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Muy tardía la reacción federal

Hoy, cuando las cosas están que arden en la región de Tierra Caliente de Michoacán, hay apuro del gobierno federal de entrarle de frente al problema de los enfrentamientos que se están dando día con día en diversos municipios de esa entidad federativa. Está dada la orden por parte del Presidente de emprender una serie de medidas que comprende, entre otras cosas, pedirle a las autodefensas que se desarmen, darle capacitación a los contingentes policiacos por parte de las tropas castrenses, y cursos de actualización y medidas de depuración en los ministerios públicos. La medida es bastante tardía. Hipólito Mora, uno de los líderes de las autodefensas dijo que primero habrían de empezar a desarmar a los Caballeros Templarios. Si nos desarman a nosotros, quedamos a la deriva y al rato las fuerzas militares, marinos y policías federales se van y volvemos a quedar al garete. Que el gobierno vaya primero por el crimen organizado no contra nosotros, expresó.

Es obvio que para el jefe del Ejecutivo federal y su gobierno, lo importante durante el 2013 fueron las reformas constitucionales que envió al Congreso, más que garantizar la paz a pueblos enteros como los michoacanos que han estado a expensas del crimen organizado, por lo que han tenido que armarse para defender a sus familias y a su patrimonio de las bestialidades que han venido cometiendo contra ellos los cárteles que han impuesto su ley en esa región del país, y en otras muchas. Se dice que en México hay una guerra de baja intensidad. También se pregunta mucha gente si no existe una conspiración venida de fuera contra el gobierno de Peña Nieto. El caso es que hasta ahora, un año después de iniciado el sexenio, se repara en que hay que entrarle con todo a tratar de poner paz en Michoacán. Aunque lo mismo está sucediendo en otros estados.

Mora insistió en que los Templarios le pusieron una trampa al gobierno federal para hacer creer que la culpa de lo que ha estado sucediendo de violencia y sangre, es de los grupos de autodefensa, y cayó. La prueba es que el secretario de Gobernación lo primero que hizo al llegar a Michoacán fue pedirle a los grupos civiles armados, que depongan las armas. Si, pero Hipólito pregunta ¿y quien nos va a apoyar? Que primero desarme a los grupos delincuenciales. Nos hemos organizado porque nadie nos escuchaba, ni el gobierno local ni el gobierno federal. “Estamos en un infierno”, afirmó quien se ostenta como uno de los mandos de las autodefensas michoacanas. Dijo que ese problema de la criminalidad de los cárteles sucede desde hace diez o doce años. Hasta que aparecimos los grupos de autodefensa se hizo el escándalo y empezaron a voltear a  Michoacán. Qué bueno, expresó Mora. Pero que primero vayan contra los Templarios, insistió.

Mientras el gobierno federal en pleno se dedicó en 2013 a empujar y apoyar las reformas que envió al Congreso de la Unión el jefe del Ejecutivo, la violencia y el sometimiento de los michoacanos por los grupos criminales, fueron ignoradas y el gobierno local ha sido incapaz de detener el avance de los criminales. Un año después, ya que las reformas fueron aprobadas, ahora sí voltea el gobierno a ver el caso Michoacán. Hora sí habrá ‘tolerancia cero’ advirtió Osorio Chong en su visita  de ayer a esa entidad. Habrá que ver, porque del dicho al hecho hay mucho trecho. Por lo pronto las autodefensas no se van a desarmar. En el gobierno federal, mientras todos andaban apurando en distintos foros las ‘bondades’ de las reformas para que fueran aprobadas, se creyó que  el gobierno del priísta Fausto Vallejo, iba a tener la capacidad de hacerle frente a ese flagelo.

Sin embargo, aprovechando la enfermedad y ausencia del cargo del veterano político a quien suplió como gobernador interino por unos meses su secretario de gobierno, Jesús Reyna García, las células de los cárteles hicieron lo que quisieron en las comunidades michoacanas. Se afirma incluso que el propio gobierno de esa entidad parece estar coludido con los cárteles de la droga. Ayer, con carácter de urgente, el secretario de Gobernación viajó a esa entidad, y por instrucciones del presidente Peña Nieto planteó al gobierno local una serie de medidas que habrán de tomar conjuntamente tanto con la administración local como con diversas alcaldías, para garantizar la paz y el orden en Michoacán. Es obvio que eso debió hacerse durante el primer año de gobierno peñanietista, cuya omisión le permitió a las organizaciones criminales hacer suyas decenas de comunidades e imponer su ley. A partir de ayer, la Federación asume el mando, dijo el funcionario.

Mientras los reflectores estuvieron puestos el primer año del nuevo gobierno en el tema de las reformas, la criminalidad se acentuó en el país, especialmente en tierras de Michoacán donde la gente del pueblo decidió armarse para defenderse de los cárteles de la droga. El problema es que ese esquema de autodefensa está sucediendo también en Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, estado de México, Jalisco, Chihuahua, Morelos, Veracruz, Puebla, Chiapas, Tamaulipas, Coahuila, Durango,  Sinaloa, Tlaxcala, Nuevo León y Tabasco, por solo señalar algunas en donde las comunidades están hartas de los abusos, violaciones y matanzas para someter a sus pobladores por parte de células de los cárteles de la droga, que han diversificado sus actividades delincuenciales a las  extorsiones, secuestros, y amagos a la población inerte a punta de pistola, rifles de alto calibre y granadas. La gente de muchas de esas comunidades se queja de que los militares, marinos y policías federales destacados por cientos y por miles en sus entidades, solo están a la expectativa.

Si en el gobierno calderonista se escribió una de las páginas más negras de la historia de México en materia de criminalidad, en la administración de Peña Nieto, habiéndose olvidado de combatir la violencia y la furia del crimen organizado, las cosas estaban condenadas tomar el mismo camino el mismo de violaciones, sangre y muerte. Por omisión, por dejadez, por insensibilidad, por negligencia, por no querer parecerse al régimen anterior. Por lo que sea, ya era tiempo de que el nuevo gobierno se percatara de que todo lo logrado en el campo legislativo el año anterior con las reformas que fueron aprobadas, en especial la energética, podría venirse abajo sin paz social. La paz es condición sine qua non para lograr el verdadero cambio en el país. No hay reforma que aguante permanentes derramamientos de sangre ni enfrentamientos armados cotidianos y generalizados como sucede en gran parte del territorio nacional.

 

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Guerrero, el otro reto

PAULINO CÁRDENAS

El otro reto que tiene enfrente el presidente Enrique Peña Nieto y el gabinete de seguridad, es Guerrero, por las circunstancias tan similares de violencia como las que agobian a Michoacán en donde no ha bastado la actuación de las fuerzas armadas para contener los embates de los cárteles que operan en esta entidad, principalmente el de Los Caballeros Templarios y el de Jalisco Nueva Generación, lo que motivó que el mandatario priísta ordenara que un ejército de funcionarios de los tres niveles de gobierno y convocó a los representantes de los principales partidos políticos fueran juntos al rescate en esa entidad. Pero en Guerrero parece haber otro ingrediente. Además de demandar la salida de sus territorios del Ejército y la Marina, también van contra las reformas de Peña Nieto.

Este martes, en el poblado guerrerense de El Pericón, municipio de Tecoanapa, integrantes del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSJC), mantenían retenidos a 100 soldados porque el lunes, ‘por órdenes superiores’, habían comenzado a desarmar a policías comunitarios perteneciente a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), de la Casa de Justicia de El Paraíso, municipio de Ayutla de los Libres. En represalia pore se desarme optaron también por bloquear carreteras al tiempo que demandaban la salida de las tropas de sus poblados, manifestando su respaldo a sus compañeros que mantenían retenidos a los soldados. Pero entre sus demandas hacían alusión a una causa aparentemente ajena, con dedicatoria al jefe del Ejecutivo federal: “Desde Tixtla, la tierra de nuestro general Vicente Guerrero, decimos al gobierno que lucharemos contra sus reformas”.

La protesta principal era ciertamente la devolución de sus armas y la salida de las tropas enviadas por el gobierno federal a diferentes regiones de Guerrero, en donde el acoso de los cárteles de la droga no paran contra sus comunidades y sus familias, por lo que han decidido armarse para defenderse de los sicarios que ahora no solo piden ‘cuotas’ a la gente, sino que están yendo también por sus mujeres, sobre todo menores de edad. Consideran que el Ejército, La Marina y la Policía Federal no están cumpliendo con su papel de defender a las comunidades. Que su presencia obedece a que tienen órdenes de solo hacer acto de presencia ‘para mantener la paz’.

Sin embargo, Gonzalo Molina, promotor de la CRAC-Policía Comunitaria, respecto a la retención de los 100 soldados y a los bloqueos carreteros, manifestó: “Esta es una prueba del descontento de los pueblos contra los tres niveles de gobierno que están aliados con la delincuencia organizada, y contra las reformas de Enrique Peña Nieto, que si no luchamos, hará más pobres a nuestros pueblos”. Y declaró: “Desde Tixtla, la tierra de nuestro general Vicente Guerrero, decimos al gobierno que lucharemos contra sus reformas”. El martes comenzaron los bloqueos en la carretera federal que comunica a Chilapa y la Montaña baja y alta, a Chilpancingo, y a Zumpango e Iguala.

También en la cabecera municipal de Olinalá, en la Montaña alta, en sus dos accesos rumbo a los municipios de Tlapa, Chilapa, Huamuxtitlán, y con el estado de Morelos. En Huamuxtitlán bloquearon la carretera que comunica con el estado de Puebla, y la que va a Tlapa. El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, amenazó con desalojar a los policías comunitarios. “No podemos permitir que se cometan actos al margen de la ley”, advirtió el mandatario aliancista. Alrededor del mediodía y por la tarde del martes, comenzaron a liberar las carreteras, luego de que el gobierno estatal se comprometió a recibir a una comisión de los inconformes en la Casa Guerrero. Por la noche ambos grupos buscaban llegar a un acuerdo.

El asunto pues, tiene otra connotación, además del mero asunto de defenderse de la delincuencia organizada, y la forma en que han optado por defenderse de los cárteles de la droga que tienen agobiados a municipios guerrerenses de las regiones de la Montaña, centro, y Costa Chica. Señalan que las instituciones oficiales no solo no garantizan condiciones de seguridad para la población local, sino que son partícipes activas de la violencia actual. Afirman que ‘con policía comunitaria vivimos en paz; no hay asaltos ni crímenes; ni violaciones a las mujeres en las comunidades indígenas’. Las tropas que manda el gobierno no hacen nada, ‘no cumplen con su función de garantizar la seguridad’. Esa es su verdad.

Para el gobierno de Peña Nieto está visto que en el caso del estado de Guerrero, igual que el de Michoacán, habrá de entrarle al quite la federación, porque no ha bastado el envío de tropas para contener el avance de los cárteles de la droga, ya que sus gobernantes están siendo rebasados por la violencia en esas dos entidades. A ese problema de falta de gobernabilidad, ineficacia y violencia que se vive en esas dos entidades federativas, se suman otras preocupaciones que tiene en su agenda el mandatario priísta.

Entre otras, cómo asegurar que pasen sin muchos cambios sus propuestas de reforma en el Congreso de la Unión. Una de ellas, la energética, se optó por enviarla hasta la próxima semana. Tal decisión se tomó la noche del martes, después de una reunión que sostuvieron los integrantes del Consejo Rector del Pacto por México. Quizá Peña Nieto esté molesto porque su gente ha manoseado más de la cuenta el tema, sobre todo en lo referente a los cambios que requiere la Constitución para que ‘transite’ su propuesta. Uno de esos cambios es si el sector público debe seguir teniendo a su cargo, de manera exclusiva, áreas estratégicas como las referentes a la industria petrolera, o abrirlas al sector privado.

paulinocardenas.wordpress.com

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