Archivo de la etiqueta: promesas incumplidas

Entre inseguridad y descontento

 PAULINO CÁRDENAS

Guerrero, Michoacán, Morelos, Tamaulipas y Jalisco son de los estados en donde la situación de inseguridad sigue prevaleciendo en mayor medida, lo que podría provocar que haya problemas bastante serios para que se lleven a cabo las elecciones programadas para el domingo 7 de junio en varios poblados y comunidades de esas entidades federativas. La violencia no sólo no ha disminuido en ciertos puntos de esos estados, sino que se ha recrudecido. No obstante, el gobierno federal ha reiterado que los índices han bajado en cada una de los apartados criminales que van desde el robo con violencia hasta decapitados y colgados, pasando por otro tipo de delitos como las extorsiones, secuestros, desapariciones forzadas y torturas.

Por ejemplo, los padres de los 43 normalistas desaparecidos exigen al INE suspender elecciones en Guerrero. “Si no hay solución, no hay elección”, han venido reiterando. Hay una mezcla, pues, entre inseguridad y hartazgo social, que pudieran afectar las elecciones en algunos estados, por el descontento acumulado durante más de dos años de promesas incumplidas por parte de un gobierno que se la ha pasado gobernando a base de retórica más que con hechos tangibles, y hablando de un México que solo está en la imaginación de quien conduce los destinos de la nación. Ahí está el decálogo de acciones que propuso el presidente Peña Nieto a raíz de la crisis del caso Ayotzinapa del que solo se han cumplido a medias dos de los diez mandamientos, mientras que otros ocho han quedado en el limbo.

Dada la premura con la que se elaboró el decálogo de acciones prioritarias, la mayoría llevaba problemas de origen, por lo que en el Congreso no pasaron. Una de ellas fue la ley contra la infiltración del crimen en municipios, en donde se proponía la aprobación para que la Constitución diera facultades a la Federación para intervenir en los municipios donde se tuvieran indicios de una infiltración del crimen organizado. Incluso podría pedirse la destitución misma del alcalde. Esa iniciativa sufrió cuestionamientos de la oposición casi inmediatos, sobre todo en el sentido de que se rompía con el pacto federal y podría ser objeto de abusos.

La reforma está prácticamente congelada en las comisiones de justicia, puntos legislativos y constitucionales de la Cámara Alta, aunque se dijo que en abril será revisada y modificada, señala un recuento que hizo Arturo Ángel para el sitio de noticias Animal Político. Apunta que a 120 días de que el presidente Peña Nieto diera a conocer el famoso decálogo de acciones en seguridad tras la crisis desatada por el caso Ayotzinapa, ocho de los puntos anunciados no se han materializado, y los otros dos apenas se cumplieron parcialmente. Entre los pendientes hay algunos atorados en el Senado o con los diputados, pero también están iniciativas o programas que el mismo gobierno no ha presentado.

Uno de ellos es la línea de emergencia 911 cuy anuncio causó gran impacto y polémica al principio pero meses después es poco lo que se ha dicho. De acuerdo con Peña Nieto, concretar este plan era vital para que México cambiara, pues como el mismo mandatario reconoció, lo hecho hasta hace cuatro meses era insuficiente para revertir las condiciones de violencia y deterioro en varios sitios del país.

“A pesar de las acciones emprendidas en la actual y anteriores administraciones, algunas de estas condiciones de debilidad institucional siguen presentes (…) los hechos de Iguala nos han dejado claro a todos, a sociedad y Gobierno, que aún hay mucho por hacer” dijo el 27 de noviembre. Menos de 48 horas después de ese discurso legisladores del PRI calificaron como una “prioridad” la aprobación de estas medidas, pero hasta ahora, el balance deja muchos más pendientes que objetivos consumados. En el recuento sobre el incumplimiento del decálogo que buscaba abatir los índices de inseguridad, violencia y crímenes en el país, se señala que el presidente planteó establecer nuevas ‘Leyes de Concurrencia y Competencia’ con el objetivo de agilizar la investigación de delitos con independencia del fuero al que pertenecen.

Por ejemplo, se propuso que fiscalías locales pudieran indagar casos de delincuencia organizada. Esta iniciativa no recibió los cuestionamientos que tuvieron algunas de las otras propuestas de parte de la oposición, pero forma parte del paquete de reformas que está parado en el Senado de la República y por ende, no se ha concretado. También propuso eliminar definitivamente las más de mil 800 policías municipales que existen en el país y que la operación y mando se trasladase a 32 corporaciones estatales únicas, con el objetivo, según se dijo, de dificultar que permee la corrupción. A las fuerzas de los ayuntamientos se les dejará únicamente labores de vialidad.

Esta propuesta no solo enfrenta la resistencia de los legisladores sino también la oposición de otros sectores. Otras de las propuestas tampoco han transitado en el Congreso como Peña hubiese querido. Una de ellas es la expedición del 911 que no está concretada. Tampoco la Clave Única de Identidad. Los operativos en Tierra Caliente, Tamaulipas y Jalisco se han concretado parcialmente. La Agenda de reformas en justicia cotidiana es tema no concretado. Peña Nieto consideró necesario apuntalar una serie de reformas en lo que denominó “justicia cotidiana” con la finalidad de fortalecer los derechos de los ciudadanos en temas de derecho civil y mercantil y no solo penal. Para ello pidió al Centro de Investigación y Docencia Económicas la elaboración de recomendaciones en la materia en un plazo de 90 días.

En febrero concluyeron los foros que realizó el CIDE sobre estos temas y también el plazo mencionado, pero hasta ahora se desconoce cuál es la propuesta definitiva pues no se ha anunciado. En consecuencia el gobierno tampoco ha presentado las iniciativas de reformas que se requerirán al Congreso. También el presidente anunció varias iniciativas para apuntalar la protección de los derechos humanos y en especial de las víctimas. La mayoría de ellas eran pendientes que se venían acarreando desde meses atrás, y otras un reclamo de organizaciones de la sociedad civil u organismos internacionales.

Entre lo anunciado ya se cumplió con el reglamento de la Ley General de Víctimas, el diseño de un fondo para la protección y reparación del daño, y la integración de un consejo consultivo para reformas en derechos humanos. Pero siguen pendientes temas coyunturales como leyes generales en desaparición forzada y tortura de las que ya hay varias iniciativas no aprobadas, y tampoco existe el sistema nacional de búsqueda o el de información genética. En la Cámara de Diputados hay el compromiso de que antes de que concluya el actual periodo de sesiones se dictaminen estos pendientes.

Peña dio en noviembre su respaldo “total” a la puesta en marcha del Sistema Nacional Anticorrupción propuesto por la oposición, que incluye el fortalecimiento de la Auditoría Superior de la Federación, el nacimiento de un tribunal imparcial para sanciones administrativas y de una fiscalía especializada. Los diputados aprobaron a finales de febrero el dictamen para sacar adelante esta iniciativa, pero el tema se estancó en el Senado donde ya adelantaron que habrá cambios en la minuta. Tampoco se ha designado a un fiscal en la materia, como se pretendía hacer desde diciembre pasado.

El presidente anunció que la Secretaría de la Función Pública lanzaría un nuevo portal de información sobre los proveedores y contratistas de toda la Administración Pública Federal. El objetivo es que los ciudadanos pudieran conocer en un solo sitio el número y monto de los contratos de cada dependencia o de cada empresa. El 3 de febrero Virgilio Andrade fue designado al frente de la SFP y prometió investigar a fondo casos como el de la llamada “casa blanca” del presidente; pero del portal anunciado el año pasado no se dieron noticias. En fin, que entre la inseguridad y las promesas incumplidas -además de la corrupción de los funcionarios-, hay malestar que podría manifestarse en las urnas en junio próximo.

Anuncios

Comentarios desactivados en Entre inseguridad y descontento

Archivado bajo Entre inseguridad y descontento

Un gobierno priísta incumplido

PAULINO CÁRDENAS

Pese a que el gobierno federal le ha quedado muy mal a los mexicanos, el partido en el poder aspira ganar las llamadas elecciones intermedias. El proyecto transformador del país de Peña Nieto hasta ahora ha sido solo eso, un proyecto solamente, basado en once reformas estructurales que no tienen para cuando concretarse plenamente; acaso la energética que se ha quedado en el arranque; la educativa inconcreta y a la que se resisten los maestros vividores de siempre; la laboral que cojea en varios de sus puntos torales; y la económica que, además de decepcionante, ha sido todo un desastre pese a los augurios cotidianos de que ‘vamos bien’.

A unos días de cumplirse el segundo año de gobierno del presidente Peña Nieto, se festinaba que se habían concretado las reformas propuestas al Congreso con el objetivo de elevar la productividad de México, impulsar su crecimiento económico, fortalecer y ampliar los derechos de los mexicanos y afianzar el régimen democrático y de libertades. ¿Y qué ha pasado? Poco, por no decir nada. Y la administración camina hacia su tercer año.

Y vienen las llamadas elecciones intermedias en las que la dirigencia del partido en el poder tiene afanes ganadores, pese a que el gobierno del ‘nuevo’ PRI ha sido evidentemente improductivo. Si fuera empresa privada para el que trabajara el gobierno, ya lo hubiesen corrido, precisamente por pachorrudo e improductivo. Pero no, en México se vota y pase lo que pase, los mexicanos tienen que aguantarse, salga malo o pésimo el gobierno federal que ganó las elecciones. Así es el sistema y parece que no hay cómo cambiarlo.

Una de las formas podría ser a la hora de votar. Antes de hacerlo el ciudadano debería hacer un acto de reflexión y ver si realmente le conviene volver a votar por un partido que le debe mucho a su pueblo. Un gobierno que se ufana de que en dos años se concretaron las reformas ‘estructurales’ para que México supuestamente tomará ruta hacia el camino de su transformación. Pero hasta ahora la mayoría de los propósitos han quedado en eso. Aunque a diario se diga, se repita y se insista que todo marcha por el buen camino y conforme a los planes trazados.

De poco ha servido que el jefe del Ejecutivo y sus adláteres se echen porras a sí mismo y resalten todos los días que México ‘está en el umbral del desarrollo’ y que está por iniciarse ‘una nueva era de transformación’, cuando no hay nada tangible. Con ese cúmulo de autoelogios, Peña Nieto se presenta con el mismo discurso que acaso lo alienta a él y a su equipo, pero que los mexicanos ven que de las palabras a los hechos hay muchos trechos.

Habla y repite que gracias que se pusieron en marcha los reglamentos necesarios y que se han empezado a ejecutar políticas públicas que permitirán materializar los beneficios de las mismas, en los hechos nada hay que vuelva tangible esos buenos deseos. En cada mensaje, el primer mandatario deja en claro que “el camino no será fácil, ni los resultados serán de inmediato”, pero estos ni siquiera se asoman a lo lejos; no hay signos de su existencia por ningún lado.

Uno que otro rubro que logra lo suyo, como el sector turismo, no hace verano. Es ciertamente una historia de éxito, pero no hay que olvidar que la bondad de la naturaleza que el destino le ha asignado al país en sus litorales y tierra adentro, junto con la bonhomía de la gente y los buenos servicios y la oferta y variedad de comidas propias del lugar o de cocina internacional, cuentan mucho. Ello a pesar de la inseguridad que hay en varios destinos turísticos.

Se ha quedad más en la teoría que hoy México cuente con el marco jurídico y la estructura institucional para iniciar la ruta hacia un nuevo país, en donde todos los mexicanos cuenten con oportunidades, herramientas y capacidades necesarias para construir más historias de éxito. La nación tiene con qué lograrlo. Eso lo saben todos. El problema no es por ahí. El problema es la ineptitud de quienes han llegado a gobernar, que no cuentan con la visión ni con la experiencia que presumían tener. Cuando hablaban de que el ‘nuevo’ PRI sabría como hacerlo, en la vida real resultó un fiasco.

Los priístas que están ahora en el mando -federal, estatal y local-, llegaron a reciclar las mismas mañas de siempre. Llegaron a ver en donde estaba el ‘bisne’ primero que nada. Y empezaron a demostrar sus habilidades para servirse del cargo antes que servir a la ciudadanía y antes que satisfacer necesidades de servicios, prefiriendo hacer negocios privados con recursos públicos y aprovecharse de la influencia del cargo para obtener prebendas de prestadores de servicios al gobierno, como ha quedado demostrado en el tiempo que han vuelto al poder. Los ejemplos ahí están y algunos han sido incluso motivo de escándalos a nivel nacional e internacional.

En 28 meses de gobierno peñanietista el mando federal le ha quedado a deber mucho a los mexicanos. Primero fue grata la sorpresa de que el nuevo mandatario había logrado conjuntar a todos los partidos políticos para hacer un pacto con la oposición y con el partido en el poder que llegaba con afanes dizque renovadores. El llamado Pacto por México permitió sentar a dialogar y concretar acuerdos entre el gobierno federal y los líderes de los partidos: Revolucionario Institucional, Acción Nacional, de la Revolución Democrática con el testimonio del Verde Ecologista y Nueva Alianza, sobre lo que sería ‘el proceso reformador de México’ para elevar su competitividad y productividad.

Así fue como el 2 de diciembre de 2014, en el Castillo de Chapultepec, se llegó a un gran acuerdo para transformar las ideas en compromisos, procurando en todo momento establecer el consenso entre las fuerzas políticas. Sin embargo, aun cuando esto no fue posible, como en el caso de las Reformas Hacendaría y Energética, el mandatario dijo que se había optado por “la construcción de una mayoría suficiente para aprobar las reformas”. Derivado de ese acuerdo nacional, se realizaron 58 modificaciones a la Constitución, se efectuaron 81 cambios a diversas Leyes Secundarias, se crearon 21 ordenamientos jurídicos nuevos abrogándose 15 más. Además se constituyeron tres nuevas instituciones y se buscó el fortalecimiento de trece existentes.

Hoy, aquellos afanes de transformación siguen siendo una quimera, los resultados de las llamadas reformas estructurales han sido pobres y la decepción social mucha. A eso hay que añadirle que el gobierno sigue en falta grave con los mexicanos por los casos Tlatlaya y el de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos. Hay, como se sabe, otras asignaturas pendientes, como el de la inseguridad que sigue campeando por todo el país sin que se hayan frenado las actividades del narcotráfico, pese a hacer gala pública de que han sido capturados capos de nombre y renombre.

Otro de los temas que más le pesa a los mexicanos es el del detrimento de la economía, tema sobre el cual, peses a la insistencia diaria del titular de Hacienda de que todo marcha bien en el país, los gobernados no ven por ningún lado el beneficio ya que lejos de ello, además de los impuestos que tienen que pagar, se les amaga con el anuncio de un recorte presupuestal en el gobierno para este año y otro que vendrá, mega, para el 2016.

Este último ‘ajuste histórico’, si se concreta, traerá como consecuencia el despido de miles y miles de trabajadores cuyos ingresos dependen del gobierno, que si son dados de baja en las dependencias del gobierno federal, se sumarán a los millones de desempleados del sexenio. Luego entonces, la pregunta es si la ciudadanía con derecho a votar lo hará por un gobierno que está en falta con tantas promesas hechas en campaña y durante el periodo administrativo que lleva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios desactivados en Un gobierno priísta incumplido

Archivado bajo Un gobierno priísta incumplido

Y las promesas siguen

PAULINO CÁRDENAS

Mientras que las cosas tienden a empeorar, empezando por la pronunciada cuesta de enero que lleva la pesada carga de más impuestos para millones de mexicanos, y los problemas de inseguridad que no paran en Michoacán y otros estados donde siguen las matanzas, junto con la violencia callejera que propician las huestes del magisterio disidente que insisten en seguir retando a los gobiernos capitalino y federal, más los actos vandálicos del cártel antiPeña y eventos que se han vuelto cotidianos como el robo de combustible que sigue en aumento en todo el país, igual que los robos a  casas habitación y joyerías mas la corrupción e impunidad que son el pan nuestro de cada día, el presidente Enrique Peña Nieto sigue prometiendo más y más sueños a los gobernados, ahora con que pronto lanzará una reforma ‘profunda’ para reactivar el siempre olvidado campo mexicano, además de las promesas de una mejor vida que insiste vendrá a partir de este año para el país y sus habitantes, derivada de la reforma energética.

Como el prometer no empobrece, habría que recordar que el jefe del Ejecutivo, en su primer mensaje como presidente constitucional de México anunció lo que sería el eje del gobierno que iniciaba: recuperar la paz del país, atender a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico y emprender una cruzada nacional contra el hambre. En realidad fueron 13 las promesas que hizo en su primer discurso. Pero el primer eje de su gobierno, dijo, “es lograr un México en paz. Pondremos al ciudadano y a su familia en el centro de las políticas de seguridad”. A diferencia de su antecesor, el presidente Peña Nieto dijo que el delito no puede combatirse sólo con acciones de fuerza. “Debemos cambiar de paradigma, entender que no habrá seguridad mientras no haya justicia”. Pero todo quedó en promesa, porque muchos mexicanos en diferentes estados del país siguen padeciendo de inseguridad y de injusticias.

¿Qué ha sucedido con las víctimas de la guerra contra el narcotráfico? De hecho nada. La batalla que inicio el poeta Javier Sicilia para dignificar a los muertos de la guerra de Calderón e indagar detalles de los decesos y saber dónde fueron a parar tantos cadáveres, hasta ahora ha sido una lucha infructuosa. La promesa del gobierno de Peña Nieto de atender a las víctimas e indagar lo sucedido con cada muerto, ha quedado en el intento. Habría que preguntarle a la periodista Marcela Turati, autora del libro ‘Fuego cruzado’ (editorial Grijalbo), lo que opina al respecto. Ella se dio a la tarea de relatar la guerra contra el crimen organizado desde la visión de las víctimas. Señala que un número frío, indiferenciado, suma a los caídos por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, la Estrategia Nacional de Seguridad encabezada por el gobierno de Calderón.

Pero en la periferia de la contabilidad oficial, señala, se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”. Las historias relatadas en ‘Fuego cruzado’ hablan de las sombras del mayor conflicto armado de los años recientes en México: por un lado, las penumbras de la desinformación (más allá de las muertes contabilizadas), y por otro, el ocultamiento de las propias víctimas debido al estigma que las convierte en sospechosas de su desgracia. Los damnificados de esta guerra suman ya en cientos de miles, dispersos en pueblos perdidos o habitando en las grandes ciudades: muchos de ellos son victimas azarosas de los grupos delictivos, otros tantos, de las fuerzas que pretenden sofocar la violencia con más violencia, señala la autora.

Y en cuanto el combate a la pobreza, como todos los presidentes lo han hecho, Peña Nieto dijo que los programas sociales deben evolucionar para arrojar mejores resultados, al afirmar que la Cruzada Nacional contra el Hambre ‘no es una medida asistencialista, sino una estrategia integral de combate a la pobreza de nueva generación’. Desde Las Margaritas, Chiapas, el mandatario federal afirmó que la cruzada no trata sólo de repartir alimentos entre quienes carecen de ellos, sino de poner en marcha una estrategia integral. El priísta mexiquense indicó que en los últimos años se avanzó contra la pobreza, pero no es suficiente, ya que no se han tenido avances mayores. Y de hecho, el programa no ha avanzado en su gobierno  como estaba proyectado. El ambicioso programa le fue encargado a la titular de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, pero está atorado.

Y como ese tema, hay otros que han quedado en promesas mas que en realidades. No obstante, hay dos lápidas muy pesadas con las que los mexicanos tendrán que transitar a lo largo de este año y quizá más allá. Una es la económica por la carestía que ya se disparó por los aumentos de las gasolinas y con el pretexto de la nueva carga fiscal que le pega a todas las actividades y personas físicas y morales, y la otra es la inseguridad que lejos de aminorar ha ido aumentando en diversas entidades federativas del país. El presidente Peña Nieto sigue confiado en que con la reforma energética que ya alcanzó rango constitucional, y con sus leyes reglamentarias que habrán de ser analizada y aprobadas en el próximo periodo de sesiones en el Congreso, México será otro.

Y en la celebración del 99 aniversario de la primera Ley Agraria, efectuada este lunes en Boca del Río, Veracruz,  Peña Nieto dijo que este año su gobierno impulsará una “profunda reforma” del campo, que lo ponga al día y lo haga más competitivo. La iniciativa, que ya está en revisión, será presentada al Congreso en el próximo periodo legislativo. Ojalá no se quede en promesa ya que ese sector ha sido tradicionalmente el maás olvidado de todos por cada presidente de la República que ha tenido México. Hacen mucha alharaca mediática de que ayudarán a los hombres del campo, pero al final de cuentas todo queda en cuentos. Ahí está la historia para comprobarlo. Para contar con su voto en época de elecciones, para eso sí sirven los campiranos.

Comentarios desactivados en Y las promesas siguen

Archivado bajo Y las promesas siguen

A casi un año del comienzo

PAULINO CÁRDENAS

El complicado panorama económico que se avizora para el año próximo no es nada halagüeño, ya que la marcha de la economía en el primer año de gobierno de Peña Nieto se ha desplomado en forma alarmante, lo que implica un escenario preocupante para el 2014. De hecho, para algunos especialistas, México ya entró en franca recesión, aunque el gobierno federal se niega a aceptarlo. Para acabarla de amolar, el Fondo Monetario Internacional ha estado advirtiendo de los riesgos de una desaceleración mundial que califica como una probabilidad ‘alarmantemente alta’. Esto podría afectar nuevamente el comportamiento de la economía en Estados Unidos, de donde depende entre el 80 y 90 por ciento las importaciones y exportaciones de insumos básicos y de productos manufacturados de nuestro país. De esta manera, al cumplirse el primer año de la administración del ‘cambio’ y del ‘nuevo PRI’, el futuro para el país, al corto y mediano plazos, resulta preocupante.

Por lo pronto, los principales reclamos de la sociedad son la grave carencia de empleos y el no combatir con eficacia y eficiencia la inseguridad, así la como la falta de certidumbre económica que afecta a millones de familias mexicanas y a los sectores productivos que ante tal panorama, algunas empresas estarían empezando a despedir trabajadores, empleados e incluso directivos, para tratar de mantenerse activas. Para diciembre la expectativa de crecimiento será de apenas 0.89 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que según calculus de principios de año iba a ser de 3.5 por ciento, señalan quienes han venido haciendo mediciones del comportamiento de la economía. El optimismo oficial renace al informar el INEGI que en el tercer trimestre de 2013, el PIB del país creció 1.3 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.

Resepcto a las reformas que ha enviado el jefe del Ejecutivo al Legislativo, se afirma  que la fiscal no será, ni con mucho, un paliativo ante la desaceleración económica que registra México, ya que terminó siendo una reforma más bien recaudatoria, que no alcanzará a fomentará la reactivación económica ni la creación de empleos. Pero esos asuntos que mejor entienden los especialistas, no son del alcance de la generalidad de los mexicanos, por complejos e intrincados. Más bien la gente se pregunta, ¿cuántas promesas de campaña, de las 266 que lanzó durante su campaña Enrique Peña Nieto, se han cumplido? Los mexicanos saben de oídas que el blindaje del gobierno y su partido para lograr acuerdos con la oposición, ha sido el Pacto por México.

Ese ha sido un blindaje político para el gobierno y su partido, pero no beneficia en nada a los sectores de la sociedad de forma directa. En su Consejo Rector se toman acuerdos, pero los problemas están en el aterrizaje de los mismos, como sucede, solo por poner un ejemplo, con el caso de la Campaña contra el Hambre cuya implementación ha sido muy costosa, contra los raquíticos beneficios que ha logrado ese ambicioso programa gubernamental.  Por otro lado, todos los días, en cuanto foro se para el jefe del Ejecutivo, se refiere a las consabidas reformas que ha enviado al Congreso y que está por enviar.

La gente ve que con la aprobación de las reformas de telecomunicaciones, educativa, laboral o hacendaria, no come ni vive mejor. Y falta todavía la reforma política que los partidos de oposición quieren que se apruebe antes que la llamada ‘madre de todas las reformas’, la energética. La reforma política a fin de cuentas solo convendrá a quienes viven colgados del presupuesto de los partidos y de los privilegios que gozan quienes integran la clase política. La reforma energética, que lleva consigo la carga de abrir a la industria petrolera a una mayor participación de empresas privadas extranjeras, al final de cuentas podría quedar ‘mocha’ y pudiera no resultar la panacea que le ha atribuido su principal promotor, el mandatario priísta, una vez que se ventile en el Congreso de la Unión junto con las reformas del sector eléctrico.

Eso equivale a que el futuro de la nación está prácticamente en la suerte que corra la reforma energética. Al parecer, de eso depende que México salga adelante, ¿Y si no? ¿Y si los grupos antiPeña se hacen uno y le voltean la tortilla en el Legislativo a la reforma de la industria petrolera? De cualquier manera, en el caso de que fuera aprobada como la envió Peña Nieto a San Lázaro, tardaría entre tres y seis años en empezarse a ver sus primeros resultados. ¿Y mientras tanto? ¿México acudiría a solicitar préstamos al exterior para solventar los gastos corrientes de la administración pública? ¿Tendría que volverse a endeudar el país como ha sucedido con gobiernos federales anteriores?

En los dos primeros trimestres del año los resultados han sido desfavorables para la economía de México, lo que ha sido difícil para las familias y complejo para los sectores productivos. Y las cifras que acaba de dar la OCDE para el tercer trimestre del año, aunque las da como positivas, no son como para hacer fiesta. Ese organisno estima que México crecerá este año 1.2 por ciento en términos globales, números que son más bien a la baja comparados con las proyecciones iniciales. Señala que en 2014 se llegará cuando más al 3.6 por ciento de aumento, mientras que en 2015 se podría alcanzar el 3.9 por ciento de crecimiento global. Pero son proyecciones estimadas. Como sea, al cumplirse el primer año de gobierno de Peña Nieto, los resultados han quedado muy por abajo del anhelo presidencial y más aun de las expectativas que tenían los mexicanos de que las cosas irían a mejorar sustancialmente con el gobierno ‘del cambio’. Pero no.

http://www.paulinocardenas.wordpress.com

Comentarios desactivados en A casi un año del comienzo

Archivado bajo A casi un año del comienzo

El cambio quedó en quimera

PAULINO CÁRDENAS

A unas semanas de que se cumpla el primer año de gobierno del presidente Peña Nieto, el balance se avizora crítico para su gestión, ya que si bien hace un año por estas fechas había entusiasmo y mucho opritmismo de que al tomar posesión del cargo, México comenzaría a vivir una etapa sin precedentes en los últimos sexenios, hoy las cosas están muy lejos de lograr los mínimos prometidos. Se hablaba de que sería ‘otro PRI’ el que gobernaría y que las reformas que se enviarían al Congreso de la Unión serían históricas; que los niveles de pobreza se reducirían y que el desarrrollo del país comenzaría a vivir una insospechada era. Conceptos más conceptos menos, así pintaban las cosas en el ánimo de quien asumiría el cargo de jefe del Ejecutivo federal el primero de diciembre, mismo entusiasmo que había contagiado a quienes serían los integrantes de su ‘dream team’ y cuyos nombres allá por noviembre pasado empezaban a surgir como los probables miembros de su gabinete.

Muchos creyeron que el candidato ganador vendría al rescate de una nación que había quedado para muchos, dentro y fuera del país, como territorio narco más que otra cosa. Había que romper con ese estigma que le había heredado Felipe Calderón y que había colocado a México como una nación en permanente guerra contra los cárteles de la droga y las mafias del crimen organizado. En ese sentido la estrategia del nuevo gobierno cambió radicalmente, el cual comenzó a dar tempranas señales de que así sería, desde que se integraron los gabinetes de transición del gobierno entrante y saliente. Fue el 5 de septiembre cuando Peña Nieto, como presidente electo, dio a conocer los nombres de los integrantes de su equipo de transición que encabezaron sus hombres más cercanos: Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong. El primero fue designado como coordinador general para la Transición Gubernamental y el segundo como coordinador general para el Diálogo Político y Seguridad. Desde aquel momento se empezó a hablar de reformas.

El primer reto al que quiso hacerle frente el candidato priísta ya como presidente, fue el de convocar a las tres principales fuerzas políticas –PRI, PRD y PAN– para discutir junto con el nuevo gobierno, los planes y proyectos de corto, mediano y largo plazos, intentando una apertura al diálogo franco sin precedente, que logró amalgamar y llevarlo a la realidad desde el segundo día de su gobierno a través del Pacto por México, ideado, dicen, por el priísta José Murat, quien revivió a la política después de que un año antes andaba siendo explusado de su partido, aunque la paternidad se la ha querido arrogar el perredismo chuchista. Como sea, fue un buen principio en el que muchos creyeron como fórmula pragmática de hacer política, lograr acuerdos y llevar la fiesta en paz.

Algunas de las reformas que comenzó a enviar Peña Nieto al Legislativo salieron del seno de esa nueva figura en el que previamente se había integrado un Consejo Rector que aprobaba de manera colegiada los acuerdos que se iban tomando. Después de la toma de posesión llegaron al Congreso varias reformas simultáneamente, las cuales en diversos momentos pasaron a ser analizadas y aprobadas, como fueron la educativa, la de telecomunicaciones y la hacendaria, que aún motivando críticas y cuestionamientos y hasta rechazo de algunos sectores que se sienten afectados por ellas, han ‘transitando’ en ambas Cámaras. Hasta ahí todo iba conforme a lo planeado por el equipo presidencial, aunque con resultados bastante magros en el Legislativo, sobre todo en cuanto a la reforma hacendaria y las nuevas reglas fiscales que fueron aprobadas.

Pero en realidad la reforma que más le importa al jefe del Ejecutivo, que se pudiera aprobar sin tantos cuestionamientos, es la energética, que lleva implícito abrir más la participación de la iniciativa privada en la actividad de la industria petrolera y en la generación de energía eléctrica, a lo que se oponen las izquierdas divididas, aunque la izquierda derechizada que encabezan los Chuchos –Zambrano y Ortega–, han estado alienados con el Ejecutivo y su partido, pese a que mediáticamente se hacen los remolones y hasta niegan que no apoyarán a Peña en las propuestas que faltan.

Son muchos los mexicanos que están decepcionados de los resultados de un gobierno que no ha ha podido encontrar el camino que en teoría se había trazado hace un año como compromisos, lo cual lo corroboran los resultados de la economía que ha ido a la baja en los dos primeros trimestres del año y que en el tercer trimestre con apuros pudo librarla. Como van las cosas, esa grave situación puede llevar a México a una recesión. Y en cuanto a la violencia, ni se diga. Los hechos cotidianos dan cuenta de que el crimen organizado sigue dominando territorios como Michoacán, y no hay para cuando funcione la nueva estrategia anticrimen del gobierno peñanietista, que de ese tema parece no querer saber nada. Malo, porque como el avestruz, parece rehuir a una latente situación peligrosa para el país al dar muestras de que no quiere enfrentar el problema, con tal de no parecerse al gobierno de Calderón.

¿Donde quedaron los compromisos del pasado 2 de diciembre, de lograr una sociedad de derechos con libertad, de un crecimiento económico sostenido, de propiciar la creación de empleos y de que haya competitividad? ¿Y la seguridad y justicia? ¿Y la transparencia, la rendición de cuentas? ¿Y el combate a la corrupción? ¿Y la gobernabilidad democrática? El régimen del cambio quedó en quimera. Y los conflictos sociales crecen, como el movimiento magisterial disidente en donde la falta de oficio político echa por la borda las intenciones de lograr una reforma educativa real y verdadera. Ojalá la violencia no siga creciendo y que el país no acabe hundiéndose en crisis económicas como en el pasado. Todo eso, a casi un año de haber comenzado ‘otra era’, según los augurios de entonces del ‘nuevo PRI’. ¿Desde fuera verán a México de una forma distinta?

http://www.paulinocardenas.wordpress.com

Comentarios desactivados en El cambio quedó en quimera

Archivado bajo El cambio quedó en quimera

Inicia Calderón su vía crucis

 PAULINO CÁRDENAS

Con el caso Harvard empieza el vía crucis del ex presidente. El pasado 29 de noviembre comentábamos en este espacio que Felipe Calderón no solo se convertiría en el primer mexicano en participar como invitado en el Programa Angelópoulos de Líderes Públicos Globales, que tiene como objetivo formar a los líderes del futuro, sino que sería investigador y aprovecharía su autoexilio para escribir sus memorias de los años que estuvo como Presidente de México. ¿Qué investigaría el mandatario panista en aquella escuela, de no ser sobre su especialidad, el fallido combate armado contra el crimen organizado y la violencia, y el interminable derramamiento de sangre que esa lucha ha generado a lo largo de seis años y que dejó un escandaloso número de muertos que nadie sabe dónde quedaron? ¿Qué enseñaría a sus discípulos? Porque se supone que las universidades son para pasar su conocimiento a las nuevas generaciones.

En México todos saben que como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, fue un fracaso. Quizá eso le sirva de inspiración para su tema que habría de investigar, cuyo título sugerido sería: ‘Como no cometer errores en el combate contra los cárteles de la droga’. El mandatario mexicano, antes de que terminara su mandato, en una declaración a la Universidad expresó: “Estoy emocionado por la oportunidad de regresar a la Escuela Kennedy de Harvard una vez que termine mi presidencia. Será una tremenda oportunidad para reflexionar sobre mis seis años de gobierno”, afirmó. Al finalizar su mandato se fue a pasar Navidad y Año Nuevo a España. Después volvería a Estados Unidos para instalarse, no se sabe si en Cambridge o Boston, Massachusetts, para incorporarse a su cátedra en la prestigiada escuela a donde fue invitado como investigador.

Sin embargo, varios grupos civiles, de Estados Unidos y de México, se han unido en una plataforma de activismo político para protestar por esa invitación, ya que consideran injusto que un mandatario que dejó al país con tantas promesas incumplidas y que manejó una errática estrategia que llevó al fracaso su guerra que le declaró a los capos de la droga que cobró alrededor o más de 100 mil muertos y al menos 25 mil desaparecidos, no debe premiársele con esa distinción. ¿Qué conocimiento daría Calderón en su cátedra? ¿El del fracaso de su guerra contra el narco? ¿Les dirá lo que nunca debe hacer un madatario contra las mafias sin consultarle a nadie?

Como sea, las críticas y protestas siguen creciendo en número y en tono. El poeta y escritor Javier Sicilia y Sergio Aguayo, profesor de El Colegio de México, enviaron este fin de semana una carta a David T. Ellwood, decano de la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, donde solicitan las razones de la institución para invitar al ex presidente Calderón a participar en uno de sus programas académicos. Ambos coinciden en señalar que el ex mandatario panista “no cumple los criterios éticos” de la institución. Le increpan por qué calificó al ex presidente ‘de ejemplo vivo de un servidor público dinámico y comprometido’.Y preguntan: “¿Cómo puede usted sustentar dicha afirmación, cuando hay tanta evidencia en contra?”.

Coinciden en lo que millones de mexicanos están de acuerdo: que Calderón fue un presidente insensible; que su gobierno no investigó lo sucedido con los desaparecidos y que ocultó de manera deliberada información importantísima para las familias de las víctimas inocentes. Aunque para algunos sería injusto acusarlo de haber ordenado la barbarie, sí aseguran que no respetó la dignidad de las víctimas. Además, señalan lo que millones de mexicanos han manifestado: que “se desentendió de las consecuencias de sus políticas y evadió la responsabilidad de sus actos”. Desde el pasado 4 de diciembre Harvard había publicado un comunicado en el que diversos profesores de Harvard defendían la participación del ex mandatario mexicano en esa institución.

Cuando surgió el rumor de que Calderón trabajaría en la Universidad de Texas, en Austin, y que viviría en esa ciudad, también hubo protestas, incluso en el campus de la universidad, donde los estudiantes se involucraron. Aunque nadie lo dijo abiertamente, ese habría sido el motivo por el cual al final no lo contrataron. A través del portal change.org, el ex agente de la Patrulla Fronteriza, John Randolph, publicó una solicitud destinada a Catharine Drew Gilpin Faust, presidenta de Harvard, y a David T. Ellwood, decano de la institución, para que Calderón no imparta cátedra allí.

A esta moción se unieron muchos mexicanos en la misma página, pero en español, bajo el lema “Harvard: Revierte la contratación de Felipe Calderón”. El hecho es que sigue creciendo el número de firmas electrónicas apoyando la petición. Hasta ahora el ex presidente Calderón no ha emitido ningún comentario en su defensa sobre ese rechazo. Se da por hecho que entrará a dar cátedra a partir del próximo día 24 y está previsto que su presencia en Harvard se extienda hasta diciembre de este año. Lo que resulta evidente es que, con este asunto, el ex mandatario mexicano empieza a vivir en carne propia su vía crucis. Y apenas es el comienzo. Si no lo aceptaran en Harvard ¿a dónde tendría cabida? ¿Querrá venir a arrebatarle el desinflado PAN a los panistas?

Twitter:@Paulinocomenta

facebook.com/Paulinocomenta

Comentarios desactivados en Inicia Calderón su vía crucis

Archivado bajo Calderón inicia su vía crucis

El EZLN aún vive

PAULINO CÁRDENAS

Justo en el inicio del nuevo ciclo maya, hicieron acto de presencia en una marcha silenciosa alrededor de 40 mil encapuchados con pasamontañas negros, pertenecientes al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Son indígenas mayas que decidieron volver a tener presencia pública en forma efímera, en fecha por demás representativa, la de una “nueva era” de renovación y renacimiento prevista en el calendario maya, cuyo propósito fue decir ‘aquí estamos’, ‘aquí seguimos’ con espíritu altivo, como un referente del olvido de los gobiernos en turno para con los grupos indígenas del país y donde, legislaturas van y legislaturas vienen, sin que se decidan abordar de frente los vetustos problemas que padecen tantas comunidades olvidadas, como los mayas que viven en la zona lacandona de nuestro país.

Acaso con una visión muy distinta de la vida y de las cosas respecto a hace 28 años cuando surgió el brote rebelde aquel primero de enero de 1994, el desfile organizado el pasado fin de semana en las principales cabeceras municipales de los Altos, como San Cristóbal de las Casas, Palenque, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas, Chiapas, sitios en los que aparecieron por primera vez con armas en la mano, fue para recordar que el EZLN no ha muerto. Para las nuevas generaciones el Ejército Zapatista de Liberación Nacional es una leyenda viva. Las razones de su lucha de entonces siguen vigentes. En realidad lo que los campesinos mayas preparaban hace casi tres décadas, era una “revuelta de hambre”, debida a la crisis provocada por la caída de los precios internacionales del café en 1989, que culmina en 1992, con el fin del reparto agrario.

Es en aquel contexto que se organiza la marcha a San Cristóbal de las Casas del 12 de octubre de 1992.
 Había dado comienzo la organización de un movimiento de protesta que después irrumpiría al amanecer de 1994, pero ya como un movimiento armado. La marcha de hace tres días fue un recordatorio de aquella serie de demandas que aún no han sido satisfechas. Después de una larga ausencia volvió a dejarse ver públicamente un Ejército Zapatista ordenado, disciplinado, donde privó el silencio y no hubo pronunciamientos. Su vuelta a la escena pública fue bajo una pertinaz lluvia, en vísperas de la fecha del decimoquinto aniversario de la matanza de 45 indígenas masacrados por un grupo rival armado el 22 de diciembre de 1997, en Acteal, que sigue impune.

El EZLN luchaba por la reivindicación de los derechos de los indígenas mayas. Buscaban que fuera reconocida su autonomía, sus propias formas de gobierno y de elección de autoridades, para impedir el caciquismo y la corrupción en las formas de manejo, por ejemplo, de los recursos municipales; jurídicos, ejerciendo sus sistemas normativos internos, sus formas de impartir justicia y reparar las faltas cometidas; sociales, decidiendo sus propias formas de organización; económicos, decidiendo su propia organización para el trabajo, así como los usos de sus tierras; y culturales, garantizado la conservación y transmisión de sus culturas propias. Como nadie los escuchaba optaron por tomar las armas y aparecer en escena el primero de enero de 1994.

Cuando el gobierno preparaba formalmente una ofensiva, se optó por crear un espacio legal para negociar con los zapatistas a través de una Iniciativa de “Ley para el diálogo, la conciliación y la paz digna en Chiapas”, que suspendía las órdenes de búsqueda y captura de los zapatistas y creaba la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), formada por Diputados y Senadores de todos los partidos con representación parlamentaria, y cuya misión era “coadyuvar” para que el diálogo entre gobierno y rebeldes llegara a buen puerto.

Así, en abril de 1995, se abre un ciclo de negociaciones en la comunidad de San Miguel, municipio de Ocosingo donde, tras seis meses de reuniones, se establecen las bases de lo que luego serán los Diálogos de San Andrés, con el acuerdo de tratar seis puntos a través de mesas específicas: Derechos y Cultura Indígena; Democracia y Justicia; Bienestar y Desarrollo; Derechos de la Mujer en Chiapas; Conciliación entre los diversos sectores de la sociedad chiapaneca; Participación Política y Social del EZLN. De estas mesas, sólo se celebraron las dos primeras, y sólo se firmaron acuerdos en la de Derechos y Cultura Indígena. Se creyó que discutiendo en una mesa de diálogo, zapatistas y gobierno podrían llegar a acuerdos asumidos por ambas partes, destacando los derechos de los pueblos indios de México.

El EZLN había hecho una consenso nacional e internacional sobre los temas a discutir, por lo que sus invitados a la mesa fueron en su mayoría miembros de pueblos y organizaciones indígenas de todo el país, que llevaron hasta San Andrés sus propias voces, sus propios problemas y sus propias experiencias. Desde febrero de 1996 quedó pendiente el compromiso de convertir los Acuerdos de San Andrés en reformas a la Constitución. El 28 de abril de 2001 se aprobó una Ley Indígena, aunque muy diferente a la elaborada por la COCOPA. Nada que ver con las demandas originales, por lo que fue refutada por los pueblos indígenas. Al final la colectividad indígena quedaba igualmente marginada de sus derechos y prerrogativas. De ahí que los reclamos y razones de aquella efímera lucha armada del EZLN, hoy siguen vigentes.

Twitter:@Paulinocomenta

facebook.com/Paulinocomenta

Comentarios desactivados en El EZLN aún vive

Archivado bajo El EZLN aún vive