Archivo de la etiqueta: Narco

Iglesia también critica la “fuga”

PAULINO CÁRDENAS

Hasta la Iglesia católica le reprocha al gobierno federal la “fuga” de El Chapo. De ser la de Gobernación una “Supersecretaría”, pasó a ser una “minisecretaría” criticó en su semanario Desde la Fe. Señaló en su editorial de este domingo que la evasión de Joaquín Guzmán Loera, muestran la “ineficacia” de la dependencia federal en sus acciones de seguridad pública y la efectividad del sistema de inteligencia.

En el editorial titulado “Supersecretaría”, la Arquidiócesis de México afirmó que con la reforma de 2012 a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Secretaría de Gobernación fue jurídicamente “desnaturalizada para imponer criterios ineficaces que confunden a un organismo político como aparato policial”.

Añadió: “Los hechos en materia de seguridad acaecidos recientemente, es decir, la vergonzosa fuga de uno de los delincuentes más connotados, pone en tela de juicio la viabilidad de aquella reforma y la concentración de funciones en una entidad encargada del gobierno interior”, cuestionó el editorial católico.

Enfatizó que con la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, derivada de las modificaciones a la administración pública, se dio el “renacimiento de la Supersecretaría”, la cual concentra “competencias diversas, incompatibles y dispares”.

Señaló que las incongruencias abarcan desde la coordinación de los secretarios de Estado, dirigir la política migratoria, la vigilancia de casinos, juegos y sorteos, así como de las asociaciones religiosas, hasta la “fallida omnipresencia en la administración del sistema penitenciario de máxima seguridad”, señaló la publicación.

Destacó que con la evasión del capo sinaloense de hace unos días “la Supersecretaría vino a ser minisecretaría”.

Recordó que los argumentos utilizados por el Congreso de la Unión para realizar los cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública  fueron para “proveer de tranquilidad y seguridad en todo el territorio nacional para cada persona y familia”.

Hace unos meses, a mediados de febrero pasado, el Papa Francisco le escribió a un amigo diputado paisano suyo, Gustavo Vera, comentándole su deseo de que Argentina esté “a tiempo de evitar la mexicanización”, en referencia al avance del narcotráfico, lo que causó escozor en la cúpula del gobierno mexicano. “Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. La carta fue difundida por Vera a la prensa.

En aquella fecha el canciller José Antonio Meade señaló que, más que buscar estigmatizar a México o a cualquier otra región de los países latinoamericanos, “lo que debiera es buscarse mejores enfoques, mejores espacios de diálogo y mayores espacios de reconocimiento de los esfuerzos que México y Latinoamérica hacen respecto de un tema que mucho nos preocupa”.

Reconoció sin embargo que desde hace años, diversas zonas de México se han visto afectadas por la violencia del narcotráfico y que cárteles mexicanos de las drogas han extendido sus operaciones a otros países del hemisferio así como a otros continentes. El canciller dijo que México ha manifestado en la arena internacional su compromiso de combatir el narcotráfico, aunque dijo que se trata de un reto compartido.

Al conocer la noticia de la evasión del Chapo Guzmán, el sacerdote Raúl Vera López, Obispo de Saltillo, dijo que había que hacerle un monumento al capo sinaloense, porque con su evasión del penal de Almoloya, “quedó plenamente demostrado el tamaño de la corrupción” que existe en México en donde las autoridades juegan un principalísimo rol. Debe reconocérsele al capo que ha logrado comprobar el nivel de corrupción que tanto han intentado evidenciar los defensores de derechos humanos, señaló el prelado.

“Debemos hacer un monumento porque todos los defensores de los derechos humanos hacemos lo posible por mostrar la corrupción de la institución política mexicana y el Chapo magistralmente lo logra”, añadió. El Obispo calificó la evasión del capo como un acuerdo pre-pagado de un partido político que consiguió un triunfo en el reciente proceso electoral.

Esto coincide con el malestar de la Iglesia que recoge en sentir de millones de católicos, en el sentido de que, como manifestó el editorial Desde la Fe del domingo, la evasión de El Chapo pone en evidencia el actuar de la Secretaría de Gobernación, calificando el hecho como una “vergonzosa fuga” de  uno de los delincuentes más connotados, lo que mostró la “ineficacia” de la dependencia federal en sus acciones de seguridad pública y la efectividad del sistema de inteligencia.

En su carta a su amigo el diputado argentino que éste hizo pública en febrero pasado, el Papa Francisco no tuvo empacho en señalar que estuvo hablando con algunos obispos mexicanos “y la cosa es de terror”, refiriéndose al avance del narcotráfico en México. Eso enervó a las autoridades mexicanas, que con cierta prudencia pidió al Vaticano una aclaración que días después dio el Sumo Pontífice en una entrevista por televisión. Dijo que no quiso decir lo que sí dijo.

Quizá por ese ambiente de violencia y sangre o acaso porque el gobierno mexicano le reprochó su comentario de que el narco en México es cosa de terror y que ojalá Argentina esté a tiempo de evitar la mexicanización del narco -que fue lapidario-, decidió no incluir a México en su viaje que programó a varios países latinoamericanos. Y a la visita pastoral que hará a EU en septiembre tampoco vendrá a México, ni de pasadita.

En fin, que hasta la Iglesia católica le reprocha al gobierno mexicano la “fuga” de El Chapo.

Anuncios

Comentarios desactivados en Iglesia también critica la “fuga”

Archivado bajo Iglesia también critica la "fuga"

Narco mejor equipado que Policía

PAULINO CÁRDENAS

Hay cierta incongruencia entre lo que se sabe, incluso con datos, de que el gobierno de México ha ido comprando armamento a distintos países -EU, Francia o Italia, y a naciones como Rusia, Israel, e incluso China, entre otras-, y la reciente declaración presidencial de que las corporaciones de seguridad pública están en desventaja de armamentos y preparación estratégica, con respecto a las organizaciones delictivas que operan en México. El reconocimiento que hizo hace unos días el jefe supremo de las Fuerzas Armadas de que hoy el crimen organizado está “lamentablemente, mejor preparado, equipado” y que “tiene armas mucho más sofisticadas con las cuales delinque y con las cuales enfrenta a las corporaciones de seguridad pública” del país, no es buena noticia.

Eso a pesar de que desde el gobierno del panista Felipe Calderón y ahora del priísta Enrique Peña Nieto, se han invertido millones de dólares del erario para comprar armamento a varios países. Se dirá que esas compras son para seguridad nacional, pero el caso del narco y su avance entonces dónde queda. Esa declaración abre nuevamente el debate de si las corporaciones policiacas deberían ser las que deben combatir a la delincuencia organizado y al narcotráfico y no los miembros del Ejército y la Armada a los que por órdenes de su jefe supremo les toca esa tarea, aunque constitucionalmente no sea su responsabilidad, porque el Ejército no es policía; su misión es defender la seguridad nacional.

Esa distorsión existe desde que el panista Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico y cuya inercia, herencia de sangre y número de muertos por miles y miles, le heredó al priísta Peña Nieto, cuyo gobierno no ha podido dar pie con bola ante el avance del crimen organizado y de las mafias. Pero volviendo al tema, el mandatario priísta aseguró que su gobierno busca armar a las policías de manera adecuada para combatir al crimen organizado, pues reconoció que dichos grupos tienen un mejor armamento. Durante una reunión con policías del estado de México, en la cual les entregó equipo de seguridad, aseguró que los cuerpos policiales deben ser equipados y tener mejores estrategias.

Esto “será más fácil”, señaló, si se crean “32 policías sólidas, bien preparadas y homogéneas en lugar de las 1,800 que actualmente existen”. Esta propuesta tendría un mando único y que está bajo análisis en el Senado y del Congreso, agregó. La iniciativa propone la desaparición de las policías municipales, para lo que Peña Nieto plantea reformar el artículo 21 constitucional y establecer que esa labor sea exclusiva del gobierno federal y de las 32 entidades federativas. De aprobarse las propuestas, los ayuntamientos únicamente participarán en el diseño y la ejecución de políticas no policiales para la prevención del delito.

Ante esa disparidad de fuerzas entre narco y policías, de armamento y preparación en cuanto a estrategias -independientemente de las colusiones que por años se han dado entre mandos policiacos, tropa y delincuentes-, es que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se optó por habilitar al Ejército en el combate al narcotráfico, además de defender la integridad, independencia y soberanía de la nación mexicana, emplear el poder naval de la Federación para la defensa exterior y coadyuvar en la seguridad interior del país para garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población en casos de necesidades públicas Desde entonces, las Fuerzas Armadas, han tenido como misión adicional el combate permanente contra el tráfico de narcóticos.

Pero con el panista Felipe Calderón esa orden al Ejército se acendró y fue en el sentido de luchar frontalmente contra los sicarios del narcotráfico. Con el gobierno de Peña Nieto sigue estando vigente la misma orden. Ejército y Armada han hecho una tarea policiaca porque a quienes corresponde hacerlo, las policías, no están preparadas ni habilitadas ni pertrechadas para ello. Hay malos elementos militares que abusan de su poder. Y ni decir de los malos policías que se coluden con el narco por dinero. ‘Son casos aislados’ dijo Peña Nieto en el estado de México el mismo día que entregó equipos de seguridad. Y cada vez que hay abusos de esa naturaleza, la excusa es la misma: ‘Son casos aislados’.

Pero son las consecuencias las que cuentan. Ahí están Atenco y Ayotzinapa como ejemplos. Y de acuerdo con la Procuraduría General de la República, policías municipales de Iguala fueron responsables de la desaparición forzada de los 43 normalistas de la escuela rural ‘Raúl Isidro Burgos’ sucedida el 26 de septiembre de 2014, quienes los habrían entregado al grupo criminal Guerreros Unidos. Este es uno de los últimos casos confirmados de que el crimen organizado y la policía están coludidos.

El mandatario aprovechó el evento para hablar sobre las capturas de integrantes del crimen organizado realizadas durante su administración, y mencionó que 90 de 122 delincuentes buscados por el gobierno mexicano, ya han sido detenidos y ahora son procesados judicialmente. Por primera vez mencionó por su nombre a delincuentes: “Hoy el Chapo, la Tuta y el jefe de los Beltrán están enfrentando procesos, muchos otros más están enfrentando procesos y están fuera de la sociedad a la que estaban lastimando”, expresó sobre los arrestos de Joaquín Guzmán Loera, Servando Gómez Martínez y Héctor Beltrán Leyva.

Sin embargo, pese a la captura de figuras conocidas y no tanto, del narco, las actividades de las bandas criminales siguen propiciando violencia, hechos sanguinarios, extorsiones, secuestros, torturas que provocan miedo y terror en comunidades y poblaciones de varios estados de la República en donde el gobierno federal no ha podido acotar a las bandas que desde el sexenio pasado, el panista de Calderón alborotó la gallera de la criminalidad y que lejos de ganar la ‘guerra’ al crimen, los cárteles se fortalecieron y aunque hubo escisiones de algunos cárteles, también se dio el nacimiento de nuevas asociaciones criminales que ahí están, vivitas y coleando.

Esa declaración emitida por el presidente de que el narco cuenta con mejor armamento que las corporaciones policiales, fue más bien desafortunada. Si es cierto, por sabida se calla. Esa desventaja la celebran las bandas criminales y le agradecen a Peña Nieto que lo reconozca. La noticia vendrá con críticas muy duras de rebote desde el exterior, en donde alcanzó a escucharse ese reconocimiento que para muchos es signo de debilidad ante el poderío de los narcotraficantes, no solo económico sino en materia de armamento. Y es lógico cuando, por un lado, se sabe que la delincuencia organizada compra armas al otro lado de la frontera y las introduce a nuestro país por tierra o por mar, con la anuencia de personal oficial.

Lo que también sale a relucir con esa declaración presidencial de que el crimen está mejor armado que las corporaciones de seguridad pública, es una triste realidad: que para lo que sí están bien pertrechadas las corporaciones civiles y militares, es para violar las garantías individuales. Una, por la improcedencia de desplegar instituciones militares en el combate al narcotráfico. Otra, por las colusiones que existen entre no pocos miembros de las corporaciones policiacas con las bandas del narcotráfico y del crimen organizado, convirtiéndose así en parte de la criminalidad que se supone deberían combatir.

Lo que no queda claro es que si, por una parte el gobierno gasta millones de dólares en la compra de armamento militar, por otro lado se habla de que hay un déficit de pertrechos de armas y equipo actualizado por parte de las corporaciones de seguridad pública, ante la superioridad reconocida por el mandatario federal que posee el narco y el crimen organizado como lo dijo en el estado de México -que ha sido de un tiempo para acá su lugar preferido para hacer algunas declaraciones-, en donde aseguró que su gobierno busca dar mejores armas a las policías para combatir al crimen organizado ya que estos grupos tienen mejor armamento.

“Porque hay que reconocer, hoy el crimen organizado está, lamentablemente, mejor preparado, equipado, tiene armas mucho más sofisticadas, con las cuales delinque y con las cuales enfrenta a las corporaciones de seguridad pública”, dijo Peña Nieto durante la reunión con policías del Estado de México donde les entregó equipo de seguridad. Se ratifica así que la balanza en cuanto a armamento de mejor calidad y de alta tecnología está a favor del crimen organizado y de los cárteles de la droga, con relación a quienes deben combatirlos.

Por otra parte, ante la improcedencia según algunos de desplegar instituciones militares en el combate al narcotráfico, se pone de manifiesto la incongruencia del gobierno y de su argumento central para justificar el uso de las fuerzas armadas en operaciones contra la delincuencia organizada: la necesidad de hacer respetar la ley y sancionar a quienes la quebrantan. Dentro y fuera de México ha habido quejas sobre esas violaciones, que no han sido atendidas a cabalidad por el gobierno peñanietista. Por otro lado, la pregunta es: ¿Y las compras de armamento a varios países que le han costado al erario millones y millones de dólares? ¿En dónde están? ¿Para qué han sido compradas?

Otro tema que surge ante la declaración presidencial de que el narco y el crimen cuentan con mejor armamento y están mejor preparados que las policías es, dónde están las adquisiciones de armamento militar que incluye material altamente sofisticado de distinta naturaleza como fusiles, armas cortas, ametralladoras y otros tipos de armas con cañón de ánima lisa con un calibre inferior a 20 milímetros, otras armas de fuego y armas automáticas con un calibre de 12.7 milímetros o inferior, y accesorios, además de aeronaves, drones y equipo de aviación militar, así como el pago por concepto de “tecnología” necesaria para el desarrollo, producción, funcionamiento, instalación, mantenimiento, reparación o revisión de los materiales.

Hay, por tanto, cierta incongruencia entre las compras de armamento que ha hecho el gobierno de México a países como EU, de la Unión Europea como Francia o Italia, y a naciones como Rusia, Israel, e incluso China, entre otros, y la declaración presidencial de que las corporaciones de seguridad pública están en desventaja de armamentos y preparación estratégica que las organizaciones delictivas que operan en México, como los cárteles de la droga que tienen en nuestro país un paraíso para el cultivo de enervantes como la marihuana o para elaborar estupefacientes más sofisticados que son enviados a diferentes partes del mundo, primordialmente a Estados Unidos.

Si las estimaciones y datos que se tienen de que el gobierno mexicano ha comprado armamento de todo tipo a diversas naciones con costos multimillonarios, las preguntas entonces son varias: ¿dónde están? ¿los tiene el Ejército y la Armada? ¿son para qué? ¿para una eventual guerra contra el narcoterrorismo? Porque según informaciones provenientes de un reporte del general Kenneth Tovo, subcomandante del Comando Sur estadounidense, se afirma que el grupo terrorista Hezbolá, hermanado a Al Qaeda, se encuentra asentado en diversos puntos de Latinoamérica vinculado con grupos del narcotráfico, “entre ellos los cárteles mexicanos”. Así, en plural. Eso lo apuntaba hace tiempo Janet Napolitano. Pero ese es otro tema.

 

 

Comentarios desactivados en Narco mejor equipado que Policía

Archivado bajo Narco mejor equipado que Policía

¿Qué encierra el mensaje del Papa?

 PAULINO CÁRDENAS

Teorías de conspiración aparte, no pocos creen que en los comentarios escritos del Papa a un amigo argentino en el que refiere que ojalá que Argentina no se ‘mexicanice’ con el problema del narco, tiene encerrado un mensaje cifrado dirigido al presidente Enrique Peña Nieto, y no se trata solo de un acto de insensibilidad. Al contrario, el mensaje quería que llegara a Los Pinos y causara lo que causó: llamar la atención y suscitar una comunicación inmediata con el Vaticano, más allá del estupor y aparente enojo que habría causado en la residencia oficial. El asunto de que el narco en México ‘es de terror’, no es nuevo, ni espanta al mandatario mexicano, ni al Papa.

Llamó la atención la forma de hacer público la reacción del mandatario mexicano y anunciar que se pediría una explicación al comentario del Papa. Resulta obvio que no fue un error que haya trascendido esa alusión tan directa, sino al contrario. Más bien fue deliberado para llamar la atención, no solo del gobierno sino del pueblo mexicano en su mayoría católico. El rebase que ha tenido el narcotráfico por sobre los últimos gobiernos de México, no es noticia nueva ni es privativo del régimen de Peña Nieto.

Sucedieron cosas serias con el panista Vicente Fox, como la fuga de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán a unos cuantos días de iniciado el sexenio. Y peores cosas sucedieron con el otro panista que le siguió en el mando federal, Felipe Calderón, quien llegando azuzó a las bandas del crimen organizado e incluso retó al narco declarándoles ‘la guerra’, boconería que acabó siendo una farsa, un error y una tragedia masiva con más de 80 mil muertos, miles de desapariciones forzadas, cadáveres enterrados en cientos de narcofosas, tirados al mar y ríos, y miles de desplazados de sus lugares de origen por temor a morir. ¿Acaso eso lo ignora el Papa? Para nada.

Los servicios de inteligencia del Estado Vaticano en materia financiera, de seguridad y del mundo criminal a nivel mundial, es infalible. Son equiparables al de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (ASN). Son tres de los asuntos en los que el dicasterio de la Curia Romana tiene especial cuidado y que nunca ha fallado con datos equivocados. Siempre ha tenido servicios de excelencia en esos tres aspectos para sostener mundialmente el primado de lo espiritual y la ética. ¿Qué pasó entonces con ese comentario que parece descocado contra México viniendo del llamado Príncipe de la Iglesia católica?

Ese comentario que se dice le escribió a su amigo Gustavo Vera, tiene de fondo otra connotación. En México operan diversos cárteles de la droga como Los Zetas, el cártel de Sinaloa, el de los hermanos Beltrán Leyva, el de Tijuana, de Colima, el de Juárez, del Golfo, Nueva Generación, del Milenio, Los Caballeros Templarios, Los Rojos y Guerreros Unidos, entre otros. Se ha sabido también que los altos mandos militares, policiales y civiles han estado vinculados con los capos de la droga recibiendo dinero por las ayudas para facilitar la operación de las actividades criminales de los cárteles.

Y si algún Estado sabe cómo se comportan las mafias del crimen, además de Estados Unidos, es El Vaticano. Solo hay que recordar los vínculos históricos que ha tenido la Santa Sede con las mafias italianas del narcotráfico, e incluso el asesinato del Papa Juan Pablo I, Albino Luciani y el negro historial del Banco Ambrosiano. Además, los capos y principales operadores de los cárteles de la droga y del crimen organizado siempre han querido obtener no solo el perdón de Dios a través de sus limosnas multimillonarias, sino influir en el proceso de selección de los Papas. Al menos en México los cárteles con las iglesias no llevan tan mala relación.

Llama la atención que en la misiva a su amigo argentino, el Papa hace referencia de que habló con varios obispos mexicanos y coincidieron en señalarle que el narcotráfico en México ‘es cosa de terror’. ¿En qué país del mundo el narco no es cosa de terror? Esta sería otra palabra clave de esa misiva en el mensaje supuestamente cifrado que le habría querido enviar el Papa a Peña Nieto: ‘terror’. ¿Sabrá algo el Papa, que acá se ha querido ignorar? Hace unos días hubo una reunión en la capital del vecino país del norte a la que asistió el titular de Gobernación, en la cual se habló de que el presidente Barack Obama busca con sus naciones aliadas, entre ellas la nuestra, que vayan soldados a atacar a los grupos más radicales del Estado Islámico.

Desde que entró en funciones la nueva administración, el presidente Peña Nieto le cerró al gobierno de Washington todas las ventanillas y puertas por las que agentes norteamericanos entraban como Juan por su casa para dizque coordinar acciones con las agencias de seguridad mexicanas. Al arranque de su gobierno solo quedó una ventanilla cuya atención quedó a cargo del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Se dice que el embajador norteamericano Anthony Wayne quiere reabrir esas ventanillas y puertas antes de irse de México. Pero la resistencia sigue por parte del gobierno mexicano. Uno de los grandes temores de Obama es el terrorismo islámico. Terror equivale a terrorismo. Palabra clave del famoso escrito papal a su amigo argentino.

El Papa Francisco fue uno de los tres principales personajes que se reunieron en secreto -los otros fueron de EU y Canadá- para reiniciar las relaciones estadounidenses con Cuba. Fueron casi veinte encuentros, en varios de los cuales participó el Papa y expresó su deseo de mediar en tal posibilidad. A Obama lo recibió en la Santa Sede y ahí habría quedado sellado el compromiso que se había acordado en reuniones secretas con Raúl Castro, presidente de Cuba, y el primer ministro canadiense Stephen Harper. Es decir, que el Papa Francisco se sabe mover de manera sigilosa y con mucha discreción en asuntos de Estado.

¿Por qué entonces el ruido que deliberadamente propició con su carta a su amigo el argentino Gustavo Vera, en la que le da un rozón fuerte a la administración del presidente Peña Nieto? Y no es que no sea verdad lo que dice el Papa. Sino es la forma. ¿Por qué de esa manera tan sonora? Hay quienes creen que en el escrito del Papa enviado a su paisano, hay un mensaje cifrado para Peña Nieto, y que en el referente del narcotráfico está la clave. Habrá pues, que esperar el desenlace.

Comentarios desactivados en ¿Qué encierra el mensaje del Papa?

Archivado bajo ¿Qué encierra el mensaje del Papa?

¿Habrá cambios en el Gabinete?

PAULINO CÁRDENAS

Al parecer lo dicho por el presidente Barack Obama en Washington, respecto a la preocupación con la que ven en su país el caso de los 43 normalistas desaparecidos, no gustó al presidente Enrique Peña Nieto. “Recalcamos nuestro compromiso de ser amigos y apoyar al gobierno mexicano para eliminar el incremento de la violencia de los cárteles de la droga, responsables de tanta tragedia dentro de México”. Aunque el mandatario norteamericano omitió señalar por su nombre la desaparición forzada de los estudiantes, esas expresiones no gustaron para nada al mandatario mexicano, quien en su rostro reflejó la contrariedad que le produjeron las palabras del anfitrión que lo recibió en Washington, las que sin duda influirán para animarse a hacer cambios en su Gabinete.

Y parece que las miradas están puestas en el titular de Gobernación. ¿Por qué? En el encuentro con su anfitrión en la Casa Blanca, Peña Nieto dejó fuera a Miguel Ángel Osorio Chong. Quien lo acompañó fue el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño Mayer. Y habría que preguntarle a su jefe por qué prefirió mandar al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a una reunión en la que supuestamente debió haber estado quien despacha en el antiguo Palacio de Covián, ya que se trataba de un importante diálogo con el vicepresidente Joe Biden. Otra señal de que algo no marcha bien para el hidalguense fue que tampoco asistió a una reunión en Nuevo León que encabezaría con los aspirantes de su partido a la gubernatura de ese estado.

En la Casa Blanca, el presidente norteamericano aseguró que en su país han seguido el caso Iguala “con preocupación”. Y aunque omitió señalar por su nombre la desaparición de los 43 normalistas, estas expresiones no gustaron para nada al presidente Enrique Peña Nieto, quien en su rostro reflejó la contrariedad que le produjeron las palabras del anfitrión, las que sin duda influirán para animarse a remover a cuando menos a uno de sus alfiles. Otros también apuntan al titular de Hacienda. Lo que sí es evidente es que la nueva figura es Aurelio Nuño, quien llegó a ser parte del dream team de Peña por recomendación de Luis Videgaray.

Pese a que el gobierno de Estados Unidos refrendó su compromiso de apoyar los esfuerzos de México en la lucha contra el narcotráfico, como lo expresó Barack Obama a su homólogo mexicano en Washington, esa lucha estará destinada al fracaso mientras no se trace una estrategia seria y siga la impunidad de los narcopolíticos coludidos con las mafias criminales. Pese a tener que aguantar vara con el comentario frío y calculado de Obama, el mandatario mexicano agradeció el apoyo del mandatario norteamericano al señalar que “ha habido un claro ofrecimiento para seguir apoyando estas acciones que nos permitan ser más contundentes en el combate al crimen organizado”.

En la Sala Oval, el presidente de Estados Unidos dijo que su gobierno ha seguido con preocupación los eventos “trágicos” de los estudiantes de Ayotzinapa y aseguró haber hablado de ese tema con el presidente Enrique Peña Nieto cuya estrategia sobre este problema respaldó en el encuentro que ambos mandatarios sostuvieron en la Casa Blanca. En un mensaje a los medios de comunicación ambos presidente reiteraron el interés de sus gobiernos por mantener la alianza en el caso de la aplicación de la justicia y la eliminación del flagelo del crimen organizado.

Sin embargo, cualquier tipo de ayuda -adiestramiento militar, envío de armamento para reforzar esas actividades contra los capos del narco y del crimen organizado o ayuda económica- será inútil, mientras que dentro de su gobierno los responsables de cuidar de la seguridad pública e incluso de la seguridad nacional, no se pongan las pilas o de plano renuncien por la ineficiencia que han mostrado, como sucedió con la desaparición de los normalistas de la escuela rural ‘Raúl Isidro Burgos’, donde los servicios de ‘inteligencia’ por enésima vez volvieron a fallar y no anticiparon lo que vendría entre la noche del 26 de septiembre pasado y la madrugada del 27.

La otra versión es que sí sabían y todo era un plan premeditado, por lo que los padres de los normalistas que siguen sin aparecer, continúan afirmando que fue un crimen de Estado, en donde, según una investigación del semanario Proceso, estuvieron involucradas varias instancias de seguridad, incluido el Ejército. Señala un reportaje de Gloria Leticia Díaz que de acuerdo con las declaraciones ministeriales que forman parte del expediente de la PGR sobre el caso Ayotzinapa, en la trama de lo ocurrido con los normalistas, se entrelazan acciones de mandos y tropas del Ejército.

Esa participación contribuyó a crear el clima de impunidad criminal que desembocó en las desapariciones forzadas y los supuestos asesinatos de los normalistas guerrerenses. Añade que los testimonios muestran que la PGR conocía incluso la actividad delictiva del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, y la red de corrupción de la cual aún trata de zafarse, ante la opinión pública, el procurador Jesús Murillo Karam. Ese es el gran problema que tendría cualquier ayuda norteamericana al gobierno de México para atizarle al crimen organizado: la corrupción de políticos que llegan al poder y se involucran con las mafias.

Son muchos los alcaldes que están yendo a la cárcel por sus ligas con el narco. Pero hay otros que quedan libres por ‘falta de méritos’, es decir, por falta de pruebas, dizque. La impunidad se impone. Ante esa realidad, ninguna ayuda norteamericana al gobierno mexicano para eliminar el incremento de la violencia de los cárteles de la droga, responsables de tanta tragedia dentro de México, funcionará. Eso lo saben ambos mandatarios. No se sabe si Obama quiso ser explícito al decirle a los medios delante de Peña Nieto, que su país ha seguido el caso Iguala “con preocupación”.

Y más caló cuando dijo: “Recalcamos nuestro compromiso de ser amigos y apoyar al gobierno mexicano para eliminar el incremento de la violencia de los cárteles de la droga, responsables de tanta tragedia dentro de México”. Lo que no se sabe es si esa ayuda la aceptará el gobierno mexicano. ¿Obama dijo lo que dijo con la intención de incomodar a su homólogo mexicano? No se sabe. De cualquier modo, lo que quiso decir, lo dijo. Y fue ante los medios. El rostro mohíno y la mirada de pocos amigos de Peña Nieto cuando su anfitrión decía eso, dio cuenta de la evidente molestia que le causaron esas expresiones. ¿Habrá cambios?

Comentarios desactivados en ¿Habrá cambios en el Gabinete?

Archivado bajo ¿Habrá cambios en el gabinete?

Sigue la brutalidad criminal

PAULINO CÁRDENAS

En varios estados de la República sigue la brutalidad criminal. Desde que Felipe Calderón le decretó la guerra al narco, los cárteles se desataron y comenzaron a retar al gobierno panista empezando por realizar un mayor número de asesinatos, ejecuciones, decapitaciones, hostigamiento a familias enteras, secuestros y torturas, por parte de los cárteles que en ese tiempo venían operando en México. El ex mandatario echó mano del Ejército para tratar de apaciguar el infierno que comenzaron a vivir comunidades enteras. Antes de arrancar su gobierno, se dice que buscó la forma de hacer un pacto con los cárteles a través de su hombre de más confianza que al final falleció en un misterioso accidente aéreo. La búsqueda de un acuerdo con las mafias criminales, pues, fue infructuoso.

Para colmo del asunto, a la brutalidad que venían sufriendo centenares de mexicanos en diversos municipios del país, al arranque del segundo sexenio panista, se sumó la de miembros del Ejército a quienes su jefe supremo los había mandado a realizar tareas para las que no estaban adiestrados. Las violaciones a los derechos humanos por parte de los soldados, entre ellos los cometidos en los retenes, se fueron haciendo cada día más comunes en las zonas en donde había revisiones por ser supuestos puntos de mayor conflicto, como fue el caso inicial de Michoacán de donde es originario el ex mandatario. El motivo de las revisiones eran porque era una rutina que debían cumplir los uniformados con motivo de la Ley de Armas y Explosivos, según respondían a la gente quienes vestían ropa verde olivo y que llevaban el fusil al hombro.

Aquello fue el principio de lo que con el tiempo se fue convirtiendo en una pesadilla para miles de mexicanos, y un dolor de cabeza para un gobierno que prefirió optar por la violencia para acabar con la violencia generada por los cárteles de la droga al tratar de defenderse del acoso gubernamental, estrategia que al final resultó todo un fracaso y que dejó un haber negativo de más de 80 mil muertos que han quedado en el olvido por parte de las autoridades, que ni siquiera se tomaron la molestia de levantar actas circunstanciadas de hechos. Los actos delictivos de los cárteles fueron multiplicándose en forma alarmante en el sexenio anterior, cuya aparente lucha sirvió más para que el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, le diera vuelo a los montajes para la televisión a los que era adicto, que otra cosa. Lo inconcebible era que había toda una cadena de incongruencias que incluía a ministerios públicos y a mandos castrenses y ya no se diga a narcopolíticos y policías corruptos.

En toda esa historia negra del pasado reciente lo que privó fue el engaño a la opinión pública. Miles de millones de pesos en recursos salidos del erario se gastaron para nada en materia de crimen organizado. El problema de entonces, de antes del sexenio de Calderón, y de ahora, han sido las colusiones que siempre ha habido entre el crimen organizado y las autoridades que trabajan para esos cárteles. Incluso un grave problema que no se ha podido erradicar es el sometimiento voluntario de muchos policías de diferentes niveles, desde altos mandos hasta gente de tropa, que tienen vínculos con los capos y cabecillas de células delictivas.

Solo por mencionar un botón de muestra está el caso de los indocumentados que huyen de sus países del sur de nuestra frontera por falta de oportunidades, en un afán de llegar a Estados Unidos en donde creen que harán posible el ‘sueño americano’. En ese intento, redes criminales que operan en el trayecto que tiene ‘La Bestia’ -el tren que sobre su lomo viajan decenas y decenas de indocumentados diariamente que buscan llegar a la frontera norte de México para pasar a la Unión Americana-, acaban sometiendo a muchos de esos ilusos viajeros, que terminan siendo víctima de violaciones, vejaciones, secuestros, extorsiones, trata de personas y crímenes.

Ante esa cruda realidad, los gobiernos suelen adoptar el consabido ‘aquí no pasa nada’, queriendo ocultar lo inocultable y dejando que tantas vejaciones y crímenes de lesa humanidad queden en la impunidad. Eso sucedía, y sigue sucediendo. Ello ha provocado, como en el caso de Michoacán, el progresivo debilitamiento del Estado. Tamaulipas y Coahuila entre otras entidades, van que vuelan hacia la misma circunstancia. Las instituciones de seguridad, con Calderón, se convirtieron en fuente de conflicto al estar sometidas a los designios de los cárteles de la droga. Esas instituciones quedaron rebasadas y esa fue una de las herencias que le dejó a su sucesor.

Desde entonces, esas instituciones no han sido capaces de contener el derramamiento de sangre en muchas entidades del país. El actual régimen ha buscado ponerle suero intravenoso a ese enfermo sistema de seguridad para revivirlo, rehabilitarlo y que pueda responder a la violencia y corrupción que ha creado el espacio en que actúan los cárteles. En medio de esa maraña un notable protagonista han sido los funcionarios públicos que, a diversos niveles, comenzando por los más altos mandos, están coludidos en ese mundo de corrupción amparado por la impunidad. Eso sucede en los tres niveles de gobierno y en los tres poderes de la Unión. El sector empresarial es parte también de esa cadena.

La intensidad de los ataques de los cárteles que operan en México -algunos que se dan entre ellos, otros contra las fuerzas gubernamentales armadas y unos más por la disputa de territorios-, ha multiplicado los frentes de conflicto, lo que ha provocado una crisis de gobernabilidad en varias entidades federativas en donde los capos de la droga y del crimen organizado disputan el cobro de recursos con el gobierno; solo que las mafias lo hacen a punta de fuego y sangre. No son pocos los estados y municipios que se encuentran bajo la amenaza constante del narco. Fuerzas policiacas, prisiones, tribunales, judiciales, burocracias locales, partidos políticos y medios de comunicación, son víctimas de esas embestidas del crimen organizado.

Cada día hay noticias en uno y otro estado del país, de matanzas, ejecuciones, colgados, cuerpos desmembrados, secuestros y extorsiones, o encuentros con metralla y granadas que dejan como efecto colateral a gente inocente muerta o herida, lo que motiva que muchos ciudadanos mexicanos huyan de la violencia y dejen sus lugares de origen. Son los desplazados. Pero hay a quienes ni siquiera les da tiempo de eso y caen abatidos por las balas asesinas de los sicarios al servicio del crimen. Hay zonas más peligrosas que otras, pero ni duda cabe que en esta administración sigue la brutalidad criminal, equiparable a la del sexenio pasado. El olor a sangre y muerte dan testimonio todos los días de ello en muchas partes de nuestro país.

 

Comentarios desactivados en Sigue la brutalidad criminal

Archivado bajo Sigue la brutalidad criminal

Aumenta seguridad de Peña

PAULINO CÁRDENAS

De unos días para acá la seguridad en torno al presidente Enrique Peña Nieto ha aumentado considerablemente. A donde quiera que va, el número de efectivos del Estado Mayor y de las Fuerzas Armadas lo cuidan por tierra, mar y aire. La Policía Federal tiene la misma orden. Cuando va al extranjero sucede lo mismo. No se sabe si ello obedece a algo que habría detectado el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) que es la agencia de inteligencia de México dependiente de la Secretaría de Gobernación. O quizá esa medida derivó de alguna alerta de esos mismos servicios de investigación que tiene el Ejército o la Marina. Como sea, lo que parece obvio es que la razón de ese blindaje que se ha reforzado en torno al mandatario priísta es porque hay temor de que pudiera haber un atentado del narco en su contra.

Tanto en la residencia oficial de Los Pinos como en el hangar presidencial, se ha redoblado y hasta triplicado el número de elementos que suelen ser destacados para velar por la integridad física del jefe del Ejecutivo federal. Ha aumentado el número de cámaras de seguridad y vigilancia instaladas en los alrededores y dentro de esos dos inmuebles, además de que a donde quiera que asiste el mexiquense, además del despliegue de soldados y marinos que complementan la vigilancia del Estado Mayor presidencial, se instalan francotiradores en las partes altas de los sitios que visita.

Los convoyes que acompañan a la comitiva presidencial están siendo custodiados por al menos un helicóptero Blackhawk y escoltados por vehículos militares. Esta medida parece coincidir con la serie de detenciones y caída de dirigentes de diferentes cárteles de la droga, como han sido los casos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán quien habría sido detenido en un condominio en Mazatlán, Sinaloa, la muerte ‘verdadera’ de Nazario Moreno alias ‘El Chayo’ y la eliminación del Enrique ‘Kike’ Plancarte, entre otros personajes del mundo criminal organizado.

En la casa presidencial se ha comentado que las medidas de seguridad sufrieron una revisión de fondo y decidieron reforzarla considerablemente, porque estimaban ‘muy laxa’ la protección que se le estaba brindando al mandatario mexicano. Como sea, el caso es que como lo señala el viejo dicho popular, ‘el miedo no anda en burro’, por lo que la seguridad en torno al presidente Peña Nieto se ha reforzado de manera muy considerable. Y no es para menos, ya que las reacciones que pudiera haber por parte de los cárteles a los que su gobierno les ha cortado la cabeza, podrían responder de manera violenta como acostumbran, a esas medidas tomadas por la administración peñanietista en materia de seguridad.

Desde que asumió al poder el mandatario mexicano, y pese a que hasta este año de hecho ordenó ir en serio contra los cárteles de la droga que operan en México, no se ha sabido que haya recibido amenazas del narco. Solo está aquella historia del asesinato en Veracruz de cuatro de sus escoltas en mayo de 2007, cuando era gobernador del estado de México, atentado que al principio fue negado, pero que luego un video corroboró que había sido obra de Los Zetas. Casi a la medianoche del jueves 10 de mayo de ese año, cuatro integrantes del grupo de escoltas asignados a los hijos del gobernador mexiquense Peña Nieto fueron ejecutados por un comando presuntamente ligado a ese cártel. 
Los hechos ocurrieron sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho de ese puerto, a la altura de las calles de Simón Bolívar y Valencia, en que fue emboscada la camioneta en que viajaban los guardias adscritos a la Agencia de Seguridad del Estado de México
.

Los hijos del mandatario mexiquense, que resultaron ilesos del ataque armado, viajaban en otra camioneta junto con su tía Claudia Pretelín, a quien visitaron para pasar el fin de semana en el puerto jarocho. 
El titular de la Procuraduría veracruzana (PGJE), Emeterio López Márquez, en conferencia de prensa, aseguró que, de acuerdo con las primeras investigaciones, “el ataque obedeció a una confusión” del grupo de sicarios
Después de informar que la PGR atraerá el caso, el funcionario descartó que el objetivo de este ataque, donde murieron los cuatro escoltas, hayan sido los hijos de gobernador Peña Nieto.

Sin embargo, la Procuraduría General de la República investigó un narcomensaje en el que se amenazaba en ese entonces al gobernador Peña Nieto, lo que echaba por tierra la hipótesis de la confusión. “Vamos a seguir, aún cuando estén las fuerzas federales” decía, y al final agregaba: “Postdata, Peña Nieto”. La advertencia -señalaba una nota de Diario Monitor-, fue dejada junto con la cabeza humana que fue arrojada a un cuartel militar en Veracruz, unas horas después de que ejecutaran a los cuatro guardaespaldas de los hijos del mandatario. Fuera de aquello, no ha habido, que se sepa, amenazas de ningún cártel contra Peña Nieto.

En el sexenio pasado, el entonces presidente panista Felipe Calderón sí llegó a aceptar que había recibido amenazas de muerte se supone que por parte del narco. También en marzo de 2007, el ex mandatario dijo en el Foro de Reuters sobre inversión en América Latina que “Sí, hemos recibido muchas amenazas y seguramente las habrá”, dijo Calderón en entrevista. “No sabemos si sean ciertas o falsas, pero evidentemente eso no cambia nuestra decisión de cumplir con nuestro deber”, agregó el ex mandatario, quien no detalló el contenido de las amenazas.

Esto fue tras las extradiciones y el envío masivo de tropas a estados en el norte, occidente y sur del país, donde el gobierno de Calderón quiso anticipar una respuesta violenta de los grupos de narcotraficantes. Ya había reconoció antes amenazas a miembros de su gabinete de gobierno, pero no había hablado hasta entonces que él o su familia también las hubieran recibido. Calderón declaró que a pesar de esas amenazas, continuaría con la extradición de capos a Estados Unidos y que mantendría su ofensiva, aunque reconoció que sería una larga batalla, señalaba una nota del diario Reforma.

“Yo soy realista y sé que esto va a ser una batalla larga y que no se va a poder ‘cantar victoria’ y decir esto ya se acabó”, señaló en una entrevista en su oficina en la residencia oficial de Los Pinos. “No tenemos otra alternativa más que actuar y es una guerra, es un tema que yo sé que será muy largo, que probablemente yo no vea el final como Presidente”, subrayó. Pues por aquello de no te entumas, en el caso del presidente priísta, se ha reforzado la seguridad del Estado Mayor, del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea Mexicana y la Policía Federal en su alrededor. “Así hasta yo” dirían muchos mexicanos, pero habría que preguntarse antes: ¿Qué pasaría si Peña Nieto sufriera un atentado?

Aunque no se ha atrevido a lanzarle a los cárteles de la droga y a las mafias del crimen organizado un combate frontal como lo hizo su antecesor, a casi un año y medio de gobierno ya anda supercustodiado para evitar la probabilidad de algún atentado. Quizá quienes decidieron convencerlo de que a partir de unas semanas se aumentara su seguridad personal, no quieren correr riesgos y prefieren pecar de exagerados que no hacer caso de la ley de probabilidades, como sucedió con Luis Donaldo Colosio, quien nunca quiso tener protección de guaruras y menos una superprotección, pese a que muchos de sus allegados se lo recomendaron. Las consecuencias se vieron aquel 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas. Con Peña Nieto no quieren correr ese riesgo.

 

 

Comentarios desactivados en Aumenta seguridad de Peña

Archivado bajo Aumenta seguridad de Peña

¿Narcoempresas en Pemex?

PAULINO CÁRDENAS

Antes que lanzar la iniciativa de reforma energética al Congreso de la Unión, el presidente Enrique Peña Nieto deberá apurar a la PGR para que investigue el caso de los supuestos contratos que tiene Pemex con la empresa llamada ADN Petroservicios, propiedad de Francisco ‘Pancho’ Colorado Cessa, detenido en Texas en donde fue acusado y ha sido sentenciado a 20 años de prisión por ser operador financiero y lavador de dinero del cártel de Los Zetas. A sabiendas de que en EU ese personaje ya fue procesado por delitos federales vinculados al narcotráfico, en México no se le ha acusado de nada y a su empresa se le siguen dando contratos pese a estar inhabilitada por inflar cotizaciones.

El gobierno federal debe meterle mano de inmediato a ese asunto, cuya versión ha salido a la luz pública a través de la primera edición de noticias de MVS en donde, en un trabajo periodístico de investigación, se aportan detalles con documentos oficiales sobre esas contrataciones que ha hecho aquella empresa con la paraestatal. Al empresario vinculado con Los Zetas se le ha ligado con importantes políticos mexicanos del estado de Veracruz, su tierra natal. Según el diario 24 Horas, el hoy inversionista preso ganó, en menos de seis años, 24 contratos de Pemex, la mayoría a través de licitaciones y otros de manera directa.

A ‘Pancho’ Colorado se le acusó y se le juzgó por haber lavado millones de dólares del grupo delictivo Los Zetas. Junto a él, José Treviño Morales, hermano del líder de esta organización criminal, Miguel Ángel Treviño Morales, afrontan idénticas penas después de haber sido declarados culpables por lavado de dinero a través de la compra, crianza y competición de caballos de carreras. Aún con esa información pública, está la referida versión periodística de que la empresa ADN Petroservicios ha tenido, y tiene, contratos de servicios con Pemex. Si es así ¿por qué?, es la pregunta.

No resulta lógico pues, que la dirección general de Pemex ni los directores de los otros organismos subsidiarios de la paraestatal que le han dado contratos a esa empresa, no hayan sabido de la clase de ficha que es el dueño, cuando era público el hecho de que la prestadora de servicios estaba vetada por el Departamento del Tesoro norteamericano para realizar cualquier clase de contratación, por estar su dueño vinculado con el cártel de Los Zetas, como le fue comprobado y por lo que no tiene mucho que acaba de ser sentenciado por un tribunal  Austin, Texas.

No solo para efectos del próximo lanzamiento presidencial de su reforma energética, sino por la salud de la primera industria del país, resulta imperativo reintegrarle a Petróleos Mexicanos su integridad y su dignidad, lo que conlleva la irrenunciable necesidad de acabar con la corrupción que desde hace muchos años ha venido imperando en la paraestatal. El propio titular de esa empresa, Emilio Lozoya Austin, ha venido reiterando que a su llegada encontró mucha corrupción en Pemex. Y con el caso de ADN Petroservicios, esa corrupción que corroe a la primera industria del país y que ha imperado en la paraestatal, queda demostrado que aún persisten esas nocivas prácticas.

¿Cuántas empresas más, vinculadas con los cárteles de la droga, estarán gozando de contratos en la paraestatal? Esto viene a cuento porque la intención de Peña Nieto de mandar al Congreso de la Unión una reforma energética, podría ser vetada por la oposición hasta no ser aclaradas las razones por las que empresas relacionadas con el crimen organizado, están siendo tratadas como si nada en Pemex. Si el gobierno no se avoca a resolver y aclarar las cosas, este tema será otro serio obstáculo para que pase sin trabas la reforma petrolera en el Legislativo y no en el Pacto por México.

No solo la oposición sino todos los mexicano, estarán en su derecho de saber de qué privilegios goza la empresa de ‘Pancho’ Colorado para que varios organismos subsidiarios de Pemex se le hayan dado contratos de servicios o que hay detrás del otorgamiento de los mismos. Será necesario que en Pemex haya una limpia a fondo de los rescoldos de nocivas prácticas  que han imperado en los anteriores sexenios panistas, y se desactiven de una vez por todas las redes de corrupción y colusiones que por lo visto todavía hay en la paraestatal.

El gobierno de Peña Nieto deberá de dejar en claro a los mexicanos que de veras el petróleo ‘es nuestro’ y no de una banda de truhanes que se han aprovechado de la impunidad que prevalece en el país contra quienes cometen actos ilícitos, funcionarios que merecen ser procesados y metidos a la cárcel por actos de corrupción. De no ser así, las intenciones del mandatario priísta de querer modernizar a la industria petrolera y proveerlo de recursos para su fortalecimiento, con miras a ser más competitivo, permitiendo la inversión privada extranjera en infraestructura para la exploración, producción, refinación, y extracción de gas, pudieran ser duramente cuestionadas.

Es necesario pues, que el gobierno federal aclare puntos. A propósito, ¿Tendrá algo que ver el estallido que sufrió el edificio corporativo de la Torre de Pemex el jueves 31 de enero pasado, con las presiones de ciertos grupos vinculados al narco para obtener contratos en la paraestatal? Por lo pronto, ante el debate que él comenzó en Londres, el mandatario mexicano por enésima vez ha reiterado que Pemex no se privatizará. A ver si el hecho soporta el dicho. Pero lo que habrá que aclarar primero es si hay o no gente vinculada al narco como contratistas de Petróleos Mexicanos.

paulinocardenas.wordpress.com

Comentarios desactivados en ¿Narcoempresas en Pemex?

Archivado bajo ¿Narcoempresas en Pemex?