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A los cuatro Sicilia los sacudió

PAULINO CÁRDENAS 

Entre confundidos y abrumados, tuvieron que aguantar vara cuando el dirigente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, les prodigó, además de besos, reclamos bien ganados por los desdenes que cada uno, y una, han tenido respecto de tantas muertes, desapariciones y violaciones a los derechos humanos de miles y miles de mexicanos, a consecuencia de la fracasada guerra de Calderón, por lo que les reprobó su omisión y les exigió tomar el tema muy en serio y como una de sus prerrogativas de campaña de ahora en adelante.

Más que humillante, la reunión que sostuvieron los cuatro candidatos presidenciales fue aleccionadora. A quien tal vez le tocó la peor parte fue a Josefina Vázquez Mota, porque Sicilia le dijo que ella representa la continuidad de la política de Felipe Calderón, quien “nos ha sumido en el horror y convertido al país en un inmenso camposanto” lo que la hizo quedar impávida. También le señaló a quien cree ser ‘diferente’: “Usted y su presidente, Felipe Calderón, se niegan a escuchar el corazón herido de la patria”, ya que ambos pertenecen “a un partido que nos debe la transición y se ha corrompido a grados ignominiosos”.

Le recordó  que el panismo tiene mucha cola que le pisen con los casos de Sergio Estrada Cajigal, ex gobernador de Morelos, que se paseaba con la hija de un narcotraficante en helicóptero; del “irresponsable” Marco Antonio Adame el actual mandatario morelense; y de ese “Herodes”, como le dijo a Juan Molinar Horcasitas por el caso de la guardería infantile ABC de Hermosillo donde murieron calcinados 49 niños , o de Cecilia Romero quien estuvo al frente de Migración dejando una mala fama como funcionaria.

Después del beso –menos a uno que lo evitó–, a todos les tocó una verdadera zarandeada verbal. A Peña Nieto lo señaló como heredero de “un regreso al pasado y al origen de la corrupción”, y el candidato priísta fue cuestionado por la represión en Atenco, y aunque admitió que en ese “incidente” hubo excesos policiacos, Sicilia le reprochó que en su “discurso frío” no dedicara una sola palabra de piedad ni compasión, “entre tanto dolor, frente a tanta violencia y humillación” a los habitantes de esa población. “Usted no pidió perdón, aunque fue señalado como responsable directo por las víctimas”, insistió el poeta. También le pidió que los priístas que han cometido delitos vayan a la cárcel o, al menos, queden fuera de la política.

El único que había logrado esquivar el ósculo de bienvenida y que prefirió cambiarlo por un efusivo abrazo, fue el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, a quien Sicilia lo tildó de mesiánico, autoritario, intolerante, sordo, confrontador e incapaz de aceptar la autocrítica, a lo que el representante de las izquierdas respingó: “Javier, a mi no me puedes meter en el mismo costal” que a los demás, dando a entender que su linaje no es de esos, lo que corrobora lo dicho por su anfitrión. “No somos sectarios y no somos intransigente; no odiamos; queremos justicia”, se defendió el tabasqueño.

Pero el poeta le reviró: “Yo le pido autocrítica. No es con usted, señor López Obrador; mis respetos absolutos, lo quiero muchísimo, pero me disgusta mucho la falta de autocrítica. Hay debajo de todo esto, no de usted, no de lo mejor del PRD, pero sí de mucha gente que lo apoya, un espíritu fascista”.

A Quadri también le fue como en feria. Le cuestionó su candidatura ‘ciudadana’ y le dijo que era una gente de doble moral, al señalarle que aceptó ser candidato del Panal aun cuando detrás de ese partido están la corrupción, la riqueza mal habida y la represión a los maestros. Añadió Sicilia que su candidatura se base en el cacicazgo de Elba Esther Gordillo y que el “sindicato corrupto tiene secuestrada a la educación, usa a los niños como chantaje, y su fuerza es producto de la corrupción que ofende e indigna a todos”.

El hombre de estampa antigua sólo alcanzó a vociferar: “Yo estoy hasta la madre de todo esto. Y por eso estoy aquí, aunque no me crean. Por eso acepté esta candidatura, porque estoy hasta la madre y quiero hacer algo por mi país, dijo sacado de onda también. “Lo que les ocurrió a ustedes no sólo me hace sentir hasta la madre, me conmueve, me aterra. ¡También me encabrona! “Es fuente de un encabronamiento profundo saber que no estamos resolviendo esta tragedia”, exclamó.

Como sea, el tema de la violencia y el escandaloso número de víctimas que lleva la fracasada lucha contra los cárteles de la droga, deberían estar presentes de ahora en adelante en las campañas de los candidatos y de la aspirante. Tampoco estaría mal que esas expresiones de inconformidad generalizada las hicieran suyas quienes integran el Movimiento #Yo Soy 132, lo mismo que el tema de la corrupción y la impunidad que han ennegrecido aun más el panorama en este sexenio junto con el abandono de varias prioridades básicas. Eso fortalecería más su movimiento y empataría con lo que la sociedad en general está reclamando en todo el país.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

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Un diálogo con sordos

PAULINO CÁRDENAS

La Secretaría de Gobernación fijó de antemano la postura del gobierno federal panista respecto de los planteamientos que le harán mañana los miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad al jefe del Ejecutivo, quienes reclaman darle atención a varias exigencias ciudadanas con respecto a la narcoguerra, sintetizadas en seis puntos, pero las cuales tendrán que comulgar con la estrategia actual de seguridad ‘para que la misma se consolide’. Es decir, que esas propuestas tendrán que estar en la misma frecuencia impuesta por Felipe Calderón y sus asesores bélicos en su lucha contra los cárteles, y si no, nada. Y por supuesto no habrá cambio de estrategia.

Los seis puntos del Movimiento que se ventilarán en el Museo de Antropología a partir de las 10 de la mañana, son: Esclarecer los asesinatos y desapariciones y rescatar la memoria de las víctimas; poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana; combatir la corrupción y la impunidad; combatir la raíz económica y las ganancias del crimen; atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social; y establecer una democracia participativa en los medios de comunicación.

La postura oficial quedó de manifiesto cuando la reportera Fabiola Martínez del periódico La Jornada, le preguntó al titular de la dependencia, José Francisco Blake, sobre el insistente reclamo de ese movimiento civil para que haya un cambio de estrategia en materia de seguridad, y éste respondió: “Primero vamos a estar atentos a cualquier planteamiento que consolide la estrategia”. ¿Qué quiso decir con eso? Que si no hay coincidencia con la estrategia del gobierno no habrá cambios, seguirá el Ejército en las calles y todo seguirá igual. Los otros cinco puntos de la agenda ese Movimiento simplemente los batearán.

El hecho es que los asesores de guerra de Calderón no están dispuestos a que por presiones de organismos civiles como el que encabeza el poeta y escritor, Javier Sicilia, vayan a variar ni un ápice su modus operandi en la fracasada lucha contra los cárteles de la droga y del crimen organizado. Lo que se buscará en ese ‘diálogo’ será darle largas a lo que no esté alineado con las necedades de esa gesta bélica, pese al rotundo fracaso que ha sufrido el gobierno federal panista frente a las mafias las cuales, lejos de haber sido reducidas, se han empoderado más en el país.

Por ello, los miembros de la cúpula de ese Movimiento que no se digan sorprendidos si el diálogo de mañana resulta igual que aquellos por la (in)seguridad que se llevaron a cabo el año pasado y parte de este, en un foro multidisciplinario en el que supuestamente se buscaba influir para que hubiera cambios en  la fallida estrategia contra los capos del crimen organizado, cuya cifra avanza veloz hacia los 45 mil muertos sin que eso inmute al jefe supremo de guerra ni a sus consejeros.

Si el gobierno federal panista no ha hecho caso de los exhortos de la ONU y otros organismos internacionales de derechos humanos en torno a los ‘daños colaterales’ de esa guerra armada contra los cárteles de la droga y otras vertientes del crimen organizado, menos lo hará con un movimiento civil porque, de hacerlo, según los consejeros de guerra del Comandante Supremo, se vendría abajo todo lo que hay detrás del telón de esa contienda armada sin rumbo.

Las señales de que nada habrá de cambiar porque no hay la voluntad política para ello, estaba implícito en lo que había señalado Javier Sicilia: “El diálogo ya estaba pactado y ya el mismo gobierno había aceptado que fuera público, con las víctimas, y ya habíamos propuesto el Palacio Nacional; pero ellos dijeron que no, porque tienen ciertos problemas ahí, y entonces elegimos el Museo Nacional de Antropología”.

Añadió: “Luego vino la visita de Calderón a Juárez con un desfile militar; sus declaraciones sobre el sacerdocio policial, y el ataque al Centro de Derechos Humanos Paso del Norte”. En lo que se accedió fue en que el diálogo fuera público y de cara a la sociedad, de confrontación con las víctimas de la violencia. Pero, ¿qué tan público será ese diálogo? ¿Acaso se transmitirá en cadena nacional?

¿No debió abrirse ese diálogo a un público más diverso para darle voz a quienes también están hasta la madre de tantos yerros porque esa inútil y cruenta guerra ha hecho dejar de lado otros importantes rubros que requieren la atención del gobierno federal? Si el arrojo de los sicilistas no se arredra, desde mañana se podría iniciar el primer capítulo del juicio público adelantado contra quienes se han empeñado a contrapelo a escribir esa sangrienta página en la historia de un México que se merece un gobierno que promueva la paz y no la guerra.

pcardenascruz@yahoo.com.mx



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