nino’. Se dice que siempre andaban juntos y que tenían muchos enemigos porque, uno de ellos, ‘El Pollo’, habría pertenecido a los Templarios y luego se volvió autodefensa en la Ruana, que comanda a quien apodan ‘Simón el americano’.   Según ha trascendido, este personaje, además de haber pertenecido a los Templarios e identificado a últimas fechas como parte del cártel jalisciense Nueva Generación, fue aliado de Hipólito Mora dizque para combatir a los Caballeros. Pero pronto se dio cuenta de las intenciones de El Americano, que son las de llegar a comandar a todos los grupos de La Ruana y aún de todos los grupos comunitarios armados que hay en Michoacán.

Por ello la detención de Hipólito desconcertó a quienes lo conocen, ya que lo consideran una gente proba, incorruptible y casado con sus ideas de ver a su comunidad sin el agobio de los criminales. Sin embargo, el comisionado plenipotenciario, Alfredo Castillo, afirmó que la detención de Hipólito, el martes 11, se dio por su “probable responsabilidad en grado de participación”, en el asesinato de las dos personas que fueron encontradas torturadas, con tiro de gracia y calcinadas, el pasado sábado 8 de marzo. Castillo Cervantes declaró que había elementos que indicaban la probable participación de Hipólito Mora en los dos crímenes sucedidos el pasado sábado 8 de marzo, por lo que, sin más, fue detenido y llevado a declarar se supone que a los separos de la Procuraduría estatal.

¿Es posible detener a alguien de la que se sospecha ‘su probable’ participación en dos crímenes? Sin haber pruebas contundentes, solo sospechas, se dio la orden de detenerlo. ¿Luego entonces? ¿Por meras sospechas detienen a un sujeto que además ha colaborado mejor que otros en los afanes del gobierno de acotar al principal cártel que operan en la entidad? El comisionado afirma de que a los asesinos materiales que eran de su grupo, ‘los dejó escapar’; luego dijo que ‘se dieron a la fuga. ¿Cómo saben que los que escaparon son los asesinos? ¿Por dichos también solamente?¿Hay pruebas? ¿El debido proceso fue respetado en el caso de Hipólito?

Muchos de los que forman parte de los grupos de autodefensa, empiezan a creer que el comisionado confía más en gente con antecedentes criminales, que en la que de manera bien intencionada quiere sumarse a la tarea de combatir y erradicar a los templarios de Michoacán. Ese podría empezar a ser el estigma que seguirá a Castillo Cervantes como comisionado para la seguridad y el desarrollo integral en el Estado de Michoacán. Con el otro ingrediente que muchos que forman parte de los grupos comunitarios de autodefensa, empiezan a desconfiar de él. Más que una percepción parece ser la realidad. Ojalá que la versión de que Hipólito fue detenido para salvarlo de un atentado, sea la buena.

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